DEUS EX MACHINA DELIMITACIÓN DE UN MÉTODO DE ESTUDIOS LITERARIOS PARA LA PSICOLOGÍA DE LAS FORMAS SIMBÓLICAS Trabajo de grado presentado como requisito parcial para optar al título de Psicólogo Andrés G. Vásquez Pérez Asesor Lisimaco Henao UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA MEDELLÍN 2015 Deus Ex Machina 2 Was aber bleibet, stiften die Dichter.* Friedrich Hölderlin: Andenken. (1802)1 All descended lines of beings of the finite dimensions, continued the waves, and all stages of growth in each one of these beings, are merely manifestations of one archetypal and eternal being in the space outside dimensions. Each local being—son, father, grandfather, and so on—and each stage of individual being—infant, child, boy, young man, old man—is merely one of the infinite phases of that same archetypal and eternal being, caused by a variation in the angle of the consciousness-plane which cuts it.** H. P. Lovecraft; Through the gates of the silver key. (1934)2 Sehen Sie denn nicht, wie alles, was geschieht, immer wieder Anfang ist [?...]sie, diese Langvergangenen, in uns, als Anlage, als last auf unserem Schicksal, als Blut, das rauscht, und als Gebärde, die aufsteigt aus den Tiefen der Zeit.*** 1 Hölderlin, F. (1802/1991). Poemas. Barcelona, España: Tesys S.A. 2 Lovecraft, H. P. (1934). Through the gates of the silver key. Versión virtual disponible en http://www.hplovecraft.com/writings/fiction/tgsk.aspx. Traducción propia. http://www.hplovecraft.com/writings/fiction/tgsk.aspx Deus Ex Machina 3 Rainer Maria Rilke: Briefe an einen jungen dichter; Rom, am 23, dezember 19033. * Lo que permanece, lo fundan los poetas. ** Todas las líneas de sucesión de seres en dimensiones finitas continúa las olas, y todos los estados de crecimiento en cada uno de esos seres, son simplemente manifestaciones de un ser eterno y arquetípico en el espacio de las dimensiones exteriores. Cada ser particular –hijo, padre, abuelo, y así continua- y cada estado del ser individual –bebe, niño, joven, adulto y anciano- son meramente una de entre infinitas fases de ese ser eterno y arquetípico, causadas por la variación en el plano de conciencia que corta. *** ¿No ve usted entonces cómo todo lo que ocurre vuelve a ser principio? [...] están en todos nosotros, aquellos que pasaron hace tanto tiempo, como disposición, como carga en 3 Rilke, R. M. (1903), Briefe an einen jungen dichter. Versión virtual disponible en http://www.rilke.de/briefe/170203.htm, traducción en Rilke, R. M. Cartas a un joven poeta. Madrid. Alianza Editorial. pp 65-66. T. Valverde J. M. http://www.rilke.de/briefe/170203.htm Deus Ex Machina 4 nuestro destino, como sangre que rumorea, y como ademan que se eleva desde las profundidades del tiempo. Tabla de contenido Resumen/Abstract, 7 Introitus, 8 Justificación o, algunos apuntes sobre psicología cultural, 16 Planteamiento, 21 Poesía y psicoanálisis, 30 Carl Jung y el arte poético, 33 Objetivos, 40 Objetivo general, 40 Objetivos específicos, 40 Antecedentes, 41 El método genealógico de Nietzsche como fuente de inspiración, 48 El a priori inmoralista, 51 La Genealogía como una Filosofía del Martillo, 54 Deus Ex Machina 5 Estudios simbólicos y psicología aplicada, 57 Deus ex machina, 65 Εἶδος et Archetypum, 79 La Deidad y el Arquetipo, 86 Sentidos en lugar de Significados, 93 Una Hermenéutica simbólica desde el sentido y el significado, 99 Lo propiamente procedimental, 108 La Autonomía del complejo, 110 El espíritu de la época, 116 Metafísica: un nexo sutil que encadena todo lo existente, 117 Lo simbólico como dimensión, Jean Baudrillard y la negación de la realidad en la representación, 124 Intentos de aplicación, 145 Aplicación resumida: El horror de hacerse uno con una forma vacía, acerca de The fall of the house of Usher, de Edgar Allan Poe, 145 La monomanía como medio de construcción literaria, 148 Roderick Usher y la anulación final del mundo en la fusión con el objeto, 151 Deus Ex Machina 6 Aplicación completa: Símbolos de la muerte en la poesía posromántica y modernista, 154 Muerte y Metapsicología, 154 Algunas consideraciones sobre forma, fondo y contexto de la poesía posromántica, 164 Tópicos simbólicos,168 Asunción Silva: la enfermedad mortal y el Werther sudamericano, 179 Referencias, 194 Deus Ex Machina 7 Resumen El presente trabajo tiene por finalidad delimitar y formalizar histórica y epistemológicamente el método de estudios literarios para el análisis de textos poéticos que he llamado Deus Ex Machina. Para ello se ha empleado como base la teoría de los arquetipos y la visión general del universo simbólico de Carl Gustav Jung, intentando complementar la misma con aportes de la semiótica, el formalismo ruso, la antropología cultural, la filosofía posestructuralista y la crítica literaria entre otras miradas y disciplinas. Palabras clave: símbolo, poesía, estudios literarios, arquetipo, psicología analítica, psicología arquetipal, psicoanálisis, hermenéutica, Carl Jung… Abstract The current papers have the aim of delimitate and formalize, both historic as epistemologically, a literary studies method I called Deus Ex Machina specially created for poetry analysis. To reach it I have employed as a departure point the archetypes theory, and all the symbolic universe general vision proposed by Carl Gustav Jung; trying to complement his thinking with the efforts of thinkers from some other disciplines, like semiotics, Russian formalism, poststructuralist philosophy, cultural anthropology, literary criticism, and so on… Key words: symbol, poetry, literary studies, archetype, analytical psychology, archetypal psychology, psychoanalysis, hermeneutics, Carl Jung… Deus Ex Machina 8 Introitus El presente ensayo flota entre varias aguas; dos son las que más lo impelen: por un lado, las de la estética, y por el otro las de la epistemología; es no obstante un ensayo sobre la interpretación de tópicos propiamente psicológicos; al menos en la medida en que cada obra de arte es a la vez un conjunto de actos psicológicos, y más aun tratándose de un arte que depende de la gramática, un arte compuesto de símbolos y significaciones… “El pensamiento y el lenguaje, que reflejan la realidad en distinta forma que la percepción, son la clave de la naturaleza de la conciencia humana. Las palabras tienen un papel destacado tanto en el desarrollo del pensamiento como en el desarrollo histórico de la conciencia en su totalidad. Una palabra es un microcosmos de conciencia humana…” (Vygotsky, L. 1934/1995. P. 128)4 Por medio de esta recolección de referencias, obras y otras fuentes de análisis e inspiración, he intentado cincelar un método de estudios literarios; trato de definir su forma, arrancándolo de la roca virgen que fue para mis intereses la teoría de los arquetipos de Carl Gustav Jung. Hablo de una delimitación, pues considero que el método ya existía; incluso -como se intentará ilustrar en no pocos parágrafos-, podría decirse que ha existido desde que comenzamos a emplear algún tipo de escritura, y por eso parece lo más lícito reconocer que 4 Nota de Propiedad Intelectual. Vygotsky, L. (1934/1995). Pensamiento y Lenguaje. Teoría del Desarrollo Cultural de las Funciones Psíquicas. Buenos Aires: Ediciones Fausto. Deus Ex Machina 9 lo que se hará en realidad no es más que cristalizarlo para que pueda emplearse en un tiempo y contexto particulares: “Al invocar a Jung en el punto de partida, estoy reconociendo la importantísima deuda que la psicología de los arquetipos ha contraído con él. Jung es el antecesor inmediato en una larga línea que se remonta desde Freud, Dilthey, Coleridge, Schelling, Vico, Ficino, Plotino y Platón hasta Heráclito, y con más ramificaciones que aún quedan por rastrear.” (Hillman, J. 1999 P. 41)5 Valga recordar algo que será reafirmado a lo largo de todo el texto: “Hace falta, ante todo, señalar lo extraordinariamente amplio de la experiencia heredada por el hombre si la comparamos con la experiencia animal. El hombre no se sirve únicamente de la experiencia heredada físicamente. Toda nuestra vida, el trabajo, el comportamiento, se basan en la amplísima utilización de la experiencia de las generaciones anteriores, es decir, de una experiencia que no se transmite de padres a hijos a través del nacimiento. La llamaremos convencionalmente experiencia histórica.” (Vygotsky, L. 1925. P. 5)6 Así pues, más que ampararme en el paradigma histórico-hermenéutico, pretendo ejemplificarlo: particularizar uno de sus matices interpretativos llevándolo a un marco de aplicación igualmente singular. De entre todas las formas posibles de hermenéutica cultural e histórica el matiz elegido es la hermenéutica simbólica –arquetipal-, y el marco o, campo de aplicación, los estudios psicológicos de la poesía. 5 N. P. I. Hillman, James (1999). Re-imaginar la psicología. Madrid, España: Siruela. 6 N. P. I. Vygotsky, L. (1925). La conciencia como Problema de la Psicología del Comportamiento. En K. N. Kornílov (Comp). Psicología y Marxismo. Moscú y Leningrado. . Deus Ex Machina 10 Lo anterior implica que la base teórica principal del método deberá ser la definición y ampliación de posibles formas de tratamiento del material, principalmente aquellas que supongan algún tipo de hermenéutica simbólica. Es preciso tomar lo más conveniente de este mosaico, pues la generalidad deberá ser depurada hasta lograr encarar las necesidades y perspectivas de un tipo de psicología dirigido a los productos del espíritu y la cultura, y no a la experiencia directa de la realidad; se trata de nutrir unos con otros aquellos estudios que comulguen con la interpretación de las manifestaciones simbólicas del lenguaje comunes a todas las épocas, tanto como lo que pudiéramos llamar los rasgos más particulares de las mismas, sea en relación al sujeto creador o, al ambiente espiritual de la época y lugar en que su obra se desarrolla. A esta clase de afanes nos referiremos como estudios culturales, simbólicos y arquetipales. He decidido dar al método un nombre; para ello utilicé una expresión común en el teatro cómico de la Grecia antigua: ¡Deus Ex Machina! Hecha sustantivo, la locución designa la maquinaria que introduce al dios; en su contexto de origen alude al momento en que un acto teatral ha llegado al punto en que toda la acción se ve irremediablemente trocada por los impases del destino; permanecen perdidos en lo irremediable hasta que, de repente, como ráfaga de salvación traída por el absurdo, una aparejo de poleas y tramoyas introduce a un personaje volador que alegoriza una deidad, entidad por medio de cuyo poder se resuelve satisfactoria y convincentemente la apretada situación. El nombre se me hizo perfecto por varias razones, por ejemplo, se intenta en este ensayo mostrar la experiencia poética como lenguaje de los dioses, pues, según el origen platónico del arquetipo, éste es aquello que siendo signo rebasa lo humano-singular hacia una experiencia vívida del más allá de sí. Deus Ex Machina 11 El poeta puede adelantarse a la razón y prerrogativas de su época debido a que conoce la lengua de los dioses; fue el don de Hölderlin, de Blake o de Artaud; “La poesía aparece así, de modo primario, como revelación de un aspecto de la realidad para el cual no hay más vía de acceso que el conocimiento poético.” (Valente, J. A. 1971. P. 10.)7 Sólo la poesía es experiencia que, sin escapar del lenguaje y, además valiéndose de él, permanece lo suficientemente lejos de la razón mundana como para requerir que los dioses intercedan en favor de la asimilación de su mensaje –hecho de significados variables que se unifican en un sentido repleto de universalidad. El método que propongo introduce la deidad para que interprete, para que por medio de la experiencia heredada, sea un puente entre el hermeneuta y el legado contenido en la poesía; ésta, escrita en la lengua del Aion, en el código de imágenes primigenias que envuelven el ideal, es la lengua del hombre que contiene en potencia a todos