2 LAS EXPRESIONES MURALES: NARRATIVA PARA CONSTRUIR EL DIALOGO CÉSAR EMILIO TANGARIFE BEDOYA CLAUDIA ARCILA ROJAS MAGISTER EN EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA FACULTAD DE EDUCACIÓN DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN AVANZADA MEDELLÍN 2016 3 LAS EXPRESIONES MURALES: NARRATIVA PARA CONSTRUIR EL DIÁLOGO TRABAJO DE INVESTIGACIÓN DE MAESTRÍA EN EDUCACIÓN LÍNEA ENSEÑANZA DE LA LENGUA Y LA LITERATURA CÉSAR EMILIO TANGARIFE BEDOYA Asesora CLAUDIA ARCILA ROJAS DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN AVANZADA FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA 2016 4 UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA FACULTAD DE EDUCACIÓN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN DE MAESTRÍA LAS EXPRESIONES MURALES: Narrativas para construir el diálogo César Emilio Tangarife Bedoya Asesora: Claudia Arcila Rojas Nota de aceptación _______________________________________ _______________________________________ _______________________________________ Firma del presidente del jurado _______________________________________ Claudia Arcila Rojas Firma del jurado _______________________________________ Firma del jurado _______________________________________ Firma Coordinador de la Línea de Enseñanza de la lengua y la literatura _______________________________________ Diego Leandro Garzón Agudelo Medellín 2016 5 Al Parque Biblioteca 12 de octubre de la comuna 6 de Medellín, en especial al grupo Pandemia Krew por permitirme entrar en su comunidad con la acogida y el cariño que me hicieron sentir como uno más de su grupo y por el apoyo incondicional que se evidenció en cada uno de los encuentros. Espero que las experiencias compartidas nos lleven a encontrar un mayor sentido a las expresiones murales en los que se imprime la impronta indeleble de los sentires que emergen desde sus corazones. 6 AGRADECIMIENTOS A quien le debo mi vida y mi existencia, al todo poderoso A mi madre, por su oración constante y su amor incondicional durante este trayecto A Claudia Arcila Rojas, mi asesora, por su acompañamiento sincero, su persistencia a pesar de los momentos de desaliento en tiempos de crisis, por ayudarme a entender el valor de la palabra y por ejercer con su ejemplo y sabiduría un poder transformador en mi práctica pedagógica con una visión más humana. A Luisa Fernanda Builes, compañera del camino, por sus palabras de aliento que me permitieron no desistir y no sentirme derrotado en los momentos difíciles, por su apoyo invaluable en cuestiones técnicas y por su gran humanismo que me permitió verla como una asesora más cuando todo parecía estar acabado. Al grupo de investigación Somos Palabra, en cabeza de Diego Leandro Garzón, por su asesoría constante, incluso desde antes de emprender este viaje, por los aciertos en cuanto a sugerencias y recomendaciones bibliográficas, por el tiempo desplegado y por creer desde un principio en mi propuesta sobre las expresiones murales. A la Alcaldía de Medellín, por el auxilio económico representado en un porcentaje significativo para la financiación de la maestría. A la asociación Sindical de Educadores del Municipio de Medellín, por su apoyo económico en la financiación de los cursos de competencia lectora y auditiva y semestres de la maestría A la Universidad de Antioquia y su facultad de educación a quien le reconozco su trayectoria histórica. Científica y cultural que estuvo puesta al servicio de esta investigación. 7 TABLA DE CONTENIDO AGRADECIMIENTOS ........................................................................................................................................... 6 TABLA DE ILUSTRACIONES ............................................................................................................................ 8 RESUMEN .............................................................................................................................................................. 9 PALABRAS PRELIMINARES........................................................................................................................... 10 INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................................ 14 CAPÍTULO I: EN PROBLEMATIZACIÓN – RESIGNIFICACIÓN INICIAL: UN VISTAZO DE HUELLAS ............................................................................................................................................................. 19 Dejando huellas en el espiral de mi vida ........................................................................................................ 28 Mis experiencias de calle ................................................................................................................................. 38 Mis contactos con el barrio.............................................................................................................................. 42 Entre paredes, muros y esquinas .................................................................................................................... 46 Mi cuerpo como grafiti .................................................................................................................................... 49 CAPÍTULO II: ENTRE RELATOS Y OTRAS MEMORIAS: TRENZADO DE VOCES EN EL TRAYECTO METODOLÓGICO ...................................................................................................................... 55 Etapa inicial ...................................................................................................................................................... 60 Etapa en tránsito .............................................................................................................................................. 71 Un muro en matices y voces de resistencia ................................................................................................ 71 En encuentro ..................................................................................................................................................... 73 Rostros e imágenes en el trayecto del muro ............................................................................................... 73 En nuevos trayectos ......................................................................................................................................... 75 Andando con los grafiteros ......................................................................................................................... 75 En pausa de escucha ........................................................................................................................................ 78 Experiencias de vidas y muertes ................................................................................................................. 78 El carácter efímero del grafiti ......................................................................................................................... 80 En color del día a día ....................................................................................................................................... 83 Brochazos de sábado.................................................................................................................................... 83 El camino es seguir en pregunta ..................................................................................................................... 86 Grafitour: un camino hacia la eternidad ................................................................................................... 86 CAPÍTULO III: LAS EXPRESIONES MURALES COMO NARRATIVAS Y SILENCIOS PARA CONSTRUIRME EN LAS PREGUNTAS DE MI BÚSQUEDA ..................................................................... 88 Diálogo pendular: un encuentro estético, un nuevo tiempo ......................................................................... 88 El diálogo como encuentro, palabra y silencio ............................................................................................... 97 El espacio y sus tiempos de escritura ............................................................................................................ 102 A MANERA DE CONCLUSIÓN ...................................................................................................................... 111 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.............................................................................................................. 113 CIBERGRAFÍA.................................................................................................................................................. 116 8 TABLA DE ILUSTRACIONES Ilustración 1 Taller de imagen N°5 Segunda Muestra de trabajos visuales “monocromo” Salón de exposiciones Parque Biblioteca 12 de octubre. Fecha: septiembre 26 de 2015 ..................................... 28 Ilustración 2. Visita para entrevista dialógica El muro como un cuerpo expuesto Parque Biblioteca 12 de octubre. Salón donde se realizan los talleres, agosto 12 de 2015 ...................................................... 33 Ilustración 3. Taller de imagen N° 1. Entre colores formas y líneas Avenida 80 barrio La Raza bajo el monumento a René Higuita Mural de los talleristas de Pictopía. Fecha: agosto 12 de 2015 ................ 38 Ilustración 4. Taller de imagen N° 2. Estudiar en la calle, una mirada diferente en educación Grafitour Recorrido por el barrio San Javier. Comuna 13 de Medellín mayo 23 de 2015 ................................... 41 Ilustración 5. Grupo de de discusión y taller de imagen N° 3 Las diversas ideas y posiciones frente a los temas sociales se debaten y tienen encuentro en el diálogo. Salón de audiovisuales Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha: 28 de noviembre de 2015 .................................................................. 44 Ilustración 6. Taller de de imagen N° 4 El fantasma de la muerte merodea en la mente y en las experiencias de calle. Salón Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha: 15 de agosto de 2015 .............. 45 Ilustración 7. Taller de imagen N° 6 El diálogo emerge frente a los muros como si fueran tableros donde se produce intercambio de subjetividades y fuente de conocimiento. Barrio 12 de Octubre común a 6 de Medellín Avenida 80 entre calles 103 y 104. Fecha: 8 de diciembre de ........................ 47 Ilustración 8. Taller de imagen N° 7 En permanente búsqueda de mí mismo. Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha:septiembre 19 de 2015 ................................................................................................ 49 Ilustración 9. Taller de imagen N° 7 El cuerpo como texto y como lienzo. Salón de exposiciones. Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha: 13 de diciembre de 2014 ...................................................... 53 Ilustración 10. Lucha por la libertad ...................................................................................................... 90 Ilustración 11. Mover el lienzo para descubrir el rostro ausente, la textura del silencio ....................... 93 Ilustración 12. El rostro que se pone ante su propio rostro .................................................................... 97 Ilustración 13. Narrativas y silencios en muralidad ............................................................................... 99 Ilustración 14. Narrativas y silencios en muralidad ............................................................................... 99 Ilustración 15. Paredes que hablan: gritos en el silencio ...................................................................... 