207www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 Original Introducción Los estudios de seguimiento de la población con tras­ torno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) hasta la adultez señalan que al menos el 30% de los pacientes diagnosticados en la niñez continúa con deterioro asociado con los síntomas de TDAH [1-4]. Se ha encontrado mayor riesgo de persistencia de los síntomas en familias con múltiples afectados con TDAH [1,3-11]. Esto ha permitido establecer la validez del diagnóstico de TDAH en los adul­ tos, que se ha estimado en función de su evolución desde la infancia. En el seguimiento de los casos se reflejan patrones psicológicos disfuncionales, con rechazo a la disciplina y al esfuerzo; la aparición de comorbilidades psiquiátricas relacionadas con la edad; y, finalmente, fallas en los contextos académi­ cos y laborales, con pobre ajuste a las normas socia­ les [1,3]. También se han encontrado –en los adultos con antecedentes de TDAH en la niñez– anormali­ dades en el funcionamiento cerebral, similares a las de los niños con TDAH, tales como reducción en la actividad frontal en tareas de vigilancia, esfuer­ zo y control inhibitorio, con disminución de la am­ plitud de la P3, y variaciones neuroquímicas en el núcleo estriado y en la regiones prefrontales [3,12]. Se ha informado un patrón de transmisión genética [5,8,11,13,14], que ha permitido reconocer mejor la conducta y las comorbilidades que aparecen du­ rante la adolescencia y la adultez temprana, con lo que se ha podido identificar algunas características de los adultos con TDAH [3,4,15]. El reclutamien­ to de familias extensas y multigeneracionales con múltiples niños y adolescentes afectados de TDAH sería la estrategia más fuerte para detectar las ca­ racterísticas de los familiares adultos que tuvieron Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del trastorno por déficit de atención/hiperactividad familiar en adultos. Validez convergente y concurrente David A. Pineda, Natalia Trujillo-Orrego, Daniel C. Aguirre-Acevedo, Clara P. Arango, Liliana Hincapié-Henao, David A. Montoya-Arenas, Francisco Lopera, Daniel E. Pineda-Álvarez, Mauricio Arcos-Burgos, Maxiliam Muenke Introducción. El uso de los cuestionarios para caracterizar el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) fami- liar del adulto ha sido estudiado por múltiples autores. Objetivo. Observar la validez convergente y concurrente de cuatro instrumentos estandarizados para cuantificar los sínto- mas del TDAH familiar del adulto. Pacientes y métodos. La muestra estuvo constituida por los 392 adultos de 18 a 84 años de edad, pertenecientes a 141 familias antioqueñas con múltiples afectados de TDAH, quienes respondieron mediante autoinforme los cuestionarios re- trospectivos de Wender-Utah y la lista de síntomas de TDAH; además, contestaron en la entrevista neurológica el cuestio- nario del número de síntomas de TDAH presentados en el pasado y los síntomas actuales. Se hizo análisis de correlación de las puntuaciones y se calculó la sensibilidad y especificidad de los instrumentos para el diagnóstico de TDAH. Resultados. Se observaron correlaciones significativas y mayores de 0,6 entre los cuestionarios que exploraron síntomas de TDAH del pasado. Los cuestionarios tuvieron puntos de corte distantes para la sensibilidad y especificidad del 90%. La mejor razón de verosimilitud positiva (12,15) se encontró para el informe de cinco o más síntomas de hiperactividad- impulsividad en el pasado, seguido del informe de siete o más síntomas de TDAH en el pasado (6,92). Conclusiones. Para el uso de cualquiera de estos instrumentos en el rastreo de adultos con sospecha de TDAH, se debe ser cauteloso con los puntos de corte. El comportamiento psicométrico no permite su utilización en reemplazo de la entrevis- ta estructurada como técnica de referencia del diagnóstico de TDAH del adulto. Palabras clave. Escalas. Hiperactividad. Inatención. Lista de síntomas. TDAH. Validación. Wender-Utah. Grupo de Neurociencias de Antioquia; Universidad de Antioquia (D.A. Pineda, N. Trujillo-Orrego, D.C. Aguirre-Acevedo, L. Hincapié- Henao, D.A. Montoya-Arenas, F. Lopera, D.E. Pineda-Álvarez). Grupo de Neuropsicología y Conducta; Universidad de San Buenaventura y Universidad de Antioquia; Medellín, Colombia (D.A. Pineda, D.C. Aguirre-Acevedo, C.P. Arango, D.A. Montoya-Arenas). University of Miami Miller School of Medicine; Miami, Florida (M. Arcos-Burgos). National Human Genome Research Institute; National Institutes of Health (NHGRI-NIH); Bethesda, Maryland, EE. UU. (D.E. Pineda-Álvarez, M. Arcos-Burgos, M. Muenke). Correspondencia: Dr. David A. Pineda Salazar. SIU, Universidad de Antioquia. Calle 62, n.