los hombres y el saber que funda todas las lenguas. Este nombre tan sugestivo y curioso también puede ser visto como un guiño a la actitud de Jung frente al pensamiento religioso, una de las características que más publicidad le ha conseguido; aunque bastante negativa a mi modo de verlo, pues tal penetración en el ámbito de lo gnóstico, esotérico y lo new-age, ha significado un tipo de popularidad que crece proporcional al detrimento de la atención que los académicos prestan a las teorías del suizo… La escuela elegida para supervisar mi labor no pudiera haber sido otra que la psicología analítica de Carl Gustav Jung, ya que ha elaborado la forma de psicología cultural 7 N. P. I. Valente, J. A. (1971). Las Palabras de la Tribu. Madrid, España. Siglo XXI de España Editores. Deus Ex Machina 12 con trasfondos más antiguos y complejos que haya podido encontrar; sobre todo en cuanto se refiere a las premisas de la corriente arquetipalista, tanto como a las acogidas por el Círculo de Eranos, grupo de pensadores que ha heredado los intereses más propiamente filosóficos y antropológicos entre cuanto desarrollara en su obra el padre de la psicología analítica. En un comienzo esta investigación fue un intento algo redentorista de exaltar la riqueza simbólica de las figuras de nuestra poesía posromántica; para tales fines quise emplear los métodos de estudios simbólicos comparativos propuestos por Jung; sin embargo tuve que desistir ante la insuficiencia de los mismos, o mejor, ante la insuficiencia de las aplicaciones que Jung llegó a concretar en el campo del estudio literario propiamente dicho. Las falencias de su método bien podrían atribuirse a que -estrictamente hablando- no existe tal. Actualmente los estudios literarios en psicología analítica extrapolan formas de análisis que Jung creó para la psicología clínica al campo del estudio cultural, por lo que no tienen suficientemente en cuenta las premisas hermenéuticas y epistémicas de las que el analista partió. Lo que he intentado es delimitar un método para estudiar la poesía que parta de lo más esencial en las teorías junguianas; es decir: todo en cuanto se muestra afín a ideas antiguas y universales -como se verá más adelante. Estas ideas son la base del estudio comparativo de las religiones y de lo que se conoce en la clínica analítica como amplificación; medios que se basan en la contigüidad paradigmática que subyace a ciertas representaciones, amparada quizás en la similitud, de allí la selección de complementos elegidos para contrastar sus ideas: Deus Ex Machina 13 Llamamos hermenéutica al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten que los signos hablen y nos descubran sus sentidos; llamamos semiología al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten saber dónde están los signos, definir lo que los hace ser signos, conocer sus ligas y las leyes de su encadenamiento […] Buscar el sentido es sacar a la luz lo que se asemeja. Buscar la ley de los signos es descubrir las cosas semejantes.” (Foucault, M. 1966/2005. P. 38)8 Se trata de todo el espectro de inquietudes que giran en torno a cómo lo más común puede representarse en el caso más particular; el punto en que todas las representaciones se juegan su posible diferencia –y con ella su posición en la antología universal-, la medida en que existen individualmente sólo debido a que todas se asemejan entre sí o a las cosas materiales de las que son prueba, reflejo y contenedor; siempre apareciendo en función de cómo se manifiesta esa similitud entre la idea, la imagen y la cosa. Las variaciones de forma de las imágenes más generales constituyen la primera particularidad psicológica o modo de individualidad de los sujetos, puesto que todo nuestro pensamiento es imaginal antes de ser gramático o lógico, y ya que las imágenes que todos poseemos deben ser las mismas –al menos potencialmente las mismas-, nuestros primeros rasgos de identidad se expresan en las características de maneras de asociar y exteriorizar esas imágenes. Creo que lo que me llevó a intentar formalizar mi propio método, en lugar de 8 N. P. I. Foucault, M. (1966/2005). Las Palabras y las Cosas. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI Editores. Deus Ex Machina 14 aplicar alguno de los aparentemente similares que iban surgiendo mientras investigaba, fue el impacto que tuvo en mí cierta frase del neurólogo bogotano Rodolfo Llinás: Lo anterior nos lleva al concepto de a priori neurológico, cuyo fundamento, desde luego, no es novedoso, sino que ha sido tema filosófico desde los días de Emmanuel Kant (1781). La única diferencia es que, en virtud de lo que hoy sabemos sobre las propiedades funcionales de las células nerviosas y del cerebro, el problema del a priori neurológico pasó de ser sólo un planteamiento epistemológico a convertirse en un problema filogenético, evolutivo. (2002. P. 65)9 El párrafo me remitió a una de las críticas más duras que se le hicieran a Jung en vida, aquella relacionada con la vaga definición que dio acerca de a qué se refería por innato, o mejor, en qué sentido es innato el arquetipo; qué parte de la representación era la que se transmitía si, como él mismo admitiera, un arquetipo es una moldura vacía, y en esa medida una paradoja, al ser un espacio que representa una posibilidad, pero también la ausencia que es todas las presencias a la vez, al no poder tratarse de ninguna en particular, ni tampoco negarse categóricamente. Intentaré ilustrar las críticas a las que me refiero: “En una palabra, allí donde hay convergencia entre el pensamiento del niño y representaciones históricas, es más fácil explicar estas últimas por las leyes generales de la mentalidad infantil que invocar una herencia misteriosa.” (Piaget, J. P. 272)10 9 N. P. I. Linás, R. (2002). El Cerebro y el Mito del Yo. Bogotá, Colombia. Editorial Norma. 10 N. P. I. Piaget, J. (1961). La formación del Símbolo en el Niño. México D. F. Fondo de Cultura Económica. Deus Ex Machina 15 Lo que pretendo argumentar es que en realidad la vaguedad y ambigüedad en el discurso de Jung era alegórica a su manera de pensar, a su compromiso hermético con las imágenes, a, digamos, sus inclinaciones filosóficas más profundas; sin embargo, si uno se adentra un poco más en su pensamiento muchas de estas ideas brumosas se aclaran. He concluido que por innato Jung se refiere a lo mismo que Piaget y a lo mismo que Kant; se trata de un nódulo o categoría de experiencia que está en blanco, dado que pueden ponerse varias posibles representaciones en un mismo hoyo; el problema platónico de las ideas, o el aristotélico de las categorías, que habían sido habitualmente pensados en relación a cómo agrupar y disponer de las cogniciones; a la posibilidad de aprehender representaciones hasta cierto grado heredadas y condicionadas por la humanidad general -en los genes- tanto como por la particular –socialmente en quienes alberga la comunidad que se habita, o en la experiencia subjetiva interior-, de modos que parecen tan nuevos cada vez a pesar de tratarse de lo menos original que se pueda evocar. Esta búsqueda de practicidad vale para la tónica epistémica, que busca un mejor abordaje de la cuestión; pero la misma debiera poder convertirse en un problema genético, pues lo que podemos enclavar en esos nódulos en blanco, en esas ranuras de potencia de experiencia simbólica, nos va transformando mientras la disposición bilógica, la cultura y la historia mutan con –y en- nosotros inexorablemente. Bajo esta perspectiva la poesía, que es una de-construcción -y a veces una creación del mundo desde cero-, se me reveló transformada en un remolino de realidades e irrealidades, en la eterna danza entre virtualidad y sensación, donde la carne se hace imagen y representación de sí misma, para luego vibrar hasta anularse y hacerse infinitud. Parto de la idea de que la primera forma de comunicación en la que se puso misterio, profundidad, Deus Ex Machina 16 sensación de vacío, anonadamiento o extrañeza frente al lenguaje límite que nos separa del mundo, fue algo derivado de la metáfora, o de alguna otra hija del espíritu poético. Se trata de un viaje que la humanidad emprende en los eones, y también el periplo de cada hombre particular a lo largo de toda su vida; ese viaje es la historia de los símbolos. La visión de Jung logra buscar en ellos lo que considero más auténticamente trascendental, iluminando ese rincón en que afirmamos la identidad únicamente al notar que todos somos el mismo pequeño que se pasea por los pabellones reverberantes del mito. Las ideas que quiero desarrollar están contenidas en el corpus junguiano principalmente en tres constructos: 1) el arquetipo, concepto propio de la alquimia en su versión latina; muy frecuente en los papeles de teólogos platónicos como san Agustín, ya que esta idea ancestral llega a nuestra cultura como el Eidos de la filosofía socrática. 2) Lo inconsciente colectivo; un compendio de las formas generales; este término fue acuñado por el propio Jung, aunque también está presente en el hilo argumental de las ideas más místicas del platonismo, y 3) el espíritu de la época [Zeitgeist], expresión acuñada por Friedrich Hegel, pero que al igual que las anteriores remite a algo que nos ha acompañado desde la más remota antigüedad; está relacionado con el talante cultural de un pueblo en una época determinada, con la suma de las tendencias manifiesta en cuanto produce y demanda el espíritu de sus miembros y participes. Justificación o, algunos apuntes sobre psicología cultural Deus Ex Machina 17 Hacen falta muchos puntos de vista teóricos para crear una imagen aproximada de la diversidad anímica. Carl Gustav Jung. (1945/2006, Vol. 16 p. 91) Mi interés principal es nutrir los conocimientos académicos que en la actualidad se poseen sobre la poesía, pues como mencionaba anteriormente, la lente con que historiadores y filólogos la juzgan se me hace de visión un tanto achatada, tal vez por una miopía que se originó en el devenir endogámico de estas disciplinas. El primer aliado a invocar será necesariamente la interdisciplinaridad; por paradójico que ello pueda sonar, me parece que la psicología ya tiene suficiente psicología en su interior, y yo deseo aprovechar aquellos conocimientos –por someros que sean- que poseo en algunas otras áreas -como es el caso de la antropología, la lingüística, la estética filosófica y la crítica literaria- para nutrir el corpus de nuestra psicología académica. Es bastante fácil percatarse de que en el panorama local son demasiado infrecuentes los estudios culturales desde perspectivas psicológicas; es pues un déficit que desearía subsanar mientras edifico puentes epistemológicos entre ideas variadas. Otro motivo de gran importancia es la divulgación de la poesía en sí, pues aunque solamente una o dos personas leyeran esta monografía, serían dos más de las que usualmente acceden al material de nuestros bardos anónimos. Deus Ex Machina 18 Considero la presente como una oportunidad perfecta para abordar la hermenéutica simbólica, disciplina de la que he sido partidario, pero con la que siempre había debido tratar muy de lejos, como un simple espectador/lector. Para que yo pudiera dedicarme a estos temas siendo estudiante de psicología, fueron vitales los aportes de la Psicología cultural contemporánea, pues las ideas de Jung ensamblan una forma bien lograda de la misma, pero lo hacen al modo de una psicología perenne, que es un tipo de psicología de tintes fuertemente místicos y religiosos empleada por personas de diversos cultos alrededor del mundo. Un ejemplo de lo que aporta es el remiendo que pude hacer a la objeción de que los arquetipos, al ser imágenes que se repiten, no permitían ninguna observación que fuera históricamente consistente; pero usando el arquetipo junguiano como tabla de comparación junto a un marco de expresión simbólica mucho más amplio, cambia la situación; “En la línea de la conocida afirmación orteguiana («yo soy yo y mi circunstancia», énfasis añadido), consideraría que no sólo la actuación del sujeto, sino el sujeto mismo, su misma estructura, es una compilación de la historia de sus relaciones con el entorno.” (Rosa, A. 2000, P. 31.)11 Lo que esto implica es que con un marco más amplio de factores que devienen en símbolos es imposible juzgar sin que salte un mosaico que no puede eludir su historicidad en modo alguno, así como tampoco podrá evadirla el análisis, preocupación de la crítica. 