97Perfil de Coyuntura Económica No. 13, agosto 2009, pp. 97-145 © Universidad de Antioquia ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional* Remberto Rhenals M.** –Introducción. –El salario mínimo: algunos beneficios y costos. –II. Informalidad y salario mínimo: una breve reseña de la literatura. –A. Los enfoques teóricos sobre la informalidad laboral. –B. Alguna evidencia empírica sobre los impactos del salario mínimo en Colombia. –III. El salario mínimo en Colombia: una comparación internacional. –A. Una mirada global sobre los salarios mínimos. –B. Salario mínimo e ingreso per cápita: una relación más estrecha. –IV. Informalidad y salario mínimo: evidencia en América Latina y Colombia. –Conclusiones. –Referencias bibliográficas. Primera versión recibida el 30 de junio de 2009; versión final aceptada el 28 de julio de 2009 * Este artículo es producto de de la línea de investigación en Análisis de la Coyuntura y la Política Económica Na- cional y Mundial del Grupo de Macroeconomía Aplicada de la Facultad de ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia. * * Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia y miembro del Grupo de Macroeco- nomía Aplicada. Dirección electrónica: rrhenals@economicas.udea.edu.co Resumen: este artículo muestra que Colombia parece tener niveles de salario mínimo e informalidad laboral mayores que los esperados de acuerdo con su ingreso per cápita, aunque no se encuentra entre los países de “maxi salarios mínimos”. La evidencia empírica descriptiva mostrada no parece apoyar el enfoque tradicional sobre la relación entre salario mínimo e informalidad. Esto significa que gobiernos, analistas y organizaciones multilaterales de- berían ser prudentes cuando recomiendan para los países en desarrollo reducciones en el salario mínimo con el fin de mejorar el ingreso de los trabajadores informales. De gran importancia resulta modificar la política de salario mínimo contra-cíclica implementada en el período analizado, a juzgar por el comportamiento de sus niveles relativos. Finalmente, la política de salario mínimo en Colombia parece estar cambiando su objetivo, debido a la estrate- gia empresarial de eliminar la negociación colectiva descentralizada. Palabras clave: salario mínimo, empleo, sector informal, mercados laborales seg- mentados, relaciones laborales. Abstract: this article sample that Colombia seems to have levels of minimum wage and labor unmannerliness greater than the hoped ones in agreement with its entrance per capita, although is not between the 98 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 countries of "maxi minimum wages". The shown descriptive empirical evidence does not seem to support the traditional ap- proach on the relation between minimum wage and unmannerliness. This means that multilateral governments, analysts and organizations would have to be prudent when they recommend for the countries developing reductions in the minimum wage with the purpose of improving the entrance of the informal workers. From great importance it turns out to modify the against-cyclical policy of implemented minimum wage in the analyzed period, judging by the behavior of his relative levels. Finally, the policy of minimum wage in Colombia seems to be changing its objective, due to the enterprise strategy to eliminate the decentralized collective negotiation. Key words: minimum wage, use, informal sector, segmented labor markets, labor relations. Résumé  : l’objectif de cet article est de montrer que même si la Colombie paraît avoir des niveaux salaire minimum et de travail informel plus grands que ceux qu’on attend normalement, en accord avec son revenu par tête, ce pays ne se trouvé pas parmi les pays de « maxi salaires minimaux ». L‘évidence empirique ne soutient pas l'analyse traditionnelle sur la relation en- tre salaire minimum et travail informel. Cela signifie que les gouvernements, les analystes et les organismes multilatéraux devraient être prudents lorsqu’ils font des recommandations pour les pays en développement concernant des réductions dans le salaire minimum afin d'améliorer le revenu des travailleurs informels. Le com- portement des niveaux relatifs du salaire minimum montre qu’il est important de modifier la politique de salaire minimum contre-cyclique mise en œuvre dans la période analysée. Finalement, la politique de salaire minimum en Colombie semble avoir changé son objectif, étant donnée la stratégie patronale d'éliminer la négocia- tion collective décentralisée. Mots clef : salaire minimum, emploi, travail informel, marchés de travail segmentés, relations de travail. Clasificación JEL: J81, J82, J89. Introducción Frecuentemente se afirma por un conjunto de analistas nacionales y extranjeros que el salario mínimo es alto en Colombia. Este elevado nivel salarial afecta negativamente la generación de empleo formal o protegido, principalmente asalariado no calificado, y aumenta la ocupación informal. De he- cho, una importante literatura señala las distorsiones en los mercados laborales de América Latina como las causas principales de la elevada informalidad en la región. Por ejemplo, Lora y Olivera (1998) atribuyen la expansión del sector informal a las reformas incompletas de la legislación laboral y de las instituciones del mercado de trabajo. Las principales distorsiones consideradas son altos impuestos a la nómina, salarios mínimos elevados y altos costos de ajuste (directos e indirectos) asociados, en parti- cular, con las regulaciones en materia de estabilidad laboral o protección del empleo. La relación entre salario mínimo e informa- lidad es teóricamente ambigüa y la evidencia empírica es controversial. Además, mientras que los impactos teóricos del salario míni- 99 mo en el empleo formal son claros en un mercado laboral competitivo; bajo condi- ciones de competencia imperfecta (cuando las empresas, individual o colectivamente, tienen influencia en la fijación de salarios o empleo, por ejemplo), estos impactos son indeterminados (Freije, 2004)1. Por su parte, las diferentes metodologías utili- zadas para dilucidar los efectos de cambios en el salario mínimo sobre el empleo han arrojado resultados disímiles. La evidencia empírica poco concluyente está asociada también con la obligatoriedad y el grado de cumplimiento de la legislación sobre el salario mínimo en la economía formal, puesto que ambas inciden igualmente en la ocupación en este sector, constituyendo también un determinante de los impactos en el empleo informal. En general, los efectos del salario mínimo sobre el empleo, la informalidad, la acumulación de capital humano, la pobreza y la distribución del ingreso son controversiales. Con el fin de juzgar los niveles de salario mínimo en los países se utilizan diferentes indicadores, que deben tomarse con cuidado en virtud de los problemas que presentan. Desde el punto de vista de las políticas, uno de los principios básicos de la economía consiste en diferenciar entre objetivos e instrumentos. El caso del salario mínimo es un típico ejemplo de instrumentos que se usan para fines diferentes para los cuales fueron creados (Costa, 1997). En estas condiciones no es extraño que los resultados se alejen de los esperados. La experiencia de los diferentes países muestra que la política de salarios mínimos puede tener objetivos múltiples. Por ejemplo, para las autoridades económicas, el salario mínimo tiende a ser considerado como un instrumento de política antiinflacionaria y, desde la perspectiva de la política social, es visto como un instrumento de reducción de la pobreza y la desigualdad (BID, 2004). Estas consideraciones, entre otras, explican su gran importancia. Este artículo consta de cinco secciones, in- cluyendo esta introducción. En la primera se presentan rápidamente los principales beneficios y costos de los salarios mínimos. En la segunda sección se realiza una breve reseña de la literatura sobre la relación entre informalidad y salario mínimo. La tercera, se ocupa de mostrar la magnitud del salario mínimo colombiano y de la informalidad laboral en el contexto internacional y de América Latina. Además, presenta alguna evidencia descriptiva de la relación entre salario mínimo e informalidad con base en información para las siete principales áreas metropolitanas entre 1984 y 2008. La quinta sección sintetiza las principales conclusiones y algunas implicaciones de política. Este artículo muestra que Colombia parece tener niveles de salario mínimo e informa- lidad laboral mayores que los esperados de acuerdo con su ingreso per cápita, aunque no se encuentra entre los países de “maxi salarios mínimos”. La evidencia empírica mostrada no parece apoyar el enfoque tradicional sobre la relación entre salario mínimo e informalidad. Esto significa que gobiernos, analistas y organizaciones mul- 1 Una síntesis muy didáctica de los enfoques utilizados en la literatura económica para analizar los efectos del salario mínimo en el empleo se encuentra en Arango, Herrera y Posada (2007). ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 100 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 tilaterales deberían ser prudentes cuando recomiendan para los países en desarrollo reducciones en el salario mínimo con el fin de aumentar el empleo formal y mejorar el ingreso de los trabajadores informales. De gran importancia resulta modificar la política de salario mínimo contra-cíclica implementada en el período analizado, a juzgar por el comportamiento de sus niveles relativos. Finalmente, la política de salario mínimo parece estar cambiando su objetivo, debido a la estrategia empre- sarial de eliminar la negociación colectiva descentralizada. La literatura muestra que estas negociaciones contribuyen a relacio- nes empresas-trabajadores más productivas económicamente y reducen la búsqueda de rentas por parte de los sindicatos. En cambio, la sustitución de la negociación colectiva descentralizada es una causa fre- cuente de salarios mínimos altos en muchos países, que sólo pueden pagar empresas del sector moderno. Pero en ningún caso parece conducir a la fijación de salarios mínimos socialmente adecuados. I. El salario mínimo: algunos beneficios y costos Dejando de lado el debate sobre la necesidad de regulación de los mercados laborales, la literatura ha identificado una serie de beneficios y costos de la política de sala- rios mínimos. En términos económicos y prácticos, la discusión se centra en el nivel en que se fije dicho salario en relación con la productividad laboral, no en la insti- tución como tal2. Entre los beneficios se afirma que el salario mínimo proporciona un apoyo a los trabajadores