Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios Diego Ferney Bolívar Hernández Trabajo de grado presentado para optar al título de Periodista Tutor Juan Camilo Castañeda Arboleda, Periodista Universidad de Antioquia Facultad de Comunicaciones y Filología Periodismo Medellín, Antioquia, Colombia 2021 Cita (Bolívar Hernández, 2021) Referencia Estilo APA 7 (2020) Bolívar Hernández, D. F. (2021). Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios [Trabajo de grado profesional]. Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Repositorio Institucional: http://bibliotecadigital.udea.edu.co Universidad de Antioquia - www.udea.edu.co Rector: John Jairo Arboleda Céspedes Decano/Director: Edwin Carvajal Córdoba Jefe departamento: Juan David Londoño Isaza El contenido de esta obra corresponde al derecho de expresión de los autores y no compromete el pensamiento institucional de la Universidad de Antioquia ni desata su responsabilidad frente a terceros. Los autores asumen la responsabilidad por los derechos de autor y conexos. https://co.creativecommons.net/tipos-de-licencias/ https://co.creativecommons.net/tipos-de-licencias/ Dedicatoria A mí padre, mi madre, mis hermanos y quienes me apoyaron. A mí abuela que ya no está, pero estuvo en momentos difíciles. A las familias del barrio Pablo Escobar que me abrieron las puertas de sus casas. . Agradecimientos Agradezco a Juan Camilo Castañeda Arboleda, mi asesor, por el acompañamiento. “Este proyecto recibió dineros del Fondo para Apoyar los Trabajos de Grado de Pregrado, financiado por la Facultad de Comunicaciones y por el Comité para el Desarrollo de la Investigación de la Universidad de Antioquia”. Tabla de contenido Resumen...................................................................................................................................... 7 Abstract ....................................................................................................................................... 8 Introducción .............................................................................................................................. 10 Capítulo 1: Nacimiento de un barrio y un proyecto………………………………………………14 Capítulo 2: Bendición al hijo……………………………………………………………………..31 Referencias ................................................................................................................................ 46 Siglas, acrónimos y abreviaturas APA American Psychological Association DANE Departamento Administrativo Nacional de Estadística EPM Empresas Públicas de Medellín BPP Biblioteca Pública Piloto DAS Departamento Administrativo de Seguridad ICT Instituto de Crédito Territorial JAC Junta de Acción Comunal Pepes Perseguidos por Pablo Escobar Celam Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano ELN Ejército de Liberación Nacional UdeA Universidad de Antioquia Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 7 Resumen El barrio Medellín sin tugurios, mejor conocido como Pablo Escobar, está ubicado en la comuna 9 de Medellín, en límites con los barrios La Milagrosa y Loreto. El barrio surgió como una iniciativa de la corporación Medellín sin tugurios (de allí su nombre), creada en el año 1982 con el apoyo financiero de Pablo Escobar, que estaba incursionando en el mundo de la política. El lugar de la iglesia en el proceso para la construcción del barrio es referenciado por algunos de los pobladores actuales del sector, quienes cuentan que los sacerdotes tuvieron participación. Si bien hay documentación periodística que recoge las relaciones entre Escobar, sus allegados y sectores de la iglesia católica, unas pocas notas de prensa apenas enuncian la participación de algunos sacerdotes en el proceso de construcción de Medellín sin tugurios. Entre ellos se encuentra quien para ese momento era el arzobispo de Medellín: Alfonso López Trujillo, al que se le cuestionó por las limosnas millonarias que recibía (Semana, 1984). Además de esconder la relación directa que existía entre Escobar y los sacerdotes Elías Lopera Cárdenas y Hernán Cuartas (Cifuentes, 2014). Esta investigación se propone profundizar en las relaciones entre Escobar, su familia e integrantes de la iglesia católica, para narrar el papel de sacerdotes católicos en la consolidación de la corporación y el barrio Medellín sin tugurios. Palabras clave: Pablo Escobar, Alfonso López Trujillo, Rafael García Herreros, sacerdotes, narcotráfico, barrios periféricos. D,83 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 8 Abstract The Medellín sin tugurios neighborhood, better known as Pablo Escobar, is located in the 9th commune of Medellín, on the border with the La Milagrosa and Loreto neighborhoods. The neighborhood emerged as an initiative of the Medellín sin tugurios corporation (hence its name), created in 1982 with the financial support of Pablo Escobar, who was entering the world of politics. The place of the church in the process for the construction of the neighborhood is referenced by some of the current residents of the sector, who say that the priests had participation. Although there is journalistic documentation that collects the relations between Escobar, his relatives and sectors of the Catholic Church, a few press releases barely mention the participation of some priests in the process of building Medellín sin tugurios. Among them is who at that time was the Archbishop of Medellín: Alfonso López Trujillo, who was questioned about the millionaire alms he received (Semana, 1984). In addition to hiding the direct relationship that existed between Escobar and the priests Elías Lopera Cárdenas and Hernán Cuartas (Cifuentes, 2014). This research aims to delve into the relationships between Escobar, his family and members of the Catholic Church, to narrate the role of Catholic priests in the consolidation of the corporation and the Medellín sin tugurios neighborhood. Keywords: Pablo Escobar, Alfonso López Trujillo, Rafael García Herreros, priests, drug trafficking, peripheral neighborhood D, 83 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 9 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 10 Introducción En las laderas del centro oriente de la ciudad, limitando con los barrios La Milagrosa y Loreto, se alza el barrio Pablo Escobar, un sector popular que la administración municipal denomina como urbanización (Alcaldía de Medellín, 2007). Su fundación se remonta al año 1982, cuando Pablo Escobar Gaviria, entonces reconocido empresario de la ciudad, decidió construir viviendas a personas que tuviesen una precaria condición de vida. Bajo el manto de la Corporación Medellín sin tugurios, Escobar edificó 443 viviendas en un terreno adquirido en las laderas de la Comuna 9. Una obra que contaba “con la aprobación de la administración municipal” (Alcaldía de Medellín, 2007). Durante la administración del alcalde Federico Gutiérrez (2016-2019), se desarrolló la iniciativa “Medellín abraza su historia”, con la que se pretendía recuperar la memoria de las víctimas del narcotráfico de las décadas de los ochenta y noventa. Una de las acciones de esta iniciativa se llevó a cabo en febrero de 2019, cuando se implosionó el Edificio Mónaco, lugar donde vivió el capo durante varios años y que en la última década se había convertido en un atractivo turístico en la ciudad. En esa coyuntura produje con cuatro colegas unas notas radiales que aportaron al análisis de la iniciativa de implosionar el Mónaco. Nos cuestionamos si era la forma de resignificar el espacio, inquietud que nos acercó a otros lugares relacionados con el narcotraficante. Fue así como llegué por primera vez al barrio Pablo Escobar. Sus habitantes hablaban de sus condiciones de vida antes de llegar al barrio: varias trayectorias de desplazamiento, pobreza, hambre y la figura de un hombre, Escobar. Los principales beneficiados con estas viviendas gratuitas fueron los habitantes del sector El Oasis, en el barrio Moravia, donde estaba el basurero municipal (Bolívar, Giraldo, González, Morales, & Ruda, 2019). Después de realizar dicho trabajo, me inquietó profundizar en el papel que cumplió un sector de la iglesia católica en la construcción del barrio y en la Corporación, tema que fue recurrente en las conversaciones con sus habitantes. Si bien hay documentación periodística que recoge las relaciones entre Escobar, sus allegados y sectores de la iglesia católica, unas pocas notas de prensa apenas enuncian la participación de algunos sacerdotes en el proceso de construcción del barrio Pablo Escobar. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 11 Entre ellos se encuentra quien para ese momento era el arzobispo de Medellín: Alfonso López Trujillo, al que se le cuestionó por las limosnas millonarias que recibía (Semana, 1984), además de guardar silencio ante la relación que existía entre Escobar y los sacerdotes Elías Lopera y Hernán Cuartas (Cifuentes, 2014). En el siguiente semestre (segundo del 2019), me tocó decidirme por un tema para mi tesis de grado, sin pensarlo dos veces me enfrasque en la tarea de ahondar en esas relaciones y acabar de entender el rompecabezas. Decidí, entonces, narrar en el primer capítulo el inicio del barrio desde el tránsito de dos familias que previos desplazamientos estaban asentadas para principios de la década de los 80 en el basurero de Moravia, por lo que se vieron beneficiadas con las viviendas donadas por el capo. En el segundo, decidí ahondar en el papel de los sacerdotes Elías Lopera y Hernán Cuartas dentro de la Corporación y el barrio, y en la postura del arzobispo Alfonso López Trujillo alrededor de la participación de religiosos en la Corporación Medellín sin tugurios; también toqué someramente la relación que Escobar sostuvo con Rafael García Herreros y la relación del narco con su mamá, Hermilda Gaviria, entendiendo que ella fue la intermediaria entre su hijo y los religiosos. Este reportaje tiene un enfoque cualitativo, entendido como “una categoría de diseños de investigación que extraen descripciones a través de la observación que adoptan la forma de notas de campos, grabaciones, etc.” (LeCompte, 1995). Para el primer capítulo entrevisté a las familias González y Carvajal, para el segundo a personajes como el sobrino de Pablo Escobar: Nicolás Escobar, los escritores Alonso Salazar y Hernando Salazar, la documentalista Ana Victoria Ochoa, el sociólogo Eberhar Cano y los sacerdotes Gabriel Molina y Julián Hernández, entre otros. Me documenté a través de algunas notas periodísticas de ese momento, también, de otras que a lo largo de los años se han preguntado por las relaciones entre sacerdotes y narcotraficantes, leí algunos libros que narran la vida de Pablo Escobar, tales como La parábola de Pablo de Alonso Salazar y Amando a Pablo, odiando a Escobar de Virginia Vallejo, también leí otros como La guerra secreta del cardenal López Trujillo de Hernando Salazar. Revisé artículos y trabajos de grado que tienen como objeto de estudio el barrio Pablo Escobar, también documentos que reposan en la Biblioteca Pública Piloto, la Arquidiócesis de Medellín y el Archivo Histórico de la ciudad. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 12 Entender estas relaciones representa no solo un desafío personal, además, implícito, hay un compromiso ciudadano, uno que propende por contar a profundidad lo que hasta ahora solo ha sido enunciado, sobre todo en este momento en que se adelantan diversos procesos de memoria sobre acciones relacionadas con el narcotráfico. También, es un compromiso con la academia y con el periodismo, puesto que la investigación periodística requiere de todas las herramientas y aprendizajes adquiridos en las aulas, y a la vez tiene como objetivo el pilar más básico del periodismo, que es “la verdad de los hechos” (Donsbach, 2014). Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 13 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 14 Capítulo 1 Nacimiento de un barrio y de un proyecto Rosa González nació en Primavera, Chocó, un corregimiento de Istmina ubicado a orillas del Río San Juan, lugar en el que a los 18 años se casó con Marceliano Guerrero, con quien tuvo cinco hijos. En 1979 decidió trasladarse a Medellín –una ciudad que no conocía– en compañía de Héctor, un compadre de la familia. Huía de un esposo maltratador y que tenía la costumbre de robar plátanos y frutas en fincas ajenas, por lo que constantemente se veían envueltos en líos. “Yo puedo aceptar lo que sea, pero nunca a un ladrón”, sentencia Rosa –morena, de cabello crespo, ojos negros y contextura gruesa– desde una butaca vieja en la sala de su casa ubicada en el barrio Pablo Escobar como popularmente es llamado o Medellín sin tugurios como es reconocido por la institucionalidad local. Sus hijos los dejó en Primavera con Inés, su mamá. El 3 de marzo en la mañana, después de 16 horas de viaje llegaron a Medellín. Héctor se apartó de Rosa por miedo a que Marceliano malinterpretará los hechos. Ella deambuló por la terminal de autobuses, lugar en el que algunos vendedores de los locales le dieron comida durante ese primer día. En 1979 la capital antioqueña experimentaba un crecimiento demográfico: según los censos del DANE, en el año 1951 Medellín tenía 358.189 habitantes, para el año 1985 eran 1.468.089, un crecimiento de más del 400%. Esto en buena medida debido al conflicto armado que se vivía en otras zonas y que se agudizo en la década de 1940, como lo referencia el texto Las periferias en disputa. Proceso de poblamiento urbano popular en Medellín de Andrea Pérez (2018). En la noche, Rosa se aventuró por las calles de la ciudad. Después de algunas instrucciones llegó donde Josefa, una mujer que hacía de puente entre empleadas domésticas y empleadoras. Allí conoció a Carmen, su primera patrona, quien le ofreció $1.000 mensuales por trabajar en su casa. La mamá de Rosa ya había trabajado en casas de familias en la capital antioqueña, en su época pagaban $500. El primer mes recibió $1.500 de pago, de los cuales envió $1.000 a su madre Inés, en un momento en el que el Salario Mínimo era de $3.450. A Rosa le enseñaron desde niña que Jueves y Viernes Santo se debían guardar para Dios: no se podía hacer nada, tampoco se hacían deberes en el hogar. A Carmen, su jefa, no le gustó la tradición que traía desde la selva chocoana, por lo que la obligó a trabajar el Jueves y parte del Viernes. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 15 Al mediodía del viernes Rosa se fue a una finca con algunos familiares que estaban en la ciudad y con quienes había establecido contacto pocos días antes. Regresó el domingo en la mañana y encontró su ropa embadurnada con excremento del bebé de Carmen, razón por la cual renunció. Ese mismo día consiguió trabajo en una agencia de empleo ubicada entre las calles Junín y Pichincha, esta vez la vivienda estaba en el municipio de Itagüí. Luego trabajó durante más de diez años en barrios como Las Esmeraldas, Laureles y Belén. En noviembre de 1979 conoció a Manuel Melchor Sánchez. Se ennoviaron y al poco tiempo de iniciada la relación se fueron a vivir juntos. La unión significó la creación de una familia numerosa: la pareja, los cinco hijos de Rosa que ya habían llegado de Primavera y la hija de Manuel. Reunieron dinero y buscaron un lote en el cual construir su casa. Fue así como apareció Ignacio, un vendedor, quien les ofreció uno en el basurero del municipio por $5.000. Margarita Carvajal En la misma calle del barrio Pablo Escobar, a cinco casas de la de Rosa vive Margarita Carvajal, desde allí se oye el replicar de las campanas que anuncia el comienzo de la eucaristía de las ocho de la mañana del domingo 16 de febrero del 2020. Margarita observa a la gente sentada en el andén de su casa, luego de saludar a varios vecinos se pone de pie con un poco de dificultad, debido a que hace menos de un año le amputaron la pierna izquierda porque algunas de sus venas estaban obstruidas. Margarita es madre de seis hombres y dos mujeres. La casa tiene tres plantas: en la primera vive con su hija María del Socorro, en la segunda vive su nieta Maribel y en la tercera vive su hijo Jorge, con su esposa e hijo. Hace poco se convirtió nuevamente en bisabuela. Su llegada al barrio Pablo Escobar fue en mayo de 1984. Margarita Carvajal es oriunda de Medellín, ciudad en la que dio a luz a sus ocho hijos. Carlos Arturo González, su esposo, la dejó sola con la responsabilidad, la familia trasegó en la vida –llena de dificultades económicas– por los barrios Colombia, Manrique y Miranda. Sus hijos crecieron y empezaron a ayudarle con los gastos familiares, ellos trabajaban como coteros en la repostería Astor, donde además de pagarles un salario, les daban alimentos. Luego de seis meses desde que Carlos Arturo la dejó, Margarita conoció a Héctor Fabio, un taxista con quien entabló una relación sentimental. En 1975 cuando ella trabajaba en una heladería cercana a la Casa de Justicia del barrio El Bosque, un amigo le contó de un lote que vendían en el basurero Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 16 y que estaba dispuesto a regalarle para que construyera su casa propia. Ella, quien entonces pagaba arriendo en el barrio Miranda, aceptó la oferta. El basurero Cuando fueron a mirar encontraron un lugar fétido y sumido en la oscuridad. “Yo me sorprendí demasiado”, recuerda Jorge González, hijo de Margarita. La misma reacción tuvieron los otros hijos, pero el optimismo de Héctor y su mamá, les impulsó. Consiguieron madera, cemento y cinc, materiales con los que levantaron la casa, tenía tres piezas, cocina y sala. “Era un ranchito lo más de bonito”, recuerda Jorge mientras bebe una bebida gaseosa en una tienda cercana a la parroquia del barrio Pablo Escobar bajo el caluroso sol del 11 de abril del 2020. Ellos habían vivido en barrios de estratos bajos, con difíciles condiciones, “pero ninguno como el basurero”, cuenta Margarita. Para entrar al caserío debían pasar una quebrada y algunos charcos de lodo, que eran más profundos en épocas de lluvia. “Debíamos usar botas y ropa de trabajo”, explica. De servicios básicos carecían completamente. No había agua, les tocaba ir hasta el barrio vecino y traer en cubetas para cocinar y para la limpieza. No había luz, después de cierta hora el lugar era peligroso por la oscuridad. En la casa no tenían baño, hacían sus necesidades fisiológicas en una letrina; tampoco tenían cocina, preparaban los alimentos en un fogón de petróleo. Luego de algunos años los vecinos de Moravia lograron concertar con Empresas Públicas de Medellín (EPM) la conexión del barrio a la energía eléctrica. En los primeros años improvisaron una carretera de acceso y una cancha de fútbol. En 1983, la periodista Virginia Vallejo visitó el basurero con Pablo Escobar. En el libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, donde cuenta detalles de su relación con el jefe del Cartel de Medellín describe el sector: “No es una montaña cubierta de basura: es una montaña hecha de millones y millones de toneladas métricas de basura descomponiéndose todas a un mismo tiempo. Es el hedor de la materia orgánica […] en todos los estados de putrefacción que preceden a la licuefacción final. Es el olor de los chorros de gas que siguen a ésta y que brotan por doquier. Es el hedor de todo lo que queda del mundo animal y vegetal cuando se mezcla con los desechos químicos. Es el olor de la más absoluta Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 17 miseria y de las formas más extremas de la pobreza absoluta. Es el hedor de la injusticia, la corrupción, la arrogancia, la indiferencia total” (2007, pág. 54). En el basurero los habitantes buscaban su propio sustento: papel, plástico, cobre, hierro, repuestos de aparatos electrónicos, cualquier cosa que pudieran vender. En algunas ocasiones la condición los llevó a buscar alimentos, “afortunadamente nunca nos llegamos a enfermar”, comenta Jorge. Margarita continuó trabajando en la heladería. Tras múltiples problemas con Héctor, rompieron. Jorge trabajó en las noches en un billar, allí se conoció con Sonia, con quien se casó y se fue a vivir al barrio Pedregal. En diciembre de 1978, Rosa, la mujer chocoana, llegó junto a Manuel y sus seis hijos. Construyeron su casa con madera, plástico y tejas de cinc. “Cuando llovía se inundaba todo y en muchas ocasiones el viento arrancaba las tejas hasta con clavos”, recuerda Rosa en su actual casa mientras organiza algunos costales con reciclaje de plástico y papel que venderá. El basurero era frecuentado por recicladores y habitantes de la calle, Rosa vio una oportunidad de negocio allí, además de trabajar junto a sus hijos en el reciclaje, empezó a vender carne frita, jugo de mango y papas bañadas en guiso de tomate y cebolla. Mientras vivía en el basurero nacieron las dos hijas que concibió con Manuel. Se habla de Pablo Escobar A raíz de un incendio en el sector “El Bosque” –de Moravia– en el que entre 60 y 80 familias perdieron su vivienda, Pablo Escobar prometió a Joaquín Quiñones, líder comunitario, la construcción de unas viviendas en un terreno que era de su propiedad ubicado en la parte alta del barrio Loreto. Alonso Salazar en su libro La parábola de Pablo, expresa que después de que Escobar observara la miseria humana, de ver cómo ancianos y niños se lanzaban a la basura en busca del sustento, sentencio: “no concibo que seres humanos vivan en estas condiciones” (2001, pág. 65). Según el Plan Parcial de Mejoramiento Integral del Barrio Moravia. Documento Técnico, Tomo I de la Alcaldía de Medellín, para ese momento el basurero contaba con una población de 14.600 personas repartidas en 2752 viviendas –más del 85% eran de un solo nivel– (2006). Para