11 N. P. I. Rosa, A. (2000). ¿Qué añade a la psicología el adjetivo cultural? Barcelona, España. Universidad de Barcelona. Deus Ex Machina 19 Otra característica importante que se adopta con seguridad al suscribirse a este tipo de psicologías, es poder adoptar una postura frente al objeto que sea fenomenológica en lugar de naturalista, es decir: “[…] adoptar una actitud personalista que nos lleve a contemplar las cosas como formando parte de un mundo en el que hay sentido, medios y fines en relación con los cuales actuamos como personas. Dicho de otra manera, vamos a referirnos al mundo del espíritu (el Geist de la tradición culturalista alemana a la que pertenecieron personalidades como Dilthey, Wundt o Husserl).”(Rosa, A. 2000, P. 31)12 Una última característica que parece deseable adoptar sería un tratamiento metodológico del objeto enriquecido por la dialéctica; de modo tal que la metafísica quede plasmada en la reelaboración personal de la experiencia poética, y no en el análisis estructural del material, que se ha mostrado irónicamente compatible con las teorías psicoanalíticas: “La cuestión de la relación entre estos dos dominios [personalista y naturalista] es tanto ontológica como lógica. Implica caracterizar tanto el tipo de entidades a considerar, como la forma de ponerlas en relación. Como suele ser frecuente, tal vez la solución esté más en cambiar los términos del planteamiento del problema que en tratar de poner en relación diminios que, de seguir los planteamientos cartesianos o diltheyanos, resultan divididos en comportamientos estancos o difíciles de relacionar.”(Rosa, A. 2000 P. 34)13 12 N. P. I. Ibid. 13 N. P. I. Ibid. Deus Ex Machina 20 Sumada a las herramientas que otras disciplinas ofrecieron, alimenta mis esfuerzos una aguda necesidad de introspección en busca de las realidades psíquicas ocultas tras la palabra, y el conocimiento que he cultivado sobre temas poéticos, pues siempre es lo más aconsejable para el investigador intentar abordar un tema sobre el cual tenga cierto interés previo, que sea además lo más considerablemente deleitoso posible para su espíritu e intelecto. Aunque ésta no parezca ser una investigación con fines prácticos, cabe resaltar que para la psicología analítica todo conocimiento simbólico puede ser aplicado a prácticas empíricas, los datos que derivan de los estudios culturales son tan válidos para aplicar en todo el marco de las psicologías de la subjetividad, como lo es el conocimiento que se obtiene en la clínica y retroalimenta los primeros. “[…] apenas puedo ocultar que los psicoterapeutas deberíamos ser propiamente filósofos o médicos filósofos, o incluso que ya lo somos sin querer reconocerlo” (1945/2006, Vol. 16 p. 82)14 Parece conveniente agregar que si alguien decidiera en el futuro emprender los caminos del simbolismo, aun tratándose de una extática alma solitaria, mi trabajo podría refrescar su sed, pues sé por experiencia propia que es poco lo que en estos campos se pueda hallar en el nuestro presente histórico, Era de la tecnocracia y la estratificación. Una última razón -una que nació sobre la marcha-, es que la poesía, quizá debido a las dificultades históricas que asolaron a las naciones, sumadas a las respectivas disposiciones 14 N. P. I. Jung, C. G. (2006). La práctica de la psicoterapia. Madrid, España: Editorial Trotta. Deus Ex Machina 21 sensibles de los escritores, han permitido la aparición de material inmensamente rico en cuanto a experiencia simbólica se refiere, tanto a nivel personal como colectivo. Planteamiento Queriendo dar inicio a esta exposición, cuyo fin primordial es elucidar el “por qué” sostenido tras la elección de un tema a investigar que, en apariencia, se mueve por terrenos bastantes borrascosos –siendo tal el caso de todo intento de aproximación teórica a la magnificencia que eriza y conmueve, al logos en la vivencia de lo bello dando cuenta de la riqueza ontológica que la obra de arte conlleva-, comenzaré por traer a colación fragmentos de un pasaje autobiográfico, concedido por una de nuestras plumas antioqueñas más emblemáticas; lleva por título “LA DIVINA TRAGEDIA”, y prologa el cuadernillo de poesía guatemalteca “Rosas Negras” del año de 1933, y reza de la siguiente manera: Me interné en los clásicos. No recuerdo por qué causa modernista tenía yo a los clásicos por excesivamente ingenuos y simplones. Cual sería mi sorpresa al espaciarme en las Novelas ejemplares, en el Tratado de la tribulación, en Las moradas, […] la pompa del campo, del agua, de todo la floración de las plantas que meditan y lloran, me parecía volver a encontrarla en los clásicos. Advertía, sin embargo, que ellos golpeaban a mi corazón con motivos universales y distantes, y no con motivos de la vida que me Deus Ex Machina 22 circundaba, no con mis palabras, mis representaciones, mis músicas, mis melancolías, mis júbilos y mis efluvios. Y era -¡después lo he comprendido!- que nuestra América hispana no tiene aún clásicos, que las florecillas de sus campos no tienen historia en la literatura, que su menuda existencia no ha tenido grandes cantores. ¡Cuando los tengamos! Mantos de pedrería para velar abismos, iris sobre los hombros de Psiquis, que no la vistan, sino que la desdibujen un poco a la claridad de la luz, y una fanega de tierra para cada uno, en donde cada terrón brote su propia flor. Lo que los clásicos de ayer no me podían dar, naturalmente, es el alma moderna, de temblorosa inquietud, ávida de nuevas posibilidades de vida y de cerebración, matinal y nostálgica, cruel y horrorizada, y anhelosa en América, de bien y de justicia por amor estético. ¡Y esta alma es la que hay que poner en las formas de oro clásico! Tampoco los príncipes de la lengua me dieron mi desatada libertad, sino que yo me la tomo y a mí me sirve para escribir como me da la gana, yo pomposo, yo romántico, yo engreído, yo delirante, yo prestidigitador. (1984, PP.54-55)15 Con esta prosa tan sentida de Miguel Ángel Osorio Benítez –mejor conocido como Porfirio Barba-Jacob-, doy por sentado un pensamiento que desde hace un tiempo considerable ha venido dando vueltas por mi cabeza, sobre todo en los instantes de la más grave y letárgica reflexión…: a pesar de que nuestros poetas Modernistas –y antes que ellos los Románticos-, se percataran sufridamente del marcado déficit cultural e intelectual que asolaba por aquel entonces a nuestra neófita nación, e intentaran, poniendo en el proceso 15 N. de propiedad intelectual. Barba-Jacob, P. (1984). Poesías. Bogotá, Colombia: Editorial Círculo de Lectores. Deus Ex Machina 23 tanto de sí como humanamente poseyeron -afirmación que puede ser fácilmente constatada remitiéndose a los hechos biográficos-, para dar a luz aquellos clásicos inmortales, que parecían hacernos tanta falta, jamás sospecharon que dichos clásicos gloriosos aun alcanzando altos cánones de intensidad expresiva y, una elaboración formal prodigiosamente lograda -en técnica y contenido-, sólo les significarían una presencia ínfima, que palidece en los anales de nuestra historia; un puesto de anaquel polvoriento bastante ajeno a toda figuración del Parnaso que cualquier individuo sensible pueda concebir. Ver el rostro y los versos de Barba-Jacob diseccionados en un inscripto mural, mientras se intenta ascender a toda prisa por las escaleras de alguna estación del metro, o el rótulo del loco Legris transfigurado en una inerte nomenclatura de calle 16 , resultan visiones bastante desalentadoras. Aunque no exista forma legítima de ejercer semejante comparación, todo niño alemán de diez o doce años ha llegado a escuchar algún aparte de la obra Goethe, todo niño francés de la de Víctor Hugo, todo italiano la de Dante, etc.; aquí en Colombia sólo se nos muestra en la infancia alguna que otra novela que exalte el civismo y la moral, acompañada de alguna de las perfectamente difundidas piezas de García Márquez, las cuales, además, leemos como rellenando las tardes grises y soporíferas de los años distantes de educación elemental; tiempo después, invadidos por la desesperación efervescente de la pubertad, olvidamos cada palabra entre vitoreos inútiles, ensalmo a la propia estolidez adolecente. 16 N. de Contenido. calle 56 de Medellín o, avenida de Greiff. Deus Ex Machina 24 Según los reportes de la cámara colombiana del libro la cantidad promedio de libros leídos anualmente por cada ciudadano del país es de uno punto dos; en el caso de la Encuesta Bienal de Cultura17, -que solo se aplica en Bogotá- la cifra sube a dos punto cincuenta y cuatro; estas cifras, que suenan de por sí bastante paupérrimas, están entre las más monstruosamente bajas de toda Iberoamérica, y del mismo modo, entre las más lúgubres en el mundo entero, sólo igualadas por países africanos y asiáticos cuyo abandono de la era colonial está aún lo bastante fresco como para evitar todo tipo de vergüenza o, resaca a ese respecto. Si he comenzado esta sustentación poniendo de relieve uno de los tantos problemas culturales que aquejan a nuestra nación, no es porque pretenda insinuar que los estudios en letras y humanidades pueden subsanar falencias que como pueblo hemos cultivado por siglos; es más, me hallo en plena conciencia de que si bien nuestra literatura –más aun la poética- es bastante infravalorada y desconocida por el compatriota promedio, mucho menos hallarán difusión significativa trabajos como el presente, así que por el momento, no pretendo aducir material en favor de mi estudio o su trascendente importancia basándome en dichas afirmaciones, pues muy difícilmente –aun disponiendo de los medios políticos y económicos que ello requiriera- podría una sola persona alcanzar el rango de los milagros, que es donde 17 N. de propiedad intelectual. Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. Observatorio de Culturas. (2011). Encuesta Bienal de cultura. Tomado de: http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/observatorio/documentos/encuesta/encuesta11/e_ficha_tecnica.html http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/observatorio/documentos/encuesta/encuesta11/e_ficha_tecnica.html Deus Ex Machina 25 se halla el éxito de un tentativo proceso de alfabetización nacional, tanto más de uno que consiguiese una penetración efectiva y profunda al seno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad; este tipo de ideas, -a las que considero más bien utópicas- suelen ser objeto de la reflexión sociológica, y no son, como ya venía afirmando, de mi interés teórico actual. El hecho de que nuestros escritores se pierdan en el olvido popular no alcanza a ser tan penoso como un segundo olvido al que se les somete, y que se ha convertido en el motivo principal de mi elección de tratar el tema presente, y no es otro que aquel desprecio humillante que se les brinda al interior de nuestras academias. Si bien sería bastante iluso considerar que toda persona debiera gustar de textos poéticos, constituyendo los mismos uno de los bagajes simbólicos más nutricios que puedan hallarse en la cultura -aparte de mística, mítica y toda forma icono-pictórica-, deberían ser por lo menos, un objeto de estudio menos relegado por nuestros departamentos de humanidades. Es precisamente de esta clase de olvido que pretendo rescatarlos. En nuestro presente inmediato, la situación política y económica del país atraviesa - como es costumbre- tiempos bastante difíciles. La adopción unilateral del estado de bienestar; que precede al modelo Neoliberal de gobierno, cuya principal característica es propender por la privatización de los bienes estatales, dando tal primacía a los valores de producción y consumo, que desemboca en los umbrales del que será un estado inhumano, entregado casi por completo a la tecnificación –indispensable para el bien del capital- de toda disciplina científica o teórica en el panorama, de manera que ésta pueda acceder al sector terciario de la economía (rápida y eficiente prestación de servicios), dotándola de un supuesto Deus Ex Machina 26 pragmatismo funcional y, una posible rentabilidad inmediata18; afecta, muchas veces sin que lo notemos y, otras sin que nos interese, numerosas bases administrativas del Alma Mater – sometida a las mismas presiones externas que toda entidad pública-; hay un vuelco generalizado hacia el apoyo moral y económico a investigaciones que adopten posturas epistemológicas que aborden los fenómenos empíricamente en el sentido más crudamente positivista del término; la investigación demográfica/estadística, la implementación de nuevos modelos institucionales, y todo tipo de actividad académica que suponga al futuro graduando una producción de servicios estandarizados y accesibles a bajos costos. Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria o lo que los de Wall Mart llaman “asociados”, empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria o de desempleo, a fin de reducir costes laborales e incrementar el servilismo laboral. Cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo harto sistemáticamente durante la última generación como parte de un asalto neoliberal general a la población, su modelo de negocio entraña que lo que importa es la línea de base. Los propietarios efectivos son los fiduciarios (o la legislatura, en el caso de las universidades públicas de los estados federados), y lo que quieren mantener los costos 18 N. de propiedad intelectual. Ghersi, E. (2003). El mito del neoliberalismo - Historia del origen del término "neoliberalismo”. Ponencia presentada en la Reunión Regional de la Mont Pelerin Society. Chattanooga, Tennessee, USA. Disponible en: http://www.cepchile.cl/dms/archivo_3396_1768/r95_ghersi_neoliberalismo.pdf http://www.cepchile.cl/dms/archivo_3396_1768/r95_ghersi_neoliberalismo.pdf Deus Ex Machina 27 bajos y asegurarse de que el personal laboral es dócil y obediente. (Chomsky, N. 2014)19 El reflejo manifiesto que todos padecemos, estemos o no de acuerdo, es una inevitable tecnificación de todo el corpus teórico de nuestras disciplinas –o mejor, de la fracción del mismo que se nos imparte-; es bastante ridículo y pueril pretender que el modelo socioeconómico imperante se pliegue a las minorías inconformes, y ciertamente poco o ningún objeto tendría enfrascarse en quejas y criticas vacías a gobernantes y entidades… El único asunto vital a resaltar en este punto, es que actualmente, tras las últimas modificaciones hechas a nuestro pénsum las áreas metapsicológicas (psicología analítica o junguiana, dinámica, del método analítico, psicoanálisis etc.), al igual que todas las disciplinas en ciencias humanas dirigidas hacía los caminos de la hermenéutica y el razonamiento dialéctico, han ido perdiendo espacios a un ritmo considerable, aun cuando pocos años atrás parecieran ser estos énfasis paradigmáticos todo un orgullo consuetudinario para nuestro campus. Las dificultades en la formación de quienes optamos por estas sendas proscritas dan cierto valor agregado –valor netamente subjetivo- a todo intento de investigación en hermenéutica simbólica (u otras disciplinas con la interpretación por interés central). A pesar del denso manto de cientificismo reinante en el contexto, las ciencias del espíritu no parecieran estar dando ese salto colosal hacia adelante que los defensores del paradigma imperante supondrían; aún existen en los “viejos modos”, afirmaciones que son 19 N. P. I. Chomsky, N. (2014). Adjunct Faculty Association of the United Steelworkers interview. Disponible en: http://regeneracion.mx/opinion/el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-como-debe-ser-la-educacion-chomsky/ http://regeneracion.mx/opinion/el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-como-debe-ser-la-educacion-chomsky/ Deus Ex Machina 28 tan contundentes y actuales, que ni siquiera el peso apabullante de los modelos ahora privilegiados puede desvirtuarlas por completo; esto se debe principalmente a su naturaleza abierta y re-evaluable, que hace a sus premisas tan grandes y reveladoras como rebatibles y actualizables, ello sumado al hecho de que la experiencia interna de los hombres y mujeres - al igual que los actos o conductas que de ella derivan-, no han sido –y posiblemente jamás sean- develados a plenitud por ningún saber, básese uno en supuestos idealistas o positivistas (Briones, G. 1988. PP. 35-40)20. Para comenzar a hilvanar aquellas afirmaciones con que pretendo reanimar la fe en la pertinencia de la hermenéutica simbólica al interior de las ciencias humanas, y particularmente al seno de la psicología, me sirvo citar una de las máximas de entre los campos de conocimiento mentados, tomada de un tratado sobre el cual, no en vano, afirma Michel Foucault, “allí donde él termino, es allí conde nosotros debemos empezar” (Foucault, M. citado en Lanceros, P., 2002, P. XVII)21; se trata de palabras tomadas An Essay on Man de Ernst Cassirer, conocido en el contexto hispano-hablante como Antropología filosófica: El hombre no puede escapar a su propio logro, no le queda más remedio que adoptar las condiciones de su propia vida; ya no vive solamente en un universo físico, sino en 20 N. de propiedad intelectual. Briones, G. (1988). Métodos y técnicas avanzadas de investigación aplicadas a la educación y las ciencias sociales. Bogotá, Colombia: instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior. 21 N. P. I. Garagalza, L. (2002). Introducción a la hermenéutica contemporánea: Cultura, simbolismo y sociedad. Barcelona, España: Antropos Editorial. Prologo. Lanceros, P. PP. IX-XIX. Deus Ex Machina 29 un universo simbólico. El lenguaje, el mito, el arte y la religión constituyen parte de este universo, forman los diversos hilos que tejen la red simbólica, la urdimbre complicada de la experiencia humana. Todo progreso en pensamiento y experiencia, afina y refuerza esta red. El hombre no puede enfrentarse ya con la realidad de un mundo inmediato; no puede verla, como si dijéramos cara a cara. La actividad física parece retroceder en la misma proporción que avanza la actividad simbólica. En lugar de tratar con las cosas mismas, en cierto sentido, conversa constantemente consigo mismo. Se ha envuelto en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en símbolos míticos o en ritos religiosos, en tal forma que no pueden ver ni conocer nada sino a través de la interposición de este medio artificial. […] por lo tanto, en lugar de definir al hombre como un animal racional lo definiremos como un animal simbólico. (1944/1993, pp. 35.)22 Siguiendo la tesis de que la vida humana se desarrolla como una suerte de cadena de abstracciones racionales, elaborada, significada y compartida –en su carácter convencional- y enmarcado por la existencia natural o animal, los discursos literarios y, tanto más los poéticos, cobran un valor inconmensurable -incluso en varias direcciones-; en primer lugar, aquel referido con mayor frecuencia, cierta plusvalía hermenéutica (por así llamarlo), que le es en parte externa, dada por la habilidad del observador/lector, y por otra interior, supeditada 22 N. P. I. Cassirer, E. (1944/1993). Antropología Filosófica. Santafé de Bogotá, Colombia: Editorial Fondo de Cultura Económica. Deus Ex Machina 30 a la visión y conceptualización que le es propia al poeta (Torralba, F. 1996. PP. 283-284)23, sumado a éste, un valor fenomenológico, al que solo se puede exceder en la vivencia misma del acto poético -propia o ajena al autor. Si el homo-sapiens-sapiens es realmente un animal simbólico, el poeta es ejemplo de ello por excelencia, al padecer su universo simbólico en forma arrolladora, y aunque su experiencia no pueda ser transmitida más que de manera imperfecta y fragmentaria –dada la arbitrariedad saussureana de los signos lingüísticos, que son uno de los tipos de intercambio simbólico más significativos de cuantos ponemos en uso en la vida cotidiana (1916/1985, pp.85-90)24- la importancia capital de su experiencia se hace evidente para la psicología al tener en cuenta el conocimiento filogenético que su producción artística pueda arrojar; aunque, afirmar que el acto más puramente subjetivo de un sujeto puede dar cuenta de cuestiones colectivas y, colectivamente constitucionales, llegue a sonar como algo contradictorio, este punto será aclarado posteriormente, cuando el tema se trate bajo la óptica de un tipo de pensamiento propiamente psicológico. Poesía y Psicoanálisis Aunque la investigación será abordada desde los presupuestos teóricos de la Psicología Analítica de Carl Gustav Jung, considero que es imposible encararla sin remontarse –al menos históricamente- al psicoanálisis freudiano (cosa que Jung mismo tenía por costumbre, principalmente con el fin de recalcar aquellas ideas que segregaban sus 23 N. P. I. Torralba, F. (1998). Antropología del cuidar. España: Mapfre. Cap. 21. 24 N. P. I. Saussure, F. (1916/1985). Curso de Lingüística. Barcelona, España: Editorial Planeta-De Agostini. Deus Ex Machina 31 respectivas perspectivas; estableciendo, con frecuencia, definiciones más claras por medios negativos que con la “afirmación”, como dialécticamente suele suceder). En principio las premisas de Freud frente a la hermenéutica son –o mejor, fueron- muy similares a las de Jung, o por lo menos no antitéticas; siendo ambas fundamento de disciplinas hermenéuticas o interpretativas, orientan su búsqueda de conocimiento a objetos de sentido en lugar de a procesos y fenómenos tangibles, materiales independientes de la conciencia del ser humano (Huamán, M; Mondoñedo, M. 2003. PP. 159-162)25. Los vínculos entre el psicoanálisis y la literatura han existido desde sus albores; en el curso de su elaboración teórica y metodológica muchos elementos de la literatura y la mitología fueron tomados por Freud para asimilarlos a su estructura conceptual. Sin embargo, salvo la influencia inspiradora de su doctrina del inconsciente en el Surrealismo -que en el panorama latinoamericano podemos traducir al espíritu del Vanguardismo- la actividad creadora psicoanalítica no se ha ceñido ni con exclusividad ni con prioridad a la esfera literaria. Pareciera que el acto artístico le ha interesado relativamente poco al primer psicoanálisis. La doctora Patxi Lancero, al prologar la Introducción a la hermenéutica contemporánea de L. Garagalza afirma parafraseando a Gadamer: El caudal de experiencia que transmiten el arte y la historia no se deja atrapar por la lógica de la conciencia. Esto quiere decir que ni la “conciencia estética” ni la “conciencia histórica” –herencias validas, todavía, a comienzos del siglo XX- hacen 25 N. P. I. Huamán, B.; Huamán, M. A.; Mondoñedo, M. (2003). Lecturas de teoría literarias II. Lima: Fondo Editorial. Literatura y psicoanálisis. Deus Ex Machina 32 justicia a esas formas de experiencia autónomas y auto-legitimadas. Quiere decir que la figura moderna del sujeto (y sujeto-del-método) no encuentra en el arte y en la historia otra cosa que no sea “objeto”. Quiere decir que la posición de observador -que el sujeto moderno, autónomo y soberano, se concede- no capta la pregnancia de unas experiencias que superan y fundan. (2002, p. XIII.)26. Gadamer, quizá el más célebre hermeneuta filosófico, considera la actividad del artista como producto del trasegar histórico, cuya obra se irgue psicológicamente inasible, limitada al no existir más que en acto artístico puro, pues su realidad verdaderamente profunda, al igual que en el caso de la historia, se muestra inaprehensible. Dicho de otra forma, una