º 52-59. Laboratorio 412. Medellín, Colombia. E-mail: dpineda12@hotmail.com Financiación: Proyecto de investigación ‘Genética del trastorno de atención-hiper- actividad: los fenotipos complejos, los endofenotipos y la asociación con genes mayores y de suscepti- bilidad’, financiado por COLCIENCIAS, la Universidad de Antioquia, la Universidad de San Buenaventura y el NHGRI-NIH. Código: 1115-04- 18083, contrato: 459-2005. Aceptado tras revisión externa: 21.09.09. Cómo citar este artículo: Pineda DA, Trujillo-Orrego N, Aguirre- Acevedo DC, Arango CP, Hincapié- Henao L, Montoya-Arenas DA, et al. Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del trastorno por déficit de atención/hiperactividad familiar en adultos. Validez convergente y concurrente. Rev Neurol 2010; 50: 207-16. © 2010 Revista de Neurología 208 www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 D.A. Pineda, et al TDAH en la niñez, obtener información de múlti­ ples fuentes de la misma familia acerca de su evo­ lución en la adolescencia, y conseguir datos acerca de su conducta actual y las complicaciones psiquiá­ tricas agregadas a los síntomas de TDAH, compa­ rados con aquellas personas no identificadas como TDAH [16]. El diagnóstico de referencia del TDAH se esta­ blece con las entrevistas estructuradas, las cuales indagan acerca de los síntomas a lo largo de la vida, definen la persistencia de los problemas a través del desarrollo, además de la presencia en más de un lu­ gar, el impacto de los síntomas sobre las actividades escolares, familiares y sociales, permiten establecer las comorbilidades que acompañan al TDAH y, final­ mente, descartan otros problemas psiquiátricos que pudieran explicar mejor las conductas anómalas, como depresión, trastorno afectivo bipolar, esqui­ zofrenia, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno generalizado del desarrollo, trastornos de ansiedad, etc., en cuyo caso el diagnóstico de TDAH debe des­ cartarse o aceptarse con cautela [6,13-18]. Las entre­ vistas estructuradas deben aplicarse preferiblemente por profesionales de la salud mental, previamente entrenados, hasta alcanzar un coeficiente k de inte­ rrelación entre examinadores ≥ 0,7 para la mayoría de las dimensiones de los diagnósticos del eje I del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición (DSM-IV) [16-20]. El uso de escalas retrospectivas de la conducta durante la infancia –como la escala estandarizada Wender-Utah, Wender-Utah Rating Scale (WURS)– y de los cuestionarios de síntomas actuales de un trastorno psiquiátrico es indispensable para desa­ rrollar estudios de rastreo epidemiológico y de fac­ tores de riesgo [20,21]. Para la detección de la mayor cantidad de casos sospechosos se deben buscar las puntuaciones con la más alta sensibilidad, con el riesgo de generar la selección de un porcentaje ma­ yor de personas sin el trastorno (falsos positivos). Si, por el contrario, se desea retener en el tamiz sólo a los pacientes con una alta probabilidad de tener el trastorno, se deben buscar las puntuaciones con la mejor especificidad. Esto llevará a una mayor pro­ babilidad de que se descarten casos verdaderos (falsos negativos). La probabilidad para predecir que una puntuación de un instrumento sea positi­ va para detectar como enfermo a un paciente con la enfermedad se determina con el valor predictivo positivo. De igual forma, para un punto de corte es­ tablecido, la probabilidad de detectar a un individuo sano como negativo se denomina valor predictivo negativo del instrumento [22,23]. Desde las mismas estadísticas de probabilidades bayesianas, se calcula la disparidad (odds ratio) de predicción hacia lo po­ sitivo (LR+) o negativo (LR–). Se supone que una LR por encima de 3 clasifica a la prueba como con una capacidad de predicción modesta, por encima de 6 indicaría capacidad de predicción alta, y por enci­ ma de 10 muy alta [24]. Los cuestionarios también permiten determinar la gravedad de los síntomas, lo cual ayuda a elegir el mejor tipo de intervención; además, permiten establecer de forma objetiva el porcentaje de respuesta a los tratamientos. En el ca­ so del TDAH, su mayor aplicación es en el manejo de los adultos jóvenes vinculados a institutos tecno­ lógicos y a las universidades [25,27]. La precisión del diagnóstico en las familias an­ tioqueñas con múltiples afectados de TDAH ha permitido delimitar un fenotipo extenso compues­ to principalmente por el TDAH en la niñez, al cual se le agrega el trastorno negativista desafiante grave en la preadolescencia, el trastorno de conducta y el inicio de consumo de alcohol y cigarrillo en la ado­ lescencia, con aparición de dependencia a alcohol, cigarrillo y cocaína en la adultez temprana, sobre todo en las familias con ligamiento a los loci 4q13.2, 5q33.3, 11q22, 17p11, 11p15.5 y 16q23 [8-10,15,26]. La exactitud del fenotipo se ha garantizado median­ te la exclusión deliberada de aquellas familias en las que se cumplieron criterios para diagnóstico simul­ táneo de trastornos afectivos o trastorno obsesivo- compulsivo, o esquizofrenia o trastornos de ansie­ dad. Esta limpieza