que perciben remuneraciones bajas en sus negociaciones individuales con los empleadores y facilita la contratación de personal por parte de pequeñas y medianas empresas. Además, en la medida en que beneficia a los traba- jadores que perciben salarios bajos, puede tener efectos favorables sobre la pobreza y la desigualdad (BID, 2004). También constituye un mecanismo de protección de los trabajadores individuales frente al poder de mercado que pueden tener las empresas, dado que ellos pueden carecer de información, influencia o medios para encontrar empleos mejor remunerados (Blanchard, 2002). Algunos autores consideran también que el salario mínimo fuerza a las empresas a una mayor eficiencia y productividad (Webb, 1912), a la salida del mercado de las menos productivas (Nell, 1988) o presiona a las firmas, mediante la ineficiencia X, a recortar procesos y gastos ineficientes, induciendo una mayor innovación (Altman, 1998). La teoría de los salarios de eficiencia también podría justificar un salario mínimo alto. Como se sabe, la hipótesis central de estos modelos es que el pago de un salario elevado no sólo genera costos más elevados para las empresas, sino también mayores beneficios. Y existen varias razones por las que esto podría ocurrir (Romer, 2008). Con salarios de eficiencia, que se ubican por encima del nivel de mercado, las empresas tratan de asegurar un fuerte compromiso de los 2 En este artículo, como es usual en el ámbito académico, el análisis de los efectos del salario mínimo hace referen- cia a su magnitud. En particular, en relación con su nivel (por encima) de equilibrio competitivo. En Economía, tradicionalmente, la fijación de un precio mínimo por debajo del equilibrio competitivo no tiene importancia. Sin embargo, en relación con el mercado laboral no está exento de problemas. 101 trabajadores y altos niveles de producti- vidad. Otra interpretación de los salarios de eficiencia argumenta que su utilización por las empresas del sector formal tiene el propósito de contrarrestar la atracción que ejerce el sector informal sobre muchos trabajadores (Weller, 2007). Los argumentos en contra de la fijación de un salario mínimo son ampliamente conocidos. Entre otros, reduce el empleo en el sector formal y aumenta el desempleo o la informalidad laboral, principalmente de los trabajadores de bajos ingresos; reduce la rentabilidad relativa de estudiar de los jóvenes, conduciéndolos, especialmente los de familias pobres, a abandonar sus estudios y a pasar a la fuerza laboral, lo que tiene efectos negativos y de largo plazo tanto en la distribución del ingreso, como en la pobreza; puede reducir la participación laboral de las mujeres, en virtud del efecto- ingreso, disminuyendo los ingresos familia- res y puede inducir un uso más intensivo de capital. Además, puesto que solamente garantiza un ingreso mínimo para los que tienen empleo estable, puede conducir a una parte importante de la población a ingresos nulos o bajos (Costa, 1997). En síntesis, la opinión dominante entre los economistas es que el salario mínimo es una distorsión de mercado que, de tener efectos, causa desempleo o informalidad y genera pérdidas de eficiencia y bienestar social. Por lo menos, a nivel microeconó- mico, tiene impactos opuestos sobre los ingresos de los trabajadores, especialmente no calificados, y sobre las ganancias de las empresas. Sin embargo, esta posición dista de tener consenso, debido a que los salarios mínimos pueden justificarse por razones de eficiencia o como una intervención orientada a corregir fallas de mercado. De acuerdo con diferentes estudios, el balance entre los beneficios del mayor salario y el costo de las menores posibilidades de em- pleo tiende a ser positivo y, por lo menos, en el corto plazo, los aumentos del salario mínimo mejoran la distribución del ingreso laboral (BID, 2004)3. La existencia de salarios mínimos obliga- torios responde generalmente a objetivos de política social orientados a aumentar los ingresos de los ocupados de menores recur- sos4. Sin embargo, pese a que puede tener algunos efectos favorables sobre la pobreza y la distribución del ingreso, no parece ser un instrumento adecuado para estos objetivos. En primer lugar, estos impactos posiblemente son leves y de corto plazo5. Y, en segundo lugar, de acuerdo con una parte importante de la literatura, cuando su aplicación es efectiva provoca distorsiones en la asignación de recursos, reduciendo el empleo agregado y debilitando las señales del mercado laboral, debido a que genera 3 Según el BID (2004), para que el salario mínimo cumpla su función debe reunir varios requisitos, siendo el más importante que sea ampliamente conocido y tanto empresas como trabajadores consideren inaceptable que a un trabajador se le pague por debajo de este nivel. Esto significa que el nivel establecido constituye una convención social dictada por las realidades económica y social de los países. En general, debe ser razonable, simple, estable y ampliamente discutido y concertado. 4 Según la OIT, el principal objetivo de la política de salario mínimo es la protección de los trabajadores y sus familias: “La fijación de salarios mínimos debería constituir un elemento de toda política establecida para eliminar la pobreza y para asegurar la satisfacción de las necesidades de todos los trabajadores y de sus familias”. 5 Los impactos de mediano y largo plazo de los aumentos en el salario mínimo no se conocen. ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 102 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 una menor dispersión en la parte baja de la distribución salarial. Además, esta norma puede inducir mayor empleo en el sector informal, especialmente de mano de obra con bajos niveles de calificación, puesto que en esta parte de la economía existen menores probabilidades de cumplimiento (Hernández, Garro y Llamas, 2000). Parece, entonces, que el salario mínimo no es un instrumento adecuado de política que genere logro de metas sociales impor- tantes, dado que no garantiza un ingreso mínimo familiar a la población de menores recursos y puede darse también que, sobre cierto nivel de salario mínimo, el ingreso mínimo de las familias disminuya (Costa, 1997). Tampoco parece adecuado utilizarlo sistemáticamente como un instrumento de política antiinflacionaria, pese a su influencia sobre los costos de producción, las expectativas inflacionarias y el gasto público6, debido, entre otras razones, a que puede conducir a salarios mínimos excesi- vamente bajos, con impactos negativos en la distribución del ingreso y en la pobreza; además, de que en la literatura internacio- nal hay muy poca evidencia de efectos del salario mínimo en los precios y ninguna en los países en desarrollo (Lemos, 2007). Los vínculos entre salario mínimo e ingresos familiares son más complejos que la relación entre salario mínimo y distribución de los ingresos laborales. Un requisito previo para que un aumento en el salario míni- mo incremente los ingresos de las familias pobres y disminuya la desigualdad entre los ingresos familiares es que el salario mí- nimo se concentre en los trabajadores con salarios bajos. Este caso se presenta cuando el aumento de los ingresos familiares que resulta de la elevación del salario mínimo excede la pérdida de ingresos de aquellos trabajadores de bajos salarios que pierden su empleo o encuentran solamente una ocupación de menor dedicación como consecuencia del mismo incremento en el salario mínimo (OECD, 1998). Como señalaba Fiszbein (1992), la ambigüedad de las conclusiones derivadas de la mayoría de los análisis teóricos surge del hecho de que los salarios mínimos afectan la des- igualdad del ingreso de distintas maneras. Los impactos sobre aquellos trabajadores directamente afectados por cambios en el salario mínimo podrían ser neutralizados por un número de efectos indirectos. La magitud de la elasticidad del empleo con respecto al salario proporciona una indicación, si este requisito está resuelto. Sin embargo, muchos otros factores también deben ser considerados (OECD, 1998). En este estudio, bastante cuidadoso, se examinan los impactos del salario mínimo en la distribución del ingreso y la pobreza en 17 países pertenecientes a la OECD7. Y concluye que el salario mínimo puede reducir las tasas de pobreza y la desigualdad de ingresos entre las familias trabajadoras. Sin embargo, su impacto en la pobreza y 6 Un aumento del salario mínimo no siempre conduce a un reajuste de toda la escala salarial, el denominado “efecto farol” (el salario mínimo no sólo afecta el empleo, sino también la distribución de los salarios). En Colombia, por ejemplo, Arango y Posada (2006) no encontraron evidencia alguna de movimientos conjuntos de largo plazo entre el salario mínimo y la remuneración de los funcionarios públicos, ni tampoco entre el salario real del sector privado y el salario mínimo. 7 Desafortunadamente no parece haber un trabajo similar para América Latina de amplia cobertura. 103 en la distribución global del ingreso es limi- tado, debido a que muchas familias pobres no tienen a nadie trabajando y muchos trabajadores con salarios mínimos viven en hogares con ingresos superiores al pro- medio. De todas maneras, en países donde hay un gran número de trabajadores pobres de tiempo completo y empleo estable, los aumentos en el salario mínimo tienen un mayor potencial para reducir la pobreza y la desigualdad de los ingresos familiares. Probablemente, el salario mínimo no sea un instrumento bien orientado a reducir la pobreza de los trabajadores, como otras medidas mejor probadas. Sin embargo, es- tas medidas enfrentan otros inconvenientes: pueden dar lugar a trampas de pobreza, generar una caída en las remuneraciones de los trabajadores de bajos salarios y ser muy costosas. Esto sugiere que puede haber algún margen para complementar ciertas prestaciones laborales con un salario mí- nimo nacional. El beneficio neto global de la combinación de esta política dependerá del contexto económico e institucional específico del mercado de trabajo en cada país (OECD, 1998). La correlación negativa entre salario mínimo y pobreza observada en algunos países podría indicar que están más comprometidos en la lucha contra la pobreza y han desarrollado políticas sociales destinadas a los pobres. En consecuencia, podría existir un círculo virtuoso entre el salario mínimo y otras herramientas que se utilizan para combatir la pobreza (Saget, 2001). II. Informalidad y salario míni­ mo: una breve reseña de la literatura En la literatura, la definición de sector informal es heterogénea8. No obstante, pese a las diferentes definiciones, la co- munidad académica ha venido identifi- cando las causas y consecuencias de las actividades informales. Además, aunque su presencia no es un problema exclusivo de los países en desarrollo, su magnitud es significativamente mayor que en los países desarrollados. De hecho, la participación de estas actividades en la producción total ha aumentado en los últimos años en el mundo en desarrollo. Cabe señalar que la importancia de la economía informal suele medirse también en términos de su participación en el empleo total, debido probablemente a la mayor facilidad de obtención de datos y a su relación con los problemas de pobreza. Las principales causas o determinantes del tamaño del sector informal mencionadas en la literatura son las normas y regulaciones, de un lado, y el desempeño macroeco- nómico, de otro lado9. Las regulaciones 8 El concepto de informalidad ha cambiado en el tiempo y en relación estrecha con el desarrollo de la literatura sobre los determinantes y consecuencias de la informalidad. Una primera generación de trabajos puede asociarse a una cierta definición de informalidad ligada a situaciones como pobreza, marginalidad y sub-empleo. La segunda generación de trabajos comienza a desarrollar una definición de informalidad asociada al desobedecimiento de normas estatales en materia económica (Mejía y Posada, 2007). Este artículo presenta también una breve reseña del desarrollo de esta literatura. En Cárdenas y Mejía (2007) y Thomas (1992), por ejemplo, se encuentra un resumen de las diferentes definiciones. 