mediados de 1983 el rumor se había esparcido entre los habitantes, se decía que el proyecto Medellín sin tugurios liderado por Pablo Escobar les ayudaría a tener una vivienda propia por fuera del basurero. Alciano, un habitante de Moravia, le contó a Rosa González aquel rumor que en Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 18 agosto de ese año se concretó en hecho cuando tuvo lugar una reunión en el colegio Fe y Alegría, cercano al basurero, donde quienes lideraban el proyecto dieron pautas para acceder a las casas. Cuando Margarita escuchó de un hombre que regalaba casas dudó: “hasta el momento pocos proyectos desde la Alcaldía –presidida entonces por Juan Felipe Gaviria– se habían adelantado en pro de los habitantes del basurero”, recuerda ella. Pero sus esperanzas crecieron cuando escuchó que Pablo Escobar Gaviria había regalado lotes y dinero en otros barrios. Por su parte, Rosa pensaba “que era un hombre correcto, un empresario que sí le ponía atención a los más desfavorecidos”. Ambas decidieron asistir a la reunión que se celebró en los primeros días de agosto de 1983 para escuchar los detalles de la iniciativa. Allí llegaron alrededor de 100 personas: vecinos de Moravia y algunos habitantes de otros sectores. La idea de la Corporación Medellín sin tugurios era darles una oportunidad a las personas más pobres de la ciudad. Se les habló de quién era Pablo Escobar, de otros proyectos, de las canchas que organizó, de las personas a quienes había ayudado con el pago de alquileres y servicios públicos, de la Corporación encargada del proyecto. “No quería una Medellín con tugurios, quería una sin tugurios”, recuerda Rosa sentada debajo de un cuadro del corazón de Jesús, anteriormente en el mismo lugar había un cuadro de Pablo Escobar adornado con flores que fue quitado por mal estado. Según Virginia Vallejo, la posibilidad de acceder a una vivienda digna causaba un cúmulo de emociones entre los tugurianos: “Rostros de mujeres iluminados con la descripción de las casas que ya pronto podrían llamar suyas; hombres entusiasmados con la idea de recuperar el respeto de una sociedad que los había tratado como escoria; niños ilusionados con la perspectiva de poder abandonar aquel lugar para convertirse en hombres de bien. Sueños colectivos de fe en un líder que los inspirara y un político que no los traicionara” (2007, pág. 42). En la reunión además de los habitantes del basurero, estaba Hermilda Gaviria (mamá de Pablo Escobar), Fabio y Pedro Gil, quienes se encargaron de toda la logística y la coordinación en el basurero para el desplazamiento de los beneficiados y también de la resolución de altercados que surgieran en el proceso. En el barrio se encargaron de establecer las condiciones y reglas para todos Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 19 y estuvieron al frente de las construcciones de otras viviendas, de la parroquia y de los asuntos logísticos. Según Simón Callejas en el texto Transformación de la ocupación del suelo en el marco de las relaciones de clientelismo político. Estudio de caso: Barrio Pablo Escobar, 1982-1995: doña Hermilda era la abanderada de su hijo para que todo marchara correctamente (2013). Dentro de la Corporación y al frente del proyecto también estuvo Jaime Gaviria, primo de Pablo, encargado del comité de trabajo del barrio. Virginia Vallejo, periodista que trabajaba en TV Impacto, documentaba todo. Jorge Luis Ochoa, integrante del Cartel de Medellín, fue referenciado por Vallejo como parte de la Corporación (2007). Según un artículo periodístico titulado Asesinado Diego Londoño y publicado el 22 de noviembre del 2002, Diego Londoño White, arquitecto de profesión y quien llegó a ser gerente del Metro de Medellín, estuvo involucrado en el diseño del barrio, debido a su estrecha relación personal y profesional con Pablo Escobar, al construirle varias casas al capo (El Tiempo). Luego, White sería el enlace entre Escobar y el gobierno en la búsqueda de salidas negociadas (Salazar A. , La Parábola de Pablo, 2001). De la junta directiva, además de Pablo Escobar quien era el brazo económico de la Corporación, hicieron parte el concejal de la ciudad Carlos Alfredo Cock y los sacerdotes Elías Lopera y Hernán Cuartas, encargados de darle la bendición cristiana a la Corporación (Salazar A. , La Parábola de Pablo, 2001). Estos habían participado en otros proyectos de Escobar, específicamente en Medellín Cívico, un periódico dirigido por Hernando Gaviria, tío de Escobar –reconocido sindicalista y fundador de algunos periódicos–. También aparecían en fotos públicas con el capo del narcotráfico en eventos públicos realizados en la ciudad. Escobar había dejado clara ante la opinión pública su amistad con personajes relevantes de la iglesia católica y habitantes del basurero, como se puede apreciar en un fragmento de un discurso desarrollado en un encuentro de Civismo en marcha en 1983 en Medellín que Simón Callejas cita en su texto: “Tengo muy buenos amigos en la iglesia: obispos, sacerdotes, médicos, abogados, en los barrios populares… pero mis mejores amigos están en la comunidad de los tugurios; en el basurero municipal. Muchas gracias” (2013, pág. 4). Según un documento encontrado en la Biblioteca Pública Piloto (BPP), tener a los sacerdotes Elías Lopera y Hernán Cuartas dentro de la Corporación le daba al proyecto un aire de bienintencionado: Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 20 “La fundación no tiene intereses políticos porque la Junta está integrada por sacerdotes que no tienen interés político ni partidista de ninguna clase […] El señor Pablo Escobar, su presidente, lleva más de doce años vinculado a programas cívicos y sociales, como lo demuestra haber sido secretario de la Junta de Acción Comunal del barrio La Paz de Envigado en el año de 1968” (Sin fecha). La Corporación fue fundaba a principios de 1982, el 14 de marzo se llevarían a cabo las elecciones parlamentarias. Según Medellín Cívico la Corporación tenía como objetivo: “Erradicar los ranchos de lata y de cartón. La primera y única empresa de este tipo iniciada en el mundo por una persona particular. Una obra aplaudida por tirios y troyanos. El mero grito de un Medellín sin tugurios puede ser un emblema de cambio y de lema de un gobierno del pueblo y de una revolución. Añora y planea un cambio para Colombia: que los adinerados gocen de plena libertad y garantía para sus inversiones y sus negocios. Pero que no sigan utilizando el Estado para subsidiar sus inversiones. Que el Estado se dedique con prelación en su intervencionismo a promover el desarrollo del pueblo pobre, a la solución de sus problemas y a la satisfacción de sus necesidades” (Salazar A. , La Parábola de Pablo, 2001, pág. 67). En un documento titulado Apuntes biográficos de cuatro rejoneadores antioqueños debutantes y notas técnicas sobre el rejoneo encontrado en la Sala Antioquia de la BPP se habla acerca de la Corporación: la inversión para la primera parte del proyecto era de unos 400 millones de pesos, destinados a la construcción de 2 mil viviendas. En la parte alta de La Milagrosa se entregarían las primeras 500 –Hasta ahí llegó el proyecto– (Sin Fecha). Después de haber escuchado toda la información en la reunión de agosto de 1983, Fabio y Pedro Gil preguntaron por los interesados en recibir la vivienda. Margarita y Rosa levantaron la mano. “Yo casi no entendía lo que estaban hablando. Cuando vi que todos levantaron la mano, yo también lo hice y ahí quedé inscrita”, recuerda Rosa. Les tomaron los datos personales, les explicaron los requisitos –uno de los cuales era que la familia estuviera conformada por papá y/o mamá con dos hijos como mínimo–, les pidieron el documento de identidad, el certificado del DAS y los antecedentes judiciales, además de un carnet que certificaba que vivían en el basurero, así lo recuerda Margarita, incluso todavía conserva los documentos. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 21 Les prometieron que en pocos días les devolverían los papeles junto con un ficho que correspondía a la casa. Simón Callejas, gestor urbano, resalta que en aquella época era común llevarse cédulas para registrarlas y así poder contar con esos votos, aunque no se sabe si este haya sido el caso. Pasados tres días de la reunión, Pedro Gil y otros se hicieron presentes en el basurero y les devolvieron las cédulas y un carnet de color amarillento, letras azules y la misma foto del carnet del basurero. A Rosa le correspondió el número 56 y a Margarita el 372. En el basurero algunos se mostraban incrédulos. “Les parecía muy extraño que fueran a regalarnos casas sin pedirnos nada a cambio”, explica Rosa. Fueron varios los vecinos que les recomendaron no irse, porque se arriesgaban “a perderlo todo, seguramente les tocaría regresarse del barrio y encontrarían el rancho ocupado”, continúa. Algunos habitantes del barrio participaron en la construcción de las viviendas durante domingos y festivos a cambio de ayuda monetaria, alimentos y materiales para seguir con la construcción de las casas propias. La idea original era entregar las viviendas con piso en baldosa, pintura, muebles, puerta y ventanas. El 25 de agosto de 1983, Guillermo Cano, director de El Espectador, publicó una editorial en el diario titulada En 1976 Escobar estuvo preso, donde develó el prontuario criminal de Escobar. Los encargados de las viviendas se apresuraron a entregarlas, aunque estuvieran en obra negra, esto por miedo a que el Estado tomará represalias contra los beneficiados y las casas. Cano sentenció: “El representante suplente a la Cámara por el santofimismo, Pablo Escobar Gaviria, figura entre los seis individuos capturados el 9 de junio de 1972 en la localidad antioqueña de Itagüí con un cargamento de 39 libras de cocaína como culminación de un operativo montado por la seccional del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Antioquia” (pág. 2). El barrio La construcción había empezado en 1982. Pablo Escobar era reconocido como empresario y como aspirante a una curul en la Cámara de Representantes por Antioquia, una pretensión que en principio no era pública. En Medellín se le reconocía como defensor de los pobres: daba dinero, construía casas, iluminaba canchas, repartía mercados. Pero, según Jorge Zuleta, estas prácticas no eran ajenas para la clase política de ese momento, así lo describe para El Colombiano: Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 22 “Porque ya se ha vuelto un vicio en nuestro país que se entreguen 10 y 15 casas, que deben entregarse, en el tiempo que se avecinan comicios electorales, solo para dejar en claro que esos funcionarios son los salvadores del barrio, los protectores de esa comunidad” (1982). Según Simón Callejas, a través de la Corporación Medellín sin tugurios, Escobar pretendía aumentar su influencia política en