106 Ilustración 16. Los muros se expresan, pero también se derrumban .................................................... 107 Ilustración 17. Los grafitis se despliegan como trajes estéticos sobre el paisaje ................................. 108 Ilustración 18. Taller de imagen N° 2 Visita y recorrido por los pasillos de la Universidad de Antioquia. Ciudad universitaria bloque 22. El grafiti un nuevo territorio de significados, mayo 23 de 2015 ...................................................................................................................................................... 109 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871031 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871031 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871032 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871032 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871033 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871033 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871034 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871034 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871035 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871035 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871035 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871036 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871036 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871037 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871037 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871037 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871038 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871038 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871039 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871039 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871040 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871041 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871042 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871043 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871044 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871045 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871046 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871047 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871048 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871048 file:///C:/Users/NELSON/Desktop/Tesis%20de%20grado%20enviada%20el%205%20de%20mayo%20ajustado%2012%20de%20%20mayo.docx%23_Toc450871048 9 RESUMEN Los sentidos y criterios pedagógicos que subyacen en las expresiones murales, en tanto territorios grabados por los lenguajes de la memoria, tienen como horizonte de interpretación las narrativas y silencios, desde donde el diálogo emerge como verificación de la trascendentalidad intersubjetiva asumida como arista metodológica que logra ubicar la experiencia de encuentro con la imagen del muro en su vitalidad narrativa, dentro de la investigación fenomenológica , en la cual la epistemología es memoria, resignificación y depuración del sujeto en el lenguaje como efecto de la construcción dialógica que supera las colocaciones en el espacio y el tiempo, así como los presupuestos y prejuicios frente a la lectura y la escritura del mundo, de la vida y de la cotidianidad. Sobre estas premisas, la perspectiva situacional de la pedagogía reconoce en la pregunta una condición vivencial y discursiva que testimonia el compromiso del maestro con los fenómenos de la realidad socio histórica, de la cual el muro es expresión de evocación y creación de relatos, y a su vez, trayecto de interpretación en la experiencia finita de la existencia, donde la educación y el maestro encuentran razones para emprender nuevas lecturas y escrituras del mundo desde una posición en resistencia con la impunidad y el crimen. Palabras clave: Maestro, educación, pedagogía, diálogo, lenguaje, lectura, escritura, memoria, muro. 10 PALABRAS PRELIMINARES El muro, como mi cuerpo y como la vida misma, es una textualidad donde mi ser de maestro encuentra la vitalidad pedagógica haciéndose metamorfosis narrativa desde los silencios que mutan como voz e interrogante de mi historia. Por ello, en este trayecto, donde he sido diálogo con la calle y con mis evocaciones vivenciales de lo educativo, comprendo el muro como un tablero donde me leo y escribo como aprendiz de la vida. Aprender de la vida es aprender del tiempo que hemos recorrido sin dejar de contemplar el espacio que recoge las huellas de mis experiencias. Me convierto en muro de mis recuerdos, y cada uno de ellos me trae otros muros con los que he compartido, con los que he dialogado, y ante los que me he silenciado. Recordarme y verme en esos muros es demolerme, descompensarme, pero también reinventarme como maestro; como ser humano en aprendizaje, en búsqueda e interpretación de lo que soy y de lo que hago para modificar lo que soy en el día a día. En este sentido, el primer capítulo que integra el desarrollo de la obra, me pone en escena con mis experiencias y recuerdos de calle, de espacios abiertos donde la palabra fluye, se confunde y se atrapa. “Dejando huellas en el espiral de mi vida” es el nombre de este capítulo de apertura que recrea mis contactos con el barrio en tanto exterioridad con la cual empiezo a comunicarme con la vida y sus diversas formas de ser expresada. En este apartado, compuesto de miradas y recorridos a las paredes y esquinas de la calle, evoco mis aprendizajes como caminante sensible a las imágenes, fenómenos y situaciones que el azar del afuera trajo a mi vida como señal de importantes hallazgos. Mi propio cuerpo es un grafiti de emociones y sentimientos que logro poner en narrativa con mi ser de maestro y de errante; converso con los ecos y los recuerdos que puedo hacer parte de mis referencias de aprendizajes. La calle como una escuela, como un escenario donde acontecen situaciones y colocaciones pedagógicas. En esta memoria, establezco, entonces, una intertextualidad con la educación desde mi perspectiva de maestro en búsqueda, de ser humano que transita la vida y el espacio en riesgo 11 de transformarse y resignificarse con lo inesperado, con lo asombroso y contingente. En tal apertura se despeja un horizonte poético donde actúo como maestro de la vida y en la vida; maestro en otredad y sensibilidad con lo que me rodea, con lo que se fundamenta como entorno y contorno de mi existencia. Con lo que soy en medio de otras miradas y sensitividades dispuestas al acto del encuentro, del diálogo; al acto potente y prometedor del silencio. En consecuencia con este panorama, paso al segundo capítulo vivencial de mi trabajo de grado, en el cual reúno las voces de grafiteros y transeúntes que hacen de la calle un texto y un lienzo para nuevos desarrollos del lenguaje. Este capítulo de complicidades y contingencias, llamado “Entre relatos y otras memorias” intenta ser el testimonio de mis experiencias como caminante de la calle, recorriendo con otros cuerpos los mensajes de la noche que se traducen en esperanza de nuevos amaneceres; caminante de cuerpos y texturas errantes, dispuestos al riesgo de su palabra para vencer el ostracismo del silencio, en tanto atadura de lo hegemónico. Con este trayecto, me construyo en el lenguaje, en sus vías de posibilidad e impotencia; sintiendo el camino como una prueba con mi propia existencia, pero además con la existencia del otro: con su palabra y con su escucha; experiencia donde repienso la formación en cercanía con la realidad y sus agudas contradicciones. El muro, entonces es una textura histórica, pero también una excusa subjetiva donde lo colectivo se pone en resistencia a la mentira, a la manipulación y al engaño. Es el suelo de una colectividad inconforme, donde mi propio silencio supera sus limitaciones y temores. Me vuelvo así narración desde mi emoción y mis concepciones; historia palpitante de sensibilidad donde también mis formas de leer y de escribir se ponen en crisis; se exorcizan de los parámetros dominantes, y se liberan de los cánones prescriptivos; se ponen en memoria de lo humano, de lo social, de lo cultural, de lo creativo. 12 Leer y escribir desde un silencio activo dirigido por las rutas de la memoria, en compromiso social y político, en expresión de los interrogantes que evidencian la inconformidad con lo establecido. Leer y escribir desde el asombro, desde la errancia, desde el camino donde todos los destinos son una posibilidad de reinventarnos y renovarnos en nuevos rostros del lenguaje. Para trabajar con la memoria se necesita un cierto silencio, un cierto distanciamiento. El ruido no deja trabajar la memoria. En una sociedad (post)moderna como la nuestra, donde no existe esta capacidad de distanciamiento con respecto a los grandes problemas antropológicos fundamentales, donde hay que innovar y cambiar a menudo de forma patológica, obsesiva, donde la novedad y el progreso se imponen de una manera brutal, donde la velocidad no deja lugar a la reflexión, el presente aparece de forma fetichista. La (post)modernidad es un universo en que no hay lugar para la lectura, para la meditación, pues la lectura necesita silencio. En el de leer, de pensar, de reflexionar...siempre hay necesidad de tiempo. En efecto, leer, meditar, son actividades que requieren tiempo, paciencia, lentitud (Mélich, 2002, p.102). Con estas claridades, las expresiones murales cuentan con el acompañamiento de las voces literarias desde una hermenéutica como precedente para el tejido estético, ético y político que favorece el diálogo entre épocas y autores, pero, a su vez, entre referentes teóricos que permiten reflexionar pedagógica y fenomenológicamente las expresiones callejeras y sus narrativas dialógicas. Con este legado de referencias, me propongo finalizar con el capítulo “Las expresiones murales como narrativas y silencios para construirme en las preguntas de mi búsqueda”, en el cual se transitan, desde los referentes teóricos y sus horizontes de posibilidades temáticas, los lugares y tiempos de la palabra que se superan así mismas como espacio-temporalidad, en tanto configuran y desconfiguran los paisajes cotidianos y callejeros para fundamentar una hermenéutica de su fenomenología mural; un retrato de significaciones y apropiaciones visuales y conceptuales, en las cuales se deja huella de un proceso donde la narrativa es el volcán activo de nuevos diálogos y construcciones con la lectura y la escritura. Culmino así con un tono de reflexiones concluyentes en clave de nuevos desafíos que mantienen en camino estos pasos por los muros y las calles que han inspirado mis búsquedas. 