9 Alm y López-Castaño (2002) muestran la existencia de una relación negativa entre informalidad y ciclo económico en Colombia: en períodos de alto (bajo) crecimiento la informalidad se reduce (aumenta). ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 104 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 y prácticas institucionales en el mercado de trabajo pueden ser clasificadas en cua- tro grupos: el salario mínimo, los costos laborales no salariales (contribuciones a la seguridad social, indemnizaciones por despido y aportes parafiscales), los efectos de la acción sindical tanto sobre los con- tratos colectivos de trabajo como sobre las negociaciones salariales y, por último, otras regulaciones laborales como la estabilidad en el empleo y las condiciones de trabajo (Hernández, Garro y Llamas, 2000). En consecuencia, esta reseña se circunscribe a uno de los determinantes de la informali- dad: el salario mínimo. A. Los enfoques teóricos sobre la infor­ malidad laboral En la literatura económica de la infor- malidad laboral pueden distinguirse dos grandes enfoques: la informalidad como “refugio” involuntario y la informalidad como estrategia voluntaria. En el primer enfoque se encuentran los modelos duales segmentados, debido a la existencia de rigideces en el mercado de trabajo, por ejemplo, la fijación de un salario mínimo o la presencia de un costo laboral no sala- rial excesivos (Mejía y Posada, 2007). La informalidad como estrategia voluntaria se inscribe en la teoría de los mercados eficientes 10. Las personas optan por trabajar en el sector formal o informal de acuerdo con sus preferencias y, en consecuencia, obtienen un beneficio máximo, dadas sus características personales, en el sector en que terminan trabajando. Los trabajadores son libres de buscar lo que más les conviene y, con el tiempo, lo logran. La informalidad sería una respuesta óptima a las ventajas netas que reporta. Incluso, trabajadores con condiciones similares pueden aceptar distintas remuneraciones en diferentes sectores simplemente porque las caracterís- ticas no pecuniarias difieren entre empleos. Por ejemplo, algunos empleos ofrecen estabilidad, mientras que otros confieren más libertad, y los trabajadores eligen de acuerdo con sus preferencias (Freije, 2001). De hecho, Maloney (2003), después de realizar una revisión de las principales características normalmente asociadas con el sector informal, propone una visión de la informalidad como un sector micro- empresarial no regulado, más que como un “refugio” involuntario en un mercado de trabajo residual: trabajadores asalariados y “cuenta-propistas” en actividades infor- males con bajos niveles de productividad. Como señala el autor, esta visión no pretende negar la pertinencia del enfoque dualístico tradicional de los mercados de trabajo, por ejemplo, en condiciones de recesión de la economía o en presencia de salarios mínimos y regulaciones laborales distorsionantes. Pero lo que parece claro en México y otros países de América es que gran o la mayor parte del sector informal representa una vida sana y voluntaria de las pequeñas empresas y, por tanto, debe ser analizado en este contexto. El modelo competitivo con dos sectores per- mite abordar el primer enfoque. Siguiendo a Arango, Herrera y Posada (2007), se supone que un sector se ajusta a la normatividad del salario mínimo (“sector cubierto” o formal), por ejemplo; mientras que en el otro no rige 10 Mejía y Posada (2007) presentan un modelo de equilibrio general con mercados flexibles, completos e linformados o la informalidad como una estrategia voluntaria. 105 o no se cumple esta disposición (“sector no cubierto” o informal)11. En consecuencia, puede esperarse que algunos trabajadores que pierden su trabajo en el sector cubierto, como resultado del aumento en el salario mínimo, sean absorbidos por el sector no cubierto. Esta situación se representa en el gráfico 1: un aumento del salario mínimo (por ejemplo, a w min ) produce una caída del empleo en el sector formal (digamos L 2 ) y desplaza la curva de oferta de trabajo hacia la derecha en el sector informal (hasta S 1 *), generando un exceso de oferta de trabajo al nivel del salario competitivo (w C ). Como resultado, el salario de los trabajadores informales disminuye (w 1 *) y aumenta el empleo (L 2 *) en dicho sector. Sin embar- go, como señalan los autores, puede que estos no sean los efectos. La dirección en que se mueve el trabajo entre los sectores, el nivel de desempleo y el diferencial de salarios dependen de la elasticidad de la demanda de trabajo de los dos sectores, de la elasticidad de la oferta de trabajo total, de la cobertura del salario mínimo y de la tasa de vacantes en el sector formal. 11 En este caso, el sector informal estaría compuesto, además de los trabajadores considerados en este artículo (OIT, 2008), por los empleados en aquellas empresas formales que no cumplan con la norma de salario mínimo. Se supone que las remuneraciones en el sector informal son menores que en el sector informal. Sin embargo, en la definición estadística tradicional de empleo informal existen, de hecho, grupos de trabajadores (cuenta propia, por ejemplo) con remuneraciones superiores. En consecuencia, se deberían excluir para ser consistentes con el modelo teórico. Gráfico 1 Efectos del salario mínimo en un modelo competitivo con dos sectores Fuente: el salario mínimo en un hito Efectos mínimo en unEfectos del salario un Efectos del salario mínimo e competitivo con dos sectoresmodel vo con dos sectoresmodelo competit sectores de modelo competitivo con do Sector protegido o formal Sector no protegido o informal ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 106 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 En este marco teórico, puede inscribirse el trabajo de Mincer (1976), que representa un hito fundamental para el desarrollo de la teoría y de los modelos formales de infor- malidad. Se trata de un modelo de mercado de trabajo dual segmentado, donde muestra que, cuando se considera la posibilidad de que algunos trabajadores estén esperando trabajos en el sector formal, la dirección de los efectos tampoco puede ser determinada a priori. Según este autor, esta posibilidad se explica por la existencia de un salario no competitivo en el sector formal, es decir, un salario mínimo mayor al del equilibrio competitivo, donde la tasa de desempleo de equilibrio se obtiene de la condición de que la ganancia descontada neta de esperar por trabajos en el sector formal sea igual a cero. En estas condiciones, una dismi- nución en el salario mínimo, aumentará el empleo en el sector formal y caerá el número de trabajadores desempleados, en equilibrio.12 Dependiendo de la magnitud de esta caída, en relación con el aumento del empleo formal, el tamaño del sector informal puede aumentar o disminuir. La dirección del cambio en el ingreso de los trabajadores informales dependerá de la dirección de la reasignación sectorial del trabajo generada por la disminución en el salario mínimo. Si la reducción en el desempleo es suficientemente grande (es decir, mayor que el aumento en el empleo formal) el salario en el sector informal caerá (Fiszbein, 1992). No obstante, bajo las condiciones que de- finen el enfoque denominado “estándar o tradicional” (oferta de trabajo fija y pleno empleo), la relación entre salario mínimo y empleo informal es claramente positiva, mientras que entre salario mínimo e ingreso de los trabajadores informales es inequí- vocamente negativa. Puede observase, en primer lugar, que los sectores formal e informal están relacionados exclusivamente a través de la oferta de trabajo. En segundo lugar, que mientras en el caso general, el aumento del salario mínimo puede con- llevar a mayor desempleo e informalidad; en el caso particular, solamente a mayor informalidad. Y, en tercer lugar, ambos resultados están asociados con los efectos del salario mínimo en el empleo formal. En el modelo competitivo, estos impactos son claramente negativos. Sin embargo, in- cluso en el marco de este enfoque estándar, ha habido un debate considerable acerca de la especificación más apropiada y las elasticidades estimadas son muy sensibles a diferentes especificaciones. En los modelos teóricos alternativos, un mayor salario mínimo puede aumentar el empleo. Como se sabe, el monopsonio maximizador de beneficios contrata trabajo hasta que la curva de costo marginal corta la curva de demanda de trabajo (punto A en el gráfico 2). En consecuencia, el empleo se sitúa en L M y el salario pagado en w M . Comparado con una situación de equilibrio competitivo, se encuentra que la cantidad de trabajo contratada y, probablemente, los salarios son menores en un mercado monopsónico. Puede observarse también, que un salario mínimo fijado entre w M y w X aumenta el empleo. La diferencia ra- dica cuando se establece por debajo o por encima del salario competitivo (w C ). En este último caso se produce desempleo. En 12 La magnitud del aumento en el empleo formal dependerá de la elasticidad-salario de la demanda de trabajo. 