LA MEDIA LUNA CHIÍ DE IRÁN: CONSIDERACIONES A PARTIR DEL CASO SIRIO EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA CIVIL POR: ALEJANDRO VANEGAS VERGARA TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR AL TÍTULO DE POLITÓLOGO MODALIDAD ARTÍCULO ASESOR: JAVIER SÁNCHEZ SEGURA. PROGRAMA DE CIENCIA POLÍTICA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA MEDELLÍN 2022 La media luna chií de Irán: consideraciones a partir del caso sirio en el contexto de la guerra civil Resumen El artículo de investigación da cuenta del papel que ha jugado el conflicto sirio en la composición del denominado arco chiita, como un componente clave en la estrategia geopolítica de Irán en la región de Medio Oriente. Se identifican las principales características del arco chiita centrando su atención en el caso sirio y los objetivos que se persiguen desde el inicio de guerra civil en 2011 por parte de Irán como ventana de oportunidad. Así mismo, se aborda una lectura desde el componente religioso-realista por parte de Irán para ilustrar el peso que tienen estos temas en la alianza de los países y cual es más importante para la existencia de estas relaciones. Finalmente se aborda una posible aproximación de la alianza iraní-siria frente a Israel como antagonista compartido. El artículo es metodológicamente cualitativo y se ha construido a partir de análisis bibliográficos. Palabras Clave: Media luna chií, Arco Chiita, primavera árabe, milicias, Influencia. Abstract The research article gives an account of the role played by the Syrian conflict in the composition of the so-called Shiite arc, as a key component in Iran's geopolitical strategy in the Middle East region. The main characteristics of the Shiite arc are identified, focusing on the Syrian case and the objectives pursued since the beginning of the civil war in 2011 by Iran as a window of opportunity. Likewise, a reading from the religious-realist component by Iran is addressed to illustrate the weight that these issues have in the alliance of the countries and which is more important for the existence of these relations. Finally, a possible approach of the Iranian-Syrian alliance vis-à-vis Israel as a shared antagonist is addressed. The article is methodologically qualitative and has been constructed on the basis of bibliographical analysis. Key words: Shia crescent, Shia Arch, Arab spring, militias, Influence. Introducción. La llamada primavera árabe, que comenzó al norte de África, más exactamente en Túnez y que posteriormente se extendió a la región de Medio Oriente constituyó un movimiento de reivindicación social en diferentes países, pues los movimientos ciudadanos endógenos (internos) pronto se convirtieron en ventanas de oportunidad para trazar estrategias en el campo internacional por parte de los diferentes estados interesados en aprovechar políticamente las revueltas ya fuese para propiciar caídas de regímenes hostiles o para intervenir en defensa de regímenes aliados. El campo de batalla geopolítico de la región se había transformado desde las invasiones estadounidenses a Iraq, tomando un tinte de intervencionismo regional en las degradadas “revoluciones de la primavera árabe”, convertida -al menos en el caso sirio-, en una guerra civil sangrienta con multiplicidad de bandos. Los estados del golfo, Turquía y un Irán consolidado, constituyeron un nuevo campo de acción en donde la primacía de Washington y los poderes globales parecerían estar limitados por los actores regionales (GERGES, 2013). El decisivo apoyo de Rusia e Irán al gobierno del presidente sirio Bashar al Assad para evitar la caída del régimen alauita, hizo parte de un movimiento estratégico que pretendía sostener un aliado histórico para ambos estados, ejemplificando la convergencia de los grandes poderes y de los dominios regionales en el contexto de la guerra civil siria. La posibilidad de generar nuevos espacios de influencia en los que Irán se plante de forma definitiva en Siria y se afiance como aliado estratégico para al Assad en un momento de amenaza a su gobierno constituye una estrategia a mayor escala por parte de la república islámica, en la cual se busca ser un referente regional, un actor geopolítico y también un adalid de la comunidad chií (Emin, 2011, p. 9). Con el inicio de la guerra civil siria en el contexto de la primavera árabe, el levantamiento en contra de Bashar al Assad fue tomado también como amenaza contra el grueso de los chiitas (Balanche, 2018), y como consecuencia, la importante desventaja poblacional con respecto a los sunníes, se configuraba entonces un peligro para la existencia de las comunidades chiíes en una eventual Siria post Assad, aunque también de otras comunidades mioritarias tales como las cristianas, alauitas y drusas. Por otro lado, mientras en Siria los alauíes constituían un 5%, el porcentaje de sunníes ascendía a un 65% de su población, siendo unos 11.7 millones (Emin, 2011). 1 Y si bien la rama alauí del chiismo no hace parte de lo que podría denominarse como la corriente principal chiita (duodecimanos o imamíes)2, ésta se ha acogido dentro de la rama de seguidores de Alí (Ahlul Bayt). El contexto sectario es importante para comprender las implicaciones religiosas en los conflictos regionales. En el caso sirio, la “amenaza” al establecimiento alauí forjado desde la llegada de Hafez Al Assad y secundado por su hijo Bashar, supone una oportunidad para fortalecer las alianzas históricas iraníes bajo la idea de amenaza y defensa de la comunidad. Es en este sentido, que la conceptualización de una media luna chiita toma relevancia para el análisis de un acercamiento político de Irán a Siria en el contexto de la primavera árabe, y que compone además un objetivo geopolítico mayor. Así pues, en este artículo se tratará de dar cuenta de cómo Siria es componente clave del arco chiita y porqué los movimientos estratégicos de la política exterior iraní están justificados a través de los postulados realistas. Además, el entendimiento de este fenómeno regional -encabezado por Irán-, es importante para el análisis de las futuras acciones de los actores internacionales en la región de Medio Oriente. Así como las preocupaciones, cálculos y alianzas que deben ser tenidas en cuenta en torno al papel del 1 Estos porcentajes pueden variar dependiendo de la fuente, e incluso con el inicio de la guerra civil Siria los porcentajes han cambiado drásticamente por la huida de gran parte de la población y el asedio de los distintos grupos fundamentalistas Sunníes y Chiitas. 