los barrios (2013). Pablo Escobar, en una entrevista aparecida en el documental Los archivos privados de Pablo Escobar de Marc De Beaufort (2003): decía que la ideología de su movimiento era el “civismo, nacionalismo, programas sociales, ecológicos y deportivos”. Para dar a conocer la Corporación se organizaron actividades como corridas de toros, allí se recogieron donaciones, así lo permite ver una nota publicada en Medellín Cívico por Pascual Gaviria, que se titula Medellín con tugurios (Sin fecha). Para ese momento Medellín crecía demográficamente, llegaban del campo, desplazados por la violencia, campesinos de distintos municipios. Los nuevos habitantes de la ciudad construían casas de materiales como tablas y plástico y llegaban a un entorno que no satisfacía a toda la población la necesidad de acceder a un empleo. Según el Instituto de Crédito Territorial (ICT), para el año 1979 en la ciudad habían más de 70 mil personas que vivían en casas de cartón y lata (Zuleta, 1982). Según el texto Medellín en zonas. Monografías de Gloria Naranjo Giraldo (1992): comunas como la 1 y la 9 no llevaban más de 30 años de procesos de poblamiento, por lo que experimentar un crecimiento tan pronunciado también dificultaba el acceso a servicios y bienes necesarios para las comunidades, una situación que Pablo Escobar aprovechaba para ganarse el favoritismo de la gente. Luz Mercedes Mejía, en nota periodística para El Colombiano, daba un dato surgido de una encuesta de Planeación, según la cual para el año 1984 más de 450 mil personas solo tenían una comida al día (1984). Las autoridades municipales empezaron, además, un ataque contra las comunidades céntricas donde había tugurios con la intención de replegarlos en las comunas altas. Según Françoise Coupé en el texto Migración y urbanización. 1930-1980: “en 1968 se buscó controlar la urbanización ‘pirata’, restringiendo aún más las opciones de vivienda para la población de escasos recursos económicos e intensificándose con ello la segregación espacial de los pobres de la ciudad” (1996). Así nacieron barrios como Villa del Socorro en la Comuna 2, donde la confianza en el Estado era nula, como lo mencionan Oscar Calvo Isaza y Mayra Parra en el texto Medellín (Rojo) 1968. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 23 Protesta social, secularización y vida urbana en las jornadas de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2012). Escobar logró llegar para el periodo 1982-1986 a la Cámara de representantes como segundo renglón de Jairo Ortega, aunque en octubre de 1983 se le retiró la inmunidad parlamentaria debido a las denuncias hechas por el ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla y replicadas por Guillermo Cano en El Espectador que lo relacionaban con una estructura del narcotráfico. Pablo Escobar se defendió en medios periodísticos, así lo permite ver Elizabeth Mora en su nota Entrevista con Pablo Escobar en 1984, la versión del capo era la siguiente: “yo soy un hombre de negocios, con una buena visión para hacer cualquier “bisnes”. Cuando estos caballeros no ven nada, yo veo el negocio pulpito y por eso me va bien. Por eso hice Medellín Sin Tugurios y les construí mil casas a los pobres” (1993). Del basurero al barrio El desplazamiento hacía el barrio Pablo Escobar se dio de a poco, Pedro Gil decía quiénes se podían ir. El 15 de enero de 1984 se llevó a cabo una reunión, se necesitaba que quienes iban a recibir las casas se hicieran presentes en el barrio. Gabriela, una vecina del basurero, le avisó a Rosa. Ella no tenía para el pasaje, Gabriela le regaló el dinero. Justamente cuando Rosa llegó la estaban llamando. Pedro la condujo hasta la casa que estaba marcada con el número 56. Todavía faltaban pequeños detalles como puerta y ventanas. Se podría mudar el 25 de enero. El 20 de enero fue con su esposo con la intención de mostrarle la casa. Cuando llegaron se encontraron con que la vivienda estaba ocupada, tenía cortinas en los huecos que correspondía a puerta y ventanas. Rosa buscó a Pedro y lo interpeló, él le respondió que ocupara otra, ante lo que ella demostró su inconformidad diciéndole que esa era la casa que a ella le correspondía: “si usted no tiene pantalones, venga le presto mi falda”, le dijo ella. Él le dio permiso de que sacara a la otra familia. Después de tener una acalorada discusión con quienes estaban en la vivienda, se mudaron. Haber dejado el basurero fue un alivio, pero a la vez un problema: por un lado, en Moravia iban a cambiar drásticamente las dinámicas pues el municipio estaba buscando otro lugar como depósito de basuras, por el otro, en el nuevo barrio no tenían la posibilidad de seguir reciclando como lo hacían Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 24 antes. El basurero dejó de funcionar oficialmente el 14 de abril de 1984. Rosa y su familia siguieron reciclando, pero sin obtener las mismas ganancias. El municipio intentó concertar con el resto de los habitantes que quedaron en el basurero pues querían disponer del terreno. Desde 1983 se intentó establecer diálogos, pero hubo mezquindad por parte de los encargados de la Alcaldía que entraban en confrontación con los habitantes, lo que impidió que las conversaciones llegaran a buen puerto, así lo evidencian los correos intercambiados entre el alcalde Pablo Peláez –posesionado en mayo de 1984– y Juan Fernando Álvarez, director de Programas de la Alcaldía, acerca del despido del coordinador del programa que se estaba adelantando con los tugurianos: “En síntesis Señor Alcalde, la situación provocada por el Señor Coordinador del Programa se agudizó de tal manera en los últimos días, que decidí separarlo de la Coordinación, como principio de solución no solo a lo denunciado por las Acciones Comunales y pobladores beneficiarios del Programa, sino también a la problemática por Usted bien conocida, por entorpecer el buen desarrollo y cumplimiento de los objetivos de la Rehabilitación, con el dinamismo que se requiere” (Archivo Histórico de Medellín, 1984). Margarita llegó al barrio el 13 de mayo, día de madres, cuando se dirigió a la vivienda que le correspondía se encontró con que uno de los de la junta encargada del barrio estaba habitándola con su familia. Convino con Pedro Gil escoger otra vivienda y después de mirar tres, se decidió por una ubicada en una planicie –las otras dos daban al barrio Ávila y estaban en una zona elevada– , Edier, su hijo, se quedó en la casa para que no repetiría la misma situación, también ayudó en la construcción de otras viviendas. El 19 de mayo, Margarita y su familia se mudaron definitivamente. Cuando llegaron con el trasteo a la zona que se conoce como “el parqueadero”, tuvieron un altercado pues no los querían dejar pasar, Pedro dio la autorización y pudieron entrar con sus enseres. La administración municipal no impidió ni la construcción ni la movilización de las personas, debido a que las casas se habían construido en un terreno que pertenecía a la familia de Escobar. Cuando llegaron al barrio se llevaron una sorpresa: “esperaba encontrar una casa en material, pero pequeña; sin embargo, encontró una casa con dos habitaciones, cocina, sala, comedor y hasta patio, las medidas de las casas eran 6 metros por 12”, recuerda Jorge, hijo de Margarita. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 25 En los siguientes días llegaron más personas. Algunos les hicieron mejoras a las viviendas. Pedro Gil se siguió encargando de todos los asuntos del barrio: la seguridad, la mediación entre vecinos y lo relacionado a otros desplazamientos. Fabio Gil fue el primer encargado de la Junta de Acción Comunal, Hermilda Gaviria visitaba con frecuencia el barrio junto a un grupo de educadoras que se hacían llamar las Maestras Plateadas, llevaban dinero, alimentos y ropa, pero eran “los que primero se les iban encima los que lograban recibir las ayudas”, dice Rosa. Elías Lopera y Hernán Cuartas se apartaron del proyecto, con Escobar en evidencia no convenía que se les siguiera relacionando con actividades del capo y del narcotráfico. Por su parte, Pablo Escobar se convirtió en prófugo cuando huyó de la justicia hacia Panamá junto a su familia, después del asesinato del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla el 30 de abril de 1984, quien había develado las actividades ilegales del jefe del Cartel de Medellín. “Yo nunca me enteré de las acciones de Pablo hasta que en las noticias salió que él tenía que ver con la muerte del ministro de justicia”, apunta Rosa. Desde ese momento la ciudad entró en una década marcada por atentados y asesinatos. Los barrios pobres se convirtieron en campos de entrenamiento donde se formaban sicarios a la orden de Escobar. Edier Ruiz, exlíder delincuencial, cuenta que incluso el armamento y el apoyo para que se formará el combo del barrio vino de parte de los Escobar Gaviria. Según la nota periodística Derribemos el muro de Lucía Teresa Solano, publicada en 1991: Medellín llegó a ser considerada la ciudad más peligrosa del mundo, con un crecimiento exponencial de muertes violentas entre 1981 y 1990, según datos consignados en los Anuarios Estadísticos de 1990. Para ese año se registraron 9.524 homicidios en Antioquia. La parroquia El 26 de mayo de 1985 llegó un ultimátum de Escobar, las personas que faltaban por trasladarse debían hacerlo instantáneamente debido a que el gobierno estaba disponiéndose a enviar ejército con la intención de retomar los predios. Cuando las fuerzas militares hicieron presencia decretaron toque de queda desde la madrugada del 27 de mayo durante ocho días. En julio de ese mismo año se habló de la necesidad de construir una parroquia, una cancha y un lugar donde ubicar la Junta de Acción Comunal (JAC). Hacía dos meses, el sacerdote Juan Carlos desarrollaba la eucaristía en una finca grande donde hasta el año 2018 funcionó una guardería. Según Edier: los sacerdotes Elías Lopera y Hernán Cuartas también oficiaron algunas misas a Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 26 pedido de Hermilda. Para agosto de ese año se dio comienzo a la construcción del templo católico, el dinero fue puesto por Pablo Escobar y personas del barrio, la dirección de la obra estaba a cargo de Pedro Gil. Los trabajadores fueron en su mayoría los habitantes del barrio. Manuel Melchor, esposo de Rosa, buscó a Pedro para sumarse a la obra, pero el personal ya estaba completo, para ese momento Rosa estaba en embarazo, situación que no le impidió ayudar en la parte de la alimentación de los trabajadores que estaba a cargo de las mujeres. Margarita, por su parte, estuvo activa en el Comité proiglesia, gestionando a través de reuniones y actividades el financiamiento para la construcción del templo, otras mujeres del barrio hacían empanadas los fines de semana. Posteriormente, Margarita fue parte del coro y del grupo