107 cambio, un salario mínimo mayor que w X disminuye el empleo. Sintetizando, en el caso de un monopsonio, la imposición de un salario mínimo tiene efectos ambiguos en el empleo13. La teoría de los salarios de eficiencia predice un efecto similar, pero por otras razones. Un salario mínimo adecuado podría introducir una mejora paretiana. Finalmente, en el modelo de búsqueda, los efectos finales de un au- mento del salario mínimo sobre el empleo también son ambiguos (Arango, Herrera y Posada, 2007). Pese a estas diferentes predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probables cuanto mayor sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos. Por su parte, entre más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra cali- ficada y no calificada, más grandes tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los trabajadores menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el signo de estos efectos pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad, por ejemplo), zonas geográficas y según el nivel del salario mínimo (OECD, 1998). 13 Aunque la pertinencia del monopsonio ha sido cuestionada, estudios desde la década de los noventa sugieren que un cierto grado de monopsonio puede existir en cualquier caso en que las empresas individuales enfrentan una curva de oferta de trabajo ascendente, lo cual puede ocurrir por varias razones. Por ejemplo, cuando la información sobre las vacantes es imperfecta o la búsqueda de empleo y la movilidad laboral son costosas (OECD, 1998). En América Latina, los desempleados disponen de pocos servicios o recursos que los ayuden en la búsqueda de empleo. Gráfico 2 Efecto del salario mínimo con un monopsonista Fuente: Pese a esta negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no calificada, más grande trabajadores pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad ejemplo Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) simples de las 1998) Desde otro ángulo, mínimo tendría puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso 14. El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en 14 Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los diferenciales salariales entr después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo Pese a estas diferentes negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no calificada, más grande trabajadores menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el sig pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad ejemplo), zonas geográficas Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) simples de las 1998). Desde otro ángulo, mínimo tendrían puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los diferenciales salariales entr después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo diferentes predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no calificada, más grandes tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el sig pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad , zonas geográficas Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos Desde otro ángulo, de acuerdo con n efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los diferenciales salariales entre los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el sig pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad , zonas geográficas y según el nivel del salario mínimo Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos de acuerdo con el enfoque tradicional, disminuci efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el sig pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad y según el nivel del salario mínimo Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos el enfoque tradicional, disminuci efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el sig pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad y según el nivel del salario mínimo Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) pueden alterar las predicciones respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos el enfoque tradicional, disminuci efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probable sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más pequeña las respuestas de inversión de las empresas y los individuos. Por su parte más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los menos calificados. En consecuencia, el tamaño y el signo de pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad y según el nivel del salario mínimo (OECD, 1998) Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plaz cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la t Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas pueden alterar las predicciones respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos el enfoque tradicional, disminuciones efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos negativos de aumentos en el salario sobre el empleo son más probables cuanto mayor sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más Por su parte, entre más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los no de estos efectos pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad (OECD, 1998). Una última cuestión se refiere a los impactos de corto plazo y largo plazo de los cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la teoría. Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas pueden alterar las predicciones respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos (OECD, ones en el salario efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal, estas reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo predicciones, puede afirmarse que, generalmente, los efectos s cuanto mayor sea el nivel del salario mínimo en relación con la productividad de los trabajadores, más elástica sea la demanda de mano de obra, menos elástica la oferta de trabajo y más , entre más elevada sea la elasticidad de sustitución entre la mano de obra calificada y no tienden a ser los efectos negativos sobre el empleo de los estos efectos pueden diferir entre las empresas, los individuos (edad y niveles de habilidad, por o de los cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los eoría. Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas pueden alterar las predicciones (OECD, el salario efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales. Y, , estas reducciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los e los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 108 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 Una última cuestión se refiere a los im- pactos de corto plazo y largo plazo de los cambios en el salario mínimo. Muchos de los modelos teóricos comparan el nuevo nivel de equilibrio del empleo con el anterior. Sin embargo, dado los costes de ajuste, los efectos de corto plazo pueden ser mucho más modestos de lo previsto por la teoría. Además, como sugieren algunos modelos de capital humano, las respuestas dinámicas (aumentos de la inversión en educación y formación) pueden alterar las predicciones simples de las respuestas de largo plazo basadas en modelos más estáticos (OECD, 1998). Desde otro ángulo, de acuerdo con el enfo- que tradicional, disminuciones en el salario mínimo tendrían efectos favorables en el ingreso de los trabajadores informales. Y, puesto que la mayoría de los pobres urbanos trabajan en el sector informal, estas reduc- ciones serían una política efectiva contra la pobreza y la desigualdad del ingreso14. El mecanismo es el mismo: una reducción del salario mínimo aumenta el empleo en el sector formal, disminuye la oferta de trabajo en el sector informal y eleva las remunera- ciones. No obstante, la posibilidad de una correlación positiva entre salario mínimo e ingresos de los trabajadores informales también ha sido abordada en la literatura. De hecho, las críticas al enfoque estándar se iniciaron, por lo menos, con el trabajo de Mincer (1976), cuyo resultado está siempre asociado con una reducción del número de desempleados mayor al aumento del empleo en el sector formal, en este caso, cuando se reduce el salario mínimo15. En el marco del enfoque estándar, pero considerando que los mercados entre ambos sectores son interdependientes, Fiszbein (1992) desarrolla también un modelo de economía dual en que puede presentarse una relación positiva entre salario mínimo e ingreso de los trabajadores informales16. Esta interdependencia se incorpora me- diante el supuesto de que los trabajadores formales compran bienes y servicios pro- ducidos en el sector informal. De hecho, desde la década de 1970 una importante literatura enfatiza la importancia de esta demanda, especialmente de hogares de bajos ingresos (Tokman, 1983 y Banco Mundial, 1990). López, Sierra y Henao (1983) encontraron que, en Colombia, la demanda de bienes y servicios producidos en la economía informal está estrechamente relacionada con los salarios del sector for- mal. De esta manera, este modelo ofrece un tratamiento más general al considerar la oferta y demanda de trabajo en las relaciones entre los dos sectores. 14 Cabe recordar los supuestos de brecha de remuneraciones a favor de los trabajadores formales y movilidad de los trabajadores entre sectores. Aunque los análisis rigurosos de los datos muestran que los diferenciales salariales entre los sectores formal e informal son estadísticamente significativos, incluso después de ajustar por los efectos de varias características personales y del hogar, así como por el sesgo de selectividad, la evidencia no es unánime. Algunos autores, como Tannen (1991), no encontró diferencias significativas, después de realizar ajustes similares, en el nordeste brasileño (Freije, 2001). 15 Recuérdese que este autor solamente levanta el supuesto de pleno empleo del enfoque tradicional. 16 Según este autor, la dualidad o segmentación del mercado laboral es resultado de la existencia de un salario no competitivo en el sector formal (dualismo del sector moderno). El sector informal es el segmento “desprotegido” y competitivo de la economía, además de ser considerado como una bolsa del excedente de trabajo urbano. 