13 En estos brochazos de ideas, intentaré configurar la expresión de mi vida como maestro, como sujeto histórico y como corporalidad mural que se mantienen en diálogo con el aprendizaje y sus manifestaciones en la cotidianidad de la calle y en sus fértiles narrativas de la vida. 14 INTRODUCCIÓN En la imagen del muro como fenómeno pedagógico que expresa la vitalidad del lenguaje, se construye una metamorfosis de narrativas y silencios donde se manifiesta y se oculta la historia y donde resuena el diálogo como verificación situacional (Mélich, 2005) de lo educativo. Por esta razón, en el muro también subyace un acumulado de expresiones y comprensiones del mundo y de la realidad; un compendio de referencias humanas que dan cuenta del paso por el tiempo y de las huellas dejadas sobre el espacio. El muro entonces, su textualidad histórica haciendo memoria de las expresiones con las cuales se nombran los hechos y sentimientos que marcan una palpitación colectiva, puede ser asimilado, de entrada, como un espacio donde se registran los logros y las expectativas de los seres humanos; los aprendizajes y las preguntas que lo convierten en un tablero de recuerdos, de reencuentros y reinvenciones; en un territorio de búsqueda donde hacen presencia y ausencia las interpretaciones del mundo: "Si inevitablemente interpretamos el mundo es porque nunca somos absolutos, porque en el ser humano nada hay acabado, porque no vivimos en un final de trayecto, sino en trayecto, es decir, porque somos finitos" (Mélich, 2002, p. 42). El proceso inacabado de exploración y reinvención del mundo es también un evento dialógico con su pasado, con su presente y futuro, así como un compromiso con los acontecimientos que lo han empañado en la impunidad de sus detalles. Interpretar el mundo tiene que ver con descifrar sus silencios, con emprender las preguntas que permitan hallar las respuestas que le hacen falta a la memoria; al lenguaje silencioso que expande la conciencia en el relato de la auto colocación en el espacio, en el territorio de la memoria donde los muros son fuente de enseñanza, de aprendizaje y cultura. Con este horizonte del muro, se logran desplazar las vivencias de la calle a la escuela y a las galerías. Banksy (1974), con su obra urbana de crítica al sistema capitalista logra reflejar esta movilidad de sentidos y significantes que le trazan a la educación y a sus prácticas y discursos nuevos criterios de reflexión y construcción de conocimiento. La educación en general, y el maestro en particular, encuentran en este panorama vivencial de lo 15 urbano un escenario más amplio y complejo de guiones pedagógicos para interrogar y nombrar el mundo desde una actitud ética y política en resistencia con los actos de injusticia e indignidad. En esta premisa de significación, el muro y sus texturas históricas constituye un poemario de escenas y manifestaciones lingüísticas y simbólicas que tienen lugar y reflexión en los discursos y prácticas educativas, en tanto el encadenamiento de interpretaciones posibilita un eslabón dialógico donde la misma vida y su dialéctica de presencias y ausencias hacen pedagógica la cercanía con los otros y sus diferencias: Por eso el tejido de interpretaciones es también un tejido de relaciones. La finitud se expresa en la necesidad de establecer relaciones con los otros, en la necesidad ineludible de dar y recibir. Estas relaciones con los otros nos sitúan ante una dimensión fundamental desde un punto de vista antropológico: la educación (Mélich, 2002, p. 47-48). Desde este criterio, el muro concentra expresiones de resistencia o aprobación del mundo, de la realidad y de la vida. Sus marcas, cicatrices, senderos y señales trazan texturas de significación donde el mismo cuerpo es la representación de la existencia en trayecto, aprendizaje y finitud del camino. Desde esta perspectiva, la educación se sitúa en clave de criterios sensibles y transformadores de la realidad, pero además, desde pretextos, contextos y textos que narran el lugar político de la pedagogía y de los procesos formativos desde la emancipación; condiciones de relevancia en la reflexión orientadora de las expresiones murales como texturas históricas donde narrativas y silencios construyen la epistemología del diálogo y su horizonte interpretativo de la vida, de la realidad, del mundo, de la experiencia. En sintonía con este panorama, se hace imprescindible recuperar la exterioridad como espacio y tiempo en apertura que permite reflejar sentimientos, pensamientos, emociones y expectativas que abren la narración desde la contemplación y vivencia de los lugares, territorios y geografías donde leer es parar el tiempo del texto, suspender y escuchar sus partituras; recorrer lentamente su profundidad melódica sin perder el paisaje vital desde 16 donde se está mirando. En palabras de Zuleta (1982) "hay que leer desde alguna parte, así como hay que mirar desde alguna parte." (p.14). Desde la dimensión de un universo donde se graba la historia de la humanidad en sus tránsitos espaciales y temporales. Mirar, leer comprendiendo la colocación histórica que hace necesaria y urgente la relación narrativa con la pregunta: "Se lee desde un trabajo, desde una pregunta abierta, desde una cuestión no resuelta; ese trabajo se plasma en una escritura; entonces, todo lo que se lee alude a lo que uno busca, se convierte en lenguaje de nuestro ser" (Ibíd. p.12). En este orden expositivo, el perfilamiento del lenguaje debe superar el nivel de la información para guiar a los sujetos en el mundo desde la experiencia donde el paisaje vital nos sitúa; es decir, el lenguaje como la brújula para propiciar los acercamientos a la realidad y a las situaciones que en ella ameritan ser transformadas: "Vivimos en un mundo en el que la importancia de la información va ineludiblemente ligada al declinar de la narración. Pero con el declinar de la narración la experiencia pierde importancia" (Mélich, 2002, p. 85). Con este preludio se puede afirmar que la fenomenología del muro, en tanto expresión objetiva de la subjetividad colectiva que expresa su malestar ante las hegemonías e ideologías del terror y el engaño, tiene como territorio vivencial la narración en tanto leguaje ético y estético que se mueve en diversas versiones de la emoción y la interpretación. En esta perspectiva, el lenguaje narrativo es también una especie de muro de lo cotidiano donde se integra el silencio de simbologías y códigos socioculturales que le otorgan a la lectura y la escritura un lugar de desciframiento y de memoria histórica, un posicionamiento dialógico donde el lenguaje construye las rutas para superar los enigmas y silencios que han consentido con el sinsentido del ultraje y el oprobio en nombre de fundamentalismos absurdos e inhumanos. Por la memoria, los seres humanos se instalan críticamente en su tiempo, rememoran el pasado y anticipan el futuro. Ahora bien, el trabajo de la memoria, como todo aquello que hacemos los seres humanos, está inscrito en un momento de la historia, en una cultura, en un universo simbólico (Mélich, 2002, p. 101). 17 Leer y escribir tiene, entonces, esta carga sociocultural donde la memoria requiere del silencio para lograr interpretar serena y pausadamente las textualidades, sus historias y sus vínculos dialógicos. Pero para lograr este estado de compromiso con el lenguaje, se requiere de una sensibilidad social que estimule la pregunta por lo que pasa, es decir, al asombro ante las circunstancias que circunscriben a los sujetos en unas lógicas de enajenación y ensimismamiento. Por esta razón, la importancia del silencio y de la escucha es asumida como pilar para que la escritura deje de ser una práctica ajena a las experiencias y significaciones en diálogo con la historia (Mélich, 2002). Con estas claridades, las expresiones murales se dejan acompañar de las voces literarias desde la hermenéutica como precedente para el tejido estético, ético y político que favorece el diálogo entre épocas y autores, pero, a su vez, entre referentes teóricos que permiten reflexionar pedagógica y fenomenológicamente las expresiones callejeras y sus narrativas dialógicas. En este criterio se ampara la consideración de una ruta metodológica que permite la articulación de concepciones y apreciaciones que han atravesado la historia del pensamiento en la pretensión de ubicarnos en situaciones históricas que dan cuenta de los fenómenos sociales y culturales que inciden en los modos en que aprendemos, enseñamos, estimamos y generamos procesos de lectura y escritura. Por este sendero que le da apertura a la diversidad de visiones y sensibilidades del maestro para repensar su práctica a través del lenguaje en su abanico de sentido, es consecuente establecer relaciones entre elementos, referencias, situaciones, imágenes, objetos y fenómenos que serán trenzados a partir de la semiosis, desde los planteamientos de Umberto Eco en términos de una hermenéutica de las cadenas interpretantes retomadas del semiótico Charles Peirce (Eco, 1979, 1986). Se recurre, entonces, a la idea de obra abierta de Eco para examinar cómo un significante remite a una pluralidad de significados, más cuando se trata de una expresión mural, donde esa pluralidad remite a la hipertextualidad: "Obra abierta como proposición de un campo de posibilidades interpretativas, como configuración de estímulos dotados de una sustancial indeterminación, 18 de modo que el usuario (interpretante) se ve inducido a una serie de lecturas siempre variables; estructura, por último, como constelación de elementos que se prestan a varias relaciones recíprocas" (Eco, 1979, p. 194). En esta ruta tendrán relevancia los lugares ético y político del maestro y de la educación, en la medida en que el acento dialéctico de esta perspectiva, pone ante el proceso fenomenológico de las expresiones murales como experiencia consciente que sugiere el despojamiento de toda opinión o prejuicio: Somos seres culturales, simbólicos, narrativos... Necesitamos inventarnos a nosotros mismos para seguir vivos, necesitamos contarnos historias, para burlar, aunque sea momentáneamente, la presencia inquietante de la finitud. Y el erotismo, el juego de los sentidos, el juego con el cuerpo y en el cuerpo del otro y en nuestro propio cuerpo, abre a los seres finitos instante fugaz de inmortalidad (Mélich, 2002, p. 173). 19 CAPÍTULO I: EN PROBLEMATIZACIÓN – RESIGNIFICACIÓN INICIAL: UN VISTAZO DE HUELLAS Desde la perspectiva de indagar los sentidos y criterios pedagógicos que subyacen en las expresiones murales, se trazó, como horizonte de interpretación fenomenológico, las narrativas desde donde el diálogo emerge como verificación de la trascendentalidad intersubjetiva, en la cual la epistemología es memoria, resignificación y depuración del sujeto en su experiencia con el lenguaje; y de manera específica, con sus búsquedas e inquietudes en la vivencia consciente que se propone aquietar los presupuestos y prejuicios frente a la lectura y la escritura del mundo y de sus particularidades. En este sentido, la colocación situacional de la pedagogía, hace de la pregunta una premisa discursiva como entramado temporal donde lo vital y lo finito se cumplen. En la construcción del problema confluyen estas relaciones desde la semiosis del territorio en tanto evidencia y devenir de la palabra del maestro, y por ende, de la vivencia consciente, desde donde el fenómeno que se interpreta, hace parte de la educación en la cotidianidad, o lo que es igual, de la penetración en la realidad socio-histórica, de la cual, las expresiones murales son testimonio de evocación y creación de relatos. Relatos que tienen que ver con el sujeto que se enuncia, con el fenómeno que está siendo enunciado y con los posibles interlocutores de esta enunciación. Así las cosas, el relato autobiográfico, desde el cual se recogen las memorias de las vivencias callejeras, es también una expresión del cuerpo como muralidad en escritura y reescritura de sus búsquedas, deseos y frustraciones. Por ello, el lugar de la interrogación es también una acción de movilización del pensamiento en la cual se entabla el diálogo con las expresiones murales en tanto narrativas que se integran a las reflexiones pedagógicas para repensar la enseñanza desde los lenguajes de la ciudad, del espacio público, de las manifestaciones urbanas que superan las paráfrasis hegemónicas. Interrogar el despliegue callejero de estas narrativas, supone, así, desmantelar nuevos registros de memoria y de enunciación donde la subjetividad se configura en nuevas perspectivas de la otredad. 