2 El término duodecimano alude a la creencia chií de la ocultación del duodécimo y último imam, figura escatológica de salvación y justicia que regresaría antes del fin del mundo. gigante persa en el desarrollo de la política internacional, así como su importancia en la resolución de conflictos en sus zonas de influencia. 1. Arco chiita. El término media luna chií o arco chiita3 se ha utilizado en los análisis que abordan la creciente influencia de Irán en la región de Medio Oriente desde las declaraciones del rey de Jordania, Abdalá II bin Al Hussein, quien en diciembre de 2004 aludió al creciente peso del chiismo liderado desde Irán hacia Iraq, pasando por Siria hasta el Líbano. (Emin, 2011). El rey jordano advirtió sobre la media luna como una forma de influencia sobre los países de Medio Oriente (Ostovar, 2018), en lo que considera es un fenómeno que va en detrimento de los países árabes sunníes de la región. La llamada media luna chií conceptualizada como unión trasnacional afirmada por la pertenencia (credo) chiita y bajo el liderazgo estatal de la teocracia chií de la República Islámica de Irán, se ha consolidado en el análisis del papel de Teherán en la región desde ese entonces. La agitada política de Medio Oriente y sus problemas históricos están transversalizados por los asuntos religiosos. Los conflictos sectarios son un elemento importante en el análisis de sus causas. El término media luna alude a la línea que se traza entre los países que componen la misma (desde Irán hasta el Líbano), creando una forma de media luna a través de los territorios. La conceptualización del rey Abdullah ayuda a trazar la influencia iraní a través de la adhesión sectaria. 3 En la literatura académica en inglés el término que se usa es el de shia crescent: media luna, mientras que en español se pueden encontrar ambos usos, arco y media luna. En este artículo se usarán de forma indiscriminada, ya que la diferencia entre ellos no representa una configuración diferente del concepto. Desde la victoria de la revolución islámica iraní en 1979, un resurgimiento del chiismo ha sido objeto de análisis político y temor en los estados sunníes de la región, quienes desde el triunfo de Jomeini temen levantamientos de esta población y un sentimiento de inestabilidad sectaria latente dentro de sus fronteras (Treviño, 2013).4 Entender los límites de los lazos basados en la religión es importante, en especial para el Medio Oriente, donde mucho del sectarismo centralizado ha sido causado por el miedo de la habilidad iraní de influenciar a las poblaciones no iraníes chiitas. (Ostovar, 2018, p. 1255)5 En este sentido, la influencia iraní ha sido repensada desde 2004, no solo como idea sino como materialización del resurgimiento chiita6, impulsado por coyunturas recientes como la salida de las tropas estadounidenses de Iraq en 2010 y el estallido de la primavera árabe siria que rápidamente derivó en guerra civil en 2011. 4 La Revolución islámica se posicionaba como una amenaza en cuanto las poblaciones chiíes podrían querer replicar el ejemplo iraní en otros estados de la región. Además de la posibilidad de ejercer influencia sobre ellas gracias al triunfo revolucionario. 5 Traducción propia. 6 También llamado avivamiento chiita o “Shia revival” en la literatura académica. 2. La primavera árabe, como ventana de oportunidad. El auge de la primavera árabe en Medio Oriente se convirtió en una ventana de oportunidad para que las potencias regionales actuaran de acuerdo con sus intereses estratégicos. Por su parte, Irán ha estado al pendiente de los acontecimientos regionales ocasionados por este fenómeno y ha tomado partido en ellos según sus intereses (Emin, 2011), como también lo han hecho sus rivales en distintos casos. La irrupción del estado islámico -principalmente en suelo iraquí-, ha facilitado el establecimiento de nuevas milicias chiitas pro-iraníes; quienes están alineadas, entrenadas y aprovisionadas para recuperar los territorios que yacen bajo el dominio del Estado Islámico, pues la amenaza del grupo yihadista aceleró el proceso de posicionar milicias armadas principalmente en Iraq, estado vecino y fronterizo. Además, la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq ha dejado al país en una posición propicia para la intervención directa de Irán sobre la mayoritaria población chiita, gracias al vacío de poder militar y político que dejaron. Este vacío de poder ha sido ocupado por partidos como la reciente coalición Fatah, que combina la existencia de milicias bien entrenadas, armadas y representadas principalmente en la coalición Hashed al-Shaabi o fuerzas de movilización popular7. Lo anterior, ha proporcionado un nuevo enfoque en la estrategia de política exterior iraní en relación con los objetivos geopolíticos. El caso iraquí ilustra la capacidad de Irán de establecer milicias afines en otros territorios, expandir su influencia y situarse como un defensor de la población chiita en toda la región. Finalmente, vale la pena destacar la creciente intervención de potencias regionales en los conflictos desencadenados desde la primavera árabe, ya que demuestra el detrimento de los actores globales en Medio Oriente. 7 Coalición de milicias paramilitares que entraron en servicio principalmente en 2014, luego de la fatua de resistencia ante el estado islámico, en su seno se agrupan cerca de 40 grupos armados con distintas lealtades e ideologías, aunque destaca el chiismo como identidad común. La proyección de las monarquías del golfo: Arabia Saudí, los emiratos árabes y Catar junto con otros estados como: Turquía e Irán, está enmarcada en un descenso gradual de la hegemonía estadounidense, que ha permitido un mayor protagonismo de los estados anteriormente mencionados en la geopolítica regional. Si bien el papel de Rusia en el mantenimiento de los alauíes en Siria ha sido esencial, el desarrollo de las primaveras árabes ha implicado una mayor intervención de los poderes regionales mientras que estados unidos pierde protagonismo Esto se ve reflejado en el caso iraquí y en el caso sirio, así como en Yemen. 