subjetividad tan pura que se hace infranqueable a todo efecto que no sea la simple contemplación, y este es un punto de vista que se presta bastante a comparación directa con el de Freud, quien, a pesar de haberse acercado considerablemente a la literatura y a la mitología para obtener ilustración y confirmaciones para sus hipótesis clínicas iniciales, luego incursionó en el proceso creador con ánimo de captar el secreto de la obra, alejándose, finalmente, con el rabo entre las patas, pretendiendo con ello demarcar los límites y alcances del campo de aplicación de su método (Huamán, M; Mondoñedo, M. 2003. P. 160)27. Podría pensarse que en la medida que la literatura ha sido una de sus fuentes primordiales, Freud se vería impulsado a hacer cierta retribución, embarcándose en profundos estudios literarios, no obstante, ocurrió lo contrario; frente a la obra, al igual que la filosofía de Gadamer, el 26 N. P. I. Garagalza, Op. Cit. 27 N. P. I. Huamán, Op. Cit. Deus Ex Machina 33 psicoanálisis freudiano se declara incompetente para definir la esencia del arte. Sólo podrá hablar de la personalidad del autor, es decir, de una realidad psicológica subyacente a la obra, anterior a ella, pero cuyo conocimiento no permite aclarar todos los aspectos de la misma. El propio Freud declara: “¡Desgraciadamente el análisis debe rendir las armas ante el poeta!” (1973, p.1168)28. En la concepción psicoanalítica es posible detectar una postura básicamente romántica en torno a la literatura y al arte. La concepción psicoanalítica de la obra de arte se fundamenta en una teoría de la compensación; a los ojos de Freud el arte es la expresión de un deseo que renuncia a buscar satisfacción en el universo de los objetos tangibles. Es un deseo desviado a la región de la ficción y, en virtud de una definición ahora angosta de la realidad, Freud no atribuye al arte sino un poder de ilusión. El arte es la sustitución de un objeto real, que el artista es incapaz de alcanzar, por un objeto ilusorio. (Starobinski, J. citado en Huamán, M; Mondoñedo, M. 2003. P. 162)29. Allí se rompe la conjunción psicoanalítica con las nociones gadamerianas, tanto como con el pensamiento de Jung, para quien el acto artístico -el poético sobre todo-, puede ser psicológicamente interpretado “más allá” de su autor. 28 N. P. I. Freud, S. (1973). Obras completas de Sigmund Freud, Tomo 1. Madrid, España: Editorial Biblioteca nueva. 29 N. P. I. Huamán, Op. Cit. Deus Ex Machina 34 Carl Jung y el Arte Poético Ya entrados a profundidad en las afirmaciones de Gustav Jung, será mucho mas sencillo explicitar porqué los “estudios de contenido literario” son vitales para las psicologías profundas. En un comienzo, la aproximación que hace a la exégesis literaria pareciera compartir el pesimismo freudiano respecto al arte: “cuando hablamos de la relación de la psicología con el arte nos referimos sólo a aquella parte del arte susceptible a someterse a una visión psicológica, sin intrusión alguna. Todo lo que pueda averiguar la psicología sobre el arte se limitará al proceso psíquico de la actividad artística y jamás alcanzará a la esencia más íntima del arte mismo.” (Jung, C. 1922/1999, Vol. 15, P. 58)30. En este apartado de su conferencia de 1922 sobre la actividad creativa, Jung comienza por afirmar que la Estética es una disciplina suficientemente amplia y diferenciada dentro de la actividad filosófica como para que la psicología se inmiscuya en sus asuntos; de hecho, en la misma conferencia, afirma que los aspectos psicológicos del artista, que pueden ser puestos en evidencia por el analista contemplando la obra, son cuestiones de su personalidad que en sí mismas no sugieren ningún dato de interés; afirma que si bien el método de Freud puede servir para adivinar sucesos de índole patológico en las vivencias tempranas de ese sujeto, esto no aporta nada frente a su obra, y por ende pierde toda función. “El psicoanálisis de la obra de arte se ha alejado de su objeto, trasladando el debate a un ámbito genérico humano, no específico, del artista, y desde 30 N. P. I. Jung, C. G. (1999). Carl Gustav Jung obra completa, Vol. 15: Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y la ciencia. Madrid, España: Editorial Trotta. Deus Ex Machina 35 luego irrelevante para su arte” (Jung, C. 1922/1999, Vol. 15, PP. 60)31. Empero, de esta crítica al “análisis del autor”, se desprende una forma de estudio literario verdaderamente sublime, y a la que al tratar con textos poéticos es indispensable aspirar. Para llegar a este entendimiento, la primera noción que no puede faltar es aquel fundamento que dicta que los hechos psíquicos tras la actividad artística deben siempre mantenerse diferenciados de los de la patología, pues tal falta de salvedad es para Jung, un error primordial en el psicoanálisis tradicional que se da debido a lo que él nombra como una mirada demasiado semiológica, en la cual toda manifestación del alma humana será juzgada y concebida como signo inequívoco de una patología psíquica/sexual determinada, distinción que desarrolla en su texto ULISES (1922/1944. Vol. 15. PP. 99-124)32, estudio literario sobre la obra homónima de Joyce, muestra de poesía prosaica compleja y críptica en demasía. El poeta, acude en busca de su consejo debido a manifestaciones patológicas (brotes psicóticos, aparentemente) que aquejaban a su hija por aquel entonces; parte de la manifestación de sus síntomas era escribir en un diario, de una manera que Joyce describía como “igual a la mía”; a esto Jung le contesta –parafraseando- que sí es el mismo tipo de escritura, sólo que donde él “nada”, ella “se ahoga”…; dejando bastante claro con esta frase iluminadora la forma en que concebía la diferencia entre las fragmentaciones del ser expresadas en el arte más “abstracto” (no declaradamente abstracto, sino todo arte representativo y no-narrativo; más aún aquel de aspecto difuso, enrevesado u onírico) y psicopatología, que aunque pueda llegar a 31 N. P. I. Ibíd. 32 N. P. I. Ibíd. Deus Ex Machina 36 manifestarse de manera similar, va acompañada de un profundo sufrimiento. “una neurosis sólo podrá ser vista como obra de arte por un médico analista que la considere a través de la lente de sus prejuicios profesionales, pero al lego que razona jamás se le ocurriría confundir un fenómeno patológico con el arte, aunque no puede negarse que la creación de una obra de arte se produce en condiciones psíquicas similares a las de la neurosis.” (1999, Vol. 15, P. 59)33. Jung hace distinción entre dos tipos de acto poético, discernidos desde su construcción del tipo de personalidad, de la cual se vale para iluminar varios aspectos sobre la posición creadora que el poeta adopta frente a su obra; por una parte, una postura introvertida, que desemboca en un texto bastante elaborado y bien-planeado -un tratamiento yoico, por llamarle de alguna manera-; y una segunda, que opera en forma similar a la asociación libre psicoanalítica, y se refiere al momento en que el poeta es “victima” de la revelación, del éxtasis lírico; entonces es presa de su inconsciente hiperbólico, que le obliga a transfigurar una gran cantidad de contenidos latentes en arte, que por su naturaleza inconsciente aparecen desordenados y poco concluyentes, mas no obstante, impregnados a un mismo tiempo de una profunda y apabullante carga simbólica; de entre los ejemplos que aporta a esta afirmación, el más interesante es el Faust de Goethe, cuya primera parte estaría escrita en forma planeada e introvertida, y la segunda en forma onírica y nebulosa, al mejor estilo del movimiento de André Breton . 33 N. P. I. Ibíd. Deus Ex Machina 37 Jung concibe su inconsciente como un fragmento vital del aparato psíquico humano, y no tanto como una “bodega de emociones y pensamientos moralmente inadecuados” que es como considera al de Freud; la diferencia principal con el suyo, estriba en que el inconsciente freudiano no da cabida a la capacidad esencial de individuación, que pretende la plenitud del ser tras integrar los contenidos latentes en un forma armónica que pueda ser próspera a la conciencia sin generar malestar. Con todo esto Jung llega a formular que el acto creativo que data del inconsciente, y del cual el poeta es incapaz de sustraerse, llega a derivar en lo que él enuncia como un complejo autónomo, uno que posee cierta libertad de acción para imponerse a la conciencia y avasallarla temporalmente; una vez en esta instancia creativa, no es ya el contenido latente lo que se manifiesta, sino algo anterior, un relleno a los huecos de su experiencia: su contenido simbólico. Hemos finalmente tocado la cumbre de esta reflexión, para afirmar tras un largo preámbulo cual es el constructo teórico de la psicología analítica que da cabida, sentido y crucial importancia, a los estudios literarios en psicología; la respuesta se halla en la teoría del arquetipo, contenido en lo inconsciente colectivo: ¿A qué imagen primigenia de lo inconsciente colectivo puede remitir la obra de arte? […] he presupuesto aquí, como ya he dicho, el caso de una obra de arte simbólica y, además, una obra cuya fuente no ha de buscarse en lo inconsciente personal del autor, sino en una esfera de la mitología inconsciente cuyas imágenes primigenias constituyen un bien común de la humanidad. Por eso he designado esta esfera como inconsciente colectivo, distinguiéndolo así de un inconsciente personal, […] al contrario de lo que Deus Ex Machina 38 ocurre con el inconsciente personal, que es de alguna manera, una capa relativamente superficial situada inmediatamente debajo del umbral de la conciencia, lo inconsciente colectivo no tiene, en circunstancias normales, capacidad de conciencia, y no puede recuperarse su recuerdo mediante ninguna técnica analítica, pues no ha sido reprimido y olvidado, en realidad lo inconsciente colectivo no existe en sí mismo, ya que no es más que una posibilidad que hemos heredado de tiempos inmemoriales, en forma de imágenes mnémicas, o en términos anatómicos, en nuestra estructura cerebral. No hay representaciones innatas, pero sí posibilidades innatas de representación, que imponen determinados límites incluso a las fantasías más audaces, una especie de categorías de actividad imaginativa o ideas a priori, cuya existencia, sin embargo, no puede ser captada sin la experiencia. Aparecen únicamente en la materia confirmada como principios reguladores de su conformación, es decir, sólo remitiéndonos a la obra de arte completa nos es dado reconstruir el patrón primitivo de la imagen primigenia.” (1999, Vol. 15, PP. 72-74)34. En las artes, la imagen primigenia o arquetipo, es un imago que se repite a lo largo de la historia cuando se ejerce la voluntad creadora que lo implica; es esencialmente una figura mitológica; sólo hace su aparición en los casos en que el complejo autónomo de creación llega a enraizarse hasta tocar los cimientos del símbolo, que es a su vez un puente hacia la experiencia psíquica dejada atrás, en una época distante en la cual no éramos, pero que está registrada en nuestros cuerpos, que marchan a un paso tan lábil por este mundo 34 N. P. I. Ibíd. Deus Ex Machina 39 inconmensurable; un puente hacia una orilla invisible, un elevarse por encima de la conciencia contemporánea. Es allí donde yace el significado profundo del arte, la magia de aquellas obras que rebasan al Ser, que emocionan más allá de lo lógico, que resuenan con las cuerdas internas de la naturaleza profunda de cada quien –sea quien fuere-; en estas instancias, su razonamiento pareciera coincidir con el de Ferdinand de Saussure, de cuyo trabajo parten tantos lingüistas, semiólogos y, en general, los pensadores llamados estructuralistas: “Se ha empleado la palabra símbolo para designar al signo lingüístico, o más exactamente lo que nosotros llamamos el significante. Hay inconvenientes para admitirlo, debido precisamente a nuestro primer principio [lo arbitrario del signo lingüístico]. Lo característico del