de visitas a los hogares de la parroquia. La obra se llevó a cabo durante seis meses. Se hizo un salón amplio, la casa cural y un pequeño despacho. El 31 de julio de 1986 se inauguró el templo, aunque antes la comunidad tuvo que entrar en pleito con la arquidiócesis. El primer sacerdote designado fue Juan Carlos. En el sótano de la iglesia, según testimonios de los habitantes, Pablo Escobar estuvo escondido por cerca de un mes cuando la justicia empezó a perseguirle luego del asesinato de Lara Bonilla. La Policía requisó algunas casas y locales, pero no dieron con el paradero del capo. Según Edier Ruiz, hijo de Margarita –quien estuvo a cargo del cuidado de Escobar y la custodia de la parroquia, vacía en ese momento–, el capo se movilizaba disfrazado en taxis. Problema con la Arquidiócesis La Arquidiócesis de Medellín tomó la decisión de no permitir la apertura de la parroquia del barrio Pablo Escobar, la razón fue la procedencia del dinero con que fue construida y la devoción al Santo Niño de Atocha. La disputa entre la feligresía del barrio Pablo Escobar y el arzobispo Alfonso López Trujillo empezó cuando los primeros exigieron que el patrón de la iglesia fuera el santo niño. El arzobispo se opuso y ordenó el cierre de la parroquia alegando que se había levantado con “dineros malditos”, dijo Gabriel Molina, expárroco del barrio Pablo Escobar. El Santo Niño de Atocha es una devoción nacida en Italia y España y revitalizada en Zacatecas, México. Pablo Escobar Gaviria y Hermilda Gaviria, su mamá, tenían una devoción muy fuerte por esta figura religiosa, ellos lo llevaron desde el país azteca hasta el barrio. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 27 Según un artículo periodístico publicado el 18 de octubre del 2019, titulado Ovidio y Escobar, unidos por su devoción: el santo es también venerado como el patrono de prisioneros, mineros, ex combatientes de guerra, víctimas de secuestro, migrantes y por supuesto, narcotraficantes (El Universal). Según Nicolás Escobar, sobrino del narco, al Niño lo veneraron los tres grandes clanes de narcotráfico del mundo: la mafia italiana, la mexicana y el Cartel de Medellín. La imagen todavía conserva su lugar en la cúspide de la parroquia y aunque el santo niño no es el patrono de la iglesia es casi como si lo fuera. Según Julián Hernández, párroco actual, la imagen conserva su lugar debido a “que la iglesia respeta la devoción de la comunidad” y lo que el niño representa, ya que en la ciudad es un referente del barrio. Para Rosa es un lindo símbolo a través del cual puede recordar a Pablo Escobar y aunque no es su santo de devoción, “me ha dolido mucho las decisiones de la arquidiócesis en contra del niño”, dice mientras desarma la torre de un computador en el patio de su casa el 5 de noviembre del 2020. La iglesia se nombró posteriormente como la San Simón Apóstol. Reapertura de la parroquia Después de poco más de seis meses el arzobispado decidió dar vía libre a la apertura de la parroquia, puesto que “doña Hermilda y la gente del barrio estuvieron en reuniones demostrando que la iglesia se había levantado con dineros de la gente, de las ventas, de las gestiones”, dice Margarita. Según la nota periodística Decisión de la curia sobre Capilla del Niño de Atocha publicada en Medellín Cívico, los habitantes del barrio aportaron pruebas de que el dinero se había conseguido a través de “festivales, rifas, presentaciones teatrales y algunas donaciones de establecimientos comerciales de la ciudad y que de ninguna manera fue posible obtenerlos gracias a una sola fuente” (1986). El 31 de julio de 1986 se llevaría a cabo la primera eucaristía durante la inauguración de la parroquia. Esta decisión fue celebrada por Rosa, puesto “que la iglesia era el lugar más representativo del barrio”, comenta. Margarita esperaba con entusiasmo el momento en que abrieran la parroquia para poder asistir a la eucaristía. Doña Hermilda junto a la comunidad, hicieron una marcha el 31 de agosto por los barrios La Milagrosa y el Ávila como símbolo de protesta, pero además con la intención de inaugurar al barrio, el Santo Niño de Atocha acompañó la procesión. Durante la jornada de marcha se decidió nombrar Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 28 el barrio como el Pablo Escobar, como le conoce hoy en día toda la ciudad, aunque su nombre oficial es Medellín sin tugurios. Siguen llegando personas En 1995 se hicieron reuniones en la parroquia con personas interesadas en obtener vivienda. De esto se encargó Hermilda Gaviria, ya que Pablo Escobar había sido abaleado y asesinado en un operativo el 2 de diciembre de 1993 junto a su guardaespaldas Álvaro de Jesús Agudelo “el Limón” –este último tenía su vivienda en el barrio Pablo Escobar y es vecino de tumba del capo– (Salazar A. , La Parábola de Pablo, 2001). Estos lotes fueron entregados luego de más de diez años de la llegada de los primeros habitantes. Los lotes llevaron a una construcción desorganizada y autogestionada, contraria a las casas con características similares que había hecho la Corporación. Luego vendría la ocupación del costado que limita con el barrio Loreto, conocido como La Manga. Hermilda también impulsó en 1995 las gestiones para que Empresas Públicas de Medellín (EPM) les instalará los servicios de energía, agua y acueducto. Luego en el 2005, gestionó en la Alcaldía de Medellín la legalización de los predios. Esto permitió que la administración municipal pudiera intervenir en obras públicas, pues era la excusa que ponían antes para no hacerlo, aunque hasta el momento no se ha llevado ninguna obre de importancia en el barrio, como puesto de salud o escuela, así lo manifiesta David Santos en la nota Medellín sin tugurios trabaja para legalizar escrita para El Colombiano (2004). En la segunda y tercera oleada de habitantes que llegaron al barrio, la iglesia estuvo activa a través de la gestión con doña Hermilda, ya que las reuniones se hacían la mayoría de las veces en la parroquia, también en la asistencia de los recién llegados con alimento y aliento, según el actual párroco, Julián Hernández. Por la parroquia han pasado los sacerdotes Juan Carlos, José Javier Jaramillo, Hernán Darío Acevedo, Luis Eduardo Gómez, Gabriel Ignacio Molina, Julián Hernández, entre otros. Estos sacerdotes han lidiado con el endiosamiento a Pablo y su proyecto y la continua veneración al Santo Niño de Atocha. Molina entiende la veneración al capo y a la divinidad, “muchos eran muy ignorantes, no conocen la realidad y ven no más la parte buena, porque ellos fueron beneficiados”, dice. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 29 Hoy A finales del 2020 a Rosa le operaron su ojo izquierdo debido a cataratas. El cabello blanco y gris revela el paso del tiempo. Hace más de 35 años llegó al barrio Pablo Escobar, allí, con el nacimiento de sus últimas tres hijas, completó el grupo familiar compuesto por: diez hijos (3 hombres y 7 mujeres). Beatriz, su hija, todavía vive con ella, además de Luis Felipe, María Karina y Dairon, sus nietos. En el 2017 falleció Manuel, su esposo. En el 2001 perdió a Manuel Dolores y en el 2007 a Rosa Inés, sus padres, ellos vivieron con ella durante más de diez años después de haber migrado del Chocó. Según Rosa su padre vivió 125 años y su madre 115, de él heredó ser tan conversadora, “mi papá parecía un lorito, era muy inteligente, lástima que los papás no lo metieron a estudiar”, comenta Rosa. Ella tampoco pudo hacerlo, pero en el 2002 hizo un curso donde le enseñaron entre otras cosas a firmar. Hace poco le hicieron segundo nivel a la casa, al principio Rosa se negó a hacerlo, pues entre los hijos había discusión por quiénes deberían vivir allí, luego de unos años y de que varios se independizaron, Rosa se decidió, en la actualidad vive su hija Leidy Marina con sus tres hijos. Rosa lamenta no haber alcanzado una pensión, “varias veces le dije a las patronas que me debían pagar pensión y salud y tan pronto decía eso, me despedían”, cuenta. Sin embargo, se sostienen económicamente por las pequeñas entradas de dinero devengados de trabajos esporádicos que hace su hijo Manuel y por el reciclaje que venden. Aunque antes se mantenía activa en la iglesia, hoy en día se ha distanciado por completo. Por su parte, Margarita y algunas de sus hijas empezaron a asistir a una congregación protestante llamada La Vid en el barrio Campo Valdés, allí administra su hijo Edier, antiguo líder delincuencial del barrio. La familia estaba un poco desunida, la relación entre Edier y sus hermanos fue compleja debido a problemas que terminaron en puñaladas, pero desde que Edier se volvió protestante, los lazos se han estrechado de nuevo. Jorge ha empezado a asistir a la congregación de su hermano y a subsanar la relación. El barrio sigue en crecimiento, la mayoría de las casas cuentan con dos, tres y hasta cuatro pisos, la casa de Rosa fue una de las últimas en levantar segundo nivel. Ahora las familias tienen los otros pisos en alquiler u ocupadas por otros familiares. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 30 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 31 Capítulo 2 Bendición al hijo En la década de los 50 los conservadores rodearon la casa de Hermilda Gaviria, Abel Escobar y sus hijos ubicada en Titiribí con la intención de quemarlos junto a sus pertenencias. Ella oficiaba como maestra en la escuela de la vereda El Morro desde 1948, pero entre los habitantes se corrió el rumor de que además de liberal la educadora era poseída por espíritus masónicos e impíos. Titiribí es un pequeño municipio del Suroeste Antioqueño que sostiene su economía en productos como el café, la caña de azúcar y el plátano. Hermilda, Abel y los niños se subieron a la cama, se abrazaron e hicieron una oración al Niño Jesús de Atocha, patrono de los perseguidos por la justicia, bienhechor de enfermos y pobres, así lo referencia el periodista Alonso Salazar en el libro La parábola de Pablo: “Glorioso Niño de Atocha, astro divino de excelsa majestad, te saludo y adoro y te suplico me dispenses tu clemencia en memoria del inefable gozo que sintió tu Santísima Madre cuando te recibió en sus brazos y cuando los coros angélicos entonaron jubilosamente por todos los ámbitos las dulces armonías del Gloria in Excelsis Deo, en señal de alabanza al Todopoderoso por tu venida al mundo para bien del humano linaje” (2001, pág. 30). Hermilda había adquirido la devoción al Santo Niño de su abuela, una fiel devota. Los habitantes de la vereda intentaron prender las tablas de la casa, pero estas no sufrieron daño, trataron de derribar la puerta para poder ingresar, pero sus intentos fueron fallidos. A la madrugada el Ejército los rescató. Salieron ilesos (Salazar A. , 2001). En la vereda algunos campesinos liberales fueron decapitados y colgados de las vigas de la escuela. El Ejército