20 Así entonces, la presencia del muro como una expresión histórica donde se construye el diálogo, es también un territorio de memorias y esfuerzos donde se han sembrado posibilidades pedagógicas para prometedores escenarios de manifestaciones lingüísticas, simbólicas y representacionales que tienen lugar y reflexión en los discursos y prácticas educativas. Partir entonces de la pregunta por los horizontes pedagógicos que permiten las expresiones murales desde una narrativa para construir el diálogo, constituye el referente de la disertación, en clave de unos aportes formativos que contribuyen a los procesos de subjetivación. La sensibilidad frente al espacio abierto y la apertura de sentido ante sus múltiples formas de expresión contribuyen a que esta búsqueda vaya constituyendo una polifonía de opciones y alternativas educativas donde la escuela puede llegar a repensar su lugar y sus intenciones frente a la enseñanza y el aprendizaje. De esta ruta se desprende la necesidad de que el maestro sea, igualmente, una expresión en apertura dialógica de sus circunstancias; de sus recuerdos, de sus ilusiones y expectativas; sea una corporalidad donde se integran los distintos registros de la memoria que logran descifrar e interpretar el lugar de sentido de los silenciados, así como los acontecimientos y expresiones que, desde la periferia, se toman la ciudad para dejar huella de sus sensibilidades. Poe eso el objetivo de este trabajo es reflexionar acerca de las expresiones murales como narrativas y simbólicas donde se construye el diálogo, a través de referentes conceptuales, vivencias de la calle y relatos de experiencias que permiten el perfilamiento de subjetividad como un estar y caminar con los otros. En ese camino entender que el grafiti es otra forma de comunicarse no convencional, no por eso inválida que desborda los límites de la escuela. En este precedente pude dialogar conceptualmente con algunas experiencias reivindicativas de la muralidad, y este es el retrato de ese vistazo. El periódico mural arco iris, una ventana informativa en la escuela técnica Isaías Medina Angarita, se intenciona a la promoción de la lectura y la escritura a través de la creación y publicación de un periódico 21 mural estudiantil, el cual fue dirigido a toda la comunidad educativa como “un instrumento de comprensión y abordaje del mundo” para generar condiciones reflexivas orientadas a la construcción del diálogo y a sus vínculos creadores de palabras y sentidos. En igual sentido, “el periódico escolar, un medio para promocionar la lectura y la escritura en la biblioteca escolar de la escuela básica San Diego, Rubio, estado Táchira” se fundamenta como un proyecto para exteriorizar sentimientos, pensamientos y expectativas de los estudiantes mediante el vínculo entre la escuela y la biblioteca como un espacio para el acercamiento a las letras, los autores y a los procesos de pensamiento que tienen memoria en estos antros del saber. En este orden expositivo, “El periódico escolar como propuesta de capacitación al docente para promocionar la lectura y la escritura” retoma los géneros periodísticos como instancias comunicativas con la realidad y con el perfilamiento del lenguaje para guiar a los sujetos en el contexto. Este trabajo tiene como territorio vivencial la ruralidad como textualidad que se mueve en diversas versiones de su enunciación y explicación. En esta perspectiva, la ruralidad es también una especie de muro con lo urbano que, de un lado, impide visibilizar las situaciones y condiciones de un contexto y del otro, pero del otro, se convierte en un telón de confluencias simbólicas y expresivas donde los fundamentos sociales y culturales le otorgan a las prácticas de lectura y la escritura un lugar de compromiso y de conciencia histórica. Con estos preliminares, “El periódico mural: estrategia para desarrollar la función social de la escritura en el preescolar” constituye una reflexión que vincula el lenguaje con el proceso de comunicar ideas, pensamientos e inquietudes desde una sensibilidad social que estimula en la infancia la pregunta por lo que pasa, es decir, al asombro ante las circunstancias que circunscriben a los sujetos en unas dinámicas de invisibilización y silenciamiento. Por esta razón, la importancia de la oralidad y de la escucha es asumida como pilar para que la escritura deje de ser una práctica ajena a las formas de vida de los niños, a sus contextos y textos de sus propias experiencias y significaciones. 22 Con estas experiencias significativas se estableció cercanía semántica con los lineamientos curriculares de Lengua Castellana, en los cuales se entiende el periódico mural como una estrategia para el afianzamiento de las habilidades comunicativas en tanto se comprende la dinamización de la lectura, la escritura, el habla y la escucha como dimensiones de actuación en la elaboración, concepción y vivencia del lenguaje desde el periódico mural y sus opciones para entablar nuevas relaciones didácticas y conceptuales. Todos estos criterios se integran en las discusiones acontecidas alrededor del Centro de Innovación del Maestro (CIM), como proyecto piloto para encauzar las propuestas educativas en la ciudad de Medellín, permitieron una lectura del territorio en clave de las apropiaciones y posibilidades del espacio como escenario educativo, y en tal sentido, como cotidianidad de eventos y situaciones que permiten pensar, crear y recrear la historia de la ciudad y su futuro desde el lema Medellín la más educada. ¿Será entonces que bajo este lema la ciudad podrá aspirar a ser reconocida por su gestión educativa al integrar y apoyar fenómenos como los de la expresiones murales, iniciativas que van teniendo auge como otras posibilidades de formación y educación en una época que se torna excluyente por el consumismo y el vertiginoso ritmo de la cotidianidad? Las premisas de este proyecto abren un panorama de aproximación a la semiosis fenomenológica del territorio desde sus expresiones murales y sus potencialidades dialógicas a nivel pedagógico. Medellín, mirada en el horizonte de la educación, traza un reto ético y político del cual no podemos estar ausentes. Por ello, reseñar este antecedente de ciudad desde el CIM es de pertinencia sustancial, toda vez que: Son numerosos los planteamientos y referentes que señalan el acento y motor de transformación de lo educativo en la formación de los sujetos que la sociedad requiere. Pero al mismo tiempo, se destaca el esfuerzo de una ciudad en cuyos tránsitos y cambios la experiencia de la subjetividad emerge en diversidad de identidades y ciudadanías, donde nuevos diálogos se ponen en apertura para pensar y reflexionar acerca de las diferencias como manifestaciones propias de lo humano en su múltiple ejercicio de expresión. Medellín pone el espacio en despliegue de conversaciones entre actores y comunidades que interrogan el lugar y el tiempo de la escuela, las perspectivas y métodos que esta ha empleado para preguntar y nombrar el 23 mundo, la realidad, sus fricciones y oportunidades, y donde lo formativo se deslinda de la uniformidad escolar con la cual se ha pretendido tradicionalmente concebir a los sujetos y sus circunstancias. (Proyecto CIM, 2014). Es interesante acercar esta perspectiva de ciudad a la posibilidad del territorio cotidiano como escenario de aprendizajes que no necesariamente pasan por la intencionalidad de la enseñanza, sino, por la sensibilidad humana que recorre el contexto en el asombro y la pregunta por los "saberes, recuerdos, semblanzas y narrativas históricas y biográficas que, desde el reconocimiento particular de la ciudad, reconfigura el vínculo con los procesos formativos". (Proyecto CIM, 2014) que hacen del espacio una escuela de experiencias continuas. A este respecto, la Carta Medellín (2014) afirma que […] La ciudad vista como ecosistema educativo supera la visión del aula de clase y de la institución educativa, para de manera intencional hacer de la ciudad el escenario universal de aprendizaje y de ejercicio ciudadano (Foro Urbano ONU- Hábitat, 2014, pp. 12, 14). Este proceso de desarrollo urbano, que ha venido consolidándose en los últimos diez años como una proyección de las administraciones municipales hacia la educación, ha erigido a Medellín como lugar de aprendizaje y enseñanza permanentes para todos los ciudadanos. De ahí que vengan consolidándose sistemas interdependientes que actúan como redes pedagógicas y educativas tales como la red de bibliotecas públicas, la red de museos, el distrito de ciencia y tecnología, la red de agentes culturales y los equipamientos de ciudad. Todo esto configura un escenario que funciona al servicio de la educación para los habitantes de la ciudad, pero que, al mismo tiempo, impone el diseño de nuevas estrategias que se direccionan al concepto de calidad y a las dificultades que de allí se derivan. Con este vistazo de elementos legales y prácticos que posicionan la ciudad como escenario de aprendizajes y resignificaciones educativas, y que constituyó además una apertura a mi propuesta investigativa, el tema movilizado en el proyecto de investigación: Las expresiones murales, narrativas para construir el diálogo, articula voces, narraciones y 24 conceptualizaciones que constituyen herencias teóricas que se acercan a mi fenómeno de investigación, y que posibilitan una arqueología de apropiación crítica para posicionar mi interés de búsqueda en diálogo conceptual con la literatura. Reflexionar estos panoramas ilustrativos de mi fenómeno de estudio, en clave de mi posicionamiento epistémico, es el propósito narrativo de construcción y diferenciación en el plano polifónico de la investigación en Educación, en la cual, justamente, la resignificación en primera persona tiene que ver con el compromiso y convicción del maestro que trasciende la espacialidad del aula para pensarse y narrarse desde nuevas espacialidades de sentido; espacialidades testimoniales de las dinámicas de contradicción y conflicto. Hacer de los recorridos por el territorio una experiencia de búsqueda y de diálogo, un encuentro o desencuentro donde los sujetos reaccionan, permite interrogar el espacio público como cotidianidad pedagógica. El ejemplo de la plaza de Santo Domingo, en México, como espacio de observación, interrogantes y construcciones de sentido frente a las prácticas de lectura y escritura rastreadas por Judith Kalman y registradas en su texto Escribir en la plaza. Espacios para la lectura, (2003), es un testimonio contundente de la riqueza del escenario social y cultural frente a las prácticas y distintas formas de asumir, componer y expresar la escritura: Esto significa que la lectura de obras clásicas y la lectura de una fotonovela o la escritura de un artículo científico y la pinta de un grafiti se reconocen por igual como prácticas de lectura y escritura que se explican y se comprenden en tanto se ubican en un contexto social y político más amplio. El sentido del artículo científico, del grafiti, de la historieta y de la obra clásica se construye en la medida que se entiende el lugar que cada uno ocupa como vehículos de expresión y comunicación en la vida social y las relaciones de poder en un momento histórico particular (Kalman, 2003, pp. 17, 18). El carácter complejo y múltiple de la cultura escrita se teje dentro de un vínculo dialógico donde las reciprocidades y las divergencias están marcadas por precedentes socio históricos donde el lenguaje no solamente hace parte de un entorno, sino que además, se 25 convierte en práctica dentro del entorno. Pero el mismo entorno es un proceso, un espacio en construcción de sentidos, en acciones temporales que hacen de la práctica un verbo, un movimiento espacio temporal donde la misma vida se pone en escena. Por todo lo anterior, El panorama interrogativo y enunciativo que se articuló con los abordajes delineados para construir los sentidos pedagógicos de las expresiones murales como narrativas para construir el diálogo, recontextualizan la educación en la cotidianidad vital donde tienen voz y silencio las textualidades murales, las subjetividades en diálogo con su lectura y los relatos que