rigurosa en el fenotipo no se ha realizado en otros estudios [28], lo cual oscurece la fuerza de asociación con marcadores genéticos. La validación de los cuestionarios de TDAH para el adulto en este tipo de familias se ha estudiado por múltiples autores [3,29,30]. En una de estas in­ vestigaciones se buscó identificar la sintomatología del trastorno en 280 adultos, niños y adolescentes pertenecientes a familias extensas con el trastorno, comparados con 242 sujetos con TDAH de todas las edades no emparentados. Se pudo establecer un ma­ yor número de síntomas en el TDAH de tipo fami­ liar que en el de tipo esporádico [31]. En otro estu­ dio se buscó identificar comorbilidades psiquiátricas en 435 adultos con TDAH pertenecientes a familias con múltiples afectados, utilizando la WURS, una lista de síntomas basada en el DSM-IV, una entre­ vista para evaluar trastornos afectivos y esquizofre­ nia a lo largo de la vida (SADS-LA) y un suplemento de la versión infantil para la evaluación de trastor­ nos disruptivos (K-SADS-PL). Se pudo establecer que los adultos con TDAH familiar a lo largo de la vida lograban menor formación académica y vincu­ lación laboral; el 97% de ellos informó de otra en­ fermedad psiquiátrica asociada, lo que implica que 209www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del TDAH familiar en adultos el TDAH en adultos tiene una mayor prevalencia de complicaciones psiquiátricas [32]. En un estudio realizado en Antioquia, se buscó establecer las di­ mensiones del fenotipo de las conductas del TDAH y sus comorbilidades en adultos de 141 familias nu­ cleares y multigeneracionales con uno o más miem­ bros afectados de TDAH y con segregación para el diagnóstico de TDAH, usando la WURS versión en español y una entrevista psiquiátrica estructurada como técnica de referencia. Se encontró un fenotipo conductual de cuatro dimensiones (descontrol con­ ductual, hiperactividad, inatención y ansiedad), que explicó el 60% de la varianza en adultos de familias antioqueñas con TDAH [30]. El propósito de este estudio fue observar las características de la relación convergente y concu­ rrente de dos escalas con puntuaciones discretas de autoinforme retrospectivos para TDAH en adultos (WURS-lista de síntomas de TDAH), además de dos cuestionarios con los síntomas de TDAH del DSM-IV en el pasado y en la actualidad, calificados de forma categórica y aplicados durante la entrevis­ ta neurológica, en 141 familias con múltiples niños y adolescentes afectados de TDAH y con ligamien­ tos genéticos definidos, que pudieran servir como elementos cuantitativos del fenotipo conductual de estas familias. Pacientes y métodos Muestra Se seleccionó la muestra de 141 familias antioque­ ñas, de las cuales 15 eran multigeneracionales ex­ tendidas [16] y 126 familias nucleares. De 1.212 miembros familiares identificados, 897, entre niños y adultos (74%), aceptaron participar con la firma del consentimiento informado, aprobado por el Co­ mité de Ética de la Universidad de Antioquia y con la revisión del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (protocolo n.º el 00-HG-0058). Ambas aprobaciones permanecen activas. La mues­ tra de este estudio estuvo constituida por los 392 (el 43,7% de la muestra total) participantes adultos de 18 a 84 años de edad, quienes respondieron comple­ tamente por autoinforme los cuestionarios retros­ pectivos WURS y la lista de síntomas (checklist) de TDAH, y que, además, contestaron los cuestionarios acerca del número de síntomas de TDAH presenta­ dos en el pasado y actuales durante la entrevista neu­ rológica. El 55,9% fueron hombres, con un promedio de edad de 38 años. La evaluación se hizo mediante visita a la familia o mediante cita a la familia a un centro de atención del Grupo de Neurociencias de Antioquia. Todos los miembros disponibles de las familias se entrevistaron con expertos (psiquiatra, neurólogo y neuropsicólogo), en una o dos sesiones de aproximadamente cuatro horas cada una, en fun­ ción del tamaño del grupo familiar. La tercera parte del total de la muestra tenía TDAH (Tabla I). Para el diagnóstico de TDAH en los adultos, se utilizó como técnica de referencia el consenso de mejor estimación de un comité de cuatro médicos expertos (dos neurólogos y dos psiquiatras). Antes de la discusión de la mejor estimación, cada parti­ cipante adulto fue inicialmente clasificado de acuer­ do con los resultados de la entrevista psiquiátrica estructurada internacional en su versión impresa (CIDI-PLUS), aplicada por un psiquiatra colegiado y entrenado. También se les hizo una evaluación neurológica para descartar epilepsia, parálisis ce­ rebral, secuelas de traumatismo craneoencefálico y cualquier otro trastorno del desarrollo cerebral, rea­ lizada por neurólogos expertos [16]. Los participan­ tes, posteriormente, fueron evaluados por neuro­ psicólogos con experiencia en neurodesarrollo, para descartar retraso