símbolo es no ser nunca completamente arbitrario; no está vacío, hay un rudimento de lazo natural entre significante y significado.” (1916/1985, pp.85-90)35 Ese “lazo natural”, sería lo que para Jung permite que el alma de un otro, puesto en posición de observador, reverbere con las vibraciones de la magnificencia lírica ajena; si a diferencia del signo el símbolo no es completamente arbitrario, un poeta que lo ha alcanzado ha arribado a puertos de la condición humana primaria, a los últimos remanentes de naturalidad que conserva el estado actual de nuestra especie. Por ello la exégesis emprendida desde la hermenéutica junguiana, interpretación de la experiencia simbólica arquetípica, logra dar cuenta por medio de la obra poética, que se considera estéticamente inalcanzable, de asuntos que están mucho más allá del sí singular; no es la psique del creador lo que estudia, sino la psique del género humano, la psique de una 35 N. P. I. Saussure, Op. Cit. Deus Ex Machina 40 época, de una cultura, desde un lugar limitado y, por medio de las cuentas de ello que un solo sujeto, en una fracción del tiempo, pueda hacer rezumar desde lo profundo de su condición; sólo es necesario para ello fijar la atención a los segmentos más limpios de un modelo mitológico original; en términos de Mircea Eliade, al referirse a los pueblos primitivos: “esa repetición consiente de gestos paradigmáticos remite a una ontología original” (1951/1984, PP.13)36. Cada poeta que logra alcanzar las fibras simbólicas más prístinas, fibras arquetípicas, trasciende a la individualidad; se hace uno momentáneamente con el legado del mundo (y ya para siempre en la perennidad material de su obra), ofreciendo al exegeta una visión simbólica llena de la riqueza de las impresiones acumuladas por la época; Jung trasciende a la pregunta superficial por la persona inmediata como autor, o su patología; no resta al texto belleza, pues no se pregunta por las dinámicas que hacen bello a lo bello; su intención primordial es iluminar a tramos la verdad profunda de nuestra especie, a partir de algún fragmento que contiene el todo como una historia hipotética; aquello común a todos en ese mar de soledad y contradicción que nuestra existencia implica; es así como logra develar los fenómenos filogenéticos tras la experiencia individual: extrayendo la increíble cantidad de coincidencias, mucho más abundantes, aunque menos notorias que las diferencias y, por ende, más difíciles y aparatosas de abarcar al momento de la inmersión… En este punto me 36 N. P. I. Eliade, M. (1951/1985). El mito del eterno retorno. Barcelona, España: Editorial Planeta-De Agostini. Deus Ex Machina 41 es preciso detenerme y secundar con la voz del iluminado, sacada de sus Cartas del Vidente, -en este caso de una dirigida a Paul Demeny, de mayo 15 de 1871: El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Él mismo busca todas las formas del amor, del sufrimiento, de la locura; él mismo consume todos los venenos, para no guardar sino sus quintaesencias. Inefable tortura para la cual requiere de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, y en la cual se vuelve entre todos el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito… ¡y el supremo sabio! ¡Porque ha llegado a lo desconocido! (Arthur Rimbaud, 1873/2009)37. Objetivos Objetivo General Delimitar un método de estudios literarios a partir de los aportes de Carl Jung y otros pensadores afín, que busque develar hechos psicológicos: ontológicos (inconscientes), históricos (de origen contextual), y filogenéticos (simbólicos y del inconsciente colectivo), relacionados a las representaciones y manifestaciones filogenéticas subyacentes a la experiencia creativa y estética de la poesía. 37 N. P. I. Rimbaud, A. (2009). Una temporada en el infierno, Iluminaciones, el barco ebrio. Bogotá, Colombia: Editorial El Áncora Editores. Deus Ex Machina 42 Objetivos Específicos ❖ Establecer orígenes, antecedentes y referentes históricos, culturales y conceptuales que aporten a la creación de un método de estudios literarios propiamente arquetipal. ❖ Reavivar viejas discusiones filosóficas, introduciéndolas al marco de la hermenéutica simbólico/arquetípica, ejerciendo contrapunto a premisas clásicas de las metapsicologías, en un intento por arrojar nuevas luces epistémicas sobre éstas (idealismo VS racionalismo; estructuralismo VS existencialismo; vitalismo VS pesimismo, etc.). ❖ Ofrecer ejemplos de aplicación del método. Antecedentes Los primeros antecedentes a mencionar serían por supuesto los estudios literarios clásicos del psicoanálisis; inicio pues, como es de esperarse, por mencionar los estudios de Sigmund Freud. Más que estudios literarios, Freud se centró en análisis culturales profundos, que principiaban indagando en el mito y la religión; dominios demasiado bastos que por ahora exceden mis posibilidades hermenéuticas, y en los cuales –por tanto- no pienso detenerme en demasía. Entre estos se cuentan ensayos sobre Narciso, Edipo Rey, Moisés y la Religión Monoteísta; su Tótem y tabú, dedicado a la psicología de los pueblos primitivos, Deus Ex Machina 43 además de otras tantas figuras míticas de las que se vale para establecer comparaciones, muchas veces bastante artificiosas. Entre sus estudios propiamente literarios cabe destacar un ensayo titulado LO SINIESTRO (1919/1968, PP. 2483-2507)38, en el que Freud trabaja el cuento de E.T.A. Hoffmann, El hombre de arena, de cuyo análisis se desprenden sus ideas sobre el género fantástico. Entre estos figuran también, como es obvio, las aproximaciones a la literatura de Jacques Lacan: sus apuntes sobre la ética del deseo en Antígona de Sófocles; de la tragedia del deseo en Hamlet de Shakespeare; la transferencia con el Banquete de Platón; La humillación del padre en la Trilogía de Claudel, entre otros. De todos estos, debo admitir, a duras penas ojeé un par; no he leído ninguno completo hasta la fecha, y ya que las normas de la American Psychological Association, no permiten bibliografía a modo de recomendación, me abstengo de citarlos en notas y referencias; se podría decir que los conozco sólo de nombre, pues independiente al contenido que puedan tener la forma en que están escritos me resulta bastante pretenciosa y, excesivamente enrevesada; Sin embargo, queriendo dar crédito a los logros del analista parisino en el campo del estudio literario, vienen a mi mente algunas palabras de una discípula suya, llamada Colette Soler: Freud cayó en el psicoanálisis aplicado. Considerando el saber-hacer del artista como un equivalente de lo que él mismo llamó trabajo del inconsciente, puso el trabajo artístico y literario en el mismo plano que la serie de formaciones que su práctica 38 N. P. I. Freud, S. (1915/1968.). Obras completas de Sigmund Freud, Tomo 3. Madrid, España: Editorial Biblioteca nueva. PP. 2483.2507. Deus Ex Machina 44 interpretativa: el sueño, el lapsus, el acto fallido, el síntoma. En este punto, Lacan invirtió la perspectiva freudiana: no es el texto escrito el que debe ser psicoanalizado; sería más bien el psicoanalista él que debería leer mejor. El psicoanálisis no se aplica a la literatura. Todas las tentativas en este sentido se revelaron siempre fútiles y totalmente incapaces de fundamentar cualquier juicio literario. ¿Por qué? Es que las obras de arte no son formaciones del inconsciente.”(2003. PP. 9-10)39 Empero, como se intentará ilustrar en lo sucedáneo, que una obra de arte no pueda psicoanalizarse no significa que no pueda someterse a algún tipo de análisis literario y –por así llamarlo- lingüístico, dentro del campo de intereses del psicoanálisis; de hecho el libro de Soler citado es un estudio lacaniano sobre la obra de Rousseau, Joyce y Pessoa, estudio de un valor incalculable -en el sentido más estricto del término. Aunque la teoría psicoanalítica me sirva para establecer algunos puntos, ciertamente estoy lejos de comulgar con sus interpretaciones del arte; en mi humilde opinión, el psicoanálisis tiende a ver todo fenómeno humano de una manera muy similar a su impresión de la patología. Sus estudios literarios son valiosos a la luz de los temas que nos competen, ya que aportan una mirada psicológica a la crítica literaria, pero en esencia son tan irrelevantes a las necesidades reales de esta investigación como las exegesis Filológicas tradicionales, que si bien intentan un buen grado de rigor metodológico, siempre se quedan cortas en el proceso de sacar a relucir al hombre oculto tras las letras, y la posible universalidad de su relación ontológica con los productos en cuestión. 39 N. P. I. Soler, C. (2003). La Aventura Literaria. Medellín, Colombia: Editorial No Todo. Deus Ex Machina 45 De entre las investigaciones recientes que he podido hallar en psicología analítica - que no es que abunden en el campus- sólo unas pocas tratan temas literarios. Una de ellas constituye la mayor rareza prosaica a que haya tenido yo acceso en todo mi historia académica. Lleva por nombre Conversaciones con Clarice Lispector, y fue escrita por Laura Acevedo40. La primera impresión que el texto me produjo fue curiosidad, que luego se convirtió en indignación frente a la idea de que a alguien se le permitiera presentar semejante excentricidad como trabajo de grado en psicología, pasando finalmente a un estado de admiración, al hallarle un valor literario que excede por mucho al teórico. Lo que su tesis propone es básicamente un acercamiento al propio Ser, a través de los textos de la galardonada novelista brasileña Clarice Lispector, los cuales utiliza como espejo de su propia alma; en otras palabras, lee una serie de textos y anota las impresiones que estos dejan en su más pura subjetividad; esto lo hace -supongo- en la forma mas profunda y rigurosa posible; es una tesis fenomenológica por excelencia, pues pretende obtener un conocimiento psicológico y filosófico que procede únicamente de su propia sensibilidad. Ofrezco un fragmento para ilustrar a qué me refiero: “Objetivo General: Pretender la literatura como un camino hacia el alma, donde de caminada pueda descubrir mi más profunda yo. 2.2 Objetivos Específicos: Abordar el proceso de deshumanización para tratar de ampliar el conocimiento sobre lo fundamental que da vida al ser humano. Realizar una aproximación desde la 40 N. P. I. Acebedo, L. (2003). Conversaciones con Clarice Lispector. Medellín, Colombia: tesis de grado sin publicar. Deus Ex Machina 46 escritura al ser mujer.”