109 La presencia de vínculos de demanda entre los dos sectores tampoco permite hacer predicciones a priori, pero la dirección de los cambios en el salario mínimo sobre el ingreso de los trabajadores informales no depende exclusivamente de la reasigna- ción sectorial de la mano de obra. Pese a que el modelo genera resultados mucho más complejos que los sugeridos por los modelos estándares, permite identificar las condiciones en que se cumplen las diferentes predicciones de la relación entre salario mínimo e ingreso de los trabajadores formales. En este modelo, la posibilidad de un resultado no estándar puede presentarse en presencia de una relación positiva entre salario mínimo y empleo informal, así como en ausencia de grandes reducciones en el desempleo. En particular, ocurre probablemente más cuando el sector infor- mal emplea una gran fracción de la fuerza de trabajo urbana y la demanda por los bienes producidos en el sector informal es inelástica al ingreso. El modelo destaca dos fuentes de cambios en los ingresos del sector informal: modificaciones en los términos de intercambio entre los sectores y en la productividad del sector informal. Finalmente, (Fiszbein, 1992) señala que la información disponible muestra que un resultado no estándar no es sólo una curiosidad, sino una posibilidad real en muchos países latinoamericanos. B. Alguna evidencia empírica sobre los impactos del salario mínimo La dirección y magnitud de los efectos del salario mínimo dependen tanto de su nivel y grado de cumplimiento, como de las características específicas de los merca- dos laborales en cada país. En los países desarrollados, los resultados empíricos de la relación entre empleo y salario mínimo han sido diversos. En efecto, recientemente Neumark y Wascher (2006) muestran que hay una amplia gama de estimaciones y una falta de consenso acerca de los efectos globales de un aumento del salario mínimo sobre el empleo17. No obstante, concluyen que la afirmación, expresada muchas veces, según la cual la investigación de los últimos años no apoya el enfoque tradicional de una relación inversa entre salario mínimo y empleo es claramente incorrecta: una mayoría considerable de los estudios de los países altamente industrializados arro- jan una constante indicación (aunque no siempre estadísticamente significativa) de los impactos negativos del salario míni- mo en el empleo, principalmente de los trabajadores menos calificados. Entre los trabajos que proporcionan la evidencia más creíble, casi todos apuntan en esta dirección, tanto en Estados Unidos como en otros países desarrollados18. Por su parte, con respecto a sus efectos sobre otros salarios, 17 Los autores revisan aproximadamente 90 estudios para 15 países realizados desde principios de los noventa. Esta literatura la denominan la “nueva investigación sobre el salario mínimo”. 18 Cuando estos trabajadores se agregan en un grupo muy amplio, los impactos del salario mínimo en el empleo tienden a ser pequeños o nulos, debido a que los empresarios remplazan los trabajadores de más baja calificación por sustitutos cercanos dentro de este grupo. En consecuencia, los efectos pueden ser mayores de los sugeridos por los cambios en el desempleo neto (Neumark y Wascher, 2006). ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 110 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 la literatura internacional muestra que los aumentos del salario mínimo comprimen la distribución de los salarios. Sin embargo, aunque los efectos indirectos (spillover) en dicha distribución son también claros, la evidencia en cuanto a la extensión de estos efectos es mixta19. Mientras que algunos autores encuentran evidencia de efectos secundarios relativamente importantes en la parte alta de la distribución salarial, otros muestran impactos colaterales pequeños y limitados (Lemos, 2007). La literatura empírica disponible acerca de los impactos del salario mínimo, ba- sada principalmente en pruebas de los países desarrollados, no es muy útil para el análisis de las economías en desarrollo, donde el salario mínimo afecta a muchos más trabajadores y tanto las instituciones laborales como la aplicación de la ley difie- ren en aspectos importantes (Lemos, 2007). Además, la literatura de estos países es relativamente reciente y ha estado centrada en forma dominante sobre los efectos en los trabajadores del sector formal. De hecho, Neumark y Wascher (2006) revisan tam- bién alguna literatura sobre América Latina y el Caribe, pero reconocen las dificultades específicas de estos estudios para los países en desarrollo debido, entre otras razones, a la presencia de un gran sector informal y mayores niveles de incumplimiento de la norma de salario mínimo. La evidencia sobre países latinoamericanos muestra que el efecto de compresión sala- rial es mucho más fuerte y abarca ambos sectores (formal e informal). Por ejemplo, Maloney y Núñez (2003), utilizando datos de paneles de finales de los noventa para ocho países sudamericanos (Argentina, Bo- livia, Brasil, Chile, Colombia, Honduras, México y Uruguay), muestran un efecto de compresión importante en ambos sectores. Encuentran que la influencia del salario mínimo parece ser más fuerte en el sector informal que en el formal en Brasil, México, Argentina y Brasil. Sin embargo, algunos autores solamente encuentran evidencia de efectos positivos del salario mínimo sobre los salarios medios del sector formal en Costa Rica. Neumark, Cunningham y Siga (2003) muestran efectos secundarios en la parte inferior de la distribución salarial del sector formal. Edwards y Cox-Edwards (2002), con el fin de examinar los impac- tos en el mercado laboral de la reforma a la seguridad social en Chile, desarrollan un modelo del mercado de trabajo en las economías emergentes, donde los sectores formales e informales coexisten. Su calibra- ción y simulación para Chile muestra que un incremento del salario mínimo aumenta el ingreso de los trabajadores informales20. En Brasil, donde la literatura es más am- plia, un número importante de estudios encuentra efectos positivos del salario 19 Los cambios en el salario mínimo pueden tener impactos directos e indirectos en los otros salarios: desplazan la distri- bución hacia la derecha, incrementando la media, y cambian la forma de dicha distribución, reduciendo la varianza. En igualdad de condiciones, ambos implican un desplazamiento no paralelo de la distribución hacia la derecha, reduciendo la desigualdad salarial (Lemos, 2007). Esta autora presenta un sumario de la literatura latinoamericana sobre los impactos del salario mínimo, que ha sido utilizado ampliamente en este artículo. 20 Los autores suponen que el salario en el sector moderno (WM) es igual al salario mínimo (Wmin) más las contri- buciones a la seguridad social (t), es decir: WM = Wmin (1+t). Como la reforma establece estas contribuciones en cabeza de los trabajadores, simultáneamente decreta un aumento compensatorio en los salarios de los trabajadores. La simulación se realiza inicialmente sin ninguna compensación y posteriormente considerándola. El impacto del salario mínimo corresponde a los resultados arrojados cuando se incorpora la compensación. 111 mínimo en los salarios medios y, algunas veces, más grandes en el sector informal que en el formal. Esto sugiere que los efectos indirectos se extienden suficientemente en la distribución salarial para afectar en forma considerable la media y la mediana. Por ejemplo, Fajnzylber (2001) ha encon- trado efectos importantes en la distribución global de los salarios (sectores formal e informal). Neri (1997; citado por Lemos, 2007) utiliza datos de panel individuales y el método de estimación de diferencias en diferencias para analizar el aumento del salario mínimo en 1995, encontrando efectos salariales más importantes para el sector informal. Soares (2002) muestra efectos salariales sustanciales en la parte inferior, pero no en la parte superior de la distribución, reportando evidencia favorable a los efectos de compresión. En contraste, los resultados de McIntyre (2002; ciado por Lemos, 2007) muestran que el salario mínimo ha contribuido a aumentar la desigualdad salarial en la parte inferior de la distribución en las regiones pobres de Brasil. Un estudio de Angel (2002; citado por Lemos, 2007), con datos de panel para Colombia entre fines de los setenta y los noventa, encuentra también que los aumentos del salario mínimo incremen- tan la desigualdad salarial. En síntesis, pese a la evidencia limitada, un conjunto importante de estudios encuentra efectos secundarios de compresión importantes. Los resultados muestran también que el efecto de compresión es mucho más fuerte y los efectos indirectos se extienden más arriba en la distribución de los salarios en Brasil que en Estados Unidos. Y algunas veces son más fuertes en el sector informal. Además, estos efectos se limitan a la parte inferior de la distribución durante los períodos de baja inflación. En un estudio para 19 países de América La- tina y el Caribe, Kristensen y Cunningham (2006) muestran que los salarios mínimos afectan la distribución de los salarios del sector formal en 10 de los países de la muestra (Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela), aunque en magnitudes diferentes: en forma indiscutible en Brasil, mientras que los resultados en Ecuador y Guyana son menos claros. En estos mismos países, los autores parecen encontrar tam- bién influencia favorable en la distribución de los salarios del sector informal. A estos países se agregan Bolivia, El Salvador, Gua- temala y México. En la mayoría de los casos, el “pico” se presenta en el salario mínimo y es más pronunciado en el sector informal que en la distribución de los salarios del sector formal. Además, controlando por el grado de calificación de los trabajadores, encuentran que el salario mínimo afecta la distribución de los salarios de trabajadores de baja calificación en aquellos países con un nivel de salario mínimo relativo (con respecto al salario medio) bajo, como en Brasil y México. En los países donde el salario mínimo relativo es alto (Paraguay y Ecuador), el salario mínimo incide en la distribución de los salarios de trabajado- res de baja calificación menos que en los altamente calificados. En cuanto a los impactos del salario mínimo en el empleo, la evidencia existente es más limitada: se refiere a períodos recientes, solamente a algunos países y pocos estu- dios (uno o dos) en cada país. Aunque es relativamente segura la conclusión de efectos mayores en los países en desarrollo, existe evidencia de impactos pequeños en estos países. En consecuencia, debe tenerse cuidado con las magnitudes obtenidas, ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 112 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 debido a los pocos datos utilizados en las estimaciones, la varianza es alta y pueden no ser directamente comparables. Las revisiones de la literatura existente de los países en desarrollo, realizadas por Ghellab (1998) y Cunningham (2002), reportan una relación negativa entre salario mínimo y empleo. No obstante, Ghellab (1998) advierte que los problemas metodológicos ponen en duda este resultado. Estos autores, conjuntamente con otros, examinaron