3. En el contexto de la primavera árabe, Siria es el objetivo. A diferencia del caso iraquí, la intervención de Irán en Siria no está enfocada en la lucha en contra del Estado Islámico, sino en un nivel de protección del gobierno actual, quien se vio seriamente amenazado por los sucesos de la primavera árabe. En el contexto de la Siria de Assad -en los primeros años de la guerra civil-, la situación del gobierno yacía en peligro y su caída parecía inminente. No es sino hasta la entrada de actores internacionales que el tablero de guerra pudo girar a favor de la dirigencia alauí con la ayuda de fuerzas iraníes y rusas. (Itzhakov, 2018) La razón del apoyo iraní en el caso sirio al gobierno de Bashar al Assad, puede ser explicado brevemente a través de cuatro motivos específicos: en primer lugar, el móvil histórico, que es el mantenimiento de un aliado de largo aliento, como lo ha sido Siria desde hace décadas. Ejemplo de esto es el apoyo en la guerra Irán- Iraq, en donde el régimen de Hafez al Assad prestó su respaldo a la recién creada República Islámica de Irán. En segundo lugar, se puede aludir a la identificación sectaria, es decir; un móvil de tipo ideológico- religioso, en el cual, aunque el gobierno sea de la rama alauí del chiismo8, está mejor alineado a las pretensiones ideológicas iraníes. El gobierno alauí que controla el estado sirio en detrimento de la mayoritaria población sunní, es indispensable para el mantenimiento de las relaciones entre ambas naciones. 8 También llamados nusayris, los alauíes no fueron reconocidos como chiitas sino hasta una fatua emitida por el imam Musa al Sadr en 1973, aun así, siguen siendo resistidos por la corriente principal del islam chiita. En este sentido, la posición iraní frente a los acontecimientos de la primavera árabe Siria, era la de evitar la caída del régimen alauí, puesto que, en una Siria sin los Assad, la influencia chiita disminuiría notablemente y los lazos históricos de cooperación se verían cortados frente a la abrumadora mayoría sunní. (Emin, 2011). Ahora bien, el tercer nivel es el de la influencia: perder a Siria podría significar un riesgo en las ambiciones de Teherán sobre la región. El denominado arco chií no tendría sentido sin el alineamiento del estado sirio dentro de la esfera de Irán. Del éxito de la campaña en Siria depende el hecho de la existencia misma de un eje chií; un eje que proyecte a Irán como potencia con capacidad de influir no solo en Iraq y Líbano – Iraq con una población mayoritariamente chiita y el Líbano con la existencia de un poder formidable como Hezbolá - sino que concrete la capacidad estratégica de una “continuidad territorial”. Además, perder a Siria no solo significa perder un eje chiita consolidado en términos de cercanía religiosa, sino la caída de una alianza mantenida por décadas; dado que, en el panorama internacional de sanciones a Irán -sanciones que también han sido dirigidas a Damasco-, cualquier aliado es imprescindible en el sostenimiento de un régimen acosado por la presión, principalmente de los Estados Unidos. De esta manera, el objetivo de consolidar una continuidad territorial desde Teherán hasta Beirut - y de paso una salida al mediterráneo-, es la mayor apuesta del régimen de los ayatolás (Itzhakov, 2018), así como las cadenas de suministro que son imprescindibles en el enfrentamiento antagónico que sostiene con Israel. Finalmente, se debe de tener en cuenta el nivel que podría denominarse como antagónico; el antagonismo que supone la existencia misma del estado de Israel desde la concepción de Jomeini9, las repetidas amenazas vitales entre ambos y el financiamiento iraní a organizaciones como Hezbolá y Hamas, que suponen una estrategia macro regional para la supervivencia. La oposición fatal de los dos estados ha sido el eje de la actividad iraní en términos de política exterior y armamentística. El enfrentamiento de Irán contra Israel ha cambiado su norte estratégico de la idea de la consolidación y exportación de la revolución (grupos transnacionales creados luego del triunfo islámico en Irán como Hezbolá en 1982 y BADR10 en 1983) por la idea de la continuidad de las cadenas de suministro hasta las mismas fronteras israelíes a través de las denominadas milicias chiitas. 9 Esta actitud se ha replicado por su sucesor Alí Jamenei. Como ejemplo, en una declaración el día de al Quds en 2020, Jamenei llamó a Israel un “tumor cancerígeno” que “será desarraigado y destruido”. 10 La milicia Badr es una agrupación que fue creada por la guardia revolucionaria islámica como un ala armada del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, este reconoce la autoridad del líder supremo iraní como representante del Islam, es decir, una adopción de la doctrina de la wilayat al faqih. Irán está tomando gradualmente un número de áreas clave en orden de crear una presencia territorial continua entre Irán y el mar Mediterráneo, en primer lugar, apuntando a la porción más fácil y luego a las partes más difíciles: la frontera sirio-libanesa, seguido de los alrededores de Damasco, la frontera sirio-iraquí, uniones estratégicas de este a oeste y ahora el sur de Siria. (Perlov y Dekel, 2018, p. 2). El establecimiento logístico y material de capacidades militares en Líbano, Siria e Iraq un logro estratégico en contra de Israel. La capitalización del apoyo de Assad sumado al fortalecimiento de milicias chiitas afines en un país fronterizo con Israel, da a Teherán nuevas alternativas en su actitud frente a Tel Aviv. Todo ello sumado a la disputa territorial Siria contra Israel por los Altos del Golán y el recuerdo de las guerras árabe israelíes que alinea aún más a Siria dentro de la esfera de influencia iraní. 4. El Arco chiita en Siria. Para Irán, evitar la caída del régimen sirio propicia la alianza y la proyección del corredor hacia el Líbano. El explorar esta posición establece un análisis de tipo geopolítico, en el cual los objetivos están basados en la historia, la ideología, la influencia y el antagonismo. Si bien el análisis de la media luna chií y de la influencia iraní en medio oriente ha sido ampliada a países como Yemen gracias a la presencia de los hutíes11 y a Bahrein12 con un gran porcentaje de chiitas, estos no hacen parte de la condición de la continuidad territorial. El arco chiita se fortalece gracias a la unión de los territorios de los estados, no existe un arco discontinuo y siria en este caso es el objetivo principal de la influencia iraní basado en los siguientes factores. 4.1 Lazos históricos: lazos actuales. El convulsionado inicio de la década de los 1980 en Medio Oriente enfrentó a la recién creada República Islámica de Irán con el triunfo sobre la monarquía del shah Mohamed Reza Pahlevi al Iraq de Sadam Hussein. El triunfo de una teocracia islámica de corte chiita, exacerbó los miedos 11 Los hutíes son son un movimiento chiita zaidí en guerra contra el gobierno sunní de Yemen desde 2004, se acusa a Irán de ser el principal financiador de este movimiento que ha sido combatido principalmente por Arabia saudí. 