(2003, p. 20) 41 -aclaro que éste es uno de los apartados más estructurados-; El fastidio que me produjo en un comienzo su trabajo, se debía, según descubriría algún tiempo después, a la profunda afinidad que sentía con el mismo, pues a pesar de su falta de concisión metodológica y de la infinidad de vicisitudes académicas que el texto mismo supone, su prosa es bastante sensitiva –casi exquisita-; toca algo muy hondo; es una suerte de bramido sutil pero pavoroso…, dudoso como referente teórico, pero poéticamente muy bien logrado, por ello me abstengo de situarlo bajo cualquier tipo de criterio de valor, y me limito a afirmar que aunque esto no es lo que a mí me gustaría hacer, ciertamente ver tanto espíritu en un ejercicio académico resulta bastante inspirador. Aparentemente, Acevedo parte de la idea que tenía Jung al emprender la épica manufactura de su Liber Nobus, mejor conocido como EL LIBRO ROJO; aunque, si esta mujer rebasa lo ensayístico y toca poético, el códice de Jung rebasa lo poético y toca lo profético/escatológico, y esta afirmación no deriva de mis afectos por los escritos del psiquiatra suizo…, basta con remitirse al libro para que se me comprenda a cabalidad.42 La segunda investigación hallada es un texto mucho menos audaz, aunque sin duda más ceñido a los cánones de la investigación psicológica; siendo además poseedor de una temática bastante llamativa; titula LA SOMBRA DEL VAMPIRO. Acercamiento a los 41 N. P. I. Ibíd. 42 N. C. Por ahora toda palabra mía al respecto estaría de más, no puedo menos que incluir este vínculo, perteneciente al sitio web del centro C. G. Jung Medellín: http://www.jungcolombia.cOM/2011/03/el-libro-rojo-de- jung-en-pdf.html http://www.jungcolombia.com/2011/03/el-libro-rojo-de- Deus Ex Machina 47 Aspectos Arquetípicos del Conde Drácula; su autoría se atribuye a Cristina Hincapié Hurtado43. Este trabajo es mucho más similar a la tarea a que yo mismo he pretendido entregarme; es un análisis del contenido, aplicado a la archiconocida novela de Bram Stoker, y otros cuentos vampíricos; la diferencia principal con mi trabajo es que Hincapié analiza textos narrativos, que al contrario de los escritos líricos presentan el material simbólico en formas más ordenadas, aunque la manera en que se dan en la poesía sea más luminosa y primordial: más pura. Otra diferencia será su elección de filtrar su análisis a través de la teoría de los complejos, la cual no es que pretenda ignorar, pero la hallo bastante lejos de ser el tipo de paralelo que quisiera encamine en grueso de mis esfuerzos. Ambas investigaciones tienen en común el uso de un léxico y forma de la gramática bastante literarios -que parecieran ser característicos de la psicología arquetipal-; yo mismo no he podido evitar contagiarme un poco de los estos ademanes estilísticos, lo cual hasta el momento he considerado peculiar pero útil. Mi intención es ceñirme lo más que me sea posible a toda teoría de análisis literario que haya concebido Jung, antes de buscar paralelos para mis argumentos en otras de sus elucubraciones, pues si bien estas tesis novedosas en psicología analítica son escritos bastante interesantes, se fijan demasiado en la subjetividad del investigador, dejando un poco de lado la exegesis y su tarea de significación hermenéutica; los analistas junguianos suelen 43 N. P. I. Hincapié, C. (2008). Sombra del vampiro. Acercamiento a los Aspectos Arquetípicos del Conde Drácula. Medellín, Colombia: tesis de grado sin publicar. Deus Ex Machina 48 escudarse afirmando que es necesario conocer considerablemente la propia Psique para poder comprender lo que requieren los seres humanos en su conjunto, tanto como algún individuo particular en el aislamiento de la situación clínica; pero esta afirmación, aunque bastante coherente, puede prestarse a extremismos que, obligatoriamente, derivarán en déficits de conocimiento; “hay casos en que los psicólogos somos como los caballos. Nos asustamos de nuestra propia sombra que se mueve delante de nosotros. El psicólogo tiene que apartarse de sí para ver.” (Nietzsche, F. 1978. P. 13)44 Se me hace hilarante pensar que el mismo Jung, quien suele ser considerado un pensador tan exótico, e incluso quizá algo de gnóstico mesiánico, se mostrara en sus escritos como una persona bastante racionalista, que pareciera estudiar cuestiones místicas y religiosas para hallar respuesta, precisamente, a su propia falta de fe: “Me parece antipático que en el preciso momento en que se podría esperar algo, invite a mis lectores a hacer exactamente aquello que nunca lograron, es decir, creer en algo. Debo confesar que yo tampoco lo he logrado nunca” (1968, P. 143)45 Dos excelentes ejemplos del tipo de análisis al que aspiro, serían el anteriormente mencionado estudio de Jung acerca del ULISES de Joyce, al igual que un libro llamado La gata46; un estudio de los arquetipos de la feminidad a través de los cuentos de hadas, escrito por Marie-Louise Von Franz, una de las más celebres colegas y colaboradoras de Gustav Jung. Finalmente, existen algunos documentos que no serán empleados como 44 N. P. I. Nietzsche, F. (1978). El crepúsculo de los ídolos. Medellín, Colombia: Bedout. 45 N. de propiedad intelectual. Jung, C. G. (1968). Realidad del alma: Aplicación y progreso de la nueva psicología. Argentina: Editorial Losada. 46 N. de propiedad intelectual. Von Franz M. L. (2002). La gata. Un cuento de redención femenina. Barcelona, España. Paidós. Deus Ex Machina 49 ejemplificación, sino como material de cita o paráfrasis, debido a que su contenido se muestra compatible con abundantes referentes propios, tal es el caso de algunas de las investigaciones sobre el tema de la muerte de autoría de la profesora Marta Vélez, al igual que el de un trabajo de pregrado bastante cautivador, de pluma de la psicóloga Sara Eugenia Ángel, intitulado “ARTE, LOCURA Y PSICOLOGIA ANALITICA”. El método genealógico de Nietzsche como fuente de inspiración Cabe resaltar que, como es bien sabido, suele ser difícil remitirse a la obra de este pensador; y esto no se debe a que sus ideas disten demasiado del debate contemporáneo, sino más bien al grado de accesibilidad que presenta el estilo aforístico, que es su característica distintiva más notable. Una estilística sugestiva, llena de insinuación y tonos proféticos; de un talante extremadamente sintético, estéticamente llamativo y aparentemente intuitivo pero, a un mismo tiempo, críptico, y sumamente fácil de malinterpretar. Es preciso recalcar que desde que nuestros esfuerzos han comenzado a focalizarse, a abrir una ruta a través de lo que podríamos llamar una turbulenta pero iluminadora etapa de preconceptos, se ha ido haciendo cada vez más plausible la idea de poder llegar a delimitar algunos lineamientos que guíen y den aliciente a este afán; muestra fehaciente de ello será, que en este punto me sea posible hacer varias generalizaciones que semanas atrás no me hubiera aventurado a expresar; por ejemplo, al afirmar que trataremos textos de teóricos en humanidades, filosofía, u otras formas de hermenéutica de lo humano, intentando estudiar estos tópicos -pues es como tópicos y no como disciplinas que nos interesan sus contenidos- , a través de una mirada que los unifique en un horizonte aún difuso, a través de un origen y Deus Ex Machina 50 devenir comunes. A este lugar en común se llegaría –quiero creer-, por una perspectiva con fuertes raíces filogenéticas, gracias a las cuales puedan concebirse las cuestiones históricas y psicológicas desde puntos de vista que vayan desde lo biológico hasta lo cultural, siempre amparados en el sustrato simbólico, en las vías y dinámicas de la representación como suceso cuya lógica está inscrita en la estructura del hombre-organismo; ser o, manera de ver el ser, en cuyo desarrollo podremos atestiguar una estratificación de la experiencia inmediata; una imagen guardada a recaudo, que muestra cómo se originó la forma en que hoy podemos contemplar el mundo que nos rodea e interactuar con él; un soslayo que va desde lo más primitivamente biológico, hasta los estratos más elevados de la abstracción. Siempre sin salirse de un orden perceptual preconcebido, gracias a una estructura maleable pero grabada arquitectónicamente en el genoma, aparece algo que, misteriosamente, manteniéndose dentro del margen restringido del sistema cerrado en que se origina, puede generar desde lo más cotidiano hasta lo más abrumador y sublime; re-creando, transfigurando, comprimiendo y asimilando cada cosa percibida en un espacio funcional que interioriza la suma de los procesos cognitivos superiores en tiempo real. Es, o por lo menos, creo que debiera ser, esa estratificación de los hechos en la representación, el fundamento que encamine este tipo de afanes, pues de los mismos, en el primero de sus peldaños -escalones que son cada uno un grado de dispersión en la retroalimentación que debe darse con lo real; una suerte de difuminado de la correspondencia del correlato, según la perspectiva que se intenta ilustrar-, nacen las formas -tanto en sus manifestaciones materiales como puramente espirituales-; dichas formas, símbolos, signos, gestalts u otros tipos de imagen bio-psico-culturalmente ordenadora, son las molduras para erigir, asir y registrar cuanto hemos sido hasta ahora. Los Deus Ex Machina 51 fenómenos de la representación atraviesan todo lo que ocurre en nuestras vidas humanas, a saber que, en cierto nivel de la representación la relación entre los discursos mantiene el equilibrio de los poderes -se crean y derrumban los Estados-; en otro, se recauda, rumia y re- ensambla la historia; en un tercero -retóricamente, pues no es algo secuencial-, se definen las contingencias de la fricción entre los individuos, a las que llamamos lo social; en otro nivel -quizás el más vacuo- vivimos en la representación la imposibilidad de recrear una imagen fidedigna de otro, o de cualquier cosa que no sea yo mismo en las cosas, o, yo en la manera como me las represento, yo en la manera como la historia me representa -y en cómo es representada por mí-, yo como discurso aprendido que repito y modificándole gradualmente, y yo como conjunto de apéndices limitados témpora-espacialmente, pero con una capacidad infinita para generar realidades, de dar cabida a unos espacios y tiempos que nacen en el baile de las signaturas, las alegorías, las metáforas, de todos los desdoblamientos de la realidad en representación imaginal, de todas las sumas de fenómenos transmutadas en ideas flotantes -que a veces, incluso logran volver a tomar cuerpos tangibles-, re-captados simultáneamente en un número igual de inmensurable de posibles criterios de combinación, transfiguración y transvaloración a los cuales puedo apelar a cada momento de la experiencia, además, de maneras no siempre consientes o volitivas –cosa ominosa, pero innegable. Cada mente y cada tiempo están impelidos y horadados por la experiencia simbólica, por eso, en busca de alguna unidad en un conocimiento holístico acerca del hombre, parece recomendable partir de este pilar fundamental en la construcción de los colectivos y las subjetividades: del símbolo, herramienta y, a un mismo tiempo, masa, hierro, madera, insumo material a procesar con el que los sujetos se construyen a sí mismos y a sus sociedades. Deus Ex Machina 52 El a priori inmoralista Todos los pensadores, por alta que sea su pretensión de cualquier tipo de veracidad e imparcialidad, siempre deberían aceptar el grado considerable en que sus ideas fueron atravesadas por múltiples influjos a los que se vieron expuestos durante el discurrir de la historia personal. Sumado a la existencia de estos condicionamientos habría un segundo enemigo del saber objetivo: la conjunción de determinadas disposiciones anímicas frente a los objetos de escrutinio, que promueven el que se conviertan, en la mente del observador, en criterios de objetividad. Valoraciones más o menos estéticas, quedan plenamente cargadas del componente menos constructivo de la subjetividad -doxa pura-, y se convierten para los sujetos en verdades en sí; y lo que es aún más grave y perjudicial: estas verdades que parten de valoración emotiva pueden llegar a hacerse intenciones y actos colectivos, transmitidos por los accidentes que se generan de modo consuetudinario al seno de las lenguas, y acrecentados por el fanatismo en la ideología. Esta es la denuncia primordial que hace toda la obra de Nietzsche; invita a observar las instituciones, los eventos históricos, las relaciones cotidianas, y a notar como todas ellas han sido impregnadas (envenenadas, por usar sus palabras) a través del lenguaje, con criterios de valor que en algún punto cronológico se socializaron y aceptaron como cosas ciertas, verdaderas, adecuadas, deseables, convirtiendo estos criterios valorativos en gestos particulares de las lenguas, pues es a través del discurso in vivo que se propagan las enfermedades morales; en una relación simbiótica, pues no sólo usan el discurso como medio Deus Ex Machina 53 para suceder y propagarse, sino que lo seducen, empoderándose y modificándole de raíz (en términos léxico-gramaticales, y no únicamente sintagmáticos, o de la contigüidad de significantes) Parafraseando: Toqué los ídolos con el martillo, y el eco en su interior me dijo que estaban vacíos; pues en los ídolos, que son todo cuya validez como figuras representativas de lo debido damos por hecho, no hay más que transfiguración de una necesidad anímica; no se erigen