mental y problemas específicos y generales del aprendizaje. Toda esta información se revisó y se discutió en detalle para lograr el consen­ so diagnóstico. Los participantes fueron clasificados en una de cuatro categorías excluyentes: a) definiti­ vamente afectado con TDAH, los miembros de las familias a quienes las evaluaciones independientes confirmaron el diagnóstico de TDAH con inicio en la niñez; b) definitivamente no afectado, aquéllos que no cumplían los criterios para el diagnóstico de TDAH a lo largo de su vida; c) posiblemente afecta­ dos con TDAH, aquéllos que, a pesar de tener sufi­ cientes síntomas del criterio a, no reunían todos los Tabla I. Características demográficas y frecuencia de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) en 392 adultos pertenecientes a 141 familias antioqueñas con varios miembros afectados de TDAH. Afectados (n = 123) No afectados (n = 269) Estadístico p Sexo 5,5; 1 gl 0,019 Femenino 58 (47,2%) 161 (59,9%) Masculino 65 (52,8%) 108 (40,1%) Edad (media ± DE) 38 ± 11,3 38,8 ± 11,2 0,70 0,480 Escolaridad (media ± DE) 12,8 ± 3,9 12,7 ± 3,7 0,68 0,495 Se utilizó prueba c2 de homogeneidad para la comparación por sexo, prueba U de Mann-Whitney con aproxima- ción asintótica en la comparación por edad en años y escolaridad en grados terminados. DE: desviación están- dar; gl: grados de libertad. 210 www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 D.A. Pineda, et al demás criterios del DSM-IV para TDAH, particu­ larmente con respecto al impacto suficiente como para generar perturbación identificable por otros miembros de la familia (el criterio d); d) finalmen­ te, los que no tuvieron confirmación del diagnóstico con una entrevista psiquiátrica estructurada, o de los que no se pudo obtener la información necesaria para el establecimiento del diagnóstico, se agrupa­ ron en la categoría de desconocido. Cada familia fue incluida para el estudio de los adultos sólo si el caso índice (un niño menor de 12 años) era clasificado sin ninguna duda como definitivamente afectado. La escala de WURS [33] se entregó a cada adulto para ser rellenada posteriormente mediante autoin­ forme, al igual que la lista de síntomas (checklist) del pasado. El cuestionario para determinar el número de síntomas de TDAH del pasado y actuales formó parte de la entrevista neurológica. El análisis de es­ tas escalas estandarizadas para TDAH en el adulto se hizo sólo con los adultos definitivamente afecta­ dos y definitivamente no afectados. Para descartar la presencia de probable retraso mental, se realizó una indagación acerca de la escolaridad y la ocupación de los adultos. En aquellos que tenían antecedentes de repetición de alguno de los cinco primeros gra­ dos escolares de la escuela regular, o con escolari­ dad menor al 8.° grado, se les hizo una evaluación del cociente intelectual (CI) con la escala de inteli­ gencia estandarizada de Wechsler. El CI se midió en 200 sujetos, quienes, en su mayoría, habían repetido algún curso entre el 3.° y 6.° grados. Ninguno de los examinados tuvo CI < 80, ni tampoco estuvo vincu­ lado a la educación especial. Instrumentos La CIDI [16,34] se administró a todos los partici­ pantes adultos, así como el módulo de la conducta disruptiva de la entrevista DICA-IV-P modificada para uso retrospectivo. La k de interrelación de la prueba CIDI, la fiabilidad de la reprueba y la consis­ tencia interna se han establecido como adecuadas para la versión impresa [19,34,35]. Para el estudio de las 141 familias antioqueñas, se hizo un entrena­ miento a los psiquiatras aplicadores bajo la supervi­ sión de un psiquiatra infantil experto, hasta lograr un coeficiente k de interrelación entre evaluadores ≥ 0,7, para los diagnósticos de TDAH, trastorno negativista desafiante, trastorno disocial, abuso de­ pendencia de sustancias, depresión mayor, trastor­ no afectivo bipolar, trastorno obsesivo-compulsivo y esquizofrenia [9,16]. La escala WURS es un cuestionario autoaplica­ do que consta originalmente de 61 ítems. De ellos, 42 dan información sobre conductas, estado de ánimo, problemas familiares, con los compañeros y figuras de autoridad, los siete siguientes evalúan problemas médicos, y los 12 últimos determinan problemas escolares y académicos. De los 61 ítems, se determinaron 25 (WURS-ADHD-25) para dis­ criminar síntomas de TDAH de manera retrospec­ tiva [33,36-38]. Los sujetos indicaban la gravedad de cada síntoma de la niñez, de acuerdo con el en­ cabezado de las preguntas: ‘de pequeño yo era (o te­ nía o estaba)’, puntuando en una escala discreta de 0 a 4. El significado de la puntuación discreta era: 0 (nada, en absoluto o casi nada), 1 (un poco), 2 (mo­ deradamente), 3 (bastante) o 4 (mucho). La lista de síntomas (checklist) de TDAH [39-41] es una escala retrospectiva compuesta por un total de 18 preguntas que corresponden directamente a cada uno de los nueve síntomas de inatención y de los