los estudios para los países latinoamericanos. Los resultados de este examen muestran que en México los efectos son pequeños o nulos, debido a que el salario mínimo es muy bajo con respecto al salario usual de la mayoría de las empresas formales mexicanas; mientras que en Chile y Brasil se encuentran efectos negativos y en el caso brasileño, más pequeños que en Estados Unidos, pese a que el salario mínimo es obligatorio y los impactos en los salarios son importantes. La evidencia en Puerto Rico parece mixta (reducidos o probablemente grandes) y en Costa Rica no se encuentran o hay alguna evidencia de impactos negativos. En este último país, debido a que la norma de salario mínimo es compleja, se detecta un efecto positivo para niveles bajos y negativo para valores altos del salario mínimo. Solamente en Colombia, entre estos países, se observan efectos negativos grandes, debido a que el salario mínimo es alto y vinculante. También López, Rhenals y Castaño (2005) estiman efectos apreciables. Por su parte, Sánchez, Duque y Ruiz (2009) muestran que el aumento del salario mínimo eleva la tasa de desempleo en forma importante. La desagregación por grupos de trabajado- res arroja evidencia más clara. Bell (1997) identifica una reducción entre 2% y 12% en el empleo de trabajadores no calificados colombianos, como consecuencia de un aumento de 10% en el salario mínimo. Maloney y Núñez (2003) encuentran un resultado similar para la segunda mitad de los noventa, pero una elasticidad del empleo con respecto al salario mínimo menor (-0,15). Por su parte, Feliciano (1998) no encuentra en México un im- pacto negativo del salario mínimo en los hombres, pero sí para mujeres; mientras que en los resultados de Montenegro y Pagés (2004) para Chile, el salario mínimo tiene efectos negativos importantes en el empleo de los trabajadores jóvenes poco calificados, pero mejora el empleo de las mujeres. Lemos (2007) muestra que el salario mínimo en Brasil no tiene un efecto adverso en el empleo ni a nivel agregado, ni en los sectores público y privado, ni en grupos específicos (jóvenes, mujeres o trabajadores poco calificados). La revisión del Banco Mundial (2006) de la literatura latinoamericana acerca del efecto de los salarios mínimos en el empleo encuentra grandes diferencias en sus niveles absolutos y relativos, pero resalta que un aumento del salario mínimo beneficia a muchos trabajadores, mientras que sus impactos adversos en el desempleo se concentran en grupos vulnerables, como jóvenes y mujeres de baja calificación (citados por Weller, 2007). Gindling y Terrell (2007) no encuentran efectos sobre el desempleo en Honduras, aunque hay alguna evidencia de que un salario mínimo muy alto puede incrementar el desempleo. Además, en los trabajadores con educación primaria de las grandes firmas, los efectos sobre los salarios son grandes, pero también sobre el desempleo. 113 Aunque el debate acerca de los efectos de un incremento del salario mínimo sobre el em- pleo de los trabajadores menos calificados continúa, existe una menor comprensión de los efectos laborales y salariales de los salarios mínimos en el sector no cubierto por la norma de salario mínimo (sector cubierto). La evidencia empírica de estos efectos tampoco es concluyente. De acuer- do con el modelo de equilibrio competitivo de dos sectores, si los efectos del salario mínimo en el empleo formal son débiles, no cabría esperar impactos importantes en el sector informal. Desafortunadamente, algunos estudios que muestran efectos importantes en el empleo informal, no estiman los impactos en el ingreso de estos trabajadores: por ejemplo, Cárdenas y Mejía (2007) y Sánchez, Duque y Ruiz (2009) para Colombia. Similarmente, una parte importante de la literatura que examina los efectos del salario mínimo en la distribución salarial no identifica los impactos en el empleo formal e informal y en el desempleo. ¿Cuál es la pertinencia empírica de la li- teratura teórica reseñada sobre la relación entre salario mínimo e informalidad? Los resultados de McIntyre (2002) parecen ajustarse a los modelos de economía dual clásicos: un salario mínimo alto (con respecto al salario competitivo), reduce el empleo formal y deteriora el ingreso de los trabajadores informales. En efecto, este autor muestra que el alza del salario mínimo incrementa el tamaño del sector informal y aumenta la desigualdad de ingresos en la parte inferior de la distribución en las regiones pobres de Brasil. En cambio, una gran parte de la literatura empírica no se ajusta bien o contradice las predicciones de estos modelos. Por ejemplo, Gindling y Te- rrell (2007) muestran que en Honduras un aumento del salario mínimo incrementa los salarios y reduce el empleo en las medianas y grandes empresas (sugiriendo que sólo se cumple en estas empresas), mientras que en las pequeñas únicamente incrementa el empleo. En cambio, no encuentran efecto alguno en los trabajadores por cuenta pro- pia, como tampoco en los salarios medios de los trabajadores de pequeñas empresas. Estos mismos autores (2004) muestran evidencia de que en Costa Rica el aumen- to del salario incrementa los salarios de los trabajadores del sector formal urbano (empresas más grandes), pero también de otros trabajadores cubiertos por la norma de salario mínimo, tradicionalmente con- siderados como sector informal y donde a menudo se considera que la legislación se incumple (pequeñas empresas urbanas). Además, afirman que sus estimaciones sugieren que los mayores salarios mínimos aumentan más el ingreso de los trabajadores informales que el de los trabajadores del sector formal y, por tanto, pueden reducir las diferencias de ingresos entre los dos sec- tores. También encuentran que los salarios mínimos no tienen impacto significativo en los ingresos de los trabajadores de otro sector considerado como informal, pero que no están cubiertos por la legislación del salario mínimo: los trabajadores por cuenta propia. De esta forma, los salarios mínimos pueden contribuir al dualismo entre los sectores formal e informal, definidos como trabajadores asalariados y trabajadores por cuenta propia, respectivamente. Sin embar- go, no encuentran ninguna evidencia de que alzas del salario mínimo reduzcan el ingreso de los trabajadores independientes. ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 114 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 Por su parte, aunque son relativamente pocos los estudios latinoamericanos que examinan los efectos del salario mínimo sobre la escala salarial, tanto de los tra- bajadores formales como informales, una mayoría es favorable a la existencia de una relación directa entre el salario mínimo y el ingreso de los trabajadores informales. Aunque se desconocen los mecanismos, este resultado es consistente con las pre- dicciones de Mincer (1976), cuando los cambios en el empleo formal son menores que en el desempleo. Desafortunadamente, la mayoría no reporta efectos en el empleo (formal e informal) y en el desempleo. Pero también, bajo determinadas condiciones, con las predicciones de Fiszbein (1992)21. De todas maneras, las pruebas sobre el impacto de la legislación del salario mí- nimo en el sector informal son mixtas. Como señalan Kristensen y Cunningham (2006), existen también algunos estudios (la mayoría para Brasil) que encuentran efectos positivos del salario mínimo sobre otros salarios y negativos en el empleo, como predice la teoría neoclásica de los mercados laborales competitivos; mien- tras que otros muestran una caída en los salarios medios y un aumento del empleo en el sector informal, como resultado de los impactos sobre el sector formal en un modelo de economía dual o segmentada. Los salarios mínimos existen en la mayoría de los países, tanto desarrollados como en desarrollo, pero con diferencias sus- tanciales en la normatividad legal y en la forma de funcionamiento22. Las principales diferencias se relacionan con su nivel con respecto a los salarios medios, el alcance de la diferenciación por edad o región, los mecanismos de indexación y las funciones de los gobiernos y los interlocutores sociales en su establecimiento. Esta heterogeneidad de las instituciones del salario mínimo también se presenta entre los países de América Latina y el Caribe, en términos de número, período de trabajo cubierto, alcance de la fijación, organismo encarga- do de establecerlo, frecuencia de cambio, criterio de ajuste, existencia de salarios inferiores y sanciones por incumplimien- to. Quizás, el único aspecto común en la región sea el objetivo del sistema: fijar un piso salarial que proporciona un estándar mínimo de vida para el trabajador y, en algunos casos, de su familia (Kristensen y Cunningham, 2006). III. El salario mínimo en Colom­ bia: una comparación interna­ cional En la literatura internacional existen varios indicadores que permiten juzgar la magni- tud de los salarios mínimos en los países. Estas mediciones pueden clasificarse en dos grandes grupos: absolutas y relativas. Entre las primeras pueden citarse aquellas que expresan los salarios mínimos en una moneda común, generalmente en dólares de Estados Unidos, bien sea en términos nominales o en paridad de poder adquisiti- 21 El sector informal podría ser una forma de evitar las ineficiencias de las regulaciones del mercado laboral (Maloney y Núñez, 2003). Según estos autores, el modelo dualista estándar sería bastante incompleto para explicar la coexistencia de los sectores formal e informal. 22 Según la OIT en más del 90% de los países existe legislación relacionada con la fijación del salario mínimo y la gran mayoría de los trabajadores asalariados en el mundo están legalmente cubiertos por esta legislación. 115 vo (PPA). Los salarios mínimos en dólares corrientes se obtienen con base en la tasa de cambio de mercado. Esta medida tiene, además de las fluctuaciones de la divisa, el inconveniente de suponer que cada bien tiene un único precio en todos los países, condición que se cumple sólo aproximada- mente en los bienes y servicios transables internacionalmente. En cambio, los salarios mínimos expresados en términos de PPA (cantidad de moneda local requerida para adquirir la misma cantidad de bienes que podría comprarse en cada país con un dólar americano) transforma la moneda local a dólares del mismo poder adquisitivo, eli- minando los efectos de distintos precios de los bienes y las fluctuaciones de la tasa de cambio. No obstante, este indicador ignora las diferencias de desarrollo económico entre países. Entre las medidas relativas, en la litera- tura pueden identificarse las siguientes: 1) la relación entre el salario mínimo y la productividad laboral o los salarios de los trabajadores de baja calificación de los respectivos países. En este caso, el problema es práctico dada la dificultad de disponer de información estadística de los salarios o estimaciones relativamente homogéneas de la productividad laboral de estos traba- jadores. 