resguardó a la familia Escobar Gaviria durante más de dos horas. Al llegar al casco urbano abordaron un bus hacia Medellín, abandonaron todo lo que tenían (Salazar A. , 2001). Por aquel milagro Hermilda Gaviria le prometió a la divinidad que le sería fiel y que le construiría una capilla. Inculcó en sus hijos, entre ellos Pablo Emilio Escobar Gaviria la misma devoción. En las pocas entrevistas que concedió, solía citar pasajes bíblicos para apoyar sus posturas. Incluso, cuando años más tarde Pablo Escobar se encontraba arrinconado por los Pepes –antiguos socios de Escobar, apoyados por el Cartel de Cali– y la Policía, le mandó el siguiente mensaje a través de los medios de comunicación: Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 32 “Para mi hijo Pablo, donde quiera que esté: todos te queremos mucho, sabemos que por tu seguridad no podremos verte, y confía en el Santo Niño de Atocha, en María Auxiliadora, que con las almas del purgatorio son tus fieles guardianes. Mil abrazos de todos y recibe la bendición de tu mamá, Padre, Hijo y Espíritu Santo” (Salazar A. , 2001, pág. 312). Más de treinta años después del suceso en Titiribí, doña Hermilda le cumplió la promesa al Niño de Atocha: construyó una capilla en el barrio donado por su hijo y la Corporación Medellín sin tugurios a personas de bajos recursos. Para el 31 de julio de 1986, día de la inauguración de la capilla, se mandó a traer desde México una imagen de yeso del santo. El 31 de agosto la divinidad también encabezó la procesión inaugural del barrio que marchó por los barrios La Milagrosa, El Ávila y el Pablo Escobar. Luego de la caminata, el Niño fue puesto en la cúspide de la parroquia. Ese día Pablo Escobar no pudo acompañar a su mamá y a los habitantes del barrio debido a que se encontraba prófugo de la justicia por el asesinato del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, sin embargo, ellos rezaron y le pidieron a la divinidad por la protección del narcotraficante: “Niño de Atocha, consuelo de los afligidos, libertador de los presos y amparo de los necesitados, espero que me concedas lo que rendidamente te pido...” (Salazar A. , 2001, pág. 116). El Santo se convirtió junto a la figura del narcotraficante Pablo Escobar en claros símbolos y referentes del barrio. Una combinación entre narcotráfico y religiosidad. Para Edier Ruiz, antiguo líder delincuencial del barrio, la directamente responsable de la religiosidad de Pablo Escobar fue su mamá, Hermilda Gaviria. Uno de los sacerdotes con más renombre de aquel tiempo era Rafael García Herreros, director del Minuto de Dios, corporación de servicio social. Herreros y Gaviria sostenían una relación cercana, ella sirvió de puente para que el religioso se relacionará con Escobar. Para Ana Victoria Ochoa, directora del documental Madre de espaldas con su hijo, Herreros siempre fue la figura detrás de la mamá de Escobar. En el documental, Hermilda cuenta una conversación que tuvo con el sacerdote, en la que este le decía: “véngase para el Minuto de Dios, aquí te tengo un lugar apropiado y rezamos juntos por Pablo” (1997). En el documental también se pueden escuchar algunos apartes en los que Hermilda cuenta qué decía García Herreros acerca de Pablo Escobar: expresaba abiertamente que era su confesor y que era mucho más bueno que la mayoría de las personas. De Herreros y el narco se ha dicho que mantenían comunicación constante y que el capo financió varios proyectos del Minuto de Dios. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 33 En 1991 se corrió el rumor de que Pablo Escobar quería entregarse a las autoridades, en abril García Herreros leyó un mensaje en su programa dirigido al capo: “Me han dicho que quieres entregarte, me han dicho que quieres hablar conmigo. Oh mar de Coveñas, a las cinco de la tarde cuando el sol esté cayendo ¿qué debo hacer? Él está cansado de su vida y con su bregar y no puedo contarle a nadie mi secreto. Sin embargo, me está ahogando la incertidumbre. Dime, ¡oh mar!: ¿podré hacerlo? Tú sabes toda la historia de Colombia, tú que viste a los indios que adoraban esta playa, tú que oíste el rumor de la historia: ¿deberé hacerlo? ¿Me rechazarán si lo hago? ¿Me rechazarán en Colombia? ¿Si lo hago se formará una balacera cuando yo vaya con ellos? ¿Caeré con ellos en esta aventura?” (Salazar A. , 2001, págs. 255-256). Al parecer la idea de que el sacerdote sirviera como mediador fue de Fabio Ochoa, líder de otro clan de narcotráfico. Pasado un mes desde el extraño mensaje dado por televisión, el cura se reunió con Escobar el 18 de mayo en una casa cerca al municipio de Sabaneta, después de burlar retenes y un sinfín de obstáculos. Ese día Pablo y veinte hombres que lo acompañaban recibieron la bendición del sacerdote luego de arrodillarse (Salazar A. , 2001). El 19 de junio de 1991, día en el que Pablo Escobar se entregó para ser encarcelado en La Catedral –cárcel hecha especialmente para él–, el sacerdote García Herreros, el político Alberto Villamizar y el periodista Luis Alirio Calle acompañaron al capo en el helicóptero que lo llevaría hasta las instalaciones de la cárcel. El primer domingo de visita, doña Hermilda se hizo presente, le llevó tamales, platos de su gusto y algunas imágenes religiosas para decorar una capilla que Escobar había mandado hacer dentro de la cárcel. Pasadas unas horas llegó García Herreros, quien confesó a Pablo y a sus hombres y les celebró eucaristía. Al parecer el religioso regaló a Escobar una ruana de lana y el capo le dio dinero para sus obras benéficas (Salazar A. , 2001). Los medios cuestionaron esta relación. Guezú, un reconocido caricaturista de la ciudad que trabajaba para El Tiempo, hizo en el mes de julio de 1991 una caricatura llamada La epístola de Pablo, en esta el narco aparece con aureola y alas mientras es bendecido por García Herreros. El 21 de julio de 1992, un año después de su entrega, el jefe del Cartel de Medellín se escapó de la cárcel junto a algunos de sus hombres. Luego empezaría una persecución por parte de un grupo élite de la Policía y un grupo paramilitar que se autodenominó como Perseguidos por Pablo Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 34 Escobar, los Pepes. El 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar fue baleado en un operativo del Bloque de Búsqueda en uno de los tejados del barrio Los Olivos al occidente de Medellín. Cultura paisa: dinero y religión El sacerdote del Santuario de María Auxiliadora en Sabaneta, Ramón Arcila, era famoso por ser un personaje con un carisma grande y hombre de Dios. Se corrió el rumor de sus dotes divinas en historias como esta: “transitando a alta velocidad por una carretera, al abrirse la puerta del carro, salió volando, y al invocar a la Virgen descendió en el piso suavemente, como si lo hiciera sobre cojines mullidos” (Salazar A. , 2001, pág. 114). Arcila hacía favores de todo tipo: curaba cáncer, hacía caminar a paralíticos y a las personas que bendecía solían prosperar económicamente. El padre reconocía abiertamente que el crédito de los milagros se le debían dar a la Virgen. Además de los descritos anteriormente, Arcila hacía otro tipo de favores: “los traquetos le pedían, por ejemplo, que el cargamento de coca llegara bien a Estados Unidos, y los pistoleros, que les diera puntería y valor” (Salazar A. , 2001, pág. 114). Fue así como Byron de Jesús Velásquez, uno de los asesinos de Lara Bonilla, recibió la bendición junto a su moto de parte del sacerdote Arcila para que el asesinato saliera de la mejor manera, Iván Darío Guisado, el otro asesino, quien murió baleado, portaba una figura de plástico de la Virgen entre su ropa interior. En las afuera del templo el panorama era frecuentemente el de una cantidad considerable de muchachos en motocicletas que esperaban la bendición sacerdotal (Salazar A. , 2001). A cambio de las oraciones y bendiciones, el sacerdote recibía por parte de los sicarios cuantiosas limosnas y regalos. Ellos se comportaban como cualquier creyente: asistían a misa, se confesaban, comulgaban, rezaban, daban diezmos, le prendían velas y escribían cartas a la Virgen. De esta manera la devoción por María Auxiliadora se extendió entre los jóvenes sicarios y otros delincuentes, entonces se le empezó a conocer como la Virgen de los sicarios. Uno de los casos locales más conocidos es el que tiene que ver con Ricardo Prisco, un delincuente que habitaba en Aranjuez y que se hizo famoso porque robaba supermercados, almacenes de ropa y otros locales para luego revender la mercancía en su barrio con descuentos especiales, también daba dinero a las familias más necesitadas y ayudaba a estudiantes. En su barrio construyó tres parroquias que fueron dedicadas a María Auxiliadora (Salazar A. , 2001). Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 35 Según la historiadora Patricia Londoño Vega, en el libro Mitos políticos en las sociedades andinas: Orígenes, invenciones, ficciones, la pujanza paisa pone su foco en la consolidación de una economía y vida holgada a costa del desmoronamiento de la moral (2006). Según Alonso Salazar, en su libro No nacimos pa´ semilla: “Antioquia ha sido tradicionalmente pueblo de contrabandistas. Parte de las familias de la aristocracia hicieron sus fortunas en actividades ilegales. Sectores de las élite colombiana toleraron durante largos años a la mafia y se beneficiaron directa o indirectamente de sus capitales” (1990). La Virgen es la figura central para los sicarios, le rezan a Jesús, pero sobre todo a su madre, debido a que en la mayoría de los casos la conexión de estos jóvenes con sus propias madres es fuerte. La figura materna representa para ellos fidelidad e incondicionalidad (Salazar A. , 1990). La relación de Pablo Escobar con su mamá, Hermilda, es muestra de esto: mientras la relación con Abel, su padre, es distante y casi nula, Hermilda aparece a su lado apoyándolo, justificándolo y en ocasiones siendo parte activa de sus acciones, como en el caso del barrio Pablo Escobar. Cuando Escobar nació fue dedicado a la Virgen, con la intención de que el niño obtuviera protección de la divinidad. La prevalencia de la Virgen sobre la figura de Jesús, el sagrado corazón y otras devociones, se puede notar en la cantidad de capillas dedicadas en la ciudad de Medellín a una y otros en los años 80: mientras 32 parroquias dedicaban su culto a Jesucristo, 67 lo dedicaban a la Virgen María (Salazar A. , 2001). Pablo Escobar y Alfonzo López Trujillo Hermilda no solo tuvo relación con Rafael García Herreros, también la tuvo con Alfonso López Trujillo, arzobispo de la capital de Antioquia. En el documental Madre de espaldas con su hijo, doña Hermilda habla de la relación cercana que había entre Escobar y el arzobispo y de su final distanciamiento: “El arzobispo fue enemigo acérrimo mío y de Pablo, siendo que Pablo le había regalado apartamento y le había ayudado en todo sentido” (1997). Parte de las imágenes que iban a ser usadas en el documental en las que estaba Alfonso López Trujillo fueron desechadas por petición de las hermanas de Pablo, con la intención de evitar problemas con el arzobispo, según contó Ana Victoria, realizadora del documental. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 36 Pablo Escobar como pionero de la televisión regional en el país había creado en Medellín una programadora y noticiero local llamado Antioquia al día. Los técnicos que trabajaban allí le grababan semanalmente al arzobispo las homilías que se mandaban a Bogotá. Los mismos técnicos recuerdan un regalo costoso que el capo le hizo al religioso: un crucifijo con incrustaciones de esmeraldas (Salazar A. , 1990). Un arzobispo tenía entonces gran poder en la ciudad, pues era la máxima autoridad espiritual de la provincia eclesiástica. Alfonso López Trujillo estuvo al frente de la arquidiócesis de Medellín desde 1979, cuando reemplazó a Tulio Botero Salazar, hasta 1991. Fue nombrado por Juan Pablo II en 1990 como cabeza del Pontificio Consejo para la Familia en Roma. Hasta 1993 entre la Iglesia Católica y el Estado colombiano estaba en firme un concordato que le daba al Vaticano la preeminencia sobre otras profesiones de fe, además del manejo de buena parte del sistema educativo. Durante su estancia al frente de la obra en la capital antioqueña, el arzobispo tuvo problemas con una parte del cuerpo de sacerdotes, tanto que algunos como Eliseo Tobón, Gabriel Díaz y Vicente Mejía enviaron cartas hasta el Vaticano donde denunciaban las malas prácticas del arzobispo y sus constantes fricciones con parte de los sacerdotes, sin embargo, fueron perseguidos y acusados de rebeldía. Algunos como Mejía decidieron desvincularse de la iglesia católica años después. Parte de los ataques del arzobispo iban dirigidos contra sacerdotes que trabajaban en comunas pobres y simpatizaban con la Teología de la Liberación, por ejemplo: Gabriel Díaz, Vicente Mejía y Federico Carrasquilla, estos ayudaban a construir casas, gestionaban alimentos y servían de guías espirituales en diferentes comunidades. La Teología de la Liberación aboga por una visión de un Cristo que se materializa en otros: en el prójimo, en el necesitado –la opción preferencial por el pobre–. La Biblia expresa en el capítulo 25 del libro de San Mateo: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 37 no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis” (Sociedades Biblicas Unidas). Durante la conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) de 1968 en Medellín, el episcopado latinoamericano adoptó la opción preferencial por el pobre, sin embargo, Alfonso López Trujillo retrotrajo los cambios propuestos en esta conferencia cuando fue elegido por Juan Pablo II en 1971 como secretario general de la Celam. Los sacerdotes adscritos a la Teología de la Liberación trabajaban en comunidades empobrecidas, entendiendo que son las condiciones sociales, políticas, económicas, culturales, las que marginan a las personas y las condenan a la pobreza. Algunos de los sacerdotes que han simpatizado con esta corriente han militado en guerrillas, ejemplo de esto son algunos que militaron en el Ejército de Liberación Nacional (ELN): Camilo Torres, muerto en combate, y Manuel Pérez, quien llegó a ser uno de los líderes máximos de esta guerrilla. Sin embargo, mientras el arzobispo atacaba a unos, parecía estar de acuerdo con otros. Esto se puede notar en el tratamiento que le daba a los sacerdotes que habían elegido la opción por el pobre, a quienes atacaba persistentemente, al punto de trasladarlos a municipios alejados, tal es el caso de Vicente Mejía a quien envió a Yolombó, así lo mencionan Oscar Calvo Isaza y Mayra Parra en el texto Medellín (Rojo) 1968. Protesta social, secularización y vida urbana en las jornadas de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2012). En la otra orilla estaban los sacerdotes que trabajaban en Medellín sin tugurios. Para inicios de 1983 el nombre de Pablo Escobar se empezaba a poner en tela de juicio, pues era rumor social que el joven aspirante político era narcotraficante. El arzobispo en este caso guardo un silencio cómplice y nunca reprochó ni sancionó sacerdotes como Elías Lopera y Hernán Cuartas. El silencio fue a todas luces sospechoso, fue hasta agosto de 1983, cuando ya la relación de los sacerdotes Lopera y Cuartas con el narcotraficante Pablo Escobar era pública, que se pronunció al respecto rechazando la relación. Meses atrás las fotos donde aparecían juntos y los volantes de eventos de caridad ya daban cuenta de la cercanía de los religiosos con el capo. Cuando los medios de comunicación llamaron la atención sobre la tardanza del arzobispo en pronunciarse sobre la relación de algunos sacerdotes con narcotraficantes, recibieron quejas de inmediato desde la curia. Con la periodista estadounidense Penny Lernoux el arzobispo fue mucho más contundente, pues le hizo una llamada con un tono que parecía de amenaza, así lo permite ver el periodista Hernando Salazar en su libro La guerra secreta del cardenal López Trujillo: Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 38 “Me preguntó si yo era católica, y cuando le dije que sí era, me dijo que, de acuerdo con la ley canónica, yo tenía la obligación de obedecer al obispo y de no escribir nada crítico acerca de él. También citó la ley canónica para advertirme que no podía tener relación alguna con el sacerdote informante y me advirtió que me podrían suceder cosas muy malas si lo veía nuevamente” […] El periodista Alberto Donadío, señala que en varias oportunidades le habló sobre las amenazas y recordó que, en medio de la airada discusión, el cardenal le había dicho: “Yo sé que usted tiene una hija pequeña” […] “Penny siempre interpretó esas palabras del cardenal como una amenaza” (1996, págs. 186-188). Desde ese momento el arzobispo empezó a hablar del tema, pues los medios empezaron a preguntarle constantemente: A monseñor López Trujillo le preguntaron qué hacer frente al secuestro y el narcotráfico. Y él respondió: “Extremar al máximo las penas. Agilizar las investigaciones. Prevenir por todos los medios a la juventud. Movilizar a los padres de familia. Dando seguridad a las mismas autoridades que se ven amenazadas”. En la misma entrevista citada por el diario La República, el arzobispo no sólo fue vago al hablar sobre la mafia del narcotráfico y dijo que en su arquidiócesis “nunca y a ningún sacerdote se le ha permitido colaborar, como sea con la mejor voluntad social, con organizaciones dudosas” (Salazar H. , 1996, págs. 271-272). Otro de los argumentos que presentó fue que al momento de enterarse de estas relaciones había estado muy ocupado en un seminario por lo que no había podido pronunciase; también habló de la cantidad de sacerdotes que estaban bajo su mando y de los cuales no podía enterarse de cada paso que daban. El arzobispo también dijo que no sabía quién era Escobar y cuando se lo aclararon, dio una respuesta que confundió más a los medios: dijo “que no había pruebas contra Escobar puesto que el Congreso colombiano no había decidido todavía si eliminaba o no su inmunidad como congresista suplente” (Salazar H. , 1996, pág. 186). Además, el cardenal nunca se pronunció en contra del narcotráfico, prefería evadir el tema: cuando asesinaron al candidato presidencial por los liberales Luis Carlos Galán, quien proponía la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos, sus palabras fueron más encaminadas a hacer un llamado a la solidaridad para salir del momento oscuro que atravesaba el país, cuando asesinaron Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 39 al Comandante de la Policía de Antioquia Franklin Quintero, quien luchó contra las mafias del narcotráfico, habló de las constantes amenazas de las que era objeto el militar. Los sacerdotes afines a la Teología de la Liberación y otros a quienes el arzobispo había atacado constantemente y que sospechaban de su accionar, escribieron una carta a la Constituyente en 1991 donde pedían la abolición del Concordato entre Colombia y la Santa Sede, para que de esta manera se pudiese investigar a Alfonso López Trujillo en su periodo como arzobispo. Desde la administración de la iglesia se atacó a los firmantes: de Pedro Nel Torres se dijo que antes había liderado campañas de desprestigio contra el arzobispo, de Eliseo Tobón se resaltó el hecho de que había estado suspendido y de Mario Sierra que no tenía licencia para ejercer el ministerio. Desde Envigado, municipio antioqueño cercano a la capital le enviaron una carta al presidente Cesar Gaviria que decía lo siguiente: “Respetuosamente lo saludamos y le pedimos que se digne escuchar lo propuesto por los Sacerdotes de Medellín, a quienes apoyamos como Católicos y como Colombianos. Pedimos que la Justicia sea aplicada a todo delincuente aunque sea Obispo o Cardenal; y por lo tanto, que la Nueva Constitución cobije a todos por igual y que el Concordato sea reformado o abolido. Muchas gracias Señor Presidente por escuchar y pedimos que los medios de comunicación, Prensa, Radio y Televisión, den la Seguridad al pueblo de expresarse sobre este problema por igual que la jerarquía” (Salazar H. , 1996, pág. 280). En Medellín se sintió con fuerza la Teología de la Liberación, pues la mayoría de las comunidades cercanas a las parroquias carecían de mínimos vitales. Fue así como el trabajo de algunos sacerdotes en pro de los empobrecidos despertó el recelo del arzobispo y el interés de Pablo Escobar, el Robín Hood paisa. Vicente Mejía, párroco de la iglesia en Villa del Socorro, comuna 1 de la ciudad, fue un trabajador incansable en pro de las comunidades más desprotegidas, fue así como hizo presencia en el basurero municipal ubicado en el barrio Moravia, en la Comuna 4. Allí ayudó a las familias: buscaba materiales para las viviendas, hacía eucaristía entre las montañas de basura y los defendía cuando la fuerza pública iba a desalojarlos. Por esto llegó a estar preso durante algunos días. Su trabajo caló en lo más profundo de los tugurianos, por lo que el respeto por la sotana en el barrio era demasiado fuerte. Este capital y respeto social ganado por sacerdotes como Mejía fue aprovechado por Pablo Escobar cuando llegó en 1983 al basurero con promesas de vivienda. Según Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 40 Eberhar Cano, sociólogo e investigador de los movimientos tugurianos en Medellín, era imposible que Escobar no conociera del trabajo que estos sacerdotes habían adelantado en estos lugares. Pablo Escobar se hizo presente con Elías Lopera y Hernán Cuartas, quienes estaban asociados con el capo desde tiempo atrás apareciendo en eventos de la ciudad donde Pablo entregaba canchas y ayudaba a comunidades. Esto