nueve síntomas de hiperactividad-impulsividad del criterio A para TDAH del DSM-IV-TR [42]. Cada pregunta se califica en una escala de 0 (nunca) a 3 (casi siempre). La puntuación máxima prevista para la inatención o hiperactividad/impulsividad es de 27. La escala se ha estandarizado y validado con los niños colombianos [16,40,41,43]. El cuestionario de síntomas de TDAH del pasa­ do y actuales es un cuestionario estandarizado que pregunta acerca de los 18 síntomas del criterio A para TDAH del DSM-IV [43], usando respuestas categóricas de sí/no. Durante la entrevista neuro­ lógica, se le administró a cada adulto para obtener información independiente a la entrevista psiquiá­ trica acerca de los síntomas, en lo que respecta a su propio comportamiento en el pasado y la persis­ tencia de estos síntomas en la actualidad. Este cues­ tionario se ha utilizado en los exámenes clínicos y epidemiológicos de TDAH de la población antio­ queña. Se ha medido su validez concurrente con la lista de síntomas (checklist) en niños, adolescentes y en adultos jóvenes estudiantes universitarios de los primeros semestres [16,40,43]. Procedimiento Los 392 adultos pertenecientes a las 141 familias an­ tioqueñas con varios miembros afectados de TDAH se describieron en cuanto al género, edad y presen­ cia de TDAH. Se calculó el promedio y la desviación estándar para la edad y las puntuaciones en cada dimensión de los cuestionarios. Se compararon las puntuaciones de los cuestionarios entre los grupos de afectados y no afectados de TDAH, utilizando el programa SPSS v. 16.0 para Windows. De éste, se usó la prueba U de Mann-Whitney, teniendo en cuenta 211www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del TDAH familiar en adultos que la distribución de las puntuaciones no cumplió el supuesto de normalidad (evaluado con la prueba de Kolmogorov-Smirnov). Se calculó el tamaño del efecto (d) propuesto por Cohen [22,23]. Se asumió que d > 0,7 sugiere una diferencia clínica importan­ te entre los grupos. Se analizaron las correlaciones entre los cuestionarios calculando el coeficiente de correlación (ρ) de Spearman, y se estimó como alto un coeficiente de correlación ≥ 0,6. Para determinar los puntos de corte, se realizó un análisis de curvas ROC (receiver operating characteristics) y se calcu­ ló el área bajo la curva. Con el programa Epidat 3.0, se calculó el valor predictivo positivo y negativo y la razón de verosimilitud positiva (LR+) y negativa (LR–) para una frecuencia de TDAH en las familias del 31,38%. Los valores p < 0,05 se consideraron es­ tadísticamente significativos [22]. Resultados Todas las variables provenientes de los cuestiona­ rios mostraron diferencias significativas al comparar los dos grupos. Los afectados de TDAH obtuvieron puntuaciones más altas, con un tamaño del efecto que se pudo catalogar entre grande (> 0,7) y comple­ to (> 1,4) para las escalas de síntomas retrospectivos. Sólo los síntomas actuales de inatención tuvieron un tamaño del efecto medio (d = 0,66) (Tabla II). Las correlaciones entre cada una de las dimen­ siones que midieron el mismo tipo de síntomas de manera retrospectiva fueron altas (r ≥ 0,6). Las pun­ tuaciones de la WURS de 60 ítems y de la WURS- ADHD-25 tuvieron coeficientes de correlación > 0,55 con todos los cuestionarios, excepto con el que evaluó los síntomas actuales de TDAH. La WURS y la WURS-ADHD-25 se pueden considerar como cuestionarios equivalentes (r = 0,95) (Tabla III). En la tabla IV se resumen una serie de puntos de corte de cada dimensión de cada cuestionario, para el rastreo diagnóstico de TDAH del adulto. Se puede observar que existe una brecha amplia entre la puntuación que muestra una sensibilidad del 90% y la que muestra una especificidad equivalente. No se observaron puntos de corte que permitieran ba­ lancear una sensibilidad y una especificidad simul­ táneamente alta en ninguno de los cuestionarios estudiados. Las LR+ de nivel alto y muy alto se ob­ Tabla II. Comparación de las puntuaciones de los cuestionarios de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) aplicados a los miembros de 141 familias con múltiples afectados de TDAH. Afectado (n = 123) No afectado (n = 269) No afectado (n = 269) Afectado (n = 123) U p Tamaño del efecto Femenino (n = 58) Masculino (n = 65) Femenino (n = 161) Masculino (n = 108) Lista de síntomas en el pasado Inatención 8,7 (5,7) 8,9 (5,9) 4,5 (4,7) 4,5 (4,5) 4,4 (4,5) 8,8 (5,7) –7,4 < 0,001 0,89 Hiperactividad/ impulsividad 8,6 (6,9) 11,2 (7,1) 4,1 (4,8) 3,4 (4,3) 3,6 (4,4) 10,1 (7,2) –8,1 < 0,001 1,19 Total 17,4 (10,15) 20,1 (11) 8,6 (8,5) 7,9 (7,8) 8 (7,9) 18,9 (10,8) –9,1 < 0,001 1,22 Síntomas del DSM-IV en el pasado Inatención 4,2 (3,2) 4,9 (3,0) 1,4 (2,0) 1,4 (2,2) 1,4 (2,0) 4,6 (3,1) –9,3 < 0,001 1,32 Hiperactividad/ impulsividad 3,7 (3,1) 5,1 (3,0) 1,1 (1,6) 0,9 (1,5) 1,0 (1,5) 4,5 (3,1) –10,4 < 0,001 1,65 Total 7,8 (5,3) 10 (4,9) 2,5 (3,0) 2,3 (3,1) 2,3 (2,9) 9,1 (5,1) –11,3 < 0,001 1,80 Síntomas del DSM-IV actuales Inatención 2,9 (2,5) 3,0 (2,6) 1,6 (1,9) 1,1 (1,7) 1,4 (1,9) 2,8 (2,5) –5,6 < 0,001 0,66 Hiperactividad/ impulsividad 2,6 (2,5) 3,9 (2,8) 1,2 (1,5) 0,8 (1,5) 1,0 (1,5) 3,3 (2,8) –8,1 < 0,001 1,15 Total 5,4 (3,8) 6,8 (4,2) 2,8 (2,9) 1,9 (2,6) 2,4 (2,7) 6,1 (4,1) –8,6 < 0,001 1,13 WURS 72 (27) 75,9 (26,9) 49,3 (22,3) 47,5 (21,2) 49,2 (22,8) 74,7 (28,4) –8,8 < 0,001 1,03 WURS-ADHD-25 34,2 (15,5) 36,1 (18,6) 18,4 (13,8) 17,8 (13,5) 18,6 (14,4) 35,1 (18,1) –9,3 < 0,001 1,05 Los valores son promedios. Desviación estándar entre paréntesis. DSM-IV: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición; U: estadístico U de Mann-Whitney con aproximación asintótica, para comparar entre el grupo completo de afectados y no afectados; WURS: Wender-Utah Rating Scale. 212 www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 D.A. Pineda, et al servaron en el cuestionario que indagó por los sín­ tomas del pasado en la entrevista neurológica. Discusión Las escalas estandarizadas son cuestionarios que de alguna manera midieron los síntomas del pasado y establecieron diferencias estadísticamente muy significativas entre los grupos de adultos afectados y no afectados de TDAH en estas 141 familias an­ tioqueñas. Además, mostraron tamaños del efecto grande a enorme, lo cual significa que estas diferen­ cias son clínicamente importantes, pues la superpo­ sición de puntuaciones entre los grupos sería baja. Se pudo observar que un cuestionario sencillo que preguntó acerca de los síntomas de TDAH (codifi­ cados sí/no), administrado por un neurólogo duran­ te la entrevista clínica, tuvo puntuaciones con d > 1,3, en sus dimensiones, lo que indica una separa­ ción casi completa entre ambos grupos. Estos datos son coincidentes con lo informado por otros inves­ tigadores, quienes han usado cuestionarios simila­ res en niños [25], adolescentes y adultos [30,40,41]. Estos resultados estarían confirmando la validez de criterio de estos instrumentos, en el sentido de que podrían usarse como herramientas eficaces de ras­ treo epidemiológico, aceptando las limitaciones que sus características psicométricas imponen, pues no pueden informar acerca del impacto preciso de los síntomas, no dan claridad sobre la expresión de los síntomas en la edad adulta, ni pueden descartar si los síntomas provienen de un trastorno diferente al TDAH; por esta razón, hay que tener cautela en su uso y no convertirlos en un sustituto del diagnóstico de referncia, realizado con una entrevista estructu­ rada [20]. La capacidad psicométrica para evaluar con pre­ cisión la sintomatología en la edad adulta se ha estudiado con instrumentos similares a la lista de síntomas de TDAH, como son la escala de Conners para adultos, la escala de evaluación de déficit de atención de Brown y la entrevista psiquiátrica es­ tructurada [20,44,45]. En un estudio con una po­ blación de padres de niños afectados con TDAH, se pudo establecer que los adultos son los mejores informantes cuando se pretendió rastrear la propia sintomatología de TDAH ocurrida durante la ni­ ñez; sin embargo, se observa una tendencia a sub­ estimar la gravedad y el impacto de los síntomas en la conducta actual [46]. Este mismo efecto se ob­ servó en la información rastreada en nuestro estu­ dio con relación a los síntomas actuales de TDAH, obtenidos por el cuestionario de síntomas actuales durante la entrevista neurológica, más exactamente con respecto a los síntomas de inatención. De otro lado, la WURS y la WURS-ADHD-25 mostraron tamaños del efecto robustos, sólo supe­ Tabla III. Coeficientes de correlación entre las dimensiones de los cuestionarios contestados por 392 adultos pertenecientes a 141 familias antio- queñas con múltiples afectados de trastorno por déficit de atención/hiperactividad. 1 2 3 4 7 8 9 12 13 14 Lista de síntomas para inatención 1 Lista de síntomas para hiperactividad-impulsividad 2 0,59 Lista de síntomas total 3 0,87 0,89 Inatención en el pasado 4 0,66 0,45 0,61 Hiperactividad-impulsividad en el pasado 7 0,43 0,71 0,65 0,56 Total de síntomas en el pasado 8 0,62 0,64 0,72 0,89 0,85 Inatención actual 9 0,48 0,33 0,44 0,56 0,32 0,50 Hiperactividad-impulsividad actual 12 0,30 0,63 0,53 0,35 0,76 0,61 0,42 Total de síntomas actuales 13 0,47 0,56 0,58 0,55 0,64 0,68 0,83 0,82 WURS 14 0,62 0,62 0,70 0,61 0,56 0,66 0,48 0,43 0,55 WURS-ADHD-25 15 0,59 0,63 0,69 0,56 0,58 0,65 0,44 0,45 0,54 0,95 WURS: Wender-Utah Rating Scale. 