Tejiendo tinta y asociatividad. Prácticas Editoriales en La Revista Azul y el aporte de la mujer al mundo editorial chileno (1914-1918). Lizete Vanessa Zuluaga Tamayo Artículo de investigación presentado para optar al título de Historiadora Asesora Shirley Tatiana Pérez Robles, Doctor (PhD) en Historia Universidad de Antioquia Facultad de Ciencias Sociales y Humanas Historia Medellín, Antioquia, Colombia 2025 Cita numérica 1 Cita nota al pie 1 Lizete Vanessa Zuluaga Tamayo, “Tejiendo tinta y asociatividad. Prácticas Editoriales en La Revista Azul y el aporte de la mujer al mundo editorial chileno (1914-1918)” (Trabajo de grado profesional, Universidad de Antioquia, 2025). Fuentes primarias / Bibliografía Zuluaga Tamayo, Lizete Vanessa. “Tejiendo tinta y asociatividad. Prácticas Editoriales en La Revista Azul y el aporte de la mujer al mundo editorial chileno (1914-1918)”. Trabajo de grado profesional, Universidad de Antioquia, 2025. Estilo: Chicago 17 (2017) y adaptación de Trashumante. Revista Americana de Historia Social UdeA. CRAI María Teresa Uribe (Facultad de Ciencias Sociales y Humanas) Repositorio Institucional: http://bibliotecadigital.udea.edu.co Universidad de Antioquia - www.udea.edu.co El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión de los autores y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad de Antioquia ni desata su responsabilidad frente a terceros. Los autores asumen la responsabilidad por los derechos de autor y conexos. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 3 Resumen Este trabajo investiga el aporte de la mujer al mundo editorial chileno a través del estudio de La Revista Azul: Quincenario Ilustrado del Hogar y de la Economía Doméstica (1914-1918). El objetivo principal fue analizar cómo las mujeres escritoras, como agentes subalternos en un campo intelectual chileno en proceso de estructuración y dominado por una hegemonía masculina, utilizaron estrategias editoriales para incidir en la esfera pública y consolidar su presencia intelectual como nuevos sujetos opinantes. La metodología se enmarca en la Historia Intelectual y se sustentó teóricamente en el concepto de prácticas sociales de Pierre Bourdieu. Para el análisis concreto se aplicó el modelo de Prácticas Editoriales Revisteriles de Tatiana Pérez Robles, que permite analizar cualquier publicación periódica a través de cuatro estrategias centrales: creación (origen, contexto y agentes o sociabilidades fundadoras), composición (línea editorial, contenidos y colaboradores), financiación (modelo económico y sostenibilidad) y circulación (distribución, recepción y redes intelectuales). Palabras clave: mujeres editoras, revistas culturales chilenas, historia intelectual, prácticas editoriales revisteriles, sociabilidad femenina. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 4 Abstract This work investigates the contribution of women to the Chilean publishing world through the study of La Revista Azul: Quincenario Ilustrado del Hogar y de la Economía Doméstica (The Blue Magazine: Illustrated Biweekly for the Home and Domestic Economy, 1914-1918). The primary objective was to analyze how women writers, as subaltern agents within an intellectual field that was still structuring itself and dominated by a masculine hegemony, utilized editorial strategies to influence the public sphere and consolidate their intellectual presence as new opinion-forming subjects. The methodology is framed within Intellectual History and is theoretically underpinned by Pierre Bourdieu's concept of social practices. For the concrete analysis, the model of Prácticas Editoriales Revisteriles (Magazine Editorial Practices) by Tatiana Pérez Robles was applied. This model allows for the analysis of any periodical publication through four central strategies: creation (origin, context, and founding agents or sociabilities), composition (editorial line, content, and collaborators), financing (economic model and sustainability), and circulation (distribution, reception, and intellectual networks). Keywords: Women editors, intellectual history, gender essay, magazine editorial practices, female sociability, modernity. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 5 Introducción La entrada de Chile al siglo XX estuvo marcada por profundas transformaciones políticas, sociales y culturales. Tras la Guerra Civil de 1891, el país entró en el llamado parlamentarismo chileno (1891-1925), caracterizado por la pugna entre los poderes Legislativo y Ejecutivo y el dominio de una oligarquía arraigada a las instituciones. El liberalismo decimonónico denunció el atraso causado por la permanencia de la herencia colonial en las estructuras de poder y la resistencia a las ideas de progreso. Esta crítica se enmarcó en un proyecto más amplio de "emancipación mental", que buscaba modernizar y homogenizar al país bajo los parámetros del capitalismo emergente y los ideales ilustrados1. Las tradicionales divisiones entre liberales y conservadores se inclinaron a una especie de consenso con el progreso liberal como camino a seguir2. En este transcurrir político, la prensa -especialmente después de la Ley de Imprenta de 1872- evolucionó hasta ser considerada un “cuarto poder” esencial para la expresión política, la fiscalización gubernamental, la difusión de ideas y la incorporación de nuevos actores3. La tensión entre la oligarquía y los distintos sectores emergentes se reflejó en la consolidación de grandes diarios que defendían el orden establecido frente al surgimiento de la prensa obrera y la revista cultural especializada que buscaba nuevas voces. Estos nuevos actores coincidieron y son directa causa de la formación -a partir de 1900- de la concepción liberal de la prensa moderna, expresada en la consolidación de la prensa periodística y la actividad editorial orientada a un nuevo mercado noticioso y cultural. La innovación tecnológica, la pretensión informativa, la diversificación de los medios de comunicación y la aparición de instrumentos de difusión cultural de carácter masivo - cine y radio-, fueron algunas de las características de este proceso4. Las condiciones materiales del mundo editorial no fueron ajenas a este desarrollo modernizador, la mencionada innovación tecnológica irrumpió el escenario capitalino desde finales del siglo XIX5. La emergente corriente de pensamiento positivista dominó el ámbito intelectual 1 Eduardo Santa Cruz, Análisis histórico del periodismo chileno (Santiago: Nuestra América, 1988) 16. 2 Santa Cruz 38. 3 Julio Heise González, Historia de Chile. El Período Parlamentario, 1861-1925. Tomo I (Santiago de Chile: Editorial Andres Bello, 1974) 341. 4 Santa Cruz 35. 5 Santiago de Chile se ubica a nivel latinoamericano como uno de los epicentros más importantes de creación y difusión de publicaciones periódicas en este período, principalmente de tipo revista cultural siendo la Revista el Crepúsculo (1843-1844) un precedente y pionero en este formato. Véase: Horacio Tarcus, Las revistas culturales TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 6 chileno e impregnó en la percepción de lo impreso y la industria impresora un enfoque del libro como documento histórico o vestigio, como objeto con valoración material en sí mismo. La fuerza de estas ideas creó un escenario donde las imprentas, presionadas por la demanda del mercado cultural en desarrollo, buscaron optimizar su composición tipográfica, su proceso de corrección e incluso su método de empastado y encuadernación, creando a fin de siglo los primeros talleres especializados6. Todo esto representó un salto en los índices de producción y creación: de 1888 a 1902 en Santiago de Chile se dio un aumento de 193 a 406 publicaciones periódicas7. Este incremento es reflejo de la importancia que adquieren las publicaciones periódicas en el ámbito continental. A partir de la última década del siglo XIX se experimentó un auge sin precedentes de este tipo de formato de difusión cultural, a tal punto que puede definirse -como señala Tarcus- a América Latina como un “continente de revistas”, usadas por los intelectuales en ascenso como plataformas de ideas y proyectos colectivos8. Para el caso hispanoamericano, el trabajo de Pérez Robles permite afirmar que, a partir de 1910 se consolida el primer período de estructuración del formato revista cultural en América Latina9. En este horizonte historiográfico, este estudio busca contribuir al análisis de estas revistas como artefactos culturales complejos y objetos de estudio10 que, en el caso de la Revista Azul: Quincenario Ilustrado del Hogar y de la Economía Doméstica11, representa en la primera mitad del siglo XX chileno una plataforma del formato magazinesco -enmarcado en la incipiente cultura latinoamericanas: Giro material, tramas intelectuales y redes revisteriles (Buenos Aires: Tren en movimiento, 2020) 4. 6 Bernardo Subercaseaux, Historia del libro en Chile (Alma y Cuerpo) (Santiago: LOM ediciones, 2000) 91-92. 7 Subercaseaux 97. 8 Horacio Tarcus, Las revistas culturales latinoamericanas: Giro material, tramas intelectuales y redes revisteriles (Buenos Aires: Tren en movimiento, 2020) 4-8. 9 Tatiana Pérez Robles, “Prácticas editoriales en las revistas culturales y literarias hispanoamericanas (1894-1910)”, Poligramas 58. (2024): 17. 10 Además de las perspectivas de Pérez Robles y Tarcus, otros trabajos sobre las revistas como objeto de estudio en Hispanoamérica que vale la pena mencionar son los análisis de José Luis Martínez. "Las revistas literarias de Hispanoamérica" Cahiers du CRICAAL, 4.5. (1990): 13-20; y Rafael Osuna. Las revistas literarias. Un estudio introductorio. (Cádiz: Universidad de Cádiz, 2004). 