12 El caso de Bahrein versa principalmente en la dicotomía de una población mayoritariamente chiita frente a un gobierno de la minoría sunnita la casa al khalifa, Bahrein está en medio de la disputa geopolítica entre Irán y Arabia saudí por su ubicación entre ambas potencias mencionadas. del dictador sunní, quien gobernaba con mano de hierro sobre una mayoritaria población chií de la cual se temía un levantamiento que replicara la experiencia del país vecino. A forma de ataque preventivo, Sadam Hussein lanzó una guerra sangrienta con el beneplácito de los Estados Unidos13, quienes tenían a los Pahlevi como uno de sus principales aliados regionales, incluso por encima de los saudíes. Hafez al Assad brindó su apoyo a la revolución islámica en ese momento por dos motivos principales; primero, el de la alineación en la guerra fría (Siria estaba bajo la órbita de influencia de la Unión Soviética mientras que Iraq estaba bajo la sombra de los Estados Unidos) y segundo, el cálculo de los alauíes que gobernaban en Siria, que consistía en que si la revolución prosperaba, la identificación por la rama chií facilitaría las relaciones entre el gigante persa y Damasco en detrimento del régimen sunní de Hussein. Luego de la guerra Irán-Iraq, Siria ha mantenido sus buenas relaciones con Irán. “Principalmente por el hecho de que Irán tiene a los EU y a Israel como enemigos, sumado a los intereses comunes de ambos.” (Emin, 2011, p. 14). El nivel de apoyo se transformó en nivel de alianza mutua, que ha perdurado hasta la actualidad. Con Bashar al Assad al mando, los intereses se han unido en torno a Israel e Iraq, lo que se ha reflejado en una cercanía en la política exterior (Emin, 2011). La enemistad compartida frente al estado de Israel junto con el beneficio que significa capitalizar un Irak pro sirio y pro iraní unen el interés sirio e iraní, es decir, la unión frente al enemigo, y la unión frente al aliado común, en este caso un Irak alineado a la política siria e iraní. Es en este contexto que el apoyo sirio a la República Islámica de Irán se vuelve relevante para el análisis de los lazos actuales. El apoyo recíproco tiene mucho que ver con las acciones del pasado y también con un renovado cálculo de adhesión ideológico/religiosa, no solo del chiismo sino del antagonismo frente a Estados Unidos e Israel. 4.2 Influencia 13 Anterior a esto se ha documentado ampliamente el apoyo de las agencias occidentales como en el sonado caso del golpe de estado a Mohamed Mossadeq, primer ministro iraní en 1953. Las últimas décadas han sido importantes en el peso político que Irán supone para la región de Medio Oriente, la convulsionada política y las coyunturas conflictivas han propiciado su posicionamiento como un actor geopolítico clave. La influencia de la república islámica se ha extendido a través de las naciones de la región mediante diferentes estrategias. Entre ellas, destaca la acción de la Fuerza QUDS, una unidad de la Guardia revolucionaria islámica CGRI-IRGC, como grupo de operaciones extraterritoriales, dedicado mayormente a entrenar a las distintas milicias y grupos bajo la tutela de Irán. (Ahmadian y Mohseni, 2019). Además, se ha creado una imagen de liderazgo frente a la comunidad religiosa chiita, lo que ha supuesto un peso gigante en torno a la defensa de los creyentes chiitas, aún más frente a coyunturas como el nacimiento y evolución del Estado Islámico y la amenaza que supuso para todos los chiitas en su área de influencia.Es en este sentido, que la influencia crece en cuanto a que Irán apoyó activamente los procesos de creación de milicias y fortalecimiento de las ya existentes, principalmente en territorio sirio y territorio iraquí. También es menester hablar de la intervención de Hezbolá en el segundo año de la guerra civil siria. Si bien la intervención rusa se da en 2015, el grupo libanés ya estaba librando combates en las calles sirias desde 2012 -principalmente en las afueras de la ciudad de Homs-. Por otro lado, este grupo proxy el cual ha jurado su lealtad a irán a través de Hassan Nasrallah principalmente bajo la adhesión al concepto de wilayat al faqih14 (Wimberly, 2015), Hezbolá en distintas ocasiones actuó en defensa del régimen de Bashar al Assad, inclusive antes de la intervención rusa en Siria a finales de 2015 . Irán fue el primer país en ayudar a Al Assad, especialmente a través de las milicias chiitas iraquíes, afganas y pakistaníes.15 (Ostovar, 2018, p. 1252) 4.3 El antagonismo Siria es el estado que permite conectar la media luna chií en una ruta de suministros hacia el principal actor bajo la influencia iraní, Hezbolá. Este grupo es indispensable en los cálculos estratégicos de defensa y contra ofensiva en una eventual confrontación contra Israel. 14 Concepto que se ampliará en el apartado 6.1.1 del texto. 15 Milicias afganas y pakistaníes como: Liwa Fatemiyoun y la brigada Zainabiyoun respectivamente e iraquíes como la ya mencionada Badr, además de la Harakat Hezbollah al-Nujaba creada en 2013, Asaib Ahl al-Ha creada en 2006 por mencionar algunas. La frontera compartida entre Siria y el Líbano de aproximadamente 365 kilómetros de largo, es el culmen de las aspiraciones y cálculos geopolíticos de la república islámica de Irán, que según Denkel y Valensi sería el “corazón” de la media luna (2017). Es el principal corredor desde Irán a Siria a través de Iraq, y desde ahí al Líbano (por tierra y aire). Este eje (el cual en un discurso en agosto de 2017 Hasan Nasrallah llamó “el camino de la liberación”) es esencial en la construcción de las capacidades iraníes en Siria y su habilidad de enviar fuerzas, armas y apoyo logístico a sus proxis. (Perlov y Dekel, 2018, p. 3) La importancia de mantener a Hezbolá conectado y con buenos suministros radica en el antagonismo fatal entre la República islámica de Irán e Israel. Su presencia implica la posibilidad de plantar una amenaza mayor a Israel a través del acceso a Hezbolá (Dekel y Valensi, 2017). En adición, es importante mencionar que, gracias al financiamiento, apoyo logístico y avituallamiento de hezbolá, Irán logra acercarse a su enemigo -Israel- generando en el Líbano una primera línea de defensa. Un argumento disuasorio de poder llevar la guerra a las fronteras israelíes e iniciar acciones bélicas cerca de los territorios hebreos. La posición en el Libano se reafirma a través de las experiencias de enfrentamiento armado del pasado, en las cuales las tácticas asimétricas de hezbolá se han mostrado efectivas en contrarrestar el gran poder militar israelí. El antagonismo alimenta la creación, mantenimiento y fortalecimiento del arco chií a un nivel de enfrentamiento directo con Israel. El corredor de suministros desde Teherán hasta el Líbano le permite a Irán tener una ventaja