213www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del TDAH familiar en adultos rados por los del cuestionario que indagó de ma­ nera puntual los síntomas de TDAH en la niñez, y contestados de manera dicotómica (sí/no). El punto de corte para la sensibilidad del 90% estuvo en 42,5 para la WURS y en 14,5 para la WURS-ADHD-25. El punto de corte de la WURS para la especifici­ dad del 90% estuvo en 78,5, mientras que el de la WURS-ADHD-25 fue de 36,5. Lo anterior fue pa­ recido a lo informado por un estudio hecho en Es­ paña con 266 pacientes con conductas adictivas, 184 sin antecedentes de diagnóstico de TDAH en la niñez y 82 con diagnóstico de TDAH durante la infancia. En este estudio español, se informó el ha­ llazgo de una sensibilidad y una especificidad de la WURS-ADHD-25 de alrededor del 90% para el punto de corte de 32, con una sensibilidad del 95% para una puntuación de 28 y una especificidad del 95% para una puntuación de 37 [47]. Esto indica­ ría que los miembros afectados y no afectados de las 141 familias antioqueñas, con un caso índice y varios afectados de TDAH, informarían síntomas, algunas dimensiones conductuales y gravedad si­ milar a la de los casos derivados de poblaciones con conductas adictivas. Sin embargo, sorprende la precisión en los puntos de corte del instrumento en esta muestra española, pues un estudio bien diseña­ do con análisis discriminante encontró que la capa­ cidad total de clasificación de la WURS era apenas modesta (64,5%), con una clasificación negativa de apenas el 57,5%, con una capacidad de asignación correcta de los casos de TDAH (clasificación posi­ tiva) del 72,1% [48]. Esta capacidad de clasificación modesta es muy cercana a la encontrada en las 141 familias antioqueñas [29]. En otro estudio de una población de 175 pacien­ tes con conductas adictivas, se encontró que casi el Tabla IV. Puntos de corte para rastreo de diagnóstico de TDAH del adulto, para una sensibilidad y una especificidad aproximadas al 90%, de cada una de las dimensiones de los cuestio- narios, en 392 adultos pertenecientes a 141 familias antioqueñas. Área bajo la curva Punto de corte Sensibilidad Especificidad VPP VPN LR+ LR– Lista de síntomas en el pasado Inatención 0,75 2,5 0,89 0,41 0,42 0,89 1,51 0,27 9,5 0,40 0,90 0,66 0,76 3,98 0,66 Hiperactividad/impulsividad 0,78 1,5 0,88 0,40 0,41 0,87 1,46 0,30 9,5 0,48 0,89 0,68 0,78 4,51 0,58 Total 0,80 6,5 0,91 0,52 0,48 0,92 1,89 0,18 18,5 0,47 0,90 0,70 0,78 4,83 0,59 Síntomas del DSM-IV en el pasado Inatención 0,80 0,5 0,87 0,53 0,46 0,89 1,83 0,25 4,5 0,54 0,90 0,72 0,80 5,35 0,52 Hiperactividad-impulsividad 0,84 0,5 0,87 0,56 0,48 0,90 1,96 0,23 3,5 0,50 0,96 0,85 0,80 12,15 0,52 Total 0,88 2,5 0,89 0,65 0,55 0,92 2,51 0,17 6,5 0,66 0,91 0,77 0,85 6,92 0,36 Síntomas del DSM-IV actuales Inatención 0,66 0,5 0,73 0,47 0,41 0,77 1,36 0,59 4,5 0,31 0,92 0,66 0,74 3,95 0,75 Hiperactividad-impulsividad 0,75 0,5 0,81 0,54 0,46 0,85 1,73 0,36 3,5 0,47 0,91 0,71 0,80 5,51 0,58 Total 0,76 0,5 0,92 0,32 0,39 0,89 1,34 0,27 6,5 0,45 0,90 0,69 0,77 4,59 0,61 WURS 0,76 42,5 0,90 0,44 0,43 0,91 1,62 0,22 78,5 0,35 0,90 0,62 0,70 3,62 0,72 WURS-ADHD-25 0,77 15,5 0,90 0,50 0,45 0,91 1,81 0,19 35,5 0,46 0,9 0,68 0,79 4,62 0,60 Valores predictivos para una prevalencia del 31,38%. DSM-IV: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición; LR+: disparidad de predicción hacia lo positivo; LR–: disparidad de predicción hacia lo negativo; VPN: valores predictivos negativos; VPP: valores predictivos positivos; WURS: Wender-Utah Rating Scale. 214 www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 D.A. Pineda, et al 50% de los sujetos superó la puntuación de 36 para WURS-ADHD-25, la cual se ha estimado como el punto de mayor especificidad [49]. Aunque los au­ tores del estudio anterior atribuyen este dato a una sobreestimación de los síntomas del TDAH, espe­ cialmente durante la adolescencia, por parte de los sujetos de esta población de adictos a sustancias, también es muy probable que realmente exista una alta asociación entre la presencia del diagnóstico de TDAH durante la infancia, el autoinforme retros­ pectivo de síntomas de TDAH para los adultos y la aparición de conductas adictivas, tal como lo sugie­ ren los estudios de ligamiento de las 141 familias antioqueñas [9,16]. Esta asociación había sido ya in­ formada por otro estudio, que encontró una asocia­ ción significativa entre el diagnóstico confirmado de TDAH y el uso de sustancias psicoactivas, con una razón de disparidad superior a 2, en un grupo de 239 adultos con TDAH, al compararse con 268 adultos sin trastornos mentales. Adicionalmente, se calculó la razón de conversión comparativa de am­ bos grupos para el paso de abuso de alcohol a abuso de drogas ilegales, que se estimó en 3,5, mientras que la razón de conversión de abuso a dependen­ cia fue de 4,9. Los autores interpretaron estos datos como confirmatorios de la existencia de una aso­ ciación entre el diagnóstico de TDAH, y el abuso y dependencia de alcohol y de sustancias [50]. El promedio y variabilidad de la WURS-ADHD-25 de los controles de la presente investigación (18,6 ± 14,4) fue similar al informado por un estudio anterior (16,1 ± 10,6), el cual evaluó la utilidad de la WURS- ADHD-25 como elemento adicional para el diag­ nóstico de TDAH [33]. El promedio de los