11 Como objeto de estudio en sí misma, la Revista Azul ha pasado desapercibida para la mirada de los investigadores, y como fuente de análisis para temas como la historia de la infancia o la identidad femenina solo ha sido brevemente mencionada, los trabajos encontrados que la abordan, adicionales al artículo mencionado más delante de Astudillo y Correa, son: Jorge Rojas Flores, “Los derechos del niño en Chile: Una aproximación histórica, 1910-1930”, HISTORIA 40.1. (2007): 129-164; Solène Bergot, "Infancia y cultura material: el caso de la elite de Santiago de Chile en el cambio del siglo XIX al siglo XX", Secuencia (2018) 153-176: y Enrique Vergara Leyton y otros., “Publicidad y representación de la mujer en revistas femeninas: una aproximación al caso de Revista Eva”, Revista 180 46. (2020): 15-25. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 7 de masas letradas- que sirvió como herramienta de difusión de ideas y permitió que nuevos agentes, específicamente “la mujer lectora”, nombrara y difundiera sus perspectivas particulares del mundo mientras cuestionaba los roles de género en que se circunscribía12. Este enfoque en lo femenino y la mujer escritora chilena ha sido abordado por las autoras Camila Correa y Paulina Astudillo, quienes presentaron el único análisis encontrado -aunque corto- de la Revista Azul como reflejo de una identidad femenina en construcción creada alrededor de Familia (1910-1928) para acercarse a una audiencia más amplia13. Carlos Arcos, por otro lado, situándose en la segunda mitad del siglo XIX, ya pone de relieve la cuestión de la autoría femenina como producto de estrategias llevadas a cabo por las escritoras en medio de un incipiente campo cultural/intelectual hostil14. Claudia Montero M, por su parte, aporta un análisis fundamental de las figuras femeninas y su incidencia en el campo intelectual chileno, planteando categorías de análisis únicas para entender como lograron paulatinamente posicionarse en esta escena pública masculinizada y en desarrollo15. Por último, se destaca María Belén Riveiro con su análisis del papel de la mujer en el mundo editorial argentino y su problematización de la trayectoria, incidencias y formas de construcción de la editora Ana Korn16. El presente análisis parte teóricamente de las herramientas de la historia intelectual17, y el concepto de práctica social desarrollado por Pierre Bourdieu. En su obra El sentido práctico (1980), el sociólogo francés concibe las prácticas sociales como acciones estratégicas -no necesariamente conscientes- que se ubican dentro del habitus (sistema de disposiciones internalizadas) y que simultáneamente, emergen de la relación dialéctica entre este y el campo (espacio de producción 12 Verónica Ramírez Errázuriz y otros, Antología crítica de mujeres en la prensa chilena del siglo XIX (Santiago: Editorial Cuarto Propio, 2017) 15. 13 Camila Correa y Paulina Astudillo, “Revistas femeninas como reflejo de la identidad de la mujer en Chile (1900- 1970)” Fundació Hitória del Disseny. (2020), 7. 14 Carol Arcos, “Novelas-folletín y la autoría femenina en la segunda mitad del siglo XIX en Chile” Revista Chilena de Literatura 76. (2010): 27-42. 15 Claudia Montero M. "Figuras femeninas en el campo intelectual del Chile de la modernización", Palimpsesto VIII.11. (2017): 38-54 16 María Belén Riveiro. "Ada Korn editora: por una historia crítica del mundo editorial", Cuaderno 107. (2020): 81- 94. 17 Principalmente de su corriente francesa enmarcada en la cuarta generación de la Escuela de Annales y cuyo mayor exponente es Roger Chartier. Esta línea historiográfica representa una forma única de acceder al pasado partiendo de la incapacidad del historiador de estudiar los hechos en sí mismos, por fuera de la materialidad que los revela (libros, textos, documentos, etc) y de entender la práctica o la estructura como creadora y producto mismo de las representaciones por las cuales los agentes y grupos dan sentido al mundo que les es propio. Véase: Roger Chartier, El mundo como representación. Estudios sobre la historia cultural. (Barcelona: Gedisa editorial, 1992) 45; y Robert Darton, “VII. ¿Qué es la historia del libro?” El beso de Lamourette: Reflexiones sobre historia cultural (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2010). TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 8 de bienes simbólicos y sistema de fuerzas en el que se despliega una lucha por la legitimidad a través de diferentes formas de capital-). Estas prácticas, que abarcan tanto el pensamiento como la acción, operan como mecanismos de reproducción o transformación de las estructuras sociales (según las posiciones y recursos -en capital- de los agentes). Y se dividen en reglas y estrategias que los agentes despliegan para posicionarse dentro del campo, siempre orientadas a la maximización del capital simbólico dentro del mismo18. Partiendo de este concepto sociológico, la metodología y teoría para este análisis corresponde a la desarrollada por la doctora en Historia Tatiana Pérez Robles de las Prácticas Editoriales Revisteriles, la cual permite comparar publicaciones periódicas a diferentes escalas y vislumbrar sus enfoques, particularidades y alcances según las estrategias llevadas a cabo por los agentes que las crean y estructuran en el campo intelectual en formación de Hispanoamérica. Estas prácticas editoriales, divididas en cuatro estrategias específicas, permiten vislumbrar la posición de una publicación periódica -y, por lo tanto, de sus principales agentes-, en el campo y contexto histórico en el que trazaron su mundo y organizaron sus representaciones de este, aplicando las reglas existentes e ideando estrategias que los acercaran más a sus objetivos. Se parte de la hipótesis de que, al reconocer en qué condiciones históricas fueron desarrolladas las estrategias de creación, composición, divulgación, financiación y circulación de La Revista Azul, es posible entender una perspectiva única del papel de la mujer chilena en la esfera pública a través del mundo editorial y la prensa. Siendo la pregunta problematizadora: ¿De qué manera las mujeres escritoras, como agentes emergentes en un campo intelectual chileno en proceso de estructuración, utilizan estrategias inmersas en las prácticas editoriales revisteriles para incidir en el mundo editorial y consolidar su presencia a través de La Revista Azul, a pesar de su posición subalterna dentro de la hegemonía intelectual masculina? 18 Pierre Bourdieu, El sentido práctico (Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2007): 32. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 9 1. Estrategias de creación. Los cimientos de La Revista Azul: Prensa femenina en los albores de la modernización En las primeras décadas del siglo XIX el ambiente capitalino de Santiago de Chile experimenta el acelerado proceso de modernización que sustenta las bases de las condiciones materiales, legales e intelectuales de posibilidad para la existencia de la Revista Azul (1914-1918). Las estrategias de creación como primeras acciones o pensamientos dirigidos a la consolidación de una revista se analizan teniendo en cuenta el contexto histórico local, nacional e internacional de emergencia de la publicación periódica, las condiciones materiales que posibilitan su desarrollo y los agentes que inciden en su existencia, tales como las sociabilidades y/o empresas creadoras. A partir de 1880, después del triunfo en la Guerra del Pacífico y el proceso de inserción de la economía local a la expansión mundial del mercado capitalista, se vislumbran los principales actores y conflictos que protagonizarán el siglo XX. En 1900 Santiago de Chile es una ciudad con aproximadamente 300.000 habitantes, que viven un amplio desarrollo urbano gracias a los excedentes salitreros que permiten dar rienda suelta a las ideas de modernización en la capital y forman todo un entramado social donde coexisten distintos sectores sociales en constante búsqueda de diferenciación y legitimidad. “[...] La oligarquía afrancesada (aristocracia y plutocracia criolla), las capas medias (empleados del sector privado y del Estado, profesionales, comerciantes), y los sectores populares (aprendices de artesanos, obreros, sirvientes, jornaleros)”19 son tres esferas - aunque complejas y difusas- que permiten entender de donde emergen los distintos circuitos culturales que se van consolidando, cada uno con sus propias lógicas de producción y consumo que se proyectan en el campo del libro y de la industria impresora. La industrialización y la demanda de nuevas formas de esparcimiento para esta población con mayor acceso a la educación contribuyeron a la demanda de libros, impresos y publicaciones periódicas que alentaran sus nuevas posibilidades de consumo. Para el año de 1900, las condiciones son propicias por la existencia de un parque impresor adecuado, la presencia de un marco legislativo ideal y el proceso de consolidación de los diversos géneros periodísticos. Tres características fundamentales de una actividad editorial digna de llamarse periodismo liberal 19 Subercaseaux 78. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 10 moderno. Las condiciones materiales del mundo editorial alcanzaban su mayor ascenso20, la Ley de Imprenta 1872 ya había abierto las puertas a la libertad de opinión al eliminar la cárcel como sanción y, aunque mantenía la censura a través de los “jurados de imprenta”, estableció un amplio marco de permisividad al instaurar un modelo basado en tres niveles de gravedad donde los pagos monetarios eran la única forma de condonación21. Finalmente, los géneros periodísticos -herederos de los géneros literarios- cumplían las fundamentales tareas de unificar la producción de información, que ahora se masificaba y se distanciaba de las pretensiones ideológicas y políticas de la prensa doctrinaria, e impulsar a la especialización de los escritores, reporteros y periodistas en el proceso de división social del trabajo intelectual.22 La mujer lectora, como ejemplo de estas nuevas voces en surgimiento, ya es una realidad en estos años23. Las revistas Eco de las Mujeres de Santiago (1865), La Mujer (1877), y La Familia (1890) representan este público femenino en construcción que la industria editorial identifica y comienza a ver como un nuevo espacio para su desarrollo24. Estas revistas fueron la respuesta discursiva burguesa ante la heterogeneidad y entremezcla social de los albores del siglo XX. En consecuencia, son producto de sociabilidades formales e informales de estas élites que, en su necesidad de diferenciación y legitimidad, compartieron ideas, gustos y debates que plasmaron creando estos objetos culturales complejos, simbólicos e identitarios25. La Revista Azul (1914) se dirige especialmente a estas mujeres lectoras, pertenecientes a los circuitos de élite y de capas medias/altas que representan, por un lado, un modelo de aristocracia urbana afrancesada y por otro, unas capas urbanas letradas que van conformando un nuevo público en ascenso26. La sociabilidad y el contexto de creación de la Revista Azul (1914) resulta difuso debido al uso del seudónimo y el anonimato como práctica predominante entre las escritoras e intelectuales 20 En 1895-96 hay un total de 29 imprentas en Santiago (290 máquinas impresoras) divididas en imprentas periódicos, imprentas editoras e imprentas comerciales múltiples. Para 1900 funcionaban al menos 4 fábricas de papel (aunque casi la totalidad del papel seguía siendo importada); 12 establecimientos solo de encuadernación, 19 solo de impresión y 6 de impresión y encuadernación simultánea; 7 litografías, y 1 fábrica de estereotipos y fotograbado. Para 1913 ya se registraban 3 fábricas de tintas gráficas. Véase: Subercaseaux, 96-97. 21 Patricio Ibarra Cifuentes. "Liberalismo y prensa: Leyes de Imprenta en el Chile decimonónico (1812-1872)" Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVI (2014): 304-305. 22 Achurra 654-655. 23 Subercaseaux 81. 24 Leyton 16. 25 Para profundizar en este concepto de sociabilidad, véase: Maurice Agulhon. El círculo burgués. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2009; y George Simmel. Sociología: Estudios sobre las formas de socialización. México: Fondo de Cultura Económica, 2014. 26 Subercaseaux 80. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 11 de la época. Este uso es indicativo de las contradicciones y dificultades que afectaban a las autorías femeninas, y se extendían a sus obras y proyectos editoriales, sin importar la libertad de prensa e imprenta en lo legislativo. Una mujer que escribe se enmarcaba en un imaginario moralizante donde era considerada una mujer que pone en riesgo su honra y el honor de su familia27. Debido a esto, antes de febrero de 1917, cuando su dirección cambia y este puesto es ocupado por un hombre, la revista no específica con nombre propio quien la crea y dirige, solo indica que es una mujer28. Un indicio clave aparece en marzo de 1915, en la sección de “Correspondencia”, donde la directora responde a una lectora: “Señorita Inés. – En el próximo número de Familia le diré como se cultivan las Orquídeas”29. Este dato comprueba una conexión editorial entre La revista Azul (1914) y la revista Familia, titulada Revista mensual ilustrada dedicada exclusivamente al hogar (1910-1928), publicación periódica adscrita a la Editorial Zig-Zag, que también enfatizaba -sin especificar nombres- ser dirigida por una mujer. Las investigadoras Camila Correa y Paulina Astudillo vinculan ambas revistas como proyectos paralelos de Zig-Zag30, y en la plataforma de Memoria Chilena, vinculada a las investigaciones de la Biblioteca Nacional de Chile, se enlazan nuevamente ambas publicaciones y sus desarrollos31. Si bien no hay un acuerdo generalizado acerca de la identidad de sus direcciones y redacción, hay una evidente interrelación en la existencia y creación de ambas revistas, ya observaba por varios investigadores. El ensayo biográfico de Guillermo Feliú Cruz sobre Emilio Vaïsse (1969) identifica explícitamente a Lucía Bulnes de Vergara como la directora y creadora de Familia32. Al cruzar está información con la relación comprobada en la fuente de la Revista Azul, surge la hipótesis de que Bulnes de Vergara habría estado al frente de ambas publicaciones. Parte de una prominente familia presidencial e intelectual -hija de Manuel Bulnes Prieto (presidente 1841-1851), nieta de Francisco Antonio Pinto (presidente 1827-1828) y hermana de Aníbal Pinto (presidente 1876- 1881)- Lucía Bulnes encarnó el perfil de la intelectual femenina privilegiada de su época. Educada 27 Arcos 34-35. 28 “El Santuario de la mujer” La Revista Azul (Chile) noviembre 1914, 3. 29 “Correspondencia”, La Revista Azul (Chile) marzo de 1915, 292. 30 Correa y Astudillo 7. 31 Memoria Chilena. Biblioteca Nacional de Chile, “Entre el hogar y las letras: Familia (1910-1928) (1935-1940)”. Acceso el 10 de agosto de 2025, https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3415.html#presentacion. 32 Guillermo Feliú Cruz. Emilio Vaïsse (Omer Emeth) (1860-1935). Humanista, crítico literario y bibliógrafo. La bibliografía general de Chile (Santiago de Chile: Bibliógrafos Chilenos, 1969) 37. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3415.html#presentacion TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 12 en los mejores colegios de Santiago, hermana de un historiador y marcada por la tradición intelectual de su familia, al casarse tempranamente con Ruperto Vergara Rencoret y formarse mediante extensos viajes por Europa, desarrolló una reconocida trayectoria como escritora. Bajo el seudónimo Ga'Verra33 publicó artículos periodísticos, cuentos literarios y ensayos sobre economía doméstica y gestión del hogar, varios de estos en las revistas Familia y La Revista Azul, según documenta la compilación Chileans of To-Day (Sociedad Hispánica de América, 1920)34. Esta vinculación adicional, en la que un documento de época relaciona directamente a esta autora con ambas revistas (no menciona que haya publicado en otras), reafirma la existencia de La Revista Azul como resultado de esta intelectual y el circuito de élite que la rodea. La casa del general Manuel Bulnes Prieto, desde la década de 1860 se reconoce como un centro político y social, en la que su esposa Enriqueta Pinto mantenía sus salones abiertos a la juventud de la época, los extranjeros y a los amigos, para celebrar concurridas tertulias en las que sus hijas Enriqueta, Carmela y Lucía estaban presentes35. Después de su matrimonio, Lucía Bulnes de Vergara continuó con esta tradición familiar y en 1880 fundó su tertulia mixta en su casa de la calle Monjitas, en el centro de Santiago. El escritor Luis Orrego Luco elogió esta tertulia como “una de las más interesantes que han existido en Chile, centro de cultura superior, de ingenio y de buen gusto que contribuyen a la formación del espíritu de nuestra antigua sociedad”36, y para 1904, fue reconocida por extranjeros como un espacio encantador donde “siempre hay ingenio y la chispa de un diálogo fascinante, con su talentosa anfitriona, doña Lucía Bulnes de Vergara”37. 33 En La Revista Azul se identificaron nueve publicaciones de su autoría, siendo cuatro relatos literarios con temáticas religiosas y de la vida cotidiana: “Pobre Totó”, “La Madonna de la Lágrima”, “Un abogado” y “La Samaritana”; tres correspondientes a una obra literaria publicada por entregas “Dos Mujeres”; un relato titulado “El Parque Cousiño” y una biografía de Benjamín Vicuña Mackenna, que contiene “una apreciación femenina del carácter del literato”. 34 William Belmont Parker, Chleans of to-day (Santiago de Chile: The Hispanic Society of America, 1920) 195. 35“La Sociabilidad Chilena alrededor de 1860 a 1870” La Revista Azul (Chile) marzo 1917, 26.; y “Enriqueta Pinto de Bulnes” La Revista Azul (Chile) 15 de noviembre de 1917, 30. 36 Patrick Barr-Melej, Reforming Chile: cultural politics, nationalism, and the rise of the middle class (Chapel Hill: Univerity of North Carolina Press, 2001) 46 -47. 37 Marie Robinson Wright, The republic of Chile, the growth, resources and industrial conditions of a great nation (Londres: George Barrie & sons, 1904) 121. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 13 Figura 1. Lucía Bulnes de Vergara y sus padres38. Inmersa en este ambiente intelectual de sociabilidades afrancesadas, donde reinaba la distinción y el culto al arte, lo bello y la literatura, la Revista Azul refleja en sus páginas estos anhelos y ansías de renovación que las élites de Santiago se reunían a compartir en las grandes propiedades de sus miembros39. El contexto intelectual del modernismo se refleja desde su título, que hace directa alusión a la percepción del color azul como símbolo estético y filosófico de este movimiento cultural y literario esencialmente burgués, propagado principalmente por Rubén Darío a través de su obra fundacional Azul (1888). En marzo de 1915 se da una explicación afín a esta percepción modernista acerca del título de la revista: “Se le puso «Revista Azul» por ser azul el firmamento, por ser celeste los ideales, por ser dedicada al hogar en el cual deben existir siempre los ideales40”. Esta estrecha relación cromática de lo azul y lo ideal se consolida en las complejas connotaciones simbólicas que caracterizan el uso de este color por parte de los simbolistas europeos y los modernistas hispanoamericanos. Los valores asociados con este tono eran el amor, la 38 De derecha a izquierda: Lucía Bulnes de Vergara (1845-1932), Manuel Bulnes Pinto (1799-1866) y Enriqueta Pinto (1817-1904). Fuentes: Díaz i Spencer, “Lucía Vergara Bulnes” (Papel positivo monocromo) https://acortar.link/mYS6nD; Raymond Quinsac Movoisin, “Retrato del General Manuel Bulnes Prieto, 1843” (Óleo sobre tela: 228 x 164.5 cm.) https://acortar.link/hoDmPc; y Raymond Quinsac Movoisin, “Enriqueta Pinto de Bulnes” (Óleo sobre tela: 120x100 cm.) https://acortar.link/LQu9Oj. 39 El nombre de Revista Azul ya era representativo en las letras hispanoamericanas, gracias a la publicación periódica mexicana fundada por Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos Díaz Dufoo en 1894, reconocida como plataforma portavoz del modernismo hispanoamericano y sus principales representantes. Véase: Harley D. Oberhelman, “La Revista Azul y el Modernismo Mexicano” Revista de Estudios Interamericano 1.3. (1959): 335-339. 40 “Correspondencia”, La Revista Azul (Chile) marzo de 1915, 292. https://acortar.link/mYS6nD https://acortar.link/hoDmPc https://acortar.link/LQu9Oj TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 14 espiritualidad, lo inmaterial, lo idealista, el bien, la pureza y la elevación41. Respecto a lo femenino, los modernistas describían en sus composiciones poéticas un arquetipo de mujer soñada que encarnaba estos mismos ideales, marcada por la pureza, la delicadeza y una sensualidad sensitiva42. Estas virtudes y características guardaban estrecha relación con el marianismo o modelo católico predominante en las ideas de género de la época, un discurso que concebía a las mujeres como "ángeles del hogar", poseedoras de una moral, pureza y bondad superiores, en quienes la nación debía depositar la crianza de los ciudadanos republicanos43. La Revista Azul heredó todo este entramado de imaginarios y reinterpretó el hogar doméstico como un espacio de culto, refinamiento y desarrollo para el cultivo de los ideales femeninos, considerados provechosos para la sociedad republicana y afines a las nuevas connotaciones que la modernidad burguesa atribuye a lo literario, ahora más relacionado con la imaginación, la preeminencia estética y el buen gusto, consecuencia de la ya mencionada especialización del escritor y consolidación del campo literario hispanoamericano44. La Revista Azul (1914-1918) emerge así como un artefacto cultural paradójico que encarna las tensiones de su tiempo: se nutrió de las favorables condiciones materiales e intelectuales de una ciudad capital en desarrollo -una economía en bonanza salitrera, un desarrollo urbano sin precedentes y la profesionalización del campo periodístico en auge-, pero simultáneamente, enfrentó las resistencias de una sociedad profundamente conservadora que invisibilizó el trabajo editorial y la autoría femenina, colocando a su potencial directora y demás integrantes de su comité editorial45 en un marco limitado de anonimato, incluso a pesar del capital económico y simbólico con el que se posicionan a negociar su espacio intelectual dentro del campo en desarrollo. 41 Carter Boyd G. “La Revista Azul: La resurrección fallida. Revista Azul de Manuel Caballero” en Lily Litvak, ed. El modernismo. El escritor y la crítica. 337-358 (Madrid: Taurus Ediciones S.A., 1981) 347. 42 Rafael Ferreras, “La mujer y la melancolía en los modernistas” en Lily Litvak, ed. El modernismo. El escritor y la crítica. 171-184 (Madrid: Taurus Ediciones S.A., 1981) 174. 43 Errázuriz 17. 44 Arcos 29. 45 Igualmente, bajo seudónimos y principalmente en la sección correspondencia de varios números se menciona la existencia de otras redactoras encargadas de secciones permanentes, tales como “Tesalia”, encargada de “La Costura” (núm 8, marzo de 1915) y “Ninó”, encargada de “consejos sobre la toilette” (núm 13, noviembre 1915). TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 15 2. Estrategias de composición: Anonimato, sociabilidad y discurso doméstico como herramientas de resistencia e inserción intelectual Una vez establecidos los cimientos históricos y sociales que hicieron posible la existencia de La Revista Azul, el análisis de sus estrategias de composición revela la dimensión material y discursiva mediante la cual este proyecto editorial se articuló en la práctica. El estudio de sus secciones fijas, colaboradores, diseño gráfico y elecciones tipográficas no solo permite reconstruir su identidad como publicación —expresada en su línea editorial—, sino también desentrañar las tensiones entre su discurso público y los condicionantes estructurales que la rodearon. Estos factores permiten vislumbrar su pertenencia ideológica, su especialidad y su coherencia a lo largo del tiempo con los propósitos expuestos en su primer número a través de su prospecto. La Revista Azul46 circuló quincenalmente entre noviembre de 1914 y agosto de 1918, aunque con irregularidades y cambios en su periodicidad47. Alcanzó 33 números y en medio de constantes inconvenientes para mantener su circulación, financiación y publicación, mantuvo una extensión 32 a 47 páginas por entrega. La revista cambió de imprenta en cinco ocasiones48, lo que generó variaciones en su dirección, su formato visual y su estética. Estas modificaciones afectaban principalmente elementos como la portada, el cabezote, la tipografía y los marcos decorativos en los títulos. En cuanto a su estructura, incluyó ocasionalmente el sumario y mantenía una organización relativamente fija que iniciaba con la portada -siempre protagonizada por el retrato fotográfico de una o más damas destacadas-, seguida de una página de publicidad y el cabezote editorial. Tras estos elementos introductorios, se ubicaba una sección dedicada a la comunicación entre la directora y sus lectoras, donde además de dirigirse a ellas con novedades de la revista, daba cuenta de la actualidad política nacional e internacional, así como la crónica social de la élite santiaguina49. Su cuerpo central lo conformaban secciones fijas de moda, cuidado personal, 46 Aunque su título nunca cambia, sus subtítulos cambian en tres momentos: Quincenario Ilustrado del hogar y de la economía doméstica (núm 1: noviembre de 1914 – núm 16: enero 1916), La Revista Azul. Revista Mensual del hogar y economía doméstica. (núm 17: marzo de 1916 - núm 29: enero de 1918) y La Revista Azul. Quincenario del Hogar y de Modas (núm 30: abril de 1918 – núm 33: agosto de 1918). 47 En sus cuatro años de existencia se contabilizan 23 meses de ausencias al contar las intermitencias y desapariciones de la publicación. En ningún año logró imprimirse sin interrupciones, pero su momento más inestable fue el año II (marzo 1916-febrero 1917), en el cual solo salieron a la luz 3 números (17, 18 y 19). 48 Imp. Leon V. Caldera; Imp “Selecta”; Imprenta S. Buenaventura; Imp “El Arte” e Imp “La Industria Nacional” respectivamente. 49 Esta sección fue llamada de tres maneras, sin cambiar radicalmente su contenido: “La Quincena Social”, “Reseña del mes” y “La Quincena”, y fue permanente en toda la existencia de la revista. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 16 jardinería, cocina, literatura, crianza infantil, consejos prácticos, correspondencia y finalizaba con publicidad, que abarcaba entre dos y cinco páginas, dependiendo del momento económico de la revista. Figura 2. Portadas de La Revista Azul (1914-1918) Figura 3. Cabezotes de La Revista Azul (1914-1918) TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 17 La distribución de contenidos en La Revista Azul revelaba una clara jerarquía temática, donde ciertos elementos destacaban por su extensión y recurrencia. Las ilustraciones ocupaban el lugar predominante, especialmente gracias a la alianza financiera con el local comercial Atelier Camps, cuyos figurines de costura llegaban a abarcar entre cinco y once páginas por número. Complementando este enfoque visual, usualmente cada retrato de la portada estaba firmado por "Heffer Fot", sello atribuido al estudio de Odber Heffer Bissett, y “Fot Charlin”, sello del establecimiento de retratos de Carlos Charlín Munizaga, dos de los fotógrafos más relevantes de la élite en la escena santiaguina de la época50. Estas imágenes no solo reforzaban el carácter elitista de la publicación, sino que también certificaban su calidad técnica y estética, acorde a sus ideales modernistas. Figura 4. Géneros encontrados en La Revista Azul (1914-1918) Para recopilar la información de la fuente y realizar la base datos51, la categoría de relato se define como el conocimiento detallado de hechos o perspectivas, manifestándose principalmente 50 Memoria Chilena. Biblioteca Nacional de Chile, “Odber Heffer (1860-1945)”. Acceso el 19 de agosto de 2025, https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-124802.html#presentacion y Hernán Rodríguez Villegas, Fotógrafos en Chile 1900-1950 (Santiago de Chile: Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico, 2010) 109. 51 Con un total de 1.410 registros, se construyó una visión panorámica de los títulos que permitió ver la presencia de los temas que conforman las publicaciones. Los criterios de recolección fueron: género, autor, título y breve descripción de cada publicación. 