que puede consolidarse en términos de “continuidad territorial”; un objetivo que se cumple a través del dominio sobre los cruces fronterizos a través de las milicias. (Itzhakov, 2018). Además de la enemistad entre Israel e Irán, se suma la rivalidad de Damasco con respecto a Tel Aviv, y remitiéndose a los enfrentamientos entre estos dos estados: la Guerra de los Seis Días en 1967 y la guerra de Yom kipur en 1973. Las consecuencias de estas han sido palpables en el trazado geográfico de Siria, pues la ocupación de los Altos del Golán por parte de Israel es uno de los grandes conflictos territoriales de la actualidad, ya que este punto es estratégico para ambos países. Por ende: Irán podría desplegar sus proxis; primeramente, Hezbolá, y otras milicias chiitas similares -bajo la apariencia de cooperación con el ejército sirio leal a Assad-, a una distancia que permita un acceso rápido a la zona de los altos del Golán. (Dekel y Valensi, 2017, p. 2). Este objetivo compartido, une los intereses de Irán y Siria en torno a la importancia de la cadena de suministros. Así mismo, los intereses no solo pasan por la salvaguarda de Assad, sino también por el de establecer una ruta confiable con Hezbolá, capitalizando el apoyo al régimen de Bashar al Assad en su guerra, pues del enfrentamiento efectivo de Hezbolá también podría depender la recuperación de los Altos del Golán, ya sea a través del proxy o a través de una acción conjunta : Siria-Hezbolá o en un trinómio Siria-Irán-Hezbolá. 5. El caso de Siria. El caso sirio es particular en la composición del arco chiita, a diferencia de los demás países que lo conforman: Líbano e Iraq. La ausencia de formaciones políticas chiitas pro iraníes (tanto partidos como milicias) está relacionada a factores poblacionales (gran mayoría sunita) y con una histórica relación del régimen Assad con irán que ha mantenido una alianza estable y duradera. Al Assad y su familia han proveído una alianza estable para Irán inclusive desde los orígenes de la revolución islámica (lazos históricos) y así, el gobierno hereditario ha mantenido los intereses alineados sin la necesidad de crear grupos alternos o formaciones político-militares leales. Si bien esto cambia con la llamada primavera árabe (irrupción de formaciones pro iraníes en el teatro de operaciones sirio), el gobierno de Al Assad tendrá que evaluar el estatus de la influencia iraní en un contexto de post guerra, y la permanencia de milicias chiitas (formaciones militares en su suelo), las cuales tuvieron la oportunidad de emerger en el contexto de la guerra civil. A diferencia de Siria, en Iraq el espectro de análisis cambia gracias a la inestabilidad política constante, luego de la caída de Hussein. A ello se le suma la debilidad institucional y una población mayoritaria chiita, que es influenciable. Situación que, sumando la cercanía geográfica, ha destinado al país a quedar bajo el influjo de Teherán. El análisis cambia también en el Líbano, básicamente por la influencia, poder y experiencia de un grupo nacido a partir de la imagen de la revolución islámica, Hezbolá. Siria es un lugar al cual no se había llegado de forma categórica, la formación de un arco chiita bajo la influencia iraní es posible gracias a la ventana de oportunidad que significó la primavera árabe, puesto que permitió que la ayuda militar iraní llegara a Siria, llegando a hacerse lo que no se había hecho por parte de la República Islámica, plantar tropas pro iraníes en territorio sirio. La posición en el Líbano estaría incomunicada sin el beneplácito sirio para la transferencia de material, un riesgo logístico en la cadena de suministros a Hezbolá. Esto no significaría una obligación -ni siquiera al nivel de alianza actual-, para que Damasco responda a la política exterior de Teherán frente a Israel. Mucho menos implicaría una adhesión a las represalias iraníes o una eventual escalada de tensiones. Por lo que el principal objetivo es el de plantar milicias en el corredor por tierra hacia las fronteras del Líbano. Formaciones leales que garanticen la continuidad territorial del arco, de la media luna, una materialización estratégica mayor en términos geopolíticos. Según Dekel y Valensi (2017, p. 2)., hay tres opciones que se pueden presentar para el establecimiento de un dominio iraní en Siria. En primer lugar, que Siria se torne en un centro de logística gracias a la consolidación del corredor (aéreo, terrestre), una opción viable dentro de la continuidad territorial buscada. En segundo lugar, establecer una milicia similar a Hezbolá en suelo sirio con la ayuda de combatientes alauíes y extranjeros. Finalmente, que Siria se torne un “protectorado” iraní gracias a la influencia ganada Si el futuro del arco chiita en Siria depende del establecimiento de milicias permanentes que puedan operar más allá de la coyuntura de guerra civil, la posición de Assad debe de ser contemplada en el devenir de la situación. Aunque Irán tiene unos lazos fuertes con las milicias sirias, el futuro de éstas no es cierto. La afinidad entre alauíes y chiitas duodecimanos podría debilitarse en un escenario de postguerra donde la utilidad de las milicias duodecimanas y de los militares iraníes disminuiría. (Ostovar, 2018, p. 1253) El establecimiento pro-iraní en Siria enfrenta una situación incierta en el caso sirio, pues la permanencia de milicias chiitas en Siria depende en gran parte de los cálculos a futuro que establezca el régimen de Damasco16, de la duración en la campaña de Idlib -con gran participación de fuerzas turcas- y del nivel de influencia que se haya instalado hasta el momento en el gobierno. 6. ¿Ideología o realismo, ¿qué acerca más a ambos países? Explorar los componentes de la adhesión ideológica en este caso de carácter religioso y el componente de las alianzas basadas en cálculos propios de la teoría realista nos da claridad acerca de cuáles son las características que respaldan la unión de ambos países, y cuál de ellas tiene mayor peso en la consolidación de la media luna chií en el caso sirio. 