más que en las dudas, en la sensiblería, en la debilidad, que pide cosas fijas y ciertas de las cuales pueda agarrarse el logos para no ahogarse en la densa mar del nihilismo; un sinsentido que representa la blancura interior, el vacío que, inevitablemente, está detrás de todas nuestras valiosas representaciones de la realidad, pues, ningún símbolo, por bien construido que esté, puede más que, a lo sumo, rodear perceptualmente a la cosa, emularla, remitir a ella, recordar lo que ésta es, pero jamás contenerla, o serla. Todo silogismo debe partir de una verdad de este tipo, que está, por ende, viciada; todo silogismo parte de un a priori; la reacción en cadena que sigue a esa primera afirmación puede constatarse y criticarse dialécticamente, pero no la primera premisa, cuya elección obedece a un criterio intuitivo, a una postura personal que se toma frente a un problema que se quiere abordar, y que carecerá de fundamentos lógicos suficientes sin importar que tanto se documente uno antes de formularla. El a priori de Nietzsche, su problema, la falsa verdad -verdad anímica- de que parte toda su construcción de conocimiento, es la cuestión de la moral; es decir, el sentido en que la moral y la represión del impulso vital han pervertido la grandeza de la vida humana, transvalorando los principios nutricios de las culturas que nos Deus Ex Machina 54 antecedieron en formas de negación de la vida real en pro de quimeras abstractas, como dios, el más allá, o aquellas construcciones de la ciencia que, siendo analogías explicativas, terminan por ser pensadas como cosas reales; a ese conjunto pertenecerían cosas como el átomo, la antimateria, toda partícula subatómica, y todo lo que quepa en el rango de cosas en sí de Kant -que para Friedrich N. son una manera de conceptualizar este error, esta confusión de las causas con los efectos. La Genealogía como una Filosofía del Martillo Yendo a lo procedimental, el método que propone Nietzsche es lo más cercano de su pensamiento a un buen espectro de estudios contemporáneos; por así decirlo, es su aporte más actual. Sus técnicas, parten de la conclusión de que, dado que por medio de estudios filológicos -etimológicos, principalmente-, es posible saber el origen conceptual de las palabras que conforman los distintos idiomas, pues cada palabra está compuesta de contracciones, mezclas y transformaciones de otras más antiguas, que delimitan los posibles significados que tuvo en principio, con este tipo de estudios sería posible saber cómo ha mutado el significado -semántica- asociado a un signo lingüístico -como secuencia de lexemas y morfemas-; es pues preciso seguir un proceso de depuración morfo-sintáctica que sucede en dos direcciones; en una, propaga a través de las nuevas significaciones de ciertas raíces una variación del significado, que obedece a las dinámicas políticas, espirituales -del arte, la ciencia, la mística y/o la religión- e históricas que sigue una cultura, de manera que la mutación de la lengua registre los cambios en el pensamiento colectivo; por eso su Deus Ex Machina 55 constitución y transformación muestran cómo cambian los imaginarios de un pueblo y sus sistemas de valores y creencias, que estando altamente supeditados a dichos cambios, pueden constatarse observando los alineamientos del poder, la relación de las poblaciones con los territorios y recursos, en las relaciones personales y sexuales -de género- entre los individuos, etc. En el otro sentido, la mutación morfológica no sólo registra estos sucesos, sino que es participe activa de los mismos, pues, a través de estas nuevas constituciones del lenguaje, nuevos conceptos, y algo de los procesos que los originaron, son aprehendidos -casi en el sentido automatizado del acto reflejo- por los sujetos de una cultura particular a lo largo de su devenir evolutivo; todos los condicionamientos históricos que llevaron a la constitución y propagación de ese sistema de signos y símbolos que es una lengua cualquiera -cuando a lo gramático se suma lo conceptual-, pesan sobre los hombros de quienes emplean ese sistema para comunicarse, para reconocerse, para ser. El estado de existencia en que se presenta en la actualidad un lenguaje es producto de lo humano que lo concibe, pero también adquiere un poder propio, propagando información tácita por bancos inmensurables de colectividad; entre tales mensajes tácitos o latentes que arroja el patrón de vida de una lengua al investigador -y que bien pudiéramos asimilar al concepto de inconsciente colectivo-, están diseminadas numerosas pistas para desenmascarar el origen anímico de las palabras, y en éste, el de la valoración emotiva irracional que dio cabida en el pensamiento a muchas de las cosas que han sido aceptadas como verdad, a pesar de que la constatación en la experiencia -en un sentido empírico pero, también fenomenológico- señale enfáticamente su cuota de falsedad. Deus Ex Machina 56 Visto de este modo suena un tanto gadameriano pues, se dio primacía, al hablar del signo, a su papel en –y desde- la historia para pensar en esta explicación; pero, ya que lo que más interesa a Nietzsche propiamente -aunque no desconoce los demás factores que intervienen-, son las actitudes anímicas que el lenguaje interiorizó como respuestas a determinados problemas lógicos y prácticos, y el modo en que la mutación de la lengua es análoga a la mutación del ideal moral, el primero de sus cuestionamientos gira hacia cómo lo aceptable depende de la naturaleza del convenio que rige los significantes que designan lo aceptable; incluso sugiere que, en otro nivel de este tipo de indagación, sería posible sacar conclusiones biológicas de estos patrones de mutación de la lengua, y, a la inversa, conclusiones lingüísticas de patrones biológicos -filogénicos, como ya se decía más arriba-, pues la mezcla y segregación de los grupos étnicos también deja huella en el lenguaje; en este orden de ideas, el lenguaje hablaría de la historia de las raza -raza como una de las variables en la conformación de un grupo humano. Por eso para este pensador es crucial que esta hermenéutica de los productos del espíritu en busca de predestinaciones morales pueda comenzar su escrutinio por lo psicológico, por lo histórico o por lo fisiológico, pues a través de la representación como dimensión de la experiencia se concatenan siempre esas visiones de lo humano aparentemente divergentes, porque la una llega a la otra, en una especie de proceso de adición de términos, haciendo que no importe demasiado por cuál de las vertientes comience la indagación; siempre a sabiendas de que este saber sólo se nutrirá de la interdisciplinaridad si nos es posible intentar tocarlas todas -como es obvio, de manera parcial, pero teniendo en Deus Ex Machina 57 cuenta lo más que sea posible de todas, o al menos, sin que ninguna visión se contraponga a la otra en el sentido de suponerse mejor. Como resulta obvio, todo esto debió desembocar en esta pregunta primordial: ¿A qué nos referimos cuando decimos bueno, y a qué al decir malo? (Nietzsche, F. 2000. PP. 7-60)47 Estudios simbólicos y psicología aplicada Al leer el Apunte sobre el relato de James Hillman (1990)48, me fue imposible evitar recordar cierto episodio jocoso que me aconteció durante la semana anterior; me hallaba sumamente ocupado, trascribiendo mis historias clínicas de los apuntes consignados en las libretas de consulta al formato digital que me exigía cierta institución, en la cual me encontraba ejerciendo en calidad de practicante (intentando comprender el matiz práctico de la psicoterapia dedicándome a una actividad parecida a la que llaman psico-orientación); mientras lo hacía, un buen amigo mío (un estudiante de filosofía) se me acerco para saludarme, y hacerme la tan usual pregunta acerca de lo que me encontraba haciendo; a lo cual -con cierta agudeza satírica- contesté: estoy escribiendo unas “literaturas clínicas” (al decirlo me refería a lo literario que me resultaba convertir las vivencias terapéuticas en 47 N. P. I. Nietzsche, F. (2000). La Genealogía de la Moral. Bogotá, Colombia: Editorial Skla. 48 N. P. I. Varios autores (1990). Recuperar el niño interior. Jeremiah Abrams (Compilador). Ed. Kairós. Barcelona. Deus Ex Machina 58 narrativas psicológicas, en jerga psicológica, por llamarle de algún modo); mi amigo sonríe, y me contesta con otra pregunta en idéntico tono de sátira; pregunta si, ya que yo soy un junguiano (cosa que cree él, no yo), no consideraba adecuado que mis historias fueran consignadas de la manera más mítica y poética posible; me da un ejemplo similar al siguiente: en vez de escribir: «el sujeto presenta un espectro considerable de trastornos del estado de ánimo», yo debería consignar algo así como: «el Héroe-niño cabalga sobre la aridez de la conciencia, mientras ve caer tras de sí con todo su peso diabólico, mil negros crepúsculos de melancolía»; terminada su ditirámbica acotación ambos reímos de muy buena gana por algún tiempo, y lo que nos daba tanta risa, no era el pensar que una u otra de estas opciones resultara mejor que cualquiera posible, sino precisamente que, aunque la segunda tenía más poder evocativo, era completamente irrisorio imaginar que la rigidez institucional permitiera que lo protocolario quedara así consignado; también nos daba risa el hecho innegable de que ambas versiones fueran igualmente literarias, de que ambas fueran ficciones pretendiendo dar cuenta de un otro, cuyo padecer ningún relato podría abarcar a plenitud, pero que, no obstante, fácilmente podría mostrar mayor afinidad psíquica con la versión segunda de redacción de historial. Al sumergirme en el texto pensaba en los tan diversos códigos, que aunque puedan tener una misma necesidad comunicativa, quizá incluso plagada de nobleza y un altruismo sincero -en tanto a querer con fuerza llegar a comunicar una serie de ideas-, al final serán validados o desmeritados en supuesta virtud a su función, teniendo por único criterio, en este caso, su adaptabilidad al espíritu de nuestra época, al exceso de solidez y racionalismo a que Deus Ex Machina 59 el mundo actual nos impele, y que, si hemos de ser plenamente sinceros, no parecieran estar conduciéndonos a término mejor. La bonanza de nuestra civilización no es una avanzada de lo humano, sino una gradual modificación de las técnicas con que nos imponemos ante el entorno; la Razón Empírica, renovado fulgor materialista, desembocando en el siglo de la tecnocracia y la domesticación del impulso vital, no es, como suele pensarse, el salto supremo hacia la humana evolución; buena prueba de ello es el estado generalizado de aprensión en que se halla nuestra cultura (el auge de lo escatológico y lo apocalíptico, la ansiedad dismórfica por mutilar nuestros cuerpos en la quirúrgica, la negación cada vez más aguda de toda posible naturalidad animal en el ser pensante, el vacío espiritual creciente que llenamos con narcóticos y toda suerte de exotismos esotéricos), demuestra que la técnica define los medios de que disponemos, mas está lejos de ser un camino hacia la transmigración próspera de las cargas que sostienen el padecer, o hacia la extinción de las segregaciones que han engendrado nuestros conflictos bélicos más monstruosos –guerras con armas que dicha pasión por la tecnificación ha hecho considerablemente más mortíferas-; pareciéramos cabalgar en corceles cada vez más veloces hacia la teleología ominosa de la extinción, que cree correspondernos por designio de obviedad, pero que es precisamente a la que tratamos de huir al ritmo monótono de los estertores de muerte exhalados por la “maquina perfecta”. Arribamos a la era de la técnica para mejorar nuestros destinos, y estamos hallando - en formas cada vez más explicitas- que seguimos igual de confundidos que en el oscurantismo feudal, que nada nos separa del hombre primitivo, excepto el hecho de ser cada Deus Ex Machina 60 vez más cuantiosos demográficamente, y por ende cada vez más próxim