417 164 161 136 74 78 57 49 39 21 0 50 100 150 200 250 300 350 400 450 La Revista Azul (1914-1918) https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-124802.html#presentacion TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 18 a través de fragmentos breves que retrataban experiencias de la vida cotidiana y reflexiones moralizantes sobre acontecimientos. Por contraste, la categoría de comentario engloba textos de diversa temática donde predomina la exposición de opiniones y cuestionamientos, distinguiéndose así del relato por su carácter más analítico que narrativo. Las categorías de hogar, maternidad y moda se utilizaron para identificar discursos que podían incorporar estrategias de cuestionamiento y negociación por parte de las autoras para su inserción en el campo intelectual y la esfera pública de la época. Siguiendo a Scott, el concepto de género permite comprender no solo las relaciones sociales basadas en la diferencia sexual y la articulación del poder en ellas, sino también como se construyen a través de símbolos culturales, normas e identidades subjetivas52. La selección de determinadas temáticas y secciones en torno a lo femenino está inherentemente enmarcada en el “deber ser” interiorizado y subjetivado por las editoras y colaboradoras de la revista53, pero simultáneamente constituye una transgresión a la norma al constituirse como sujetos opinantes. En la Revista Azul las mujeres burguesas con inclinación a las letras demostraron poseer una nueva sensibilidad y capacidad de voz, analizando procesos sociales y políticos desde nuevos enfoques. La sección de la revista La Quincena Social, ejemplifica este espacio de construcción de una mujer opinante de su realidad social y política que, reconociéndose en una posición marginal, actuaba mediante un discurso de mediación entre el rol tradicional y los posibles puntos de fuga para legitimar su opinión. Trataba desde la simplicidad de los balnearios de Viña del Mar hasta comentarios analíticos sobre la Primera Guerra Mundial y las elecciones presidenciales de 1915. Los títulos encontrados dan cuenta de esta disposición e inclinación hacia ciertos contenidos “femeninos” (maternidad, hogar y moda) para tensar o discutir los discursos que las involucran en cuanto a su relación sexo-género con su entorno. Desde su fundación, el prospecto de La Revista Azul estableció esta tendencia discursiva en su línea editorial. La publicación se propuso ser una fuente de conocimiento útil para la dama chilena en sus labores del hogar, ofreciendo un “material compuesto de conocimientos y consejos 52 Joan W. Scott. “El género: una categoría útil para el análisis histórico” en Marta Lamas comp El género: la construcción cultural de la diferencia sexual 265-302 (México: PUEG, 1996). 53 Por editora se entiende, siguiendo a Montero, a cualquier mujer en relación con el mundo editorial y de producción de los medios de prensa: dueña de periódico o revista, fundadora, directora, redactora o editora en términos de quien decide qué contenidos se incluyen en una publicación. Véase: Claudia Montero. “Mujer, maternidad y familia: las editoras de prensa y su influencia en la construcción del discurso femenino en Chile a finales del siglo XIX” Izquierdas 49. (2020), 1218. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 19 en todo lo referente al radio de acción de la mujer y especialmente la dueña de la casa: la cocina, la jardinería (…) en una palabra, la economía doméstica y la vida práctica”, ocupaciones que considera “el programa que la naturaleza le ha trazado”. La tensión y negociación al accionar femenino emerge cuando la justificación para el cumplimiento de estas labores involucra la asociación entre mujeres y la educación profesional: En el mundo entero se ha venido desarrollando en los últimos años una labor enérgica encaminada a habilitar a la mujer para la lucha por la vida y en pro de la realización del ideal de procurar al sexo débil el lote de dicha o de felicidad que le corresponde en la existencia. Entre nosotras, algo se ha hecho en este sentido, con la creación de institutos de enseñanza profesional y establecimientos en que se especializan los ramos que dicen relación con la Economía Doméstica. Las clases favorecidas por la fortuna han tenido también en la asociación «Cordon Bleu» un campo en que ejercitar nobles iniciativas (…) con lo cual ha quedado demostrado que no faltan a las damas chilenas anhelos nobles de mejoramiento, y que, por el contrario, tienen vivo deseo de instruirse (…)54. Teniendo en cuenta este prospecto fundacional, la composición editorial de La Revista Azul se estructuró en tres ejes centrales: hogar, educación y sociabilidad. Este marco temático no solo definió la selección de contenidos publicados, sino que también visibilizó e incentivó la elaboración de ensayos de género –concepto desarrollado por Pratt- y usado como categoría de análisis para identificar escritos que, además de narrar desde el “deber ser” femenino, buscaron explícitamente –y no solo como mención entre líneas- cuestionar y redefinir aspectos del rol social de la mujer55. En La Revista Azul se identificaron 39 ensayos de este tipo, casi todos publicados bajo seudónimos o anonimato, los cuales se enfocaron en defender la asociación femenina, la necesidad de instrucción y en menor medida, el trabajo femenino. Además de cuestionar el rol de la mujer en la sociedad, estos ensayos permiten vislumbrar la tendencia ideológica de la revista, la cual partía de una base liberal que entendía a la mujer como complemento del hombre con funciones específicas en el hogar y la reproducción. Así, la educación, la asociatividad e incluso el trabajo 54 “Nuestra primera palabra”, La Revista Azul (Chile) noviembre de 1914, 1. 55 El ensayo género-sexual (gender essay) se entiende como un texto de corte ensayístico, elaborado por escritoras latinoamericanas desde los inicios de la vida republicana. Está compuesto por una gran variedad de temáticas y tiene el objetivo cuestionar el papel de la mujer en las sociedades modernas a partir de dos modelos: enumeración histórica de mujeres ejemplares y comentario analítico sobre la condición femenina. Véase: Mary Louise Pratt, “No me interrumpas”: las mujeres y el ensayo latinoamericano” Debate feminista 21.11. (1995): 70-88; y Carol Arcos Herrera, “Autorías femeninas fundacionales: escritoras chilenas y brasileñas del siglo XIX (1840-1890)” (Tesis para optar al grado de Doctora en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Chile, 2013) 276. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 20 femenino eran presentados como herramientas para perfeccionar el cumplimiento de esos roles. Dos ejemplos destacados ilustran esta tendencia: Escrito titulado “Carta”, firmado bajo el seudónimo de Amelia. Es una correspondencia dirigida a su amiga Valeria, donde se despliegan argumentos sobre la urgencia de la educación intelectual femenina a través de justificar esta necesidad con el mejoramiento de las labores propias de la mujer, en este caso, la felicidad en el matrimonio y la educación de los hijos. Simultáneamente, trastoca las esferas publico/privada al convertir un documento intimo como lo es una carta, en un diálogo de conveniencia pública: (…) Me he quedado pensando en lo grave que es para ti, y para todas las que como tú piensan al creer que la Cultura intelectual no es necesaria para la mujer de hoy. Y deseando probarte que es esencial, tanto para la mujer que carece de bienes de fortuna como para la que ha nacido en lugar rico, he escrito estas notas, lo más generales y concisas posible, y las he enviado a esta Revista, porque creo que no solo a ti han de convenir (…). Una mujer gracias a la instrucción que ha recibido, hará feliz al hombre que sea su compañero de vida, pues, él verá en ella no sólo a la mujer que ama, sino también a la compañera que lo sabe guiar con dulzura y cariño (…) ¿qué mujer podrá modelar y educar mejor el espíritu de los hijos, la mujer culta de corazón y de inteligencia o la que no lo es?56. En febrero del mismo año, el ensayo “Reaccionemos” firmado por María A. Ramírez A, que en dos entregas defendió la sociabilidad femenina con un tono abiertamente contestatario: La ansiedad actual e injusta con la mujer, cuando le obliga a recluirse en el hogar señalándole el umbral de su casa como límite casi infranqueable de su personalidad (…). Pero llenados las sagradas finaciones de la madre, de la esposa o de la hermana o de la hija, ¿no le da a la mujer un acervo de inteligencia, de ideal que ejercitar en el seno que su círculo social? Evidentemente que sí. Y si tenemos que reconocer esto, justo es entonces que analicemos la forma en que aprovecha al círculo de sus relaciones la eficiente preparación de una mujer57. En sintonía con este eje, la sociabilidad femenina es defendida e incentivada a lo largo de toda la revista. Desde su prospecto, se menciona la asociación culinaria de damas Cordon Bleu – cuyas recetas incluso fueron felicitadas por la revista en 191558-, y en múltiples ocasiones se hace referencia a La Liga de las Damas Chilenas, incluyendo un homenaje a una de sus integrantes 56 Amelia. “Carta”, La Revista Azul (Chile) 1915, 344. 57 María A. Ramirez A. “Reaccionemos” La Revista Azul (Chile) enero de 1915, 143. 58 “Las Estrellas del Cordon Bleu” La Revista Azul (Chile) marzo de 1915, 277. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 21 Mercedes Marín del Solar59. Entre las sociabilidades más recurrentes —con muy pocos números excepcionales sin menciones— destacan El Club de Señoras y El Círculo de Lectura de Señoras, dos instituciones hermanas consideradas precursoras de la intelectualidad femenina chilena, las cuales contribuyeron a instalar el germen de las demandas del posterior movimiento sufragista60. La estrecha relación de la revista con el fomento de estas asociaciones evolucionó desde menciones iniciales, hasta una colaboración activa: se consolidó con la publicación de la noticia-invitación a la fundación del Club de Señoras y el concurso literario de su inauguración61, y se mantuvo mediante el reporte constante de sus actividades, la publicación de relatos literarios y cuentos de sus integrantes -que eran comentados y elogiados en sus páginas-, e incluso con la creación de una sección llamada Movimiento femenino social de la quincena62. La construcción del dialogo entre la revista y estas sociabilidades femeninas estuvo estrechamente ligada con las mujeres que publicaban en sus páginas. La impulsadora y fundadora del Club de Lectura, Amanda Labarca Hubertson (1886-1975), destacada docente, escritora, embajadora y activista feminista chilena, publicó varios ensayos de género y un cuento en la revista63. Labarca, reconocida por ser la primera mujer en ser maestra titular en la Universidad de Chile, se graduó de castellano en el Instituto Pedagógico en 1905 y cinco años después viajó a Estados Unidos a perfeccionar sus estudios, allí se inspiró en los Reading clubs femeninos de New York y en julio de 1915 propuso a través de la sección de la revista Familia “La hora de los libros”, la creación del Club de Lectura en Santiago64. A este llamado acudieron varias damas de la época, entre ellas: Inés Echeverría de Larraín (1868-1949) fue una novelista, ensayista y periodista chilena, reconocida por su aporte al espiritualismo de vanguardia (corriente intelectual y literaria chilena), y su lucha desde el feminismo aristocrático de la época. Compartía con Labarca una preocupación latente por el letargo intelectual y la frivolidad femenina en que veían sumidas a las mujeres de su época. De esta autora se reconoce 59 “La Quincena Social”, La Revista Azul (Chile), 1915, 405.; y “Doña Mercedes Marín del Solar y sus hijos Amelia y Enrique”, La Revista Azul (Chile) marzo de 1916, 31. 60 Joyce Contreras Villalobos, “Instituciones de sociabilidad cultural femeninas, campo literario y ensayo de género en los albores del siglo XX en Chile” Sur y Tiempo. Revista de Historia de América 6. (2022): 6. 61 “El salón de lectura y el proyectado club de señoras” La Revista Azul. n°12 (1915), 429. 62 Aparece por primera vez en el número 27 (15 de diciembre de 1917) y tiene tres entregas más. Esta sección consistía en el reporte de la actividad colectiva de las damas y se dividía en diversas categorías. Por ejemplo: beneficencia, ollas infantiles, música, arte, y tenis. 63 “Nuestra vida interior” (publicado en dos secciones, en el número 2 y 3) y “¿En dónde educar a las hijas? ¿En casa o en los liceos?” (número 7). Cuento: “Cuentos a mi señor. Monotonía” (número 4). 64 Villalobos, 6. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 22 un relato literario (dividido en dos entregas) y un comentario artístico publicados en la revista bajo su seudónimo Iris65. Lucila de María Godoy Alcayaga (1889-1957), famosa por su seudónimo Gabriela Mistral y reconocida nobel de literatura en 1945, fue una poetisa, diplomática, profesora y pedagoga, escritora canónica del idealismo latinoamericano y una de las figuras más importantes de la literatura chilena. Integrante del Club de Lectura desde su fundación, ya era nombrada en la época como ganadora de juegos florales con concursos de literatura femenina en la revista Familia. Publicó poesía en La Revista Azul66. Luisa Anabalón Sanderson (1892-1951), famosa por su seudónimo Winétt de Rokha, fue una poeta e intelectual chilena, con una amplia obra intelectual considerada única, pero invisibilizada por sus posturas políticas y sociales transgresoras con su época. En los inicios de su carrera literaria perteneció al Club de Lectura y publicó en la Revista Azul principalmente una amplia gama de poemas a través de su primer seudónimo: Juana Inés de la Cruz67. Figura 5. Colaboradoras de la Revista Azul (1914-1918)68 65 Iris, “El sueño” (Primera parte) La Revista Azul (Chile) julio 1918, 13.; Iris, “El sueño” (Segunda parte) La Revista Azul (Chile), julio de 1918, 29; e Iris “Los Bailes Rusos de Anna Pavlowa” La Revista Azul (Chile) agosto de 1918, 1. 66 Gabriela Mistral “El canto al nido” La Revista Azul (Chile), abril de 1915, 316. 67 Seis poemas: “La leyenda de tus ojos”, “Jardines ignorados”, “Así eres para mí…”, “Paz Monjil”, “Voz de pasado” y “No tornas nunca más”. Y un relato literario: “Dos cerebros”. 68 De izquierda a derecha: Amanda Labarca en 1926, Inés Echeverría de Larraín, Gabriela Mistral en 1920 y Luisa Anabalón en 1951. Todas estas fotografías pertenecen al archivo de retratos de autoras chilenas de Memoria Chilena. Biblioteca Nacional de Chile. Acceso el 3 de septiembre de 2025, https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3- channel.html. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-channel.html https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-channel.html TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 23 Entre los colaboradores masculinos, destacaron autores alineados con la tendencia modernista que caracterizó a la publicación. El más emblemático fue el nicaragüense Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento, 1867-1916), máximo representante del modernismo latinoamericano, conocido como "el Príncipe de las letras". La revista incluyó su poema "Los motivos del lobo" y su relato "Sol del domingo". También figuró el uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917), creador del arielismo (corriente ideológica americanista de raíz modernista), de quien se publicaron dos relatos: "Mirando jugar a un niño" y "La imagen de sí mismo". Del español Francisco Villaespesa (1877-1936), poeta y dramaturgo vinculado al modernismo europeo, se incluyeron los poemas "El poema del desierto" y "Visiones Románticas". Completa esta lista el mexicano Enrique González Martínez (1871-1952), considerado "el último modernista", con su poema "Cuando sepas hallar una sonrisa..."; y el argentino Manuel Baldomero Ugarte (1875-1951), con sus poemas “El Encuentro”, “Enferma” y “Los obreros”. Entre los autores nacionales, sobresalieron Francisco Concha Castillo (1855-1927)— abogado, poeta y director del Ateneo de Santiago—, cuya poesía "Mar del alma" fue publicada, y Manuel Magallanes Moure (1878-1924)—destacado poeta romántico y crítico literario en diarios como El Mercurio—, con el poema "Niños". A lo largo de su existencia, La Revista Azul mantuvo una notable coherencia con su línea editorial, pero en sus últimos cuatro números (abril-agosto de 1918) experimentó un abrupto declive marcado por contradicciones y cambios de dirección. Tras la llegada de Alfredo Sánchez A69. como director en julio de 1916, la revista conservó una continuidad y respeto por sus parámetros de creación, incluso manteniendo la sección de correspondencia bajo la dirección de la fundadora, pero en abril de 1918, Lucía Vergara de Smith70 asumió la dirección e impuso un giro conservador bajo el lema "Dios, Patria y Familia", censurando explícitamente temas como el voto femenino o el 69 Pese a los esfuerzos de investigación, no fue posible encontrar información biográfica adicional sobre este director, más allá de los datos proporcionados por la propia revista. Según sus avisos editoriales, Sánchez era un reconocido agente de diarios y publicaciones periódicas en Santiago, vinculado a la distribución de El Diario Ilustrado y las revistas argentinas El Hogar y Mundo Argentino. 70 De esta directora solo se encontró una trayectoria literaria dedicada a la práctica femenina en el hogar, específicamente la escritura de recetarios y manuales de cocina. Dos de sus obras son referenciadas en notas bibliográficas de la literatura femenina en Chile: Cocina Moderna y Práctica (1912) y Cordon Vert. Menu para almuerzos y comidas (1914). Ambas impresas en los Talleres de la Impresa Zig-Zag. Véase: José Toribio Medina, La Literatura Femenina en Chile, (Santiago de Chile: Imprenta Universitaria: 1923), 210-211. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 24 divorcio, aunque dedicándose aún a los temas exclusivamente femeninos71. Este viraje, sin embargo, duró solo un número: en julio de 1918, José Horacio Morales tomó el cargo y desdibujó por completo el enfoque femenino, reemplazándolo por crónicas sociales dirigidas a la generalidad de la élite santiaguina. Carlos Charpin dirigió el último número con la misma narración general, consolidando la desconexión definitiva con el proyecto inicial. Esta sucesión de cambios refleja tanto las tensiones internas como las resistencias que enfrentaban los proyectos editoriales femeninos en la época. La composición editorial de La Revista Azul permite entender esta publicación periódica como un vehículo de expresión colectiva que, en medio del campo intelectual emergente, plasmó la necesidad de cohesión y formación de la intelectualidad femenina. Sin estar oficialmente asociada a una ninguna institución, funcionó como una plataforma de divulgación cercana a las principales sociabilidades femeninas de la época, con una coherencia temática en casi toda su existencia. Este proyecto, materializado en sus páginas a través de una política editorial donde la selección de textos, la elección de formatos y la distribución de la información negociaban con las reglas impuestas por los marcos género-sexuales para construir una mujer opinante, plasma a unas editoras que aunque refugiadas en el anonimato, reflejan lo que Montero denominó “editora liberal”: aquella que defiende el ideal femenino imperante, pero exige educación y formación como condiciones para cumplirlo. Esta postura priorizaba el desarrollo personal de la mujer como requisito para su éxito en el rol doméstico, y no a la inversa. Trastocaba el rol volviendo indispensable la fuga. En La Revista Azul¸ se entrelazaba este ideal de felicidad con la unión entre pares para la construcción colectiva. Como señalaba Amanda Labarca en los propósitos de la creación de El Club de Lectura de Señoras: “(…) por, sobre todo, se necesita la articulación de lazos de amistad entre mujeres”72. 