6.1 Ideología. La denominación media luna chií está directamente vinculada con el componente religioso de la unión entre los países, tal como el rey Abdullah, relacionaba el crecimiento en influencia por parte de Irán como una consecuencia de la adhesión ideológico-religiosa de los países y sus poblaciones al proyecto de la república islámica. Si bien la ideología es importante para el análisis de las relaciones actuales, el interrogante pasa por la fuerza de las alianzas que están basadas en esta condición, tanto si las hace más fuertes o si solo es un componente dentro de los cálculos de las organizaciones y actores en el escenario internacional. Por lo tanto, la identificación ideológico-religiosa a nivel gubernamental entre ambos países, implica poner en perspectiva no solo la pertenencia misma del alauismo como una rama dentro del chiismo, sino que trae a colación las identificaciones de este con la rama principal; la duodecimana a pesar de sus diferencias. Para Siria y para el gobierno alauí de Siria el reconocimiento de la rama alauí de la religión en el chiismo ha sido importante; aun así, el gobierno de Assad ha tenido que enfrentar el radicalismo islámico tanto sunní como chií en su suelo. (Proctor, 2008). Además de esto, el proyecto del partido Baaz árabe socialista que ha gobernado Siria desde Hafez Al Asad no ha sido de corte religioso o del islam político, esta línea de gobierno secular -bastante 16 La posición de al Assad debe de velar por la salida de todas las agrupaciones armadas extranjeras pro iraníes de siria así mismo como de la desarticulación- desmovilización de las milicias creadas en el contexto de la guerra civil, así evitar tener un poder alterno en siria es importante en la consolidación de una victoria eventual. diferente a los gobiernos de la región- se ha mantenido con Bashar al Assad, por lo que no se puede hablar de un país donde la política esté explícitamente vinculada con las leyes religiosas. Por ende, la actitud del régimen de Bashar frente a la secularidad ha sido una de las razones del enfrentamiento sectario y del florecimiento de grupos radicales en Siria. Luego del inicio de la primavera árabe siria, la aparición en escena de grupos como: el frente Al Nusra17, Hurras al Din18 o el propio Estado Islámico19 y la irrupción de grupos foráneos como Hezbolá y legiones chiitas como las fuerzas de movilización popular, han pugnado por un espacio de reivindicación de la religión en el entramado político sirio. Ahora bien, los lazos basados en la identificación ideológico-religiosa se trazan desde una aceptación del alauismo como chiismo. Esto es más bien una adopción externa por parte de Irán y de sus actores asociados del régimen sirio dentro de una coyuntura de amenaza más que de un acercamiento gradual interno hacia una dependencia o mandato religioso por parte de los ayatolás. Podría llegarse a pensar en identificación ideológica frente a las amenazas externas (occidente, estados unidos, Israel, países del golfo, etc.) mucho más que de una identificación ideológico religiosa por el simple hecho de enmarcar el alauismo de Assad dentro de la rama chií. Se debería de creer entonces que las alianzas que están basadas en componentes religiosos deben ser más resistentes que cualquier otro tipo de relaciones. Sin embargo, este cálculo no aplica en el sentido del caso sirio, ya que el papel de Damasco en la formación de la media luna chií no es el mismo de los actores no gubernamentales como las milicias chiitas pro iraníes, además de que la influencia no está determinada por una adopción de la doctrina de la wilayat al faqih, es decir, el gobierno de Al Assad no está obligado a través de la fe a la obediencia sobre los mandatos del líder supremo Alí Jamenei. (Ostovar, 2018). 6.1.1 Wilayat al faqih, oportunidad y desavenencia. 17 El frente al nusra, o Hayat Tahrir al-Sham originalmente surgió como la rama siria de Al Qaeda, formada en 2011 en el contexto de la guerra civil Siria para perseguir los objetivos internacionales de Al qaeda en la lucha contra Al Assad. 18 Hurras al Din es una agrupación terrorista nacida en el 2018, tiene lazos fuertes con Al Qaeda y está formada principalmente por combatientes extranjeros, además es importante anotar que es un grupo pequeño, que ha atraído desertores del frente al nusra. 19 El auto denominado estado islámico, es un grupo formado de las diferentes ramas de Al Qaeda y nació en 2013, este grupo declaró un califato islámico sobre siria e Iraq y ganó revuelo internacional gracias a su rápido avance en territorio iraquí, a la propaganda yihadista y a la atracción de miles de combatientes de todo el mundo. La wilayat al faqih es la “tutela Absoluta del jurisperito islámico” (Mauriello, 2019, p. 49). Es una clase de liderazgo que combina la autoridad civil y la autoridad moral en una sola persona. Derivado de la palabra wila que significa poder, autoridad o un derecho de cierto tipo. En la elaboración teológica del ayatolá Jomeini de este concepto, el jurista -versado en las leyes-, adquiere más allá de una guía o autoridad espiritual, un carácter dual como autoridad con capacidad de gobierno sobre los fieles. Según la tradición chiita del islam, el profeta Mahoma designó a Alí como su sucesor mientras estaba en vida.20 Por lo cual, creen en una línea de sucesión de la autoridad que recae sobre los Imanes mientras que los sunníes delegan esta sucesión en los califas. (Akhavi, 1996). En la teología de Jomeini, la autoridad del Jurista debe de ser ejercida en ausencia del duodécimo imán, Al Mahdi, quien está en ocultación. Por lo cual, el jurista -en este caso un ayatolá-, debería de servir como delegado en el periodo anterior a su llegada. (Akhavi, 1996). El triunfo de la revolución islámica propició el ascenso al poder de Jomeini y de paso la creación de un nuevo liderazgo para la comunidad chií de todo el mundo bajo la figura del Faqih de Irán. Esta comunidad chií, la cual es minoría dentro del islam y ha sido perseguida históricamente por los acontecimientos desencadenados desde la separación del islam21 religión, ha encontrado en la república islámica una materialización de la idea del imamato. Irán ha sabido capitalizar la religión como motor de influencia, pues el gran peso que tiene el modelo de república islámica en la retina de los chiíes duodecimanos y la importancia de la construcción teológica de Jomeini de la wilayat al faqih, dan peso a la autoridad del ayatolá Alí Jamenei en la actualidad. Sin embargo, el gobierno alauí de Al Assad no confiere el peso teológico a la doctrina del imamato, y, por ende, a la autoridad del ayatolá, además de la ya mencionada característica secular de su gobierno, por lo que la línea de la adhesión ideológica está condicionada en mayor parte a una coyuntura especial de conflicto, además de una alianza histórica. 20 Importante en la concepción chiita, este es conocido como evento de Ghadir Khum o como Eid al Ghadir. 