no afectados de nuestra investigación fue inferior al informado por otro estudio (22,89 ± 14,24) en 300 estudiantes universitarios, de los cuales 133 (44,3%) no presentaban ningún trastorno mental [51]. Los afectados de TDAH tuvieron una puntuación de 35,1 ± 18,1, que es muy cercana a la puntuación de 37, que tiene un 95% de especificidad, para la pobla­ ción del estudio español [47]. La utilidad de cuestionarios estandarizados para el rastreo diagnóstico de TDAH del adulto muestra que una puntuación en el cuestionario de lista de síntomas para inatención o para hiperactividad en­ tre 2 y 10 determinaron una sensibilidad y una es­ pecificidad alrededor de 0,9. De otro lado, recono­ cer haber tenido entre 2 y 5 síntomas de inatención puede generar niveles de sensibilidad de 0,85 y de especificidad 0,91, mientras que aceptar entre 1 y 3 síntomas de TDAH genera una sensibilidad de 0,88 y una especificidad de 0,85. En la práctica, esto sig­ nificaría que si se requiere reclutar controles se ne­ cesitaría incluir sólo sujetos que no informen más de un síntoma de inatención o de hiperactividad- impulsividad en su infancia. Si se quiere recoger probables casos de TDAH, deberían buscarse entre las personas que informen una puntuación de 10 o más en inatención y/o hiperactividad-impulsividad de la lista de síntomas, o reconozcan cinco o más síntomas de inatención y/o hiperactividad-impulsi­ vidad en el cuestionario del pasado. Un elemento adicional para puntualizar fue la co­ rrelación modesta de la WURS y la WURS-ADHD-25, que preguntan sobre síntomas del pasado (retrospec­ tiva), y los cuestionarios que indagan sobre síntomas que persisten en el presente. Esto indicaría que mu­ chos de estos síntomas se modifican o desaparecen en el momento de pasar de un ambiente escolar, cuyas características de control de actividades y de disciplina son muy estructuradas, a unas condiciones laborales, en las cuales el individuo tiene unos re­ fuerzos fuertes (salario-dinero/pérdida del empleo) y unos controles más flexibles en la disciplina. Una puntuación de 43 o mayor en la WURS com­ pleta tuvo una sensibilidad cercana al 90%, mientras que una superior a 78 genera una especificidad del 90%. Para la WURS-ADHD-25, la sensibilidad del 90% se obtiene con una puntuación superior a 14, y una sensibilidad del mismo nivel se consigue con una puntuación superior a 36. Estas puntuaciones deben orientar de manera razonable a los clínicos investi­ gadores para buscar casos y controles en los estu­ dios epidemiológicos [20,46]. De otro lado, estos cuestionarios también serían de utilidad en el segui­ miento de la respuesta terapéutica en el TDAH del adulto [21], en especial de aquéllos que asisten a las instituciones de educación superior. Los resultados de este estudio deben asumirse con cautela, por: – Provenir de una muestra de familias con carac­ terísticas específicas de un aislado genético; por tanto las, puntuaciones observadas no se deben asumir como validaciones de las escalas, luego no son aplicables a la población general. – La información de los cuestionarios retrospecti­ vos puede estar sesgada por la capacidad de me­ moria de los informantes, aunque este fenómeno podría ser similar en los afectados y no afectados de TDAH. Bibliografía 1. Biederman J. Attention-deficit/hyperactivity disorder: a selective overview. Biol Psychiatry 2005; 57: 1215-20. 2. Weiss G, Hechtman LT. Hyperactive children grown up: ADHD in children, adolescents, and adults. 2 ed. New York: Guilford Press; 1993. 215www.neurologia.com  Rev Neurol 2010; 50 (4): 207-216 Utilidad de la escala Wender-Utah y de las escalas de síntomas para el diagnóstico del TDAH familiar en adultos 3. 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The sample was constituted by the 392 adults; aged 18 through 84 years, belonging to 141 Antioquian families with multiple ADHD affected members, who fulfilled by self-report the Wender-Utah Rating Scale and the ADHD checklist; and, beside, answered a questionnaire asking for current and past ADHD symptoms, in a neurological interview. Correlation analyses were done. Sensitivity and specificity for ADHD diagnosis were also determined. Results. Significant and over 0.6 correlations were observed between scales that explored past ADHD symptoms. Distant cut-off points for 90% sensitivity and specificity were observed for all questionnaires. The best LR+ (12.15) was found for the report of 5 or more past hyperactivity-impulsivity symptoms; follow by the report of 7 or more past ADHD symptoms (6.92). Conclusions. Cut-off points should be taken with caution when these rating scales were used for adult ADHD screening. Psychometric properties do not allow using these scales as substitution of structured clinical interview for the gold standard ADHD diagnosis in adults. Key words. ADHD. Checklist. Hyperactivity. Inattention. Rating scales. Validity. Wender-Utah.