le daba al proyecto de Medellín sin tugurios un aire de bienintencionado. El Concordato terminó siendo abolido, pero el cardenal López Trujillo nunca fue condenado, años más tarde sería vinculado al escándalo de la pederastia en los libros Dejad que los niños vengan a mí de Juan Pablo Barrientos y Sodoma de Frédéric Martel. Relación de Escobar con Lopera y Cuartas Tanto Elías Lopera como Hernán Cuartas celebraron en varias ocasiones eucaristías en el barrio, en dichas ceremonias llegaban en compañía de Hermilda y no de su hijo. Como se ha referenciado antes: Elías Lopera y Hernán Cuartas, quienes se desempeñaban como sacerdotes en la ciudad, hacían parte de la junta directiva de la Corporación Medellín sin tugurios. Estos fungieron no solo como parte de la junta general y fundadores de la Corporación, sino que también eran los encargados de darle la bendición cristiana al proyecto. Tiempo atrás venían sumándose a los proyectos cívicos liderados por Pablo Escobar: primero con Medellín Cívico, un periódico que era propiedad de Hernando Gaviria, tío de Escobar, desde donde se le hacía propaganda a los proyectos del aspirante a político; luego con Civismo en marcha, el programa político con el que el capo entregó canchas de fútbol, casas y dinero. En el periódico y los anuncios de actos públicos aparecían fotos y nombres de ambos sacerdotes compartiendo con Pablo Escobar. Lopera, además, escribió en varias ocasiones para el periódico. Dejó de colaborar con la publicación cuando fue presionado por la arquidiócesis después de que los medios de comunicación destaparan las relaciones de Pablo Escobar con el narcotráfico y el contrabando. Alfonso López Trujillo lo nombró vicepresidente del Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano. Según Edier Ruiz, hijo de Margarita García, quien era cercano a Hermilda y le prestó seguridad a Pablo cuando estuvo escondido en el barrio Pablo Escobar, además de la parte administrativa, Lopera acompañó a Pablo Escobar en sus primeros acercamientos al basurero con la intención de Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 41 generar empatía entre la comunidad por el trabajo que otros sacerdotes habían adelantado allí y para que se estableciera un diálogo con el sacerdote local, buscando su apoyo al proyecto. Virginia Vallejo, en su libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, cuenta que en una oportunidad en que acompañó al narco a un foro contra la extradición, el sacerdote Lopera estaba presente: “El Primer Foro Contra la Extradición se realiza en Medellín. Pablo me invita a sentarme en la mesa principal junto al sacerdote Elías Lopera, quien se ubica a su derecha. Allí se escuchó por vez primera su encendido discurso nacionalista contra aquella figura jurídica” (2007, pág. 70). Todas estas referencias y apariciones públicas terminaron calando en los medios de comunicación, quienes empezaron a cuestionar a los sacerdotes y al arzobispo de la ciudad. María Jimena Duzán, escribió una nota para El Espectador, titulada “Lo Santofimio de López Trujillo”, donde comparaba la lentitud con la que tanto el senador Santofimio Botero como el arzobispo Alfonso López Trujillo, habían decidido pronunciarse en relación con la cercanía que Pablo Escobar mantenía con las instituciones a las que ellos representaban. El 14 de agosto de 1984, Semana publicó una foto donde Lopera y Escobar eran anfitriones de un evento. Finalmente, medios extranjeros identificarían estas relaciones, pues ABC publicó un documental sobre la mafia de la droga en Suramérica con varias fotos donde también se les veía juntos. Lopera y Cuartas tiempo después se pronunciaron intentando limpiar la imagen del arzobispo al expresar que habían obrado de manera independiente, al respecto la periodista Penny Lernoux dijo: “Yo encuentro poco sincero que él no hubiera tenido conocimiento de sus actividades, no sólo por la publicidad, sino también porque su propia gente de la arquidiócesis me ha dicho que él mantiene una muy disciplinada organización y es ampliamente informado del trabajo de los sacerdotes. Si la arquidiócesis no sabía quién era Escobar, debió haber hecho su trabajo para averiguar, como otros obispos lo hicieron, entre ellos Libardo Ramírez, el obispo de Armenia, quien fue abordado por otro bien conocido narcotraficante a propósito de obras de caridad, pero rehusó cualquier conexión” (Salazar H. , 1996, pág. 183). Finalmente, la Corporación desapareció dejando como beneficiadas a más de 500 familias, Lopera y Cuartas no se mencionaron más en los medios y continuaron su trabajo sacerdotal. En el 2016 a Lopera se le relacionó en los medios con Julio Cardona, quien dijo sostener una relación con el Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 42 sacerdote durante tres años y le acusó de amenazas y lesiones personales, además de afirmar que los encuentros sexuales habrían iniciado cuando era menor de edad (W Radio, 2018). Lopera lo denunció por extorsión y se retiró del sacerdocio para concentrarse en su defensa. Hermilda justifica a Pablo Hermilda era una católica ferviente, seguidora del Santo Niño de Atocha y de María Auxiliadora. Según Nicolás Escobar, su nieto, entrar en casa de su abuela era como hacerlo a una iglesia, debido a la cantidad de santos que había por toda la casa, también recuerda que Hermilda viajaba a muchas ciudades solo por conocer iglesias y lugares relacionados con la religión. En el documental Madre de espaldas con su hijo, doña Hermilda dice que Pablo: “fue un hombre humano, que les quitó el hambre a muchas personas y les dio techo, por eso estoy segura de que está en el cielo […] Pablo es un ejemplo pues tuvo compasión de todos los pobres y la caridad borra todos los pecados del mundo […] a quienes tienen dinero les digo que lo compartan para que Dios les perdone lo malo que hagan” (1997). En medio del sepelio de Pablo Escobar, doña Hermilda expresó lo siguiente: “Pero si algo hizo mal hecho Pablo fue porque lo persiguieron en extremo, y yo me consuelo con lo que decía Nuestro Señor Jesucristo: “Bienaventurados los que padecen persecuciones por la Justicia porque de ellos es el reino de los cielos”. Pablo fue uno de ellos” (Salazar A. , 2001, pág. 332) Acerca del alma de su hijo: “Todas las almas, sin excepción, van temporalmente al purgatorio, ya que todos cargamos, por lo menos, con el pecado original de nuestros padres Adán y Eva. Qué tanto se demore uno en el purgatorio depende de la gravedad de sus pecados y de la fe y la intensidad de los rezos” (Salazar A. , 2001, pág. 10). Hermilda escribió una carta a su hijo, que dice lo siguiente: “Mi corazón de madre me dice que estás muy cerca de Dios, pídele para que me ayude a soportar esta pena tan grande, ruégale para que me dé resignación. Te extraña, tu mamá” (Ochoa, 1997). Cada 2 de diciembre, doña Hermilda le celebró una misa al narcotraficante y le visitaba casi a diario en el cementerio Campos de Paz. Ella falleció en octubre de 2006. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 43 Pablo Escobar: el personaje de culto La tumba de Pablo Escobar se convirtió, al igual que casas y edificios relacionados con él, en lugares turísticos y de peregrinación religiosa. Su lápida siempre tiene flores frescas de admiradores y creyentes que van a pedirle milagros. Para 1995, Alonso Salazar habló con Arcángel, un hombre que llevaba más de dos años cuidando la tumba de Escobar, este le comentó sobre la cantidad de personas que visitaban la tumba: “Vienen gentes de todos los rincones, de países lejanos, pero sobre todo colombianos por montones. Algunos vienen por simple curiosidad; otros, a rendirle tributo de admiración, y otros más, a implorarle favores. Unos lo hacen silenciosamente y otros, en cambio, alteran la paz del difunto para complacerlo. Seguramente lo logran porque él siempre gustó de las personas sencillas” (2001, pág. 8). Algunos de quienes iban a visitar la tumba en los aniversarios de la muerte de Pablo Escobar buscaban dinero y casas, incluso en una ocasión varias personas se acercaron a la familia del capo pidiendo viviendas en el barrio Pablo Escobar. Para el año 2018, 25 años luego de la muerte del Jefe del Cartel de Medellín, sus hermanas y hermanos continuaron visitando la tumba y celebrando los aniversarios. Hasta allí se siguen desplazando personas de la ciudad y de otros lugares del país y del mundo, ya sea por curiosidad, para pedir algún favor o llevarle cartas de agradecimiento, Infobae publicó una nota titulada Qué dicen las cartas que dejaron en la tumba de Pablo Escobar en el aniversario 25 de su muerte el 4 de diciembre de ese año, una de estas expresa: “1 de diciembre 2018, año conmemorativo del nacimiento de Pablo Escobar Gaviria. Un día antes de conmemorar sus 25 años de no estar ya en nuestras vidas, es un orgullo para Medellín haberte tenido aquí y haber ayudado a muchas personas. Eres mi ídolo. Siempre te recordaremos y te acompañaré en todo mi existir. Emanuel Lara Rodríguez, Gloria Patricia Gutiérrez, César Esquivel Ocampo” (2018). Escobar, incluso tiene su propio rezo: “Unos y otros convocan el espíritu poderoso de Pablo, el Patrón, entonando, solos o acompañados, rezos con la estampa que lleva su fotografía, y repitiendo con fervor una oración que alguna vez compuso para él una anciana: “Multiplícame cuando sea necesario; haz que desaparezca cuando sea menester. Conviérteme en luz cuando Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 44 sea sombra; transfórmame en estrella cuando sea arena...”” (Salazar A. , 2001, pág. 9) Pablo Escobar es hoy en día una figura de culto, un personaje amado y odiado. Algunos jóvenes lo admiran y lo ven como un ejemplo a seguir por su rápida ascensión social y la ayuda dada a los pobres, otros lo recuerdan con repudio y dolor, pues son conscientes de todo el daño que hizo y la marca tan profunda que dejó en el país. El merchandising se ha convertido junto a películas y series como El patrón del mal y Narcos en los principales apalancadores de la figura de un narcotraficante que se debe admirar. Pocos son los productos audiovisuales que muestran en realidad cómo era Pablo Escobar y por qué debe ser una figura que nadie debería venerar. Para Ana Marcos, en su nota para El País, titulada No hay nada ´cool’ en Pablo Escobar, las leyendas en torno al narcotraficante “encubren la masacre” (2018). Sin embargo, lo que sí es claro, es que para las personas que habitan el barrio Pablo Escobar, él fue su salvador, quien les cambió la vida, algunos en agradecimiento le han hecho pequeños altares en sus hogares que decoran con flores y velas. Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 45 Relación de Pablo Escobar y sus allegados con sacerdotes en Medellín sin tugurios 46 Referencias Alcaldía de Medellín. (2006). 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