transitan y emergen alrededor de las emociones, sentimientos y preguntas que posibilitan una relación con la pedagogía y su propósito testimonial en la palabra del maestro. Situar la educación con el momento histórico y evocar las experiencias con el aprendizaje en la imagen de un maestro que deja huellas en las maneras de concebir y vivenciar el lenguaje; resignificar el diálogo como un movimiento que genera el encuentro estético con nuevo tiempo de la palabra y el silencio, y, asumir el silencio como el grito que habita la escritura de las paredes, tejen los diferentes horizontes en que se expresa mi intencionalidad investigativa y que generan una narrativa crítica desde el entrecruzamiento metodológico y conceptual que conjuga la necesidad ética, política y estética de pensar las expresiones murales. De este tejido, se deriva una ruta de retorno donde queda abierto el carácter dialógico de una educación para la libertad en la recuperación de la palabra. Este panorama semántico, vivencial y discursivo de la ciudad queda plasmado en las discusiones de antecedentes del proyecto CIM que la alcaldía de Medellín con la Secretaría de Educación proyectan como eje articulador de todas las propuestas educativas que se vienen emprendiendo y que se diseñarán en la perspectiva de asumir el espacio como un territorio para nuevos y significativos aprendizajes. Desde el axioma Medellín: ciudad resiliente, ciudad educadora, se afirma: Medellín, en tanto una ciudad resiliente, no borra las huellas de sus problemáticas, pero permite que en sus nuevas configuraciones se crucen miradas de reconstrucción, renacimiento y luminosidad de las rutas que se han trazado en los últimos diez años. Y 26 entre ellas, la principal es aquella que piensa la ciudad en clave educativa, como una de las maneras de tejer, reconocer y transformar la vida en este territorio. Para dar forma al tránsito por estas posibilidades, se hace necesario empezar por reconocer a Medellín como un acumulado social y cultural del grupo de personas que la habita y transita en ella. Una ciudad que surge de múltiples relaciones en el tiempo y el espacio para dar como resultado un escenario de dinámicas productivas diversas y complejas. Como narrativa permanente se mantiene una línea que vincula el progreso al desarrollo y la modernidad, con la innovación como su más reciente forma de caracterizarla. Ideales todos estos luminosos que se asocian al proyecto moderno y vinculan el conocimiento al avance de una sociedad, posibilitando reelaboraciones que animan las intervenciones estatales y privadas que se hacen sobre ella. Esta narrativa logra, así, mantenerse como motor de las acciones y los acuerdos de recomposición colectiva, y se presenta como relato articulador de los procesos, incluido el educativo, que nacen y renacen en iniciativa y cumplimiento de una ciudad a la altura de los retos y exigencias del momento histórico. (...) En este relato, que se ha enfocado en la construcción de alternativas para dinamizar las relaciones entre los habitantes de Medellín, sin duda se reconocen las múltiples condiciones de contradicción y dolor que allí existen, pero también se destaca la emergencia de diferentes manifestaciones sociales, culturales y educativas que articulan un escenario urbano para repensar la vida en la ciudad. Medellín ha asumido de este modo una ruta de reelaboración ciudadana que ubica la educación y la cultura como pilares del buen vivir. El arte y el urbanismo han contribuido aquí a estimular un camino de resignificación de la vida que permite entender y habitar el espacio desde relaciones más vitales y creativas con su geografía física y humana, con el mismo cuerpo como territorio de experiencias y memorias. (Proyecto CIM, 2014) Por estas razones, colocarnos ante las circunstancias que circunscriben a los sujetos a unas lógicas de invisibilización y silenciamiento, es asumida como una prioridad de la problematización que me permitió analizar como los factores de opresión. En tal sentido, unido a la pretensión de rastrear los discursos que se movilizan por el espacio de la cotidianidad, vista como potencial de preguntas y diálogos pedagógicos, interrogué el silencio o las omisiones de ciertas expresiones de descontento que ponen en evidencia el hurto de la expresión reemplazada por la reiteración de la llamada publicidad pública heredada de los planteamientos hegemónicos que circulan en la cotidianidad como naturalización de lo absurdo. 27 En este sentido, el ejercicio autobiográfico permite un acercamiento del maestro que me habita en diálogo con la sociedad, al igual que repensar mi práctica pedagógica en términos de innovación, creación y apertura a nuevas posibilidades de aprendizaje que pueden ser demandadas por los niños y jóvenes de la actualidad. 28 DEJANDO HUELLAS EN EL ESPIRAL DE MI VIDA Voces entre callejones y rincones de la vida: una memoria de significativos aprendizajes Aún cuando yo habitaba durante 32 semanas en esa bolsita como plástica y que me proporcionaba cierta seguridad y placer, gozando de un clima tibio, me percaté de que mi casita había sufrido un doloroso y extraño movimiento que yo no entendía, era el anuncio inesperado del abandono para siempre de uno de mis progenitores, el que aportó la semilla para mi fecundación y dar origen a mi existencia. La sombra de la muerte se posó sobre mi hogar llevándose a mi progenitor para el mundo de la eternidad, donde no existe el tiempo ni el espacio. Siendo las 10:00 p.m. mi padre levantó el vuelo en medio de los rezos del santo rosario y los cánticos que entonaba Lola, la hermana de una tía de mi abuela, mi viuda madre que escasamente tenía 28 años y mis 9 hermanitos. Era una noche lluviosa y tenebrosa en la que la espesa bruma se volvía cómplice de las tinieblas para tan trascendental acontecimiento. Ilustración 1 Taller de imagen N°5 Segunda Muestra de trabajos visuales “monocromo” Salón de exposiciones Parque Biblioteca 12 de octubre. Fecha: septiembre 26 de 2015 Fotografía: César Tangarife 29 Al día siguiente, sábado, yo sentía otros movimientos fuertes que me sacudían de arriba hacia abajo y viceversa, era la prisa de mi madre que corría por un pasillo silencioso y frío, pero interrumpido por las voces quejambrosas de mis otros hermanos, quienes oscilaban entre uno y doce años. Yo aún no iniciaba esa cronología dentro de un espacio en el cual la muerte parecía ser el antagonismo al amanecer de mi vida. En ese espacio que me esperaba para vivir otra dimensión de las bolsitas de rotación con el mundo, las huellas de la finitud constituían mi primer registro de estímulos sobrecogedores; mi primera lectura desde el muro cálido en estrechez maternal, en el cual mi cuerpo experimentaba la agitación de la tristeza que el cuerpo de mi madre me compartía. En esta conjugación de cuerpos vitales, la muerte dejaba su mensaje sobre mi piel cubierta del lubricante amniótico que hacía las veces de un aerosol dejando en mi mente la impronta del dolor entre pulsiones y pulsaciones donde la misma vida era anunciada. Entre este estado interior y el estado exterior de lágrimas y lamentos por la muerte de mi padre, mi prematura vida empezaba a sentir los cambios de espacios que se anunciaban en la diferencia entre lo abierto y lo cerrado; la amplitud del campo y la restricción de un féretro que confinaba mi referente paterno a ser un prisionero del silencio en la certeza de la ausencia. En el estado exterior el cuerpo de mi madre gesticulaba la experiencia de la muerte y asumía el sentido de los espacios que golpeaban, en sentimientos encontrados, su nueva condición de madre solitaria. Los hermanos de mi difunto padre no querían que mi madre asistiera y presenciara el momento del cambio de una casa casi infinita, iluminada de amplios colores y exuberantes paisajes a una nueva que era oscura, estrecha y fría como el hielo que se debe sentir dentro de una mortaja en una bóveda. No querían que la vida que la habitaba se sintiera afectada por las temperaturas contradictorias de la vida y la muerte. El lúgubre panorama lo completaba el llanto de dos de mis hermanos más pequeños, quienes, desde un morrito veían el cortejo fúnebre alejándose cada vez más hasta llegar a la nueva morada de mi padre. 30 Finalmente la vida me eligió aunque la muerte continúe siendo el pasadizo de memorias y escrituras donde mi propio cuerpo es un muro entre el invierno y el verano en la palabra de la melancolía y la esperanza. Dos meses más tarde, un 22 de diciembre mi madre dio a luz a un pequeño, al que llevaron de inmediato al sacerdote para que recibiera el sacramento del bautismo, pues según la partera y quienes presenciaron el alumbramiento, la creatura no se alcanzaba a salvar: nací morado y raquítico. El sacramento se realizó con el fin de que al morir, mi alma no quedara en tinieblas, sino que ascendiera hacia el cielo. Estos ritos fueron realizados por el excelentísimo Monseñor Augusto Trujillo Arango, obispo de Jericó en ese tiempo y luego arzobispo de Tunja La tía Margarita, quien ayudaba a la partera, salió al lavadero para cambiar el agua ensangrentada, pero no alcanzó a regresar con la ponchera de peltre, pues cayó privada en el patio de la casa al ver la imagen insólita de mi padre, quien le intentaba hablar. Él estaba vestido de pantalón blanco remangado, camisa blanca, sombrero y un poncho que descansaba en su hombro derecho; un imaginario de la muerte que retorna para retar la vida, o de la muerte que vuelve a la vida a través del recuerdo para convertir en narración la agonía; para no silenciar la voz del ausente, y hacer presente su legado en la expresión de una nueva vida, de mi vida. Fui creciendo al lado de mis hermanos quienes me ayudaron a levantar. De mi madre no me acuerdo en mi primera infancia. Ella trabajaba 18 horas al día: de 6:00 a.m. a 12:00 de la noche, y algunas veces 24 y hasta 36 horas seguidas para poder llevar la comida a sus ya 12 hijos que nunca quiso entregar, a pesar de la insistencia de los familiares por parte de mi difunto padre La situación en mi hogar era de extrema pobreza. Antes de la muerte de mi progenitor mi madre no tenía un empleo, ni una casa, ni un compañero con trabajo estable en quien pudiera apoyarse. El hambre era el pan de cada día. Hasta entonces había recorrido 93 casas en alquiler. Mis hermanos caminaron descalzos para ir a la escuela en un recorrido aproximado de dos horas sobre empedrados en tiempo de verano, y el medio del fango en tiempos de lluvia. 