2) Comparar los salarios mínimos con las líneas de pobreza de los países. 3) la proporción entre el salario mínimo y el ingreso per cápita, la mediana de los salarios o el salario medio de la economía en cada país. En este artículo se utiliza esta medida relativa, pero con respecto al ingreso per cápita, debido a que homoge- niza naciones económicamente diferentes y constituye una aproximación de la pro- ductividad media de la economía, además de su amplia y fácil disponibilidad. Todas estas medidas presentan inconvenientes y deben ser tomadas con precaución a la hora de utilizarlas con el fin de juzgar la magnitud de los salarios mínimos en los diferentes países23. A. Una mirada global sobre los salarios mínimos En la tabla 1 se presentan datos recientes sobre salarios mínimos, tanto en países desarrollados como en desarrollo. Como se espera, el salario mínimo aumenta con el nivel de ingreso per cápita de los países. Sin embargo, las diferencias en el salario mínimo entre estos grupos de países son bastante menores que las correspondientes a los ingresos per cápita, principalmente cuando las distancias entre estos últimos son mayores. Por ejemplo, mientras el salario mínimo de los países de alto ingreso es 9,4 veces mayor que el de los países de ingreso bajo, el ingreso per cápita de los primeros es 21 veces más grande que el de los segundos. Esta brecha de ingresos per cápita cae rápidamente a medida que los grupos de países son menos desiguales, pero sigue siendo mayor que la brecha de salarios mínimos. El salario mínimo en las economías de ingreso alto es 4,4 veces superior que el de los países en desarro- llo, mientras que el ingreso per cápita es 5,1 veces. A juzgar por el coeficiente de 23 Una crítica de diferentes mediciones puede verse en Saget (2006). Esta autora muestra que algunos países clasificados como de salarios mínimos bajos con base en una medida dejan de serlo cuando se utiliza otro indicador, pasando a ser países con salarios mínimos intermedios o incluso muy altos. Sin embargo, cabe señalar que la mayoría de países tiende a permanecer en el mismo grupo, independientemente de la medida utilizada. ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 116 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 variación, mientras que en los diferentes grupos de las economías en desarrollo, la dispersión entre los salarios mínimos es mayor que la de los ingresos per cápita; en los países de ingreso alto son práctica- mente similares. Tabla 1 Ingreso per cápita y salario mínimo Fuente: OIT y FMI. Cálculos propios. Nota: Los datos corresponden a 2007 o al año más reciente. Todas las variables incluyen los mismos países. Nivel de ingreso Salario mínimo (Dólares PPP) Ingreso per cápita 2007 (Dólares PPP) Coeficiente de variación Promedio Mediana Promedio Mediana Salario mínimo Ingreso per cápita (PPP) Alto 969,0 914,0 30884,6 28499,6 0,447 0,434 Medio Alto 328,6 332,5 11800,9 11682,0 0,383 0,263 Medio Bajo 223,0 198,5 4986,8 4596,3 0,566 0,490 Bajo 102,7 116,0 1452,2 1323,0 0,507 0,360 Países en desarrollo 220,0 198,0 6054,9 4664,3 0,636 0,784 Mundo 386,4 237,0 11572,6 7534,9 1,013 1,106 Según estas cifras, la mediana del salario mínimo mensual en el mundo ascendía en 2007 a 237 dólares en poder adquisitivo de paridad. En el 20% de los países de menor ingreso per cápita, el salario mínimo medio se sitúa en 114,3 dólares mensuales, un poco menos de 2 veces la línea de pobreza de dos dólares diarios; mientras que en el 20% superior es de 1.008,3 dólares mensuales (cerca de 34 dólares diarios): una relación de 1 a 9 entre los dos grupos de países24. En el gráfico 3 puede observarse que el porcentaje del salario mínimo en el salario 24 Cuando se toma como referencia el salario mínimo, los valores respectivos son 1044,9 y 76,7 dólares. medio es similar entre los países de ingreso alto y las naciones en desarrollo: alrededor de 40% en ambos grupos. Aunque no se presentan las cifras, los coeficientes de variación muestran que la dispersión del salario mínimo relativo aumenta también con el menor nivel de desarrollo, por lo menos en términos de grupos de países. Además, en el agregado de las economías en desarrollo, esta dispersión es mayor que en los países de ingreso alto y superior a la del ingreso per cápita. Se observa igualmente que mientras la participación del salario mínimo en el salario medio y en el ingreso 117 per cápita es similar en las economías de alto ingreso, no sucede lo mismo en los países en desarrollo, principalmente en los de ingreso medio bajo. En los países desarrollados de la OECD, el salario mínimo legal representa en prome- dio el 43,6% del salario medio de la eco- nomía. Los países donde el salario mínimo es relativamente más alto son Australia y Nueva Zelanda, donde representa más de 50% del salario promedio, y el más bajo es EE.UU., donde el salario mínimo legal representa el 25%. En dólares de PPA, los países con salarios mínimos más altos en el mundo actualmente son Luxemburgo (1.655) y Australia (1.557). El gráfico 4 muestra la relación entre el salario míni- mo y el salario medio de la economía en los países de ingreso alto en 2007. Como puede observarse, los países de mayor salario mínimo relativo son Australia, Malta y Nueva Zelanda y con los niveles más bajos Corea, Croacia y Estonia. Un estudio del BID (1998) reporta esta misma información para mediados de los noventa de los siguientes países: Bélgica, España, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Portugal y Reino Unido, entre otros. Comparando los mismos países puede afirmarse que la relación entre el salario mínimo y el salario medio ha venido disminuyendo durante estos diez años en los países de la muestra, exceptuando quizás a España. Este comportamiento parece explicarse más como resultado del crecimiento de los salarios medios reales que por una política de salario mínimo prudente. Dentro de esta Gráfico 3 Salario mínimo según niveles de ingreso per cápita de los países (Porcentajes) Fuente: OIT (2008b). Nota: Los datos corresponden a 2007 o al año más reciente. Los datos del grupo de ingreso bajo no son representativos (4 países). Medio Alto 328,6 332,5 11800,9 11682,0 0,383 0,263 Medio Bajo 223,0 198,5 4986,8 4596,3 0,566 0,490 Bajo 102,7 116,0 1452,2 1323,0 0,507 0,360 Países en desarrollo 220,0 198,0 6054,9 4664,3 0,636 0,784 Mundo 386,4 237,0 11572,6 7534,9 1,013 1,106 Fuente: OIT y FMI. Cálculos propios. Nota: Los datos corresponden a 2007 o al año más reciente. Todas las variables incluyen los mismos países. Según estas cifras, la mediana del salario mínimo mensual en el mundo ascendía en 2007 a 237 dólares en poder adquisitivo de paridad. En el 20% de los países de menor ingreso per cápita, el salario mínimo medio se sitúa en 114,3 dólares mensuales, un poco menos de 2 veces la línea de pobreza de dos dólares diarios; mientras que en el 20% superior es de 1.008,3 dólares mensuales (cerca de 34 dólares diarios): una relación de 1 a 9 entre los dos grupos de países 24. Fuente: OIT (2008b). Nota: Los datos corresponden a 2007 o al año más reciente. Los datos del grupo de ingreso bajo no son representativos (4 países). En el gráfico 3 puede observarse que el porcentaje del salario mínimo en el salario medio es similar entre los países de ingreso alto y las naciones en desarrollo: alrededor de 40% en ambos grupos. Aunque no se presentan las cifras, los coeficientes de 24 Cuando se toma como referencia el salario mínimo, los valores respectivos son 1044,9 y 76,7 dólares. 10 20 30 40 50 60 Alto Medio Alto Medio Bajo Bajo Países en desarrollo Mundo Porcentaje del salario medio Porcentaje del ingreso per cápita ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 118 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 tendencia general, cambia el ranking entre países. Considerando solamente estas ocho economías, por ejemplo, Grecia pasó de tener el más alto salario mínimo relativo a situarse entre los cuatro más bajos, mientras que Francia registró un comportamiento contrario. Irlanda también pasó a ser una economía de alto salario mínimo relativo. Los otros países no experimentaron cam- bios importantes en su posición. Gráfico 4 Países de ingreso alto: salario mínimo como porcentaje del salario medio Fuente: OIT (2008b). Nota: Los datos corresponden a 2007 o al año más reciente. variación muestran que la dispersión del salario mínimo relativo aumenta también con el menor nivel de desarrollo, por lo menos en términos de grupos de países. Además, en el agregado de las economías en desarrollo, esta dispersión es mayor que en los países de ingreso alto y superior a la del ingreso per cápita. Se observa igualmente que mientras la participación del salario mínimo en el salario medio y en el ingreso per cápita es similar en las economías de alto ingreso, no sucede lo mismo en los países en desarrollo, principalmente en los de ingreso medio bajo. En los países desarrollados de la OECD, el salario mínimo legal representa en promedio el 43,6% del salario medio de la economía. Los países donde el salario mínimo es relativamente más alto son Australia y Nueva Zelanda, donde representa más de 50% del salario promedio, y el más bajo es EEUU, donde el salario mínimo legal representa el 25%. En dólares de PPA, los países con salarios mínimos más altos en el mundo actualmente son Luxemburgo (1.655) y Australia (1.557). El gráfico 4 muestra la relación entre el salario mínimo y el salario medio de la economía en los países de ingreso alto en 2007. Como puede observarse, los países de mayor salario mínimo relativo son Australia, Malta y Nueva Zelanda y con los niveles más bajos Corea, Croacia y Estonia. Un estudio del BID (1998) reporta esta misma información para mediados de los noventa de los siguientes países: Bélgica, España, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Portugal y Reino Unido, entre otros. Comparando los mismos países puede afirmarse que la relación entre el salario mínimo y el salario medio ha venido disminuyendo durante estos diez años en los países de la muestra, exceptuando quizás a España. Este comportamiento parece explicarse más como resultado del crecimiento de los salarios medios reales que por una política de salario mínimo prudente. Dentro de esta tendencia general, cambia el ranking entre países. Considerando solamente estas ocho economías, por ejemplo, Grecia pasó de tener el más alto salario mínimo relativo a 10.5 20.5 30.5 40.5 50.5 Korea Croatia Estonia Hungary Portugal Spain United … Taiwan Czech Republic Greece Netherlands Slovak Republic Belgium Slovenia Canada Ireland France New Zealand Malta Australia Tabla 2 Países en desarrollo: niveles absolutos y relativos del salario mínimo Países en desarrollo Salario mínimo (Dólares PPP) Porcentaje del salario medio Ingreso per cápita (dólares PPP) Coeficiente de variación Salario mínimo Porcentaje del salario medio Ingreso per cápita (PPP)Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana Ingreso medio 295,6 284,0 42,5 38,0 9092,5 7966,9 0,499 0,485 0,480 A. Latina 359,9 356,0 50,7 48,7 8890,4 8856,7 0,319 0,345 0,415 Fuente: OIT (2008b) y FMI. Cálculos propios. Nota: Los datos son de 2007 o del año más reciente. Los países considerados son los mismos para todas las variables. 