71 Lucía Vergara de Smith “La Quincena” La Revista Azul (Chile), abril de 1918, 2. 72 Villalobos, 6. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 25 3. Estrategias de financiación y estrategias de circulación. Entre el ideal cultural y la crisis material: adaptaciones económicas y desafíos de recepción de un proyecto editorial femenino. Como artefactos culturales complejos, las publicaciones periódicas dependen para su existencia y permanencia de condiciones económicas y materiales diversas. El fortalecimiento económico y su capacidad de alcance definen en gran medida el éxito de una revista, así como su permanencia en el tiempo. Ampliamente interrelacionadas, las estrategias de financiación, entendidas como el conjunto de acciones para recolectar recursos económicos destinados al funcionamiento de una revista incluyen desde formas básicas como la contribución monetaria de fundadores, la venta de suscripciones o números sueltos, y el cobro por publicidad, hasta variables más complejas como financiamiento de entidades públicas o privadas, venta de acciones o alianzas con establecimientos comerciales. Por su parte, las estrategias de circulación constituyen la búsqueda más pública de capital simbólico, pero paradójicamente, la más difícil de rastrear en el estudio de las publicaciones periódicas. Factores como los lugares de distribución, el tiraje por número y las revistas o sociabilidades con las que se establecen diálogos exigen una búsqueda externa que problematice las afirmaciones internas de la publicación. De manera constante, las revistas buscan dar cuenta de estos factores de alcance (como la cantidad de números vendidos) para presentarse como relevantes dentro del campo, pero esta información puede ser poco fiable y conveniente. La profundización en esta circulación, en un estudio de mayor alcance, permitiría vislumbrar las redes intelectuales —directas e indirectas— en las que la revista estuvo inscrita. En el momento de su surgimiento, y partiendo de la hipótesis que vincula su creación con Lucía Bulnes de Vergara y su tertulia intelectual, La Revista Azul habría sido financiada inicialmente mediante el patrimonio familiar de Bulnes y su contribución monetaria personal. Es posible que este fondo inicial se complementara con acuerdos de colaboración y recolección de recursos entre los miembros recurrentes de este espacio de sociabilidad informal. Posteriormente, sus primeros precios de suscripción abarcaron la venta por año (12.00$), por seis meses (6.50$), por tres meses (3.50$) y la posibilidad de compra de números sueltos (0.60$) o atrasados (1.00$). También ofrecía la suscripción por año al extranjero en francos (20$). Estos precios se ubicaron de forma constante en todos los números justo debajo del cabezote editorial hasta marzo de 1916, cuando la revista eliminó las opciones de suscripción al extranjero y nacional por tres meses, redujo TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 26 su periodicidad de quincenal a mensual (disminuyendo a la mitad la cantidad de números anuales) y ajustó el precio a 6.00$. Pese a estos cambios, los precios mostraron relativa estabilidad: cuando la publicación retomó la periodicidad quincenal en febrero de 1917, reinstauró las tarifas originales (12.00$ anuales, 6.00$ por seis meses), y en octubre del mismo año reintrodujo la suscripción trimestral por 3.50$. Otro factor de financiación fue el cobro por la publicación de avisos y publicidad. Se encontraron dos anuncios de estas tarifas en diciembre de 1915 y en enero de 1916, ambos ofrecían precios variables según el espacio ocupado en la revista. Entre ambos períodos se observa una disminución en los precios: una página bajó de 50$ a 40$, media página de 30$ a 25$, un cuarto página de 18$ a 15$ y un octavo de página de 10$ a 8$. Adicional, ofrecían avisos económicos a 1$ por cada diez palabras y un descuento del 15% por pago anticipado por un año. Figura 6. Publicidad en La Revista Azul (1914-1918)73 La tercera estrategia de recolección de recursos fue la alianza comercial con establecimientos como Atelier Camps y Casa Hardy, dedicados a la venta de moldes de costura. La revista llegó a ceder hasta once páginas por número para publicar figurines detallados necesarios para solicitar moldes a medida, de los cuales solía incluirse uno como regalo en cada número. Complementariamente, se implementó un cupón recortable para suscriptoras que permitía adquirir 73 La publicidad en La Revista Azul alcanzó más de 50 anunciantes diferentes y se caracterizó principalmente por anuncios de locales de venta de cosméticos, tratamientos de belleza, moldes de costura, remedios para las afecciones estéticas, fábricas de sombreros y otros accesorios, y en menor medida, de promoción a imprentas (normalmente a la que se vinculaba la revista en el momento). Paradójicamente, el único anuncio de transporte a vapor fue de la empresa “The Pacific Steam Navigation Company” pero fue el más recurrente, estando presente en casi todos sus números. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 27 un molde por el valor de 1$. Esta estrategia de financiación reafirma la tesis de Pérez Robles, cuando expresa que estas alianzas pueden dar línea editorial y contribuir al capital simbólico de la publicación. Gracias a estas relaciones comerciales la revista especializó su sección y contenido de moda. Figura 7. Cupón de alianza de financiación con Atelier Camps. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 28 Figura 8. Provincias donde circuló La Revista Azul74. 74 Imagen de Archivo: Mapa de Chile (1928) Wikipedia. Acceso el 10.09.2025. https://acortar.link/g1hvPt https://acortar.link/g1hvPt TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 29 En cuanto a su alcance y recepción, en La Revista Azul la sección Correspondencia fue la principal fuente para identificar la circulación implícita de la publicación. Las respuestas a lectoras incluían de forma permanente el lugar de origen de las consultas, lo que permitió identificar parte de su alcance geográfico. Adicionalmente, en el número 13 (noviembre de 1915) se anexó un listado de agentes de venta en provincias, pueblos e incluso estaciones de ferrocarriles, registrando distribución en al menos 30 localidades. Entre 1914 y 1918 Chile estaba dividido en 23 provincias, agrupadas en tres zonas (norte, central y sur). Según los datos recopilados, la revista circuló en 18 de estas provincias (78.26% del territorio nacional), con especial concentración en las zonas centro, centro-sur y sur. Las provincias fueron: Antofagasta, Coquimbo, Atacama, Valparaíso, Santiago, Tarapacá, Tacna, O’Higgins, Colchagua, Talca, Linares, Ñuble, Concepción, Bío-Bío, Malleco, Cautín, Valdivia y Llanquihue. En la capital, la revista mantuvo dirección de administración permanente para ventas de suscripciones, recepción de correspondencia y sugerencias, mostrando siempre una particular inclinación por agradar desde allí a las lectoras de las provincias75. Pese a esta amplia distribución, su recepción fue probablemente inestable debido a las intermitencias en su publicación y constantes problemas de consolidación en el mercado cultural, lo que llevó a implementar estrategias en sus páginas para consolidar su alcance, como la priorización en la sección Correspondencia de dudas de lectoras que elogiaban y agradecían la utilidad de la revista, la recomendación recurrente de números anteriores para resolver dudas con el envío gratuito de números sueltos y la publicación de avisos desde febrero de 1917 que apelaban a la autopromoción con afirmaciones que posiblemente engrandecían el verdadero alcance de la revista: "Esta revista va a todos los hogares del país. Recomiéndela Ud. y suscríbase"76. Otros factores menos explícitos de circulación se encuentran en la mención a otras revistas y sociabilidades que probablemente orbitaban a su alrededor y en concordancia con su línea editorial. Además de las ya mencionadas sociabilidades femeninas, la revista también mencionó otras asociaciones y sus actividades como la Sociedad Artística femenina, la Sociedad de Señoras Protección a la niñez, La Liga contra la Tuberculosis y el Centro de Artes Domésticas. En cuanto a sociabilidades masculinas, se referencia al Club Hípico, La Unión y Setiembre, principalmente por sus tertulias literarias. 75 Esta dirección varió de acuerdo con la propia inestabilidad de la publicación y sus cambios de dirección e imprenta. En total estuvo ubicada en cinco lugares distintos: Santo Domingo 1457, Barrio Estación – Portal Edwards 2752, Morandé Esq. Teatinos, Santa Mónica 2169 y Bandera 130, casilla 738. 76“Esta Revista” La Revista Azul (Chile) julio 1916, 11. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 30 En La Revista Azul, aunque no se implementó secciones específicas de recomendación o diálogo con otras publicaciones periódicas, en sus artículos mencionaba algunas revistas locales y también republicaba artículos de revistas extranjeras, principalmente de Francia. Esta preferencia por lo afrancesado va en concordancia con su contexto de surgimiento intelectual, pero además explica porque en su tarifa el precio para el extranjero se ofreció solo en francos. Aunque no se encontró declaración al respecto, estos dos factores permiten afirmar una circulación en este país europeo, aunque sin poder determinar el éxito de su recepción. De carácter nacional mencionó constantemente la revista Familia, el magazín Zig-Zag, El Diario Ilustrado y el diario La Unión. De carácter internacional mencionó las revistas francesas: Revue des deux Mondes, Revue Hebdomadaire, Revue de París, Los Temps y La Nature, y dos revistas argentinas: El Hogar y Mundo Argentino. Con estas últimas incluso mantuvo una relación de distribución durante la dirección de Alfredo Sánchez A., compartiendo con ambas direcciones de administración y correspondencia. Figura 9. Aviso de suscripción compartido con El Hogar y Mundo Argentino. A pesar de estos esfuerzos, en el caso de La Revista Azul, aunque logró construir una red de distribución nacional notable y alianzas a largo plazo para su sostenimiento financiero, las estrategias de financiación y circulación representaron un desafío constante para el proyecto editorial. En sus páginas se plasman, de manera reiterada, los inconvenientes que se presentan para poder mantenerla activa, circunstancias que no le permitían consolidar su circulación y alcance. A pesar de tener un amplio marco de distribución e incluso alcance extranjero, las intermitencias y constantes cambios debilitaron su oportunidad de conseguir un público lector estable. En el número 22 (octubre de 1917), después de cuatro meses ausencia, en la sección de La Quincena y el título TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 31 “Nuestra Revista, una explicación”, se culpa a la Primera Guerra Mundial por detener la marcha de la publicación, y luego se relata que la revista no puede costear “los subidos precios que en los últimos tiempos experimentaron los materiales de imprenta, papel, etc.”77 Por otro lado, en el número 3 (diciembre de 1914) se explica que la revista busca pagar a sus colaboradoras por sus escritos pero no puede hacerlo como desearía. La crisis salitrera que invadió a Chile desde 1914, y sus consecuencias de contracción económica también acentuadas por la Gran Guerra pasaron factura a este y otros proyectos editoriales del momento. La Revista Azul, pese a su origen en la élite burguesa ilustrada y su complejo despliegue de estrategias para jugar con las reglas del campo intelectual en construcción, no logró escapar de las limitaciones y dificultades a las que se enfrentaban las empresas culturales femeninas de la época. 77“Nuestra Revista. Una explicación” La Revista Azul (Chile), octubre 1917, 28. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 32 Conclusión La Revista Azul (1914-1918), analizada mediante el marco teórico-metodológico de las prácticas editoriales revisteriles desarrollado por Tatiana Pérez Robles, se revela como un artefacto cultural complejo que problematiza, en su propia materialidad, las representaciones y marcos interpretativos de su tiempo. En el contexto de la consolidación del periodismo liberal moderno chileno, el surgimiento de la mujer opinante y la estructuración de un campo intelectual crecientemente masculinizado —con sus imbricadas condiciones de censura y resistencia—, la revista emergió como un espacio de negociación y resistencia para las mujeres intelectuales de la élite burguesa santiaguina, quienes desplegaron estrategias para cuestionar su posición sexo- genérica. La aplicación de esta teoría —articulada en las dimensiones de creación, composición, financiación y circulación— demuestra que estas prácticas no fueron meras decisiones técnicas, sino acciones sociales intencionadas para disputar un lugar en el campo cultural. Una investigación futura podría profundizar en los despliegues más complejos de estas estrategias, reconstruyendo las redes intelectuales que tejieron la génesis del campo y, sobre todo, visibilizando el aporte específico de las mujeres en este proceso, hoy aun parcialmente oculto por narrativas históricas tradicionales. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 33 Fuentes primarias Revista La Revista Azul. Quincenario Ilustrado del hogar y la economía doméstica (Chile) 1914-1917. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 34 Bibliografía Arcos Herrera, Carol. “Autorías femeninas fundacionales: escritoras chilenas y brasileñas del siglo XIX (1840-1890)”. Tesis para optar al grado de Doctora en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Chile, 2013. Arcos, Carol. “Novelas-folletín y la autoría femenina en la segunda mitad del siglo XIX en Chile”, Revista Chilena de Literatura 76. (2010): 27-42. Barr-Melej, Patrick. Reforming Chile: cultural politics, nationalism, and the rise of the middle class. Chapel Hill: Univerity of North Carolina Press, 2001. Belén Riveiro, María. "Ada Korn editora: por una historia crítica del mundo editorial", Cuaderno 107. (2020): 81-94. Belmont Parker, William. Chleans of to-day. Santiago de Chile: The Hispanic Society of America, 1920. Bergot, Solène. "Infancia y cultura material: el caso de la elite de Santiago de Chile en el cambio del siglo XIX al siglo XX", Secuencia (2018) 153-176. Bourdieu, Pierre. El sentido práctico. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2007. Boyd G., Carter. “La Revista Azul: La resurrección fallida. Revista Azul de Manuel Caballero”, El modernismo. El escritor y la crítica ed. Lily Litvak. Madrid: Taurus Ediciones S.A., 1981. Chartier, Roger. El mundo como representación. Estudios sobre la historia cultural. Barcelona: gedisa editorial, 1992. Contreras Villalobos, Joyce. “Instituciones de sociabilidad cultural femeninas, campo literario y ensayo de género en los albores del siglo XX en Chile” Sur y Tiempo. Revista de Historia de América 6. (2022): 1-22. TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 35 Correa, Camila y Astudillo, Paulina. “Revistas femeninas como reflejo de la identidad de la mujer en Chile (1900-1970)” Fundació Hitória del Disseny, (2020), 1-20. Darton, Robert. “VII. ¿Qué es la historia del libro?” El beso de Lamourette: Reflexiones sobre historia cultural. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2010. Feliú Cruz, Guillermo. Emilio Vaïsse (Omer Emeth) (1860-1935). Humanista, crítico literario y bibliógrafo. La bibliografía general de Chile. Santiago de Chile: Bibliógrafos Chilenos, 1969. Ferreras, Rafael. “La mujer y la melancolía en los modernistas” El modernismo. El escritor y la crítica ed. Lily Litvak. Madrid: Taurus Ediciones S.A., 1981. Heise González, Julio. Historia de Chile. El Período Parlamentario, 1861-1925. Tomo I. Santiago de Chile: Editorial Andres Bello, 1974. Ibarra Cifuentes, Patricio. "Liberalismo y prensa: Leyes de Imprenta en el Chile decimonónico (1812-1872)" Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVI. (2014): 293-313. Louise Pratt, Mary. “No me interrumpas”: las mujeres y el ensayo latinoamericano” Debate feminista 21.11. (1995): 70-88. Martínez, José Luis "Las revistas literarias de Hispanoamérica" Cahiers du CRICAAL, 4.5. (1990): 3-7. Montero M., Claudia. "Figuras femeninas en el campo intelectual del Chile de la modernización", Palimpsesto VIII.11. (2017): 38-54. Montero M., Claudia. “Mujer, maternidad y familia: las editoras de prensa y su influencia en la construcción del discurso femenino en Chile a finales del siglo XIX” Izquierdas 49. (2020): 1215-1229 TEJIENDO TINTA Y ASOCIATIVIDAD. PRÁCTICAS EDITORIALES EN LA REVISTA AZUL… 36 Oberhelman, Harley D. “La Revista Azul y el Modernismo Mexicano” Revista de Estudios Interamericano 1.3. (1959): 335-339. Osuna, Rafael. Las revistas literarias. Un estudio introductorio. Cádiz: Universidad de Cádiz, 2004. Pérez Robles, Tatiana. “Prácticas editoriales en las revistas culturales y literarias hispanoamericanas (1894-1910)”, Poligramas 58. (2024): 1-32. Ramírez Errázuriz, Verónica y otros. Antología crítica de mujeres en la prensa chilena del siglo XIX. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 2017. Robinson Wright, Marie. The republic of Chile, the growth, resources and industrial conditions of a great nation. Londres: George Barrie & sons, 1904. Rojas Flores, Jorge. “Los derechos del niño en Chile: Una aproximación histórica, 1910-1930”, Historia 40.1. (2007): 129-164. Santa Cruz, Eduardo. Análisis histórico del periodismo chileno. Santiago: Nuestra América, 1988. Scott, Joan W. “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, El género: la construcción cultural de la diferencia sexual comp. Marta Lamas. México: PUEG, 1996. Subercaseaux, Bernardo. Historia del libro en Chile (Alma y Cuerpo). Santiago: LOM ediciones, 2000. Tarcus, Horacio. Las revistas culturales latinoamericanas: Giro material, tramas intelectuales y redes revisteriles. Buenos Aires: Tren en movimiento, 2020. Toribio Medina, José. La Literatura Femenina en Chile. Santiago de Chile: Imprenta Universitaria: 1923. Vergara Leyton, Enrique y otros. “Publicidad y representación de la mujer en revistas femeninas: una aproximación al caso de Revista Eva”, Revista 180 46. (2020): 15-25.