31 Tengo conciencia de mi existir desde los cuatro años de edad. Entre recuerdos, sensaciones, intuiciones y sugestiones, fui tejiendo mi vida en un sentimiento de soledad que fue superado en la memoria de cargar a una hermanita menor que nació del encuentro de soledades entre mi madre y don Juan. Parecía que la vida se abría camino en medio de la carencia y las fatigas. No me abandona el recuerdo de la estrechez con la experiencia de una cama donde dormíamos 6 ó 7 personas en forma atravesada y con los pies colgando; las camas eran de pedazos de adobes sobrantes de construcciones y tablas untadas de mezcla de cemento y arena. Cuando yo tenía 7 años salía descalzo y muy mal vestido a los basureros con un costal en la mano a recoger chatarra, hierro, huesos, palos de escoba y aluminio para venderlos luego y llevarle el realizo a mi madre para la comida, lo propio hacían los demás hermanos cuando podían, pues ellos tenían su tiempo ocupado en el estudio. Otras veces me dirigía al Cerro El Picacho con Estela, una prima contemporánea, a recoger tierra de capote en un costal, para luego empacar en bolsas plásticas trasparentes y convertirlas en dinero. Ingresé a la edad de 8 años al kínder, lo que hoy se llama preescolar o transición. En ese año tuve dos profesores, uno de ellos nos hizo portar el uniforme de médico, porque era su profesión; con su gorro, delantal y demás atuendos y, el otro era un policía el cual nos impuso el uniforme de policías con bolillo y todo. Cuando el profesor llamaba a lista yo me escondía debajo del pupitre bipersonal o unas veces lo hacía en el baño; el ocultamiento era una práctica recurrente en un cuerpo que guardaba el miedo y la inseguridad ante el mundo y ante la vida misma. De hecho, cuando mi abuelita iba por las calificaciones, le decían que yo nunca iba, a tal punto llegaba mi ensimismamiento. La peor experiencia en mi vida se ubica en la escuela primaria. Cuando estaba en el grado segundo, el profesor Ángel José Higuita Villada, quien murió de 99 años hace apenas tres meses, y quien se ufanó de haber sido el mejor profesor, me zarandeó dos veces en el año: una por haberme parado del puesto a coger un borrador de nata que se me cayó y salió brincando por el piso, y la otra, por haberme equivocado en la letra de la canción La cama vacía de óscar Agudelo, cuando me obligaba a cantarla en público, y desde eso no me gusta 32 ese tema musical. La zarandeada consistía en coger al estudiante con una o las dos manos, levantarlo del piso y empezar a volearlo en forma circular hasta que el niño quedaba totalmente mareado y sin sentido, y hasta que devolviera lo alimentado o hasta que el profesor se viera con las manos repletas de pelos de la cabellera de su alumno; algo parecido como cuando uno montaba en las sillas voladoras que traían a los barrios populares los de la rueda Chicago o la ciudad de hierro. El maltrato psicológico, físico y verbal fue el pan de cada día en esta escuela que hacía del castigo una pedagogía para el reclutamiento de mentes dóciles y cuerpos disciplinados. En este mismo grado, el 31 de octubre el director de la escuela le dio un marrano a cada grupo para celebrar el día del niño, y recuerdo que cada director con sus estudiantes y padres de familia hacían platos agradables, como sudados, picadas, carnes especiales con sus ensaladas y arroces, pero mi profesor nos dio a todos y cada uno un plato de sopa de arroz babosa con chicharrón grasoso cocido y su garra tupida de pelos gruesos y negros de hasta tres o cuatro centímetros de largo, desde eso a mí no me gusta la sopa de arroz y mucho menos el tocino cocido. En esta durísima experiencia escolar, la situación económica de mi familia no es menos deplorable. Todos estudiábamos y algunos trabajando al mismo tiempo; mi madre se sigue doblando en horario para poder sostenernos. Fue una época muy difícil, pero yo ya había dejado el reciclaje para cambiar el oficio por la venta de quesitos todos los días desde las cuatro de la madrugada hasta las 10 de la mañana para poder estudiar en la tarde. 33 Pronto dejé el trabajo en la calle para colocar una venta de cremas, refrescos y bananos congelados en mi casa, aprovechando la primera nevera marca Aba que mi madre consiguió. Terminé la primaria ocupando el tercer puesto en promedio y por eso tuve cupo para estudiar directo en el Colegio San Vicente de Paúl, pero ingresé mejor al Instituto Popular de Cultura, hoy Instituto Tecnológico Metropolitano, donde pasé el examen de admisión. Allí recuerdo que, en el marco de una semana institucional, se adecuó un muro gigante ubicado en la zona de mayor circulación llamado: “catarsis” en el que los estudiantes le dieron rienda suelta a su libre expresión con mensajes de todo tipo y en diferentes formas hacia los profesores, estudiantes, empleados, amigos, familiares y hasta a Dios: los mensajes eran de diversas formas, colores, tamaños y algunos acompañados de ilustraciones como flores, corazoncitos, dibujos de rostros y hasta la marca real de besos plasmados en la pared. Yo no sabía siquiera qué significaba esa palabra, la vine a entender en la asignatura: desarrollo afectivo I en la Universidad de Antioquia, con el profesor Carlos Mario González en el segundo semestre de 1991, cuando empecé la licenciatura en educación: español y literatura. Con lo de la catarsis en su significación de una escritura abierta, pluralista y múltiple, se me empezó a despertar un interés peculiar por los murales, y ahí fue donde, en adelante, donde veía un muro con algún escrito o ilustración me llamaba la atención y me detenía a leerlo. Puedo afirmar que ahí inició mi encuentro con la lectura y la escritura, en Ilustración 2. Visita para entrevista dialógica El muro como un cuerpo expuesto Parque Biblioteca 12 de octubre. Salón donde se realizan los talleres, agosto 12 de 2015 34 una especie de remembranza con mi cuerpo en marca y registro de muerte, de esfuerzo, de lucha, de fatiga, pero también de renacimiento. Renací en la lectura de mi propia escritura, viendo el muro como un cuerpo expuesto en relato; haciendo del muro una textualidad en expresión de la vida y de la muerte; en expresión del silencio que me cautivaba en inquietud, pero además, el muro como un aliado de mis dificultades, de mis agotamientos y premuras por salirle al paso a cada situación, en el desafío de no desfallecer ante las muchas y consecutivas calamidades que han definido mi existencia. En ese ir y venir por el proceso formativo, terminar el bachillerato fue muy fatigante. A partir de 8º estudiaba en la mañana de 7:00 a.m. a 1:45 p.m., y trabajaba de 2:00 p.m. a 10:00 p.m. en una salsamentaría, llevando domicilios a los apartamentos, haciendo aseo y despachando clientes. Cuando estaba en 8º tenía muchos vacíos en matemáticas que no logré superar, lo cual desencadenó en la pérdida de la asignatura y por consiguiente del año escolar en la prueba de rehabilitación. Pero esto hecho, muy doloroso por los costos materiales y los inmensos esfuerzos que me significaba en tiempo y cansancios acumulados, no me desmoralizó para insistir en mi proceso de escolaridad y de los logros académicos que me hacían un convencido de encontrar, a través de la educación, mejores horizontes de mi vida y de mi futuro. Al llegar al grado 11 fui el único que pasé el examen de admisión a la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, por los cual los compañeros me criticaron diciendo que yo que era pobre, que para qué me había presentado a la universidad si eso era para ricos; los profesores sí me admiraron y uno de ellos, Héctor Gómez. Profesor de mecánica industrial, quien estuvo más de un año en un hospital mental, dijo que él sabía que yo había nacido para ser doctor. Estando en la Universidad yo todavía trabajaba en la salsamentaría, pero sólo los domingos de 7:00 a.m. a 9:00 p.m., y en semana, con una promotora de seguros de suramericana medio tiempo de 2:00 p.m. a 6:00 p.m. 35 El trabajo en la salsamentaría se tornó humillante en tanto que mi patrón no me podía ver con un tiempo libre que lo invertía leyendo los libros de literatura que me obligaban a leer en la clase de español o realizando tareas de otras asignaturas, porque hacía cosas como: tirar una canasta de huevos al piso y revolcarlo para que yo limpiara, o regaba comestibles debajo de los enfriadores con el fin de que yo volviera a realizar el aseo, también una vez ensució el baño con excremento después de haberlo lavado, para que yo volviera a repetir la operación. Toda esta pesadilla terminó cuando un domingo yo estaba muy entierrado por haber arreglado yuca y haber pelado una cebolla de rama, y había tanta gente que me llamaron a despachar público, vi que un compañero de la universidad era un cliente que entraba a la salsamentaría, me escondí dentro del baño y me demoré para salir calculando que el hombre de la Universidad Nacional ya hubiera salido. El patrón me acosaba para que saliera pero yo le decía que era que estaba flojo del estómago. Sentí pena que este compañero se diera cuenta de que yo trabajaba allá, en ese barrio de clase media donde él vivía. A partir de entonces renuncié y me vinculé a laborar como auxiliar administrativo en calidad de becario en el Departamento de Educación a Distancia y Extensión de la Universidad de Antioquia. Para ese entonces ya me había cambiado de estudiar economía agrícola en la Universidad Nacional, a la Facultad de Educación a Licenciatura en Educación Español y Literatura en la Universidad de Antioquia. En el penúltimo semestre, luego de haber cursado asignaturas como: Seminario de investigación lingüística, sociolingüística y semiología general, desarrollé un pequeño trabajo de investigación sobre los grafitis, para lo cual tomé como lugar del muestreo o trabajo de campo, la Institución Educativa Marco Fidel Suárez de Medellín y dirigida por el profesor José Manuel Morales de la Facultad de comunicaciones, convirtiéndose en mi primer acercamiento al campo de la investigación. Nueve años antes había sentido ya curiosidad por la escritura en los muros, desde que vi plasmado en un gran mural los grafitis y mensajes de estudiantes en una pared ubicada en uno de los pasillos amplios de la institución educativa donde cursé mi bachillerato. 36 Realicé la carrera en ocho semestres como estaba previsto. Participé de los movimientos estudiantiles en marchas, asambleas y hasta pintando grafitis en asidua: Asociación de Estudiantes de la Universidad de Antioquia. Salí con matrícula de honor por haber obtenido el promedio más alto del último semestre. Antes del acto de graduación me presenté a la primera convocatoria que realizó el Municipio de Medellín para docentes y directivos docentes. El obstáculo más grande que tuve en ese proceso fue que yo no estaba inscrito en el escalafón nacional docente, porque no tenía título aún como licenciado. Sin embargo, hablé directamente con el Doctor Luis Pérez Gutiérrez quien ostentaba el cargo de Secretario de Educación Municipal, y había sido antes Rector del Alma Máter, donde él mismo firmó la matrícula de honor que se me otorgó. Con él logré que me incluyeran para presentar el concurso junto con otros 27 compañeros que se encontraban en la misma situación. Pronto empecé a ser parte del magisterio del Municipio de Medellín, en el Instituto Tecnológico Metropolitano, de donde cinco años atrás había egresado, empiezo ahora ya no como estudiante, sino como educador oficial de tiempo completo: fue una experiencia maravillosa y de muchos aprendizajes, aunque mi salida haya sido luego de la explosión de una granada de alto poder explosivo que cayó frente a mí, y como consecuencia estuve incapacitado durante 20 días. Actualmente conservo esquirlas y demás huellas en mi cuerpo. Nuevas marcas de la tentativa de la muerte rondándome y brindándome textualidades para continuar explorando la vida. Al mismo tiempo que trabajé allá, también viajaba todos los sábados al Municipio de Apartadó vinculado con la Fundación Universitaria Luis Amigó, asesorando la materia comunicaciones a los estudiantes de Administración de Empresas con énfasis en economía solidaria, y en diplomados en liderazgo cooperativo a los funcionarios de COOMEVA Y CONFIAR, donde dejé de trabajar desde que se apagó una de las turbinas de la avioneta y la nave tuvo que devolverse para la ciudad y hacer un aterrizaje de emergencia. 