119 Gráfico 5 América Latina: Salario mínimo como porcentaje del salario medio Fuente: OIT (2008a y 2008b). Gráfico 5 América Latina: Salario mínimo como porcentaje del salario medio El gráfico 5 muestra la comparación entre salario mínimo y el salario promedio de los países latinoamericanos. Como puede observarse, según los datos recientes, en un poco menos de la mitad de los países, el salario mínimo representa más del 50% del salario promedio de las economías, alcanzando niveles excesivamente altos como en Paraguay (94,6%) y Argentina (72,9%). Los niveles más bajos se registran en Nicaragua (27%) y México (26,8%). Colombia es el quinto país de la región con el salario mínimo relativo más alto (59,0%). Un examen de las tendencias recientes muestra que el salario mínimo, como porcentaje del salario medio, ha venido aumentando en la última década en los países de la región, con excepción de México. En 1995-97 el salario mínimo relativo promedio de América Latina oscilaba alrededor de 40%, mientras que en 2006-07 se situó en 50,7%. En Argentina se presenta el mayor aumento (45 puntos porcentuales): en Panamá, Chile, Perú, Uruguay, Brasil y Paraguay oscila entre 8 y 24 puntos porcentuales; permanece relativamente estable en Venezuela, Colombia, Costa Rica y Honduras, aunque en los tres primeros en niveles cercanos o superiores a 50%, y se reduce en México y El Salvador (gráfico 4). De hecho, un informe del BID (1998) afirmaba que, a mediados de los noventa, la mayoría de los países de América Latina tenían niveles de salario mínimo que representaban menos de la mitad del salario promedio. En Bolivia, Brasil y Argentina se encontraban por debajo de 30%. En Chile, México y Perú entre 30% y 40% del salario promedio. Estas proporciones eran bajas en comparación con las de los países desarrollados. Sin embargo, en varios países de la región los salarios mínimos eran superiores al 50% del promedio, y en el caso extremo de Venezuela representaba cerca 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Mexico Nicaragua Uruguay Honduras Perú Brazil Chile Guatemala Costa Rica Panamá El Salvador Colombia Venezuela Ecuador Argentina Paraguay 1995-97 2006-07 En América Latina, la relación entre los salarios mínimos y medios es mayor que en el conjunto de los países en desarrollo de ingreso medio, como también los salarios mínimos absolutos (tabla 2). Aún más, mientras el salario mínimo de la región es superior entre un 21,7% y 25,4%, las diferencias de ingreso per cápita son menores. A juzgar por estos datos, entre los países en desarrollo, América Latina parece constituir la región donde el obje- tivo del salario mínimo de garantizar un salario “socialmente aceptable” y un nivel de vida digno a todos los trabajadores ha sido más intensamente practicado. Según Starr (1982), al igual que las instituciones de salario mínimo desarrolladas en América Latina, el salario “socialmente aceptable” fue más generoso que en Europa o Estados Unidos. En muchos países, se destina a cubrir alimentos, vivienda, vestido, salud, ocio y las necesidades educativas de los trabajadores y la familia (citado por Kris- tensen y Cunningham, 2006). El gráfico 5 muestra la comparación entre salario mínimo y el salario promedio de los países latinoamericanos. Como puede observarse, según los datos recientes, en un poco menos de la mitad de los países, el salario mínimo representa más del 50% del salario promedio de las economías, alcanzando niveles excesivamente altos como en Paraguay (94,6%) y Argentina (72,9%). Los niveles más bajos se registran en Nicaragua (27%) y México (26,8%). Colombia es el quinto país de la región con el salario mínimo relativo más alto (59,0%). Un examen de las tendencias recientes muestra que el salario mínimo, ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 120 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 2009 como porcentaje del salario medio, ha venido aumentando en la última década en los países de la región, con excepción de México. En 1995-97 el salario mínimo relativo promedio de América Latina os- cilaba alrededor de 40%, mientras que en 2006-07 se situó en 50,7%. En Argentina se presenta el mayor aumento (45 puntos porcentuales): en Panamá, Chile, Perú, Uruguay, Brasil y Paraguay oscila entre 8 y 24 puntos porcentuales; permanece relati- vamente estable en Venezuela, Colombia, Costa Rica y Honduras, aunque en los tres primeros en niveles cercanos o superiores a 50%, y se reduce en México y El Salvador (gráfico 4). De hecho, un informe del BID (1998) afirmaba que, a mediados de los noven- ta, la mayoría de los países de América Latina tenían niveles de salario mínimo que representaban menos de la mitad del salario promedio. En Bolivia, Brasil y Argentina se encontraban por debajo de 30%. En Chile, México y Perú entre 30% y 40% del salario promedio. Estas proporciones eran bajas en comparación con las de los países desarrollados. Sin embargo, en varios países de la región los salarios mínimos eran superiores al 50% del promedio, y en el caso extremo de Venezuela representaba cerca del 90% del salario promedio, bien por encima de cualquier país desarrollado25. Según la OIT (2008), este aumento se asocia con la revalorización del salario mínimo como instrumento de la política salarial que se registró desde finales de los noventa y, principalmente, en la primera mitad de la década actual; pero también, en algunos casos, como instrumento de estrategia económica (dinamizando el mercado in- terno) y de reducción de la pobreza. En el período 1995-2007, solamente El Salvador y República Dominicana experimentaron caídas en el salario mínimo real. De todas maneras, este aumento constituyó una reversión de la gran disminución que se presentó entre principios de los ochenta y de los noventa, como resultado de la crisis de la deuda y los procesos de ajuste subsiguientes. B. Salario mínimo e ingreso per cápita: una relación más estrecha La proporción del salario mínimo en el ingreso per cápita parece ser una medida más adecuada para juzgar la magnitud de la remuneración mínima en los diferentes países, aunque aporta menos información sobre la ubicación del salario mínimo en la distribución salarial. Adicionalmente, la información es más oportuna y de mayor disponibilidad que la de salarios medios. En la tabla 3 puede observarse claramente que la proporción del salario mínimo en el ingreso per cápita entre los países en desarrollo aumenta con el menor nivel de desarrollo. En su conjunto, estos países tienen un salario mínimo relativo mayor que los países de ingreso alto. No obstante, dos aclaraciones son necesarias. De un lado, en algunas economías en desarrollo existen 25 Estas proporciones tienden a ser diferentes entre diferentes estudios, debido probablemente a la magnitud de los salarios medios estimados. Por ejemplo, las cifras de la OIT (2008) para Venezuela en el mismo período (1995-97) es 64%, mientras que en Paraguay asciende a 98%, valores que son aproximadamente contrarios a los reportados por el BID (1998). Para Honduras, la cifra de esta última fuente es también muy superior a la de OIT (2008). En los otros países, las dos fuentes son más parecidas. 121 problemas de subvaloración del PIB per cápita. De otro lado, países con salarios mínimos bajos, intermedios y altos existen en los diferentes niveles de desarrollo y zonas geográficas26. El gráfico 6 muestra la relación entre la brecha del salario mínimo y el ingreso per cápita en 55 países en desarrollo, principal- mente de ingresos medios27. Claramente, para este grupo de economías se presenta también una relación negativa entre estas dos variables, como cabría esperar en vir- tud del papel asignado al salario mínimo en la reducción de la pobreza: la línea de pobreza tiende a representar un porcentaje mayor en el ingreso per cápita a medida que los países son más pobres. Obviamente, otros factores como las políticas salariales y la estructura de los mercados de trabajo explican también la relación entre el salario mínimo y el ingreso per cápita. 26 Estas elevadas proporciones (entre 148,7% y 177,9%) se deben a subvaloraciones importantes del PIB per cápita y no a su conversión en dólares, puesto que fueron calculadas con base en las variables medidas en unidades de la moneda nacional. Son 1 país de ingreso medio bajo (Paraguay) y 5 africanos de ingreso bajo (Burkina Faso, Mo- zambique, Guinea-Bissau, Niger y Ethiopia). Entre 100% y 116,3% están Marruecos y Lesotho (ingreso medio bajo); Camboya, Senegal, Madagascar y Tanzania (ingreso bajo). Incluyendo todos los países, el salario mínimo en el PIB per cápita representa el 53,7% y el 86,3% en los países de ingreso medio bajo y bajo, respectivamente; en cambio, la mediana 50,4% y 86,8%. En el conjunto de los países en desarrollo, el promedio y la mediana son, en su orden, 56,9% y 49,2%. De corregirse los problemas de subvaloración del PIB per cápita en algunas economías en desarrollo, probablemente el salario mínimo represente, en promedio, alrededor del 50% del PIB per cápita en el agregado mundial. 27 Países son de ingreso medio alto, 25 de ingreso medio bajo y 8 de ingreso bajo. Tabla 3 Brecha entre el salario mínimo y el ingreso per cápita 2006-2007 Nivel de ingreso Porcentaje del ingreso per cápita Coeficiente de variación Promedio Mediana Porcentaje del ingreso per cápita Ingreso per cápita (PPP) Alto 39,5 38,1 0,313 0,353 Medio Alto 36,1 33,6 0,550 0,298 Medio Bajo 50,8 50,0 0,499 0,523 Bajo 65,4 76,9 0,564 0,311 Países en desarrollo 49,1 47,2 0,585 0,742 Mundo 46,3 43,0 0,548 0,998 Fuente: OIT y FMI. Cálculos propios. Nota: Excluye los países con una brecha superior a 116,3%. ¿Es alto el salario mínimo en Colombia?: una comparación internacional 122 Perf. de Coyunt. Econ. No. 13, agosto 200