21 La separación del islam se remonta a la muerte de Mahoma en el 632, la cual desencadenó una lucha por la sucesión de la dirección espiritual y política de los creyentes, denominada como primera fitna. Esta pugna tiene un punto culmen en la llamada batalla de Siffin en la cual muere Ali ibn Abi Talib, primer califa de los chiitas y los sunníes al mando de Muawiyah ibn Abi Sufyan toman el control político del islám y establecen el califato Omeya. Este no es el caso de las denominadas milicias chiitas que actúan y se han establecido no solo en Siria sino en todo el eje del arco. Las milicias proiraníes que han asumido la wilayat al faqih como doctrina base responden a la autoridad de Alí Jameini como líder y wilayat de la comunidad. El caso emblema de esta unión a nivel internacional, es el de Hezbolá, desde su creación ha sido un producto de la revolución, que obedece a la autoridad del Ayatolá (Wehrey et al., 2009) Por lo tanto, la wilayat al faqih se presenta en el caso sirio como oportunidad, pero en el ámbito de las milicias que se han alineado a la autoridad iraní, el establecimiento y mantenimiento de milicias leales en suelo sirio, principalmente en el contexto de una post guerra es un objetivo y apuesta, en la cual descansa la influencia de Teherán en Siria y su papel clave en la composición del arco. No obstante, se encuentra una desavenencia en la posición secular del gobierno sirio, el cual no es leal a Teherán por el influjo religioso y que podría generar una contraposición al establecimiento de grupos armados alternos dentro de sus fronteras, aún más teniendo en cuenta que la gran apuesta de Assad ha sido la de recuperar la integridad territorial siria. 6.2 Realismo. Los postulados realistas se acercan de mejor manera a la explicación de la adhesión al arco chiita por parte de Siria. La influencia iraní está determinada por una necesidad vital del gigante persa, el asegurar la supervivencia del estado, además de la de ejercer una influencia sobre todo Medio Oriente. Como se ha expuesto anteriormente en el apartado 4.3 sobre “el antagonismo”, la amenaza que supone el antagonismo que sostiene con el estado de Israel ha lanzado a Irán a perseguir una política exterior de influencia en países de la región para enfrentarse a este. La supervivencia del estado es el objetivo principal según la teoría realista de las Relaciones Internacionales, “Esta supervivencia depende de las capacidades materiales de los estados y su alianza con otros” (Waltz,1979 en Dunne et al., 2013, p. 61) “El monopolio nuclear israelí, que ha durado las pasadas cuatro décadas ha alimentado durante largo tiempo la inestabilidad en Medio Oriente, en ninguna otra región del mundo existe un estado nuclear incontestado en solitario.” (Waltz, 2012, p. 3)22 por lo que los movimientos de Irán, que a primera vista pueden ser denominados como provocadores, o belicistas u ofensivos por la expansión extraterritorial de sus grupos leales es en verdad una acción defensiva. (Treviño, 2013) Irán no cumple con los requisitos necesarios para tomar una actitud ofensiva en Medio Oriente, la expansión iraní a través de las milicias chiitas está dirigida a la protección de sí mismo, respaldada por la posibilidad de la desestabilización regional y del poder de actuación en los países que integran el arco. (Treviño, 2013) Por otra parte, Siria se ha visto beneficiada por la alianza pragmática que ha mantenido con Irán durante décadas en un contexto de aislamiento internacional y de amenazas compartidas. La influencia iraní e incluso la incursión de grupos afines junto con la creación de nuevas milicias autóctonas es el resultado de un proceso acelerado por la irrupción del estado islámico, además de la posible caída de Bashar Al Assad, y del antagonismo compartido frente a Israel. Es en este sentido que “la cercanía alauita a Irán resulta menos de una teología compartida que de una alianza geopolítica entre Hafez al Assad y la república islámica en 1981”(Balanche, 2018, p. 3) . Alianza que se ha mantenido en el tiempo e incluso se ha potenciado en el contexto de la guerra civil Siria. La importancia de los actores no gubernamentales en el caso sirio del arco chiita radica en la combinación de los intereses y/o objetivos compartidos con la identificación religiosa (adhesión a la wilayat al faqih) no obstante, la proximidad religiosa en sí misma no es una prenda de lealtad, ni tampoco puede asegurar a largo plazo una alineación u obediencia a la agenda internacional iraní. (Ostovar, 2018) En el contexto de la guerra civil siria, el acercamiento y alianza de ambos países está determinado por los factores de historia, influencia y el antagonismo. La identificación religiosa es importante en la caracterización de las milicias chiitas pro iraníes mejor alineadas a los objetivos regionales de Teherán, pero se queda corta en el sentido de explicar la posición gubernamental, que se acerca más a una respuesta realista a la coyuntura. 22 Además de el continente americano, en el cual ningún otro país además de Estados unidos posee armas nucleares. “Irán hace uso del factor chiita como un instrumento para sus propios intereses en la política internacional.” (Emin, 2011, p. 12) Esto ha funcionado bajo la idea de la defensa de las comunidades alauíes sirias y de una treta regional hacia el chiismo; sin embargo, las acciones están directamente relacionadas con objetivos geopolíticos mayores, con la defensa del estado, con la necesidad y con pragmatismos necesarios para enfrentar amenazas vitales y coyunturales. En un primer lugar, el cálculo de la alianza y la adhesión al arco parte de una necesidad compartida por la seguridad y supervivencia misma ante factores principalmente externos; el intervencionismo de potencias tanto globales (Estados unidos y Rusia principalmente) como regionales tales como: Turquía, Irán, Arabia saudita entre otras en la guerra siria ha representado una amenaza abrumadora a la permanencia del gobierno23. En segundo lugar, la incapacidad de la identificación sectaria por parte del gobierno de Al Assad significa basar los apoyos en fundamentos que no descansan sobre la religión. Los intereses estatales están por encima de cualquier identificación ideológica cuando se trata de la supervivencia misma del estado sirio. Siria forma parte del arco regional chiita inclusive desde la primera acepción del término en 2004 por parte del rey Abdla II, pero su participación en este se configura de mejor manera a partir de 2011, en la actualidad la importancia estratégica de Siria para Irán es mayor, ya que este último ha sabido aprovechar el contexto de conflicto y se ha plantado como un actor regional clave en la resolución de la guerra civil y del futuro sirio. 