37 Los domingos viajaba al Municipio de Sonsón para actualizar a los maestros de la Normal Superior y a los docentes del Liceo y otras instituciones educativas. Oficio que dejé desde que en un sector llamado Guayaquil un grupo de guerrilleras con pipetas de gas y unos guerrilleros con fusiles, nos retuvieron para hacer retén y supuestamente secuestrarnos, hecho que se frustró por un combate que se dio con helicópteros de la cuarta brigada, quienes empezaron a bombardear a los rebeldes. En semana yo trabajaba duro, conseguí trabajo en un colegio de cobertura, además de los otros tres que ya tenía y en jornada contraria en semana, es decir, no alcanzaba a gastarme los pagos que consignaban en mi cuenta. A los cuatro años de estar así me fui dando cuenta que esto no tenía sentido para mi vida, que estaba renunciando a otras posibilidades importantes. Fue entonces cuando decidí renunciar a tres trabajos y opté por quedarme sólo con la vinculación oficial del Municipio de Medellín. Compré un apartamento y lo acondicioné a mi gusto, pero pronto me di cuenta que mi talento estaba subutilizado, fue cuando decidí solicitar el reingreso con cambio de programa a una carrera que yo había iniciado en la Universidad de Antioquia, me aceptaron e ingresé a estudiar Comunicación social - Periodismo. Terminé la carrera de comunicador social – periodista, el 13 de septiembre de 2013 e inmediatamente me presenté a estudiar la maestría en Educación en la misma universidad. Este ha sido el trayecto de reencuentro con las expresiones murales y por consiguiente, con unos nuevos panoramas de significación con la lectura y la escritura, donde la palabra delinea un rostro dispuesto a ser diálogo en el placer estético de construir la belleza mientras se recorre el paisaje de letras que edifican el texto. Con este breve recorrido, creo que mi vida ha girado en torno a lo académico, a lo familiar, a lo laboral y a lo afectivo en la forma y el movimiento de un espiral que vuelve a pasar a cierta distancia y desde otro punto por donde alguna vez ya había pasado; siempre un camino en remembranza que se va abriendo en cada posibilidad de encuentro con nuevas personas, nuevas instituciones, nuevos aprendizajes y nuevas experiencias. 38 MIS EXPERIENCIAS DE CALLE “El hombre que más ha vivido no es aquel que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida” Jean – Jacques Rousseau Acogiéndome al dicho popular que reza: “nadie experimenta por cabeza ajena” y bajo el pensamiento del maestro pedagogo Rousseau, me dispongo a reflexionar acerca de la experiencia vivida en el recorrido por las calles antes, durante y después de compartir durante seis meses de lleno con los grafiteros del 12 de Octubre, en el marco del trabajo de investigación sobre las expresiones murales: narrativas para construir el diálogo, en consonancia con los ejercicios de lectura de aquellos maestros pensadores de la palabra, la escritura y el discurso en el contexto sociocultural de la Medellín moderna. Me he montado en el barco de la lectura y la escritura desde la infancia, un niño ávido de experiencia y conocimiento, ese niño inquieto y a la vez inocente como lo concibe Federico Nietzsche en Así Hablaba Zaratustra: “El niño es inocencia y olvido un nuevo comienzo, un juego, una rueda que gira por sí misma, un primer movimiento, un Ilustración 3. Taller de imagen N° 1. Entre colores formas y líneas Avenida 80 barrio La Raza bajo el monumento a René Higuita Mural de los talleristas de Pictopía. Fecha: agosto 12 de 2015 Fotografía: César Tangarife 39 sagrado decir sí”. (Nietzsche 2011, p. 35), siempre cuestionado por la palabra y motivado por el estudio del lenguaje en sus diversas manifestaciones, lo cual me ha permitido salir a las calles donde he navegado durante la juventud por el fascinante mundo del lenguaje. La aventura comenzó en mi segunda infancia, cuando empecé a sentir amor y entusiasmo por las letras, incluso, cuando desde el vientre era un cuerpo de navegante asistido por la muerte y marcado por la pérdida. Luego, en mi juventud, se reafirmó mi vocación, cuando fui capaz de encontrar la relación del lenguaje con el arte de enseñar. Mi preocupación siempre ha sido cómo encontrar en el lenguaje la posibilidad de que su enseñanza sirva realmente para la vida, para mejorar el buen vivir de los seres humanos en una civilización que parece ser cada vez más deshumanizada. En mi experiencia como docente del área de lengua castellana y literatura he tratado que los estudiantes le encuentren un sentido al estudio de la lengua; sus tareas han girado en torno al desplazamiento a las calles para que encuentren en ellas la realidad pedagógica de lo cotidiano, su sentido vivencial desde una perspectiva de pregunta, búsqueda y resignificación. A lo largo de mi carrera como maestro y también como estudiante, me he preguntado sobre cómo leo y cómo escribo. Cómo leo y cómo me leen los demás. No me cuesta dificultad aceptar que para el ejercicio de la lectura y la escritura he sido como la vaca rumiante a la que se refiere el maestro Estanislao Zuleta en su conferencia sobre la lectura pronunciada en la Universidad Nacional de Colombia, rumeo masticando una y otra vez más como pasando lo leído por los cuatro estómagos de la vaca (Zuleta 1982). Encuentro esta metáfora ajustada a mi real estilo de lectura que es rumiada o lenta. Me ha interesado más leer poco, pero bien leído, que leer mucho en la superficie; de tal modo que la lectura ha sido un pilar en mi construcción de maestro de lenguaje, más en la actualidad cuando encuentro en las expresiones callejeras un texto diferente para leer, un texto escrito o dibujado por otra persona, también con sus subjetividades y silencios dispuestos a la mirada y la pregunta de quienes los reciben. 40 La experiencia en la calle ha sido de gran aprendizaje, ha sido otro mundo que aún hay por describir. En el ámbito de la educación me he dado cuenta que el aprendizaje no sólo es privilegio de las aulas de clase, también se aprende en cada esquina, en cada mural, en el colectivo de grafiteros que se testimonian en lo que hacen sin encierros y sin los esquemas normativos que pueden limitar la creatividad y coartar el asombro. Blues, un grafitero de Pandemia, al preguntarle en una entrevista semiestructurada si puede ver el mundo a través de las paredes de la escuela aduce al respecto: “Sí, es educarnos en lo que nosotros mismos hemos sentido la necesidad de hace a través del grafiti, porque la educación colombiana no nos satisface: es mala, siempre he pensado que la calle está llena de Einstein, de personas grandes o muy inteligentes que no han podido desarrollar esa inteligencia o no han tenido los medios necesarios para producir cultura o algo intelectual que aporte al conocimiento de un país”. Esta posición se evidenció en la calle cuando la recorrimos. Mientras caminábamos, aconteció la conversación sobre los espacios educativos como jaulas para el confinamiento de la inteligencia; para el destierro del pensamiento: Todos los que habían cruzado la puerta antes que yo habían entregado sus cabezas, y yo las veía colocadas en una larga hilera de vitrinas que estaban adosadas a la pared de enfrente. Seguramente en esas vitrinas no entraba aire contaminado, pues las cabezas se conservaban en forma admirable, casi como si estuvieran vivas, aunque les faltaba el flujo de la sangre bajo la piel. Debo confesar que el espectáculo me produjo un miedo súbito e intenso. Durante cierto tiempo me sentí paralizado por el terror. Pero era el caso que aún incapacitado para pensar y para actuar, yo estaba allí: había pasado el umbral y tenía que entregar mi cabeza. Nadie podría evitarme esa macabra experiencia” desertores del sistema educativo que se retiraron de las aulas de clase, pero ahora están aprendiendo en la calle, tal vez no de la misma manera, pero son aprendizajes, al lado de un maestro o guiador, van detrás de un objetivo y casi siempre tienen una planeación de lo que se va a plasmar en los muros. (Bosh, 1960) 41 Desde este sentido, la deserción es la carta de presentación de estas subjetividades que encontraron en la calle una alternativa con el lenguaje; unos tableros para sus lecciones y unos aprendizajes para sus vidas. Todo esto me cuestiona sobre el sistema educativo actual. ¿Persisten las concepciones conductistas que restringen el desarrollo de la creatividad, la capacidad crítica y analítica de los estudiantes; se compite con ritmos de aprendizaje de los estudiantes; se reprimen las ideas diferentes y posibilitadoras de un pensamiento para el asombro? Todos estos cuestionamientos me rondaban en la cabeza cuando compartía con estos grafiteros en las andanzas de calle, observando y admirando murales que adornaban las calles de la ciudad, rayando paredes con firmas y escribiendo uno que otro mensaje improvisado en los muros que aún tenían espacio. Ilustración 4. Taller de imagen N° 2. Estudiar en la calle, una mirada diferente en educación Grafitour Recorrido por el barrio San Javier. Comuna 13 de Medellín mayo 23 de 2015 Fotografía: César Tangarife 42 MIS CONTACTOS CON EL BARRIO Cuando tenía 9 años, en el año 1978 adelantaba el grado primero con la amorosa y tierna profesora Gabriela Santa, en la Escuela El diamante, me fui a vivir de arrimado con toda mi familia a una pieza dentro de una casa en el hogar de un tío de mi madre, llamado Ramón Bedoya, ubicada en el barrio 12 de octubre de la comuna seis de Medellín. Este fue el primer contacto que tuve con el barrio donde se centró mi investigación sobre las expresiones murales. Recuerdo que desde allá yo tenía que desplazarme solo y en bus hacia el barrio El Diamante de la comuna siete, sector Robledo para poder asistir a la escuela a continuar con mis estudios, eso duró unos meses hasta que pude irme a vivir con mi abuela, una tía y su esposo cerca a la escuela. Pero, ¿qué fue lo que me llevó a realizar mi investigación en ese sector? Cuando transitaba por la avenida 80, exactamente en el ensanche recién inaugurado, entre la Universidad Santo Tomás y la calle 80, observé que había un hombre con aerosoles, brochas, pinturas y demás material para su labor. Yo iba con mi madre y una hermana para una cita médica, seguí derecho, pero cuando terminé la diligencia regresé al lugar y abordé al hombre que estaba allí pintando, ni siquiera conocí su nombre, porque luego de haber tratado de crear un clima de confianza le comenté sobre mi trabajo de investigación y de tajo me cerró las posibilidades de colaborarme con esta tarea. A pesar de este desplante, debo decir que la imagen de este hombre me remitió a la experiencia de asombro con el mural de catarsis en el cual experimenté por primera vez mi afecto y afectación por la escritura libre. Tres días más tarde volvía al lugar con la esperanza de encontrar más grafiteros para iniciar mi trabajo de campo, con la suerte de haberme topado con una contratista de la alcaldía de Medellín, quien había estado dos semanas antes en la institución educativa donde yo trabajaba. Ella se encontraba haciendo un reemplazo de una promotora del programa: “allí pintamos todas” de la secretaría de la mujer, pero no fue inmediatamente que me reconoció, sino que luego de haber dialogado con ella y otro compañero con el que estaba haciendo sus grafitis. 43 En este encuentro me permitieron usar el aerosol luego de una explicación para delinear unas letras grandes que estaban realizando. Fue entonces cuando les dije que me desempeñaba como coordinador de la Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán en Bachillerato; lo dije para que ellos no se sintieran amenazados por un descocido que se acercaba sin ninguna identificación. Luego de habérmeles presentado me identifiqué, y fue ahí fue donde se dio más confianza en ese primer diálogo que sostuvimos entre los tres. Luisa Fernanda, ese es el nombre de la contratista, me sugirió asistir el miércoles siguiente a las seis de la tarde al Parque Biblioteca 12 de octubre para que viera cómo se congregaba un colectivo de jóvenes, y otros no tanto, en torno al grafiti, aunque también me sugirió El Parque Biblioteca Fernando Botero del corregimiento de San Cristóbal. Me dijo que ambos colectivos se movían mucho, que habían alcanzado un gran posicionamiento y la asistencia era numerosa. También me habló del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla o la Quintana ubicada en el punto de intersección entre los barrios El Diamante, López de Mesa, Kennedy, Miramar, Jorge Eliécer Gaitán, San Martín de Porras, Altamira, Bello Horizonte y Alfonso López, este era el que más cerca me quedaba a mi casa, pero me llamó la atención fuertemente el del 12 por lo de su movimiento de reacción y reflexión política a través del arte. En el salón de la biblioteca conocí a Barto y a Blues, los jóvenes que desde hace 8 años fundaron el grupo de grafiteros Pandemia, ambos estudian noveno semestre de comunicación visual en la facultad de Artes del Instituto Tecnológico Metropolitano, me sentí bien acogido por ellos, me presentaron ante el grupo, se dispusieron a darme información y a ser sujetos de investigación para mi trabajo. 44 Comencé a asistir a todas las sesiones de los miércoles en un salón del Parque Biblioteca, donde durante dos horas y con el fondo del ritmo del hip hop empiezan a darle rienda suelta a su creatividad, cada uno en su block, libretica personal o cuaderno. Hacen dibujos de rostros, ilustraciones, letras, mensajes, líneas y trazos tratando de encontrarse con una técnica, mientras que, a modo de pausas, merman el volumen de la música para escuchar comentarios sobre historias del arte y arte contemporáneo de sus dos orientadores. Pedro, contratista de la alcaldía de Medellín, está entrando y saliendo constantemente para asegurarse de que todo esté marchando correctamente, de que el video beam, el computador, los bafles, la pantalla gigante y la internet no les vaya a fallar durante esas dos horas de taller. El sábado a las nueve de la mañana es el día más esperado para ellos, porque es el momento del contacto más directo con el barrio. Los muros grises, blancos o deteriorados los esperan para que desplieguen en ellos sus ideas, sus mensajes, sus sentires, mediante diseños creativos de letras, líneas, y trazos llenos de colorido. Ilustración 5. Grupo de de discusión y taller de imagen N° 3 Las diversas ideas y posiciones frente a los temas sociales se debaten y tienen encuentro en el diálogo. Salón de audiovisuales Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha: 28 de noviembre de 2015 Fotografía: César Tangarife 45 Es en este punto donde el diálogo empieza a emerger y su potencia pedagógica adquiere relevancia y sentido. Palabras van y palabras vienen, frases y oraciones que van hilando un discurso y un entramado de ideas entre los líderes estudiantes, los jóvenes aprendices y los transeúntes del barrio que pasan por el escenario que ya está dispuesto. Los orientadores dan las instrucciones, mientras los jóvenes pintores comienzan a sacar los implementos de sus morrales: las brochas, pequeñas y grandes, los pinceles, los tarros de aerosol de distintos colores y tamaños, las plantillas, trapos, tarros de pintura y los bocetos que reposan en sus libretas, blocks o cuadernos. Ya aquí no son los lápices, colores, tajalápices, borradores, sino los elementos directos como materia prima con los que se van a transformar esas paredes, que por lo general son muros de contención vaciados por los obreros para detener los barrancos de tierra que se puedan derrumbar. Ilustración 6. Taller de de imagen N° 4 El fantasma de la muerte merodea en la mente y en las experiencias de calle. Salón Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha: 15 de agosto de 2015 Fotografía: César Tangarife 46 El barrio 12 de Octubre se caracteriza por su liderazgo, es una comunidad pujante y trabajadora, que ha logrado que el gobierno llegue con obras sociales como el Parque Biblioteca, Parque Lineal, Canchas Sintéticas, Centro de Atención Inmediata, Unidad Intermedia, Instituciones Educativas modernas, amplios espacios para el disfrute de la gente, ayudas en alimentación y becas para estudiantes de educación superior y mejoramientos de vivienda. El grupo de grafiteros Pandemia Krew hace parte de ese engranaje social y cultural, embelleciendo el paisaje del barrio y dando oportunidad para que los jóvenes que están por fuera del sistema educativo oficial puedan estar haciendo actividades creativas y reinventivas de sus vidas, y pertenecer a grupos que con sus actividades van construyendo tejido social en el que cada vez menos son los habitantes se quieren salir. ENTRE PAREDES, MUROS Y ESQUINAS Desde que me monté en el barco de la lectura y la escritura atraído por el fascinante mundo literario, han sido muchos los aprendizajes en este camino recorrido, hasta el punto de querer sumergirme en la aventura de estudiar una maestría con esta línea de investigación: enseñanza de la lengua y la literatura, desde la cual, cada día que pasa he querido saber más y con mayor profundidad de este vasto tema y de sus posibilidades para enseñarlo. Siempre me he sentido motivado y cuestionado por el fenómeno del lenguaje y sus diversas manifestaciones, particularmente por el uso de la lengua en la calle, en las esquinas, en el barrio; por un lenguaje popular que emerge de los grafiteros, que encuentran en los muros un espacio para gritarle al mundo que ellos existen, una existencia tal vez ignorada o desapercibida por la mayoría de las personas obnubiladas por los nuevos sistemas tecnológicos de comunicación e información, sobre todo por sujetos de clases elitistas que ven en el grafiti una actividad sin valor. Así lo hizo saber el abogado José Alberto Mesa Escobar, quien se encontraba tomando fotos a los grafitis de la Universidad de Antioquia: “Veo los grafitis como una incultura dentro de una cultura y como una pérdida de tiempo de quienes se dedican a ese oficio” 47 Entre paredes, muros y esquinas, el trabajo en la calle está nutrido de múltiples imágenes que de por sí son diversas y llenas de contenido que, en última instancia, se convierte en un tejido de experiencias, narraciones y silencios que van construyendo relaciones entre los que se han sentido tocados por la lectura y la escritura en la muralidad. Debo hacer la confesión de que mi labor como maestro se ha visto cuestionada cuando me encuentro en las esquinas del barrio jóvenes que alguna vez fueron niños, que hicieron parte de la escuela, pero que ahora hacen parte de la calle. Mélich refuerza esta sensación cuando habla de la finitud: “en el ser humano no hay nada acabado, porque no vivimos en un final de trayecto, es decir porque somos finitos” (Mélich, 2002), lo cual significa que nos estamos transformando en cada experiencia, estamos muriendo en certezas y complejos; morimos como expresión del cambio que nos permite ser otros en otras calles, ser otros navegantes, en otros ríos. Somos seres transitorios como los grafitis en las calles, como los murales que hay pintados de esquina a esquina y como los niños que van a una escuela pero no terminan, porque no encuentran en ella algo atractivo para sus vidas, o porque la realidad familiar, social y económica le son adversas. Ilustración 7. Taller de imagen N° 6 El diálogo emerge frente a los muros como si fueran tableros donde se produce intercambio de subjetividades y fuente de conocimiento. Barrio 12 de Octubre común a 6 de Medellín Avenida 80 entre calles 103 y 104. Fecha: 8 de diciembre de Fotografía: Felipe Espinoza 48 Para estos jóvenes y muchos más que hay en las calles, los tableros son los muros; pero también mutan en libros; los lápices y colores son pinceles y brochas untadas de pintura con las que escriben en esos tableros al aire libre; los grafitis son obras inéditas y efímeras, una marca del recuerdo que hace reflexionarme como maestro. ¿Qué hay detrás de esos muros? La voz de la muralidad, la voz que ha sido silenciosa, pero también silenciada, encarnada en la palabra que cuenta sus historias, sus narraciones, sus realidades y sus silencios. Después de haber trasegado por esta maestría, es imposible ahora pasar por la calles y cruzar las esquinas y no observar los grafitis que hay por donde tránsito, y recordar las historias de sus autores, qué es lo que hay detrás de esos muros o que es lo que aspiraría encontrar detrás de un muro de estos si fuera derribado, como respondió La Plaga cuando se le preguntó: ¿si tuvieras que derribar un muro que esperaría encontrar detrás de él?: “más muros para pintar”. En realidad siento que el deseo de los grafiteros por seguir pintando desborda las expectativas, ellos se enamoran del grafiti, la misma plaga dice que en su vida está primero el arte grafiti que su novia, aunque la quiere mucho, pero pone en primer plano el ejercicio de escribir sobre la pared. También siento que el grafiti no se acabará. De acuerdo con mis experiencias entre paredes, muros y esquinas de la ciudad de Medellín y en particular del barrio 12 de Octubre, mientras la escritura exista y existan chicos y jóvenes con deseos de convertir los tableros en muros y esos muros en lienzos para sus obras, el arte de escribir en los muros seguirá en trayecto, como una barca que no pretende llegar a un puerto fijo. 49 MI CUERPO COMO GRAFITI Tomamos aire fresco con los pulmones, amamos con el corazón, dibujamos huellas con los pies, soñamos con el vientre, besamos con la boca, las palabras palpitan en el tímpano, las flores brotan en la nariz, coloreamos con la mirada, comprendemos con la piel. La corporeidad es la magia con la que inventamos los paisajes del mundo. Toda acción de comprensión de la realidad se lleva a cabo en y desde la corporeidad. (Martínez, 2008, P 1) Entre la opinión y la razón existe un oasis para detenerse y poder digerir los cánones y convencionalismos establecidos por el hombre en el intrincado mundo que él mismo ha construido. Ilustración 8. Taller de imagen N° 7 En permanente búsqueda de mí mismo. Parque Biblioteca 12 de Octubre. Fecha:septiembre 19 de 2015 Fotografía: César Tangarife 50 Es ese hombre que se encuentra en permanente búsqueda de sí mismo. Esa búsqueda que es un camino sin fin, en perspectiva, donde se inicia un camino ancho que promete visualmente una meta, pero a medida que es recorrido el aparente final angosto es nuevamente el ancho del inicio. Esa permanente búsqueda de mí mismo me ha llevado a reflexionar acerca de mi relación con el grafiti y he encontrado en mi cuerpo una especie de mural que proyecta una imagen que ha sido pintada durante toda mi vida. Mi cuerpo comunica, a partir de mi mirada y en lo profundo de mis ojos se encuentra una historia para contar, es el reflejo de mi pasado que se evidencia en la mirada, pero también en concordancia con el resto de mi rostro y de mi cuerpo. Cuando se habla de corporeidad se está aduciendo a un significado que trasciende el simple cuerpo físico que alberga un alma, un espíritu o una energía que lo llena de vida. Se refiere a un significado más allá de la materia y tiene que ver con las relaciones que teje ese cuerpo consigo mismo, con las demás personas, sus acciones, sus expectativas, sus emociones y sus aspiraciones. Esa corporeidad conjuga los gestos y las palabras, la mente que ayuda a estructurar la propia personalidad y a ser seres racionales, esa mente que se vale de un cuerpo para poder existir. Mi cuerpo refleja varios estados de ánimo en determinados momentos. Ha reflejado cansancio o agotamiento, alegría, plenitud y también temores, miedos, desesperanzas e ilusiones. A veces los ojos están opacos o pálidos y a veces los veo brillantes e iluminados. Dice un dicho popular: “los ojos son el reflejo del alma” y se escucha la expresión: “lo tiene escrito en la frente” cuando las personas que “tienen un sexto sentido, el de la intuición” logran leer en el rostro de los demás un texto que cuenta una historia, un recuerdo, un pasado o una situación presente. 51 El cuerpo que lleva mi rostro, es también el cuerpo de muchos rostros que me han acompañado y me han mirado en este camino. Es el cuerpo del lenguaje donde la vida y sus diálogos con la muerte tienen jardín y sepulcro en memorias y en sentidos emociones. Mi cuerpo en el vi