6.2.1 De la actitud defensiva indirecta, a la defensiva directa. La clave del establecimiento de las milicias chiitas afines a Irán en suelo sirio hace parte de una estrategia geopolítica mayor en la búsqueda de la disuasión frente a Israel. En un contexto de post guerra, el establecimiento de las milicias pro iraníes servirá no solo como una avanzada, sino como un punto estratégico para conectar por tierra a todos los países del arco. 23 Si bien cada una de las potencias mencionadas tiene objetivos distintos en se puede identificar dos motivos principales en el intervencionismo de estas en siria, y tienen que ver con la permanencia del régimen de Bashar Al Assad o su derrocamiento. La disuasión parte de la posibilidad de proveer suministros a Hezbolá gracias a la continuidad territorial y de iniciar acciones bélicas desde la misma Siria a través de las milicias establecidas. Anterior a la guerra civil, esta posibilidad necesitaba del visto bueno del gobierno sirio, la escalada de tensiones con Israel y el constante suministro a través de las fronteras sirias está directamente condicionado a su actitud frente a un posible conflicto. “La lógica que ha conducido la relación de Irán con Siria ha sido la de adquirir y asegurar una disuasión hacía adelante.” (Ahmadian y Mohseni, 2019, p. 363) Hoy en día Irán tiene no solo la posibilidad de mantener una línea de suministros a través del arco chiita sino la capacidad de intervenir en un conflicto de forma directa, no solo desde el Líbano, sino desde Siria, y también desde Iraq. La posición defensiva indirecta ha cambiado, el posicionamiento estratégico y la profundidad que ha obtenido gracias a la capitalización del arco ha aumentado “el costo de las acciones israelíes en Siria” (Ahmadian y Mohseni, 2019, p. 362) , así como también el posible impacto de las represalias y de los actores que deben de ser tenidos en cuenta por parte de la defensa israelí, en un nuevo escenario de agrupaciones transnacionales más allá del bien conocido Hezbolá y que obligan a Israel a re pensar las capacidades de los mismo y su posición en un eventual conflicto. Se plantea entonces una actitud diferente por parte de Irán, ya no solo reactiva, sino que podría tomar la iniciativa en caso tal de conflicto, o generar represarías ya no en terceros países sino en contra de la población israelí o su infraestructura militar. La actitud defensiva iraní persiste, pero cambia su naturaleza frente a su antagonista, de la actitud defensiva indirecta ahora las acciones pueden ser dirigidas por irán directamente hacia Israel, teniendo en cuenta el establecimiento de las milicias chiitas pro iraníes en suelo sirio, la continuidad de la cadena de suministros y el envolvimiento de las fuerzas QUDS en las operaciones extraterritoriales. Conclusiones. El arco chiita es una apuesta geopolítica iraní para aumentar su capacidad disuasoria en la región, pero también para expandir su influencia regional. Y si bien hay una línea de continuidad, la composición geográfica del mismo está determinada por el contexto particular de los países que lo componen. En el caso sirio, el arco chiita está compuesto gracias a la convergencia de distintos factores, identificados en la historia, la influencia y el antagonismo. El gobierno de Al Assad ha seguido la línea de alianza histórica con Irán e inclusive la ha fortalecido desde el inicio de la guerra civil. El salvavidas iraní, va mucho más allá de la identificación sectaria y de la protección de las comunidades chiitas dentro de suelo sirio. La denominación misma de “arco chií” podría ser reevaluada en el sentido de que la adopción de una tutela religiosa no representa el principal factor de adhesión y lealtad a Teherán de los actores gubernamentales y no gubernamentales, pero que generaliza las características del gobierno alauí y de la población mayoritaria iraquí. Además, la inclusión de Siria dentro del Arco no se hace a través de la estrategia de la influencia sobre los creyentes duodecimanos y el poder poblacional que estos representan como en el caso iraquí que no es comparable en Siria. El arco chiita en el caso sirio se construye a través de la posición realista de Irán en su estrategia geopolítica y su política exterior para con sus vecinos y es capitalizada gracias al pragmatismo del gobierno Assad en medio de un contexto de conflicto interno y de amenazas externas similares. La adhesión religiosa de los grupos no gubernamentales, de las milicias chiitas pro iraníes, se puede identificar de mejor manera a través de la adopción de la doctrina de la wilayat al faqih por parte de estos grupos. Sin embargo, este simple hecho no garantiza la lealtad total a la agenda exterior del país persa, el funcionamiento de estos grupos y su lealtad está asegurada mayormente gracias a la concordancia con las agendas nacionales (internas) y el patronazgo y suministro continuo de todo tipo de material bélico. No obstante, el posicionamiento de estos grupos es una apuesta vital para el mantenimiento de la disuasión, de la continuidad territorial desde Teherán, pasando por Bagdad, y entrando a Siria para conectar y asegurar suministros al grupo más importante en la proyección iraní: Hezbolá. Finalmente, la principal ganancia del arco chiita iraní está en configurar una actitud diferente frente al adversario antagónico Israel , el posicionamiento en Siria por parte de Irán implica poder pasar de una estrategia defensiva indirecta, a una posición defensiva directa. La guerra puede ser llevada a las fronteras israelíes no solo desde el Líbano y bajo la acción de Hezbolá, sino desde Siria y a través de Iraq bajo las milicias en terreno y la tutela de las Fuerzas QUDS. La denominación de arco chiita ha cambiado bastante desde que el rey Abdala II de Jordania la pronunció, el crecimiento del régimen de los ayatolás como potencia regional ha sido indiscutible desde ese entonces y hoy día la materialización del arco chiita en Siria es una demostración de poder, influencia y capacidad geopolítica de Irán. Referencias Ahmadian, H. y Mohseni, P. (2019). Iran's Syria strategy: the evolution of deterrence. International Affairs, 95(2), 341–364. https://doi.org/10.1093/ia/iiy271 Akhavi, S. (1996). Contending Discourses in Shi'i Law on the Doctrine of Wilāyat al-Faqīh. Iranian Studies, 29(3/4), 229–268. Álvarez Ossorio, I. y Casabón, C. (2016). Irán y el arco chií. Política Exterior, 30(171), 62–69. http://www.jstor.org/stable/26450703 Balanche, F. (2018). From the Iranian corridor to the Shia crescent. Hoover Institution. https://www.hoover.org/sites/default